{"id":11903,"date":"2025-06-13T19:45:36","date_gmt":"2025-06-13T19:45:36","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=11903"},"modified":"2025-06-13T19:45:39","modified_gmt":"2025-06-13T19:45:39","slug":"cartas-del-este","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/","title":{"rendered":"Cartas del Este"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Para un nuevo viernes de <\/em>Polvo rojo<em>, Santiago Damiani invita a Federico Bianchetti a intercambiar una correspondencia a partir de una obsesi\u00f3n que comparten: el cine de China. En esta entrega, frutas que parecen postres de vainilla, pel\u00edculas sobre el sentido de pertenencia, una reflexi\u00f3n sobre la gracia y formas de filmar que ya no existen.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>San,<\/p>\n\n\n\n<p>Hace mucho no me pasaba: vi una pel\u00edcula que no me puedo sacar de la cabeza. Estoy en un estado de fascinaci\u00f3n que es m\u00e1s de lo que puedo manejar solo. Necesito <a href=\"https:\/\/bsky.app\/profile\/paulinekaelbot.bsky.social\/post\/3lbnjxhl7c22a\">compartirla<\/a>, discutirla, pensarla con alguien; necesito ese di\u00e1logo tr\u00e9mulo y euf\u00f3rico entre dos que salen de una proyecci\u00f3n en sala. Entonces pens\u00e9 en vos, en nuestra fascinaci\u00f3n por China, y en la posibilidad de abrir esta correspondencia para recorrer, a partir de su cinematograf\u00eda, el territorio y la historia del gigante asi\u00e1tico. La pel\u00edcula en cuesti\u00f3n es un cl\u00e1sico del cine chino mudo. Se titula <em>Sh\u00e9nn\u01da [La diosa],<\/em> es la \u00f3pera prima de Wu Yonggang, fue producida por la Lianhua Film Company, y se estren\u00f3 hace ya noventai\u00fan a\u00f1os, en 1934.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image8.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11907\" style=\"width:604px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image8.png 960w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image8-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image8-768x576.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>La diosa<\/em> narra un per\u00edodo de tiempo en la vida de una madre soltera (Ruan Lingyu) que trabaja como prostituta en las noches de Shangh\u00e1i para sobrevivir junto a su hijo. La seguimos desde el momento en que un proxeneta, el Jefe Zhang (Zhang Zhizhi), comienza a explotarla mientras le roba la mayor parte de sus ingresos, hasta a\u00f1os despu\u00e9s, cuando su hijo ya crecido (Hang Lai) logra empezar la escuela. \u00c9l logra un buen desempe\u00f1o, pero carga con el estigma de ser hijo de una prostituta: los compa\u00f1eros lo excluyen de sus juegos y los padres presionan al director (Li Junpan) para que lo expulsen por corromper la moral de su familia. \u00c9ste, conmovido por el sacrificio de la madre, lo defiende frente a la junta escolar, pero no logra cambiar su opini\u00f3n y renuncia a su cargo. Sin oportunidades laborales en una sociedad que la juzga y excluye, y harta de los robos y abusos constantes de su proxeneta, la diosa lo confronta con un desenlace tr\u00e1gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde su estreno pasaron, como te dec\u00eda, noventai\u00fan a\u00f1os. Director, actrices, espectadores; no queda nadie vivo. Para no hacer una lectura aberrante y anacr\u00f3nica es necesario reconstruir la \u00e9poca, aunque sea superficialmente. Contextualizar la pel\u00edcula es sumergirla otra vez en las aguas del movimiento hist\u00f3rico; es despertar, por un rato, eso que late dormido en su interior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en 1934, \u00e9poca de la Rep\u00fablica de China, a\u00f1o de la Larga Marcha y del Movimiento Vida Nueva. Para ese entonces Shangh\u00e1i es una de las ciudades m\u00e1s grandes del mundo y contin\u00faa en proceso de expansi\u00f3n industrial y comercial. La poblaci\u00f3n y la desigualdad crecen exponencialmente, lo mismo que el consumo de opio, las apuestas, y la prostituci\u00f3n como forma de subsistencia. Lo que no crecen son las oportunidades reales de trabajo y las condiciones de vida dignas para los inmigrantes que empiezan a asentarse en los alrededores. En la narraci\u00f3n, como fuera de las salas, los billetes est\u00e1n manchados de sangre y humo, las razzias policiales corren a las prostitutas de las calles, y las agencias de empleo est\u00e1n desbordadas de gente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para frenar el avance de la amenaza japonesa y de las ideas marxistas que empiezan a tomar fuerza en el pa\u00eds, el Kuomintang impulsa el Movimiento Nueva Vida: un movimiento c\u00edvico que busca promover la moral social neoconfuciana a partir de principios y virtudes tradicionales. \u201cDios, patria y familia\u201d, pero cambi\u00e1 Dios por Confucio. <em>La diosa <\/em>hace una lectura de esta situaci\u00f3n en caliente, y si uno hace una lectura en caliente de <em>La diosa <\/em>puede llegar a concluir que es una pel\u00edcula conservadora, que la protagonista est\u00e1 justamente condenada desde antes del inicio de la narraci\u00f3n por faltar a esa moral tradicional. Pero para m\u00ed no es as\u00ed. La mirada sobre la situaci\u00f3n de las prostitutas es cr\u00edtica. La c\u00e1mara no juzga ni condena el ejercicio de la prostituci\u00f3n porque lo entiende como una forma extrema de supervivencia en medio de un contexto que anula cualquier otra posibilidad de ascenso social o profesionalizaci\u00f3n. La c\u00e1mara muestra y acompa\u00f1a, y la intenci\u00f3n de Wu era mostrar todav\u00eda m\u00e1s del ambiente y la violencia que se sufr\u00eda, pero tuvo que restringirse para pasar los controles del Comit\u00e9 de Censura Cinematogr\u00e1fica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sospecho que es por esto \u00faltimo, y tal vez por una falta de confianza en la imagen, que aparece la figura del director de escuela. Su discurso frente a la junta escolar es la exposici\u00f3n verbal del posicionamiento pol\u00edtico que Wu sostiene frente al tema en cuesti\u00f3n; es el director (de la pel\u00edcula) traficando al interior de la narraci\u00f3n su militancia y sus ideas de izquierda a trav\u00e9s de la voz de un personaje que representa una figura de autoridad para la sociedad, alguien cuya voz puede resonar en los que toman las decisiones importantes. Dice, porque no puede mostrar; aunque las ideas ya se hayan sembrado y uno llegue a la misma conclusi\u00f3n por otros medios. Podr\u00eda cuestionarse si la defensa que el personaje hace de la protagonista no es otra cosa que el silenciamiento de su voz. O si el \u00fanico que puede brindarle a los hijos una educaci\u00f3n formal es la figura paterna, como sucede hacia el final. \u201cChina siempre fue una sociedad patriarcal\u201d, dice Hou Hsiao-hsien en <em>H\u01ceish\u00e0ng chu\u00e1nq\u00ed [I Wish I Knew] <\/em>(Jia Zhangke, 2011).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" data-id=\"11909\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image10.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11909\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image10.png 960w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image10-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image10-768x576.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" data-id=\"11908\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image9.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11908\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image9.png 960w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image9-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image9-768x576.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:13px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, la protagonista. Una mujer de gran integridad moral que se enfrenta constantemente a un sistema que no la incluye en su trazado o que, si la incluye, lo hace restringiendo su libertad de movimiento y decisi\u00f3n. No s\u00e9 si es la forma en que est\u00e1 escrita, o que se la nombre desde el t\u00edtulo, pero es como si ella excediera los l\u00edmites de la ficci\u00f3n, como si se enfrentara no solo al mundo que se construye para contenerla, sino tambi\u00e9n a las lecturas tradicionalistas que puedan hacerse de la pel\u00edcula misma. Eso es lo que uno recuerda al terminarla y en los d\u00edas posteriores: una manera de existir teniendo todo en contra. Eso y un rostro. El rostro que encarna la complejidad del personaje, de la pel\u00edcula, de la sociedad misma: el rostro de Ruan Lingyu.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1008\" height=\"568\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image12.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11910\" style=\"width:605px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image12.png 1008w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image12-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image12-768x433.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1008px) 100vw, 1008px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Ruan Lingyu fue una de las estrellas fugaces del per\u00edodo cl\u00e1sico. Naci\u00f3 en 1910, empez\u00f3 a actuar en su adolescencia y salt\u00f3 a la fama despu\u00e9s de firmar con la Lingua Film Company, una de las grandes productoras shanghainesas de la \u00e9poca. Acredita treinta pel\u00edculas en su haber, de las cuales s\u00f3lo se conservan completas menos de una decena (estragos, creo, de la Revoluci\u00f3n Cultural). Acosada por los esc\u00e1ndalos que la prensa sensacionalista difund\u00eda acerca su vida sentimental, se suicid\u00f3 ingiriendo una sobredosis de barbit\u00faricos el 8 de marzo de 1935, D\u00eda Internacional de la Mujer. Ten\u00eda solamente 24 a\u00f1os.<br><br>Otro d\u00eda me interesar\u00eda que charlemos sobre dos pel\u00edculas que orbitan alrededor suyo. Una es su \u00faltimo protag\u00f3nico, <em>X\u012bn n\u01dax\u00ecng [Nuevas mujeres] <\/em>(Cai Chusheng, 1935), basada en la vida de Ai Xia, actriz y escritora cuyo suicidio a los 21 a\u00f1os tambi\u00e9n hab\u00eda provocado un gran impacto en el ambiente cultural. Y la otra es <em>Center Stage <\/em>(Stanley Kwan, 1992), <em>biopic <\/em>interpretada por Maggie Cheung que combina escenas de ficci\u00f3n con reflexiones del equipo de filmaci\u00f3n y entrevistas a personas que la conocieron en vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero vuelvo a su rostro, a esa belleza tan lejana, a una forma de filmar que ya no existe. Los primeros planos tienen un tratamiento de clasicismo hollywoodense. El <em>soft focus <\/em>suaviza su piel blanca de algod\u00f3n y difumina el fondo para que nos concentremos en ella, en sus ojos, en sus matices. La transforma en un ser et\u00e9reo, idealizado, de un mundo m\u00e1s simple que el nuestro: la vuelve una diosa. Pero es una diosa ca\u00edda a la tierra, una diosa que sangra. Y eso est\u00e1 presente en su naturalidad para el dolor.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"600\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image11.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-11918\" style=\"width:577px;height:auto\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Mirala ac\u00e1, por ejemplo, al comienzo de la pel\u00edcula. Es de madrugada y acaba de llegar a su pieza despu\u00e9s de una larga noche de trabajo. Cambia los tacos por pantuflas, tira la cartera arriba de la cama, y no llega a sacarse el hermoso <em>qipao <\/em>cuando su hijo, todav\u00eda beb\u00e9, se despierta llorando. Ella se acerca a la cuna, lo levanta en brazos, y es ah\u00ed, en su trabajo de madre, con los pelos despeinados y los ojos vidriosos, que su rostro se adue\u00f1a por primera vez de todo el cuadro cinematogr\u00e1fico. En ese momento, mientras nos dejamos guiar por su mirada, se produce un chispazo que marca a fuego esa imagen en nuestra retina. La gracia est\u00e1 en la vitalidad con la que sus ojos convocan un rezo interno y solitario, en la sutileza con que sus cejas intentan aguantar el peso del cansancio, en la suavidad con la que su boca se entreabre para dejar salir un susurro lento. Es conmovedor c\u00f3mo con tan poco trasluce el sufrimiento de una vida dif\u00edcil. A lo largo de la pel\u00edcula hay otras miradas hacia arriba, pero no como esta: son miradas hacia el rostro alto del Jefe Zhang, miradas de sumisi\u00f3n que se transforman en llanto, bronca y tragedia; excepto una. Una mirada que aparece al final y que se corresponde a este plano como en un juego de espejos, como si el tiempo de la narraci\u00f3n comprendiera la demora que existe entre una plegaria y su respuesta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco le\u00ed <em>Viento del Este<\/em>, un libro de cr\u00f3nicas de viaje escrito por Liliana Villanueva durante una visita a su hijo Max en China. En una conversaci\u00f3n entre ellos aparece esta reflexi\u00f3n sobre la gracia: \u201cSi alguien en China te dice \u2018graciosa\u2019 \u2014me explica Max\u2014, no significa que le das gracia. Es un piropo. Para los chinos la gracia est\u00e1 por encima de la belleza. [&#8230;] La belleza puede ser una belleza muerta, abstracta, pero en la gracia siempre hay un halo vital. La gracia tiene que ver con la importancia que le dan los chinos a los gestos, a las actitudes, al movimiento y a las relaciones entre las personas.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los gestos, las actitudes, el movimiento; esa falta que intentamos convocar cuando escribimos; ese tonto deseo de seguir diciendo aunque sea un poquito m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" data-id=\"11911\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11911\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image2.png 960w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image2-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image2-768x576.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" data-id=\"11912\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11912\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image1.png 960w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image1-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image1-768x576.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:13px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Te mando un abrazo enorme,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>F.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Fede, querido,<\/p>\n\n\n\n<p>Tu carta me llega una noche de insomnio y calor agobiante. La promesa de la lluvia es apenas una nube pasajera que no hace m\u00e1s que aumentar el porcentaje de humedad ya sofocante. La pantalla de la laptop es la \u00fanica luz de la habitaci\u00f3n, y el \u00faltimo sorbo de t\u00e9, ya tibio, me acompa\u00f1a en la madrugada. Sab\u00e9s que no puedo evitar tomar t\u00e9, ni aunque hagan 50 grados.<\/p>\n\n\n\n<p>Ley\u00e9ndote sobre <em>La diosa <\/em>pienso en lo presente que est\u00e1 la prostituci\u00f3n en el cine de Asia oriental. Recuerdo pel\u00edculas como <em>La calle de la verg\u00fcenza<\/em> de Mizoguchi, centr\u00e1ndose en el barrio rojo de Tokio mientras el senado japon\u00e9s discute una ley para prohibir la prostituci\u00f3n;<em> Flores de Shanghai<\/em> de Hou Hsiao-hsien, que se posa sobre la historia de un grupo de \u201cflores\u201d en la China del s. XIX; y<em> La mano <\/em>de Wong Kar-wai, que cuenta el romance entre una prostituta y un joven sastre en los a\u00f1os 60 en Hong Kong. Inmediatamente pienso que la presencia en el cine equivale a una presencia en la historia de esa regi\u00f3n. Seguro en alguno de tus recorridos por las librer\u00edas de la calle Corrientes encontr\u00e1s alg\u00fan libro sobre eso, como encontraste esa cita tan hermosa de <em>Viento del Este<\/em> (que me lleva, indefectiblemente, a la obra maestra que hizo Godard con el grupo Dziga Vertov). La que m\u00e1s me llama la atenci\u00f3n de estas pel\u00edculas, y sobre la que te quiero contar, es<em> Durian Durian<\/em>, del hongkon\u00e9s Fruit Chan. El nombre en ingl\u00e9s es, como m\u00ednimo, gracioso: un juego de palabras entre Duran Duran y el durian, una fruta de origen chino caracter\u00edstica por su olor espantoso y aspecto picudo, pero \u2014dicen\u2014 de sabor delicioso. Por ah\u00ed escuch\u00e9 decir que es como \u201ccomer postre de vainilla en un ba\u00f1o p\u00fablico\u201d. Es como si el director hubiera querido simbolizar la dualidad de la situaci\u00f3n geopol\u00edtica de Hong Kong en esa \u00e9poca, a fines del siglo XX; lo bello y lo terrible de vivir ah\u00ed. Para cuando se estrena la pel\u00edcula, en el a\u00f1o 2000, apenas hab\u00edan pasado tres a\u00f1os de que el Reino Unido se deshiciera de la soberan\u00eda de la isla y le diera cincuenta a\u00f1os de libertad hasta que pase a manos de la China continental, per\u00edodo que trata el mismo director en una pel\u00edcula terriblemente rabiosa, como lo es <em>The Longest Summer<\/em>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11913\" style=\"width:647px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Durian Durian<\/em> trata sobre una ni\u00f1a, Fan, que observa la vida de su vecina prostituta, Yan, a la vez que ambas narran la propia. Las dos son parte de una camada de inmigrantes ilegales del norte de China que se instalaron en Hong Kong y deben esconderse de la polic\u00eda. Como siempre pasa en el cine hongkon\u00e9s, el espacio es reducido: Yan y Fan viven en cuartos \u00ednfimos en donde la c\u00e1mara nerviosa de Fruit Chan encuentra recovecos en los que meterse y filmar los cuerpos apretujados, ba\u00f1ados en una luz mucho m\u00e1s dura y neorrealista que los neones de Christopher Doyle. Esto aleja a la pel\u00edcula de los primeros planos que mencionabas en<em> La diosa<\/em>, llev\u00e1ndola a una po\u00e9tica m\u00e1s plural, de cuerpos que se esfuerzan en habitar espacios m\u00e1s reducidos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"672\" height=\"352\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11914\" style=\"width:626px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image3.png 672w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image3-300x157.png 300w\" sizes=\"(max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Yan pasa los d\u00edas en una especie de restaurante donde se re\u00fanen las prostitutas, esperando a que la llamen para encontrarse con alg\u00fan cliente (\u00a1ni siquiera la dejan terminar de almorzar!) mientras su fiolo se pasea campante por los pasillos, sin remera, como si fuera el due\u00f1o de todo Hong Kong. Ella vive as\u00ed, de hotel en hotel, con las manos peladas de tanto ducharse con los clientes, esperando a que su visa se venza y tenga que volver a su hogar en el norte de China.<\/p>\n\n\n\n<p>Fan, por su parte, vive con su padre, que trafica cigarrillos a la China continental; su madre, a quien ayuda lavando los platos de un restaurante; y su hermano m\u00e1s chico. Lo que une a ambos personajes es que un vecino golpea al fiolo de Yan en la cabeza con un durian, que es extremadamente duro, frente a la vista de la familia de Fan. Nadie quiere llamar a la polic\u00eda, porque significar\u00eda delatar su posici\u00f3n de migrantes. Me da mucha risa ese humor de los chinos de unir dos historias a trav\u00e9s de una fruta. Durante una razzia policial (\u00a1como en<em> La diosa<\/em>!), Yan y Fan se tienen que esconder para evitar que las echen de la isla, lo que luego da paso a una de las escenas m\u00e1s hermosas de la pel\u00edcula: Yan ayudando a Fan y su familia a lavar los platos. Es un momento en que la vemos realmente feliz, por fuera de la l\u00f3gica opresiva en la que aparece el resto de la pel\u00edcula (las otras escenas donde el personaje respira es cuando se la ve caminando y bailando, libre, por las calles de la ciudad en escenas musicalizadas de est\u00e9tica videoclipera, muy parecidas al inicio de <em>Millennium Mambo<\/em> de Hou, nuestro Hou). Ah\u00ed es cuando Yan le da su direcci\u00f3n del noreste de China para que Fan le escriba, y se forja la amistad en las muchachas al darse cuenta que vienen de la misma ciudad, Shenzhen. Entre tanta sordidez, es un momento realmente precioso, s\u00e9 que te encantar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Yan est\u00e1 por partir de nuevo para el noreste de China, Fruit filma la autopista en <em>step-printing<\/em>, mientras una voz canta \u201c\u00bfPor qu\u00e9 ella tiene que estar enojada? \u00bfPor qu\u00e9 tiene que estar indefensa? \u00bfPor qu\u00e9 tiene que llorar?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"735\" height=\"370\" data-id=\"11915\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image7.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11915\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image7.png 735w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image7-300x151.png 300w\" sizes=\"(max-width: 735px) 100vw, 735px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"525\" data-id=\"11916\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11916\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image5.png 1000w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image5-300x158.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image5-768x403.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:13px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El plano transiciona a un carrito andando por las calles nevadas. Ya estamos de vuelta en China (los estandartes rojos con letras doradas son inconfundibles). El ambiente es completamente distinto. Hay m\u00e1s espacio, la luz es m\u00e1s clara, m\u00e1s natural. Ya no estamos en el ajetreo urbano de la ultrametr\u00f3polis hongkonesa. Fruit pasa a usar m\u00e1s planos fijos de <em>pacing <\/em>dilatado, dejando la c\u00e1mara quieta por largo rato. Todo se siente m\u00e1s calmo, m\u00e1s dom\u00e9stico. Incluso la familia del prometido de Yan le prepara un banquete de bienvenida. Nadie parece saber de d\u00f3nde sac\u00f3 el dinero que tiene, ni que trabaj\u00f3 c\u00f3mo prostituta en Hong Kong.<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula da un giro nost\u00e1lgico para detenerse sobre el sentido de pertenencia de la poblaci\u00f3n china, como cuando Yan se encuentra con unos amigos de la escuela, rememorando esas \u00e9pocas y cantando viejas canciones, o una amiga suya afirma que las personas que migran de China \u201cno est\u00e1n de nuestro lado\u201d. El futuro de Yan es igual de incierto que en Hong Kong: no sabe si quedarse o volver. Este aspecto me hace pensar en Jia Zhangke tambi\u00e9n, no solo por recordarme esa escena final de <em>Lejos de ella<\/em> en la que Zhao Tao baila \u201cGo West\u201d en un paraje nevado, o por las bicicletas transitando calles derruidas, sino por las mismas preguntas por la identidad nacional y los lazos afectivos con el territorio que plantea <em>Durian Durian<\/em>. Se me viene a la cabeza <em>Platform<\/em>, que trata sobre una <em>troupe <\/em>de actores y m\u00fasicos que viajan por China transformando sus presentaciones a la par que se transforma el pa\u00eds, pasando del teatro tradicional a la m\u00fasica pop moderna. No la veo hace demasiado, deber\u00eda volver a visitarla. Es una pel\u00edcula incre\u00edble. Creo que es de las pocas que te faltan de Jia.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image6-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11917\" style=\"width:633px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image6-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image6-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image6-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image6.png 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La escena del divorcio entre Yan y su ex-prometido es paradigm\u00e1tica: un largo plano fijo, fr\u00edo, oscuro, de tonalidades verdes. Los engranajes de la burocratizaci\u00f3n de lo que alguna vez fue una rep\u00fablica popular (aunque en los karaokes suene la versi\u00f3n china de La Internacional) muele las ra\u00edces que atan a la gente a su tierra de origen. Yan ya no camina jovial por la ciudad, camina triste por la tierra nevada.<\/p>\n\n\n\n<p>Como regalo de a\u00f1o nuevo, Fan le env\u00eda a Yan un durian, como el que le regal\u00f3 su padre por su cumplea\u00f1os, junto con una carta contando que la polic\u00eda los encontr\u00f3 y los devolvi\u00f3 con su hermano de vuelta a China. Yan comparte la fruta con sus amigos antes de que ellos, una troupe de actores, como en <em>Platform<\/em>, se vaya de viaje. Uno de los pocos primeros planos de la pel\u00edcula est\u00e1 en su final abierto, en el que Yan canta una \u00f3pera cantonesa. La c\u00e1mara se va acercando a ese rostro pintado de blanco y rojo, que dibuja una mueca extra\u00f1a, que no termina de dar ninguna certidumbre sobre su futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, conoc\u00e9s mi aprecio por este tipo de cine que se inmiscuye entre los hilos del tejido social para estudiar, a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n, c\u00f3mo se ven afectadas las personas por los tr\u00e1nsitos sociales y pol\u00edticos de los pa\u00edses en los que viven. Se le presta mucha atenci\u00f3n a Wong Kar-wai por plasmar las contradicciones entre la desolaci\u00f3n de las personas en uno de los lugares m\u00e1s poblados del mundo, pero quisiera que se viera m\u00e1s el cine de Fruit Chan, que tiene una po\u00e9tica mucho m\u00e1s feroz y un acercamiento m\u00e1s sociol\u00f3gico. Adem\u00e1s de <em>Durian Durian<\/em>, te recomiendo <em>Made in Hong Kong,<\/em> sobre la juventud marginada, permeada por una incontestable pulsi\u00f3n de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya est\u00e1 por amanecer y baj\u00f3 un poco la temperatura. Voy a intentar conciliar el sue\u00f1o, en donde espero encontrarme los rostros de Ruan Lingyu y Maggie Cheung brillando en la oscuridad. Voy a ver<em> La diosa<\/em> y<em> Center Stage<\/em> apenas pueda. Tambi\u00e9n espero leerte m\u00e1s, que siempre es un placer. Y verte, sobre todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Te mando un beso.<\/p>\n\n\n\n<p>S.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>San,<\/p>\n\n\n\n<p>Vi <em>Durian Durian<\/em> y me qued\u00e9 pensando en algunas cosas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba en el durian y en esta descripci\u00f3n que est\u00e1 en <em>Viento del Este<\/em>: \u201cEl duri\u00e1n es una fruta grande como una sand\u00eda, de piel y carne amarillas con consistencia de babosa, sabor celestial y olor demon\u00edaco. Fresca, larga hedor a podrido, pero elaborada en forma de helado o cocida sobre la mozzarella de la pizza es refrescante y muy rica\u201d. Al parecer ac\u00e1 y all\u00e1 tenemos la misma tara: poner cosas amarillas y pinchudas arriba de la pizza y escandalizar a medio mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba en los primeros encuentros que Fan y Yan tienen con el durian. Son dos escenas en donde su funci\u00f3n como alimento queda relegada a segundo plano y predomina otro uso: como regalo o como arma. Me interesar\u00eda rastrear otras pel\u00edculas en las que una fruta o vegetal sea utilizada de formas diversas, m\u00e1s all\u00e1 del m\u00e1s frecuente uso simb\u00f3lico. Se me ocurren la sand\u00eda en <em>Tian bian yi duo yun [La nube errante] <\/em>(2005) de Tsai Ming-liang, y el durazno en <em>Call Me by Your Name<\/em> (Luca Guadanigno, 2017), ambos como met\u00e1fora de la exploraci\u00f3n sexual y el deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba en lo que dec\u00edas sobre el durian como met\u00e1fora de la complejidad de la vida en Hong Kong, y en c\u00f3mo la ciudad cumple el mismo rol que Shanghai en <em>La diosa<\/em>: un centro urbano y ultradesarrollado propicio para el ejercicio de lo ilegal. La diosa y Yan ejercen la prostituci\u00f3n \u2014por razones distintas y en contextos diametralmente opuestos\u2014, el Jefe Zhang es proxeneta y frecuenta casas de apuestas, y el padre de Fan va y viene contrabandeando cigarrillos. Tambi\u00e9n me llam\u00f3 la atenci\u00f3n lo tajante de la divisi\u00f3n entre Hong Kong y la China continental, no solo desde lo narrativo sino desde lo t\u00e9cnico. Ya desde el comienzo se apunta en una direcci\u00f3n de unidad escindida y casi irreconciliable al sobreimprimir la imagen de un r\u00edo sobre s\u00ed mismo pero en otra tonalidad, como diciendo: miren, ah\u00ed est\u00e1, el mismo pa\u00eds con dos sistemas, dos historias, dos realidades diferentes. En el \u00faltimo tercio, cuando Yan vuelve a su ciudad natal en el noreste, el quiebre es todav\u00eda m\u00e1s notorio. Como bien me comentabas, no solo cambia el tama\u00f1o y duraci\u00f3n de los planos, sino tambi\u00e9n el paisaje, la vestimenta, y hasta el g\u00e9nero musical y la forma en que se incorporan las canciones a la narraci\u00f3n. Lo que permanece es la liviandad, el tacto que tiene Yan a la hora de relacionarse con las personas que la rodean: sus compa\u00f1eras de trabajo, su familia, sus amigos cercanos. No hab\u00eda pensado en la diferencia con <em>La diosa <\/em>en relaci\u00f3n a los tipos de plano. Es cierto: <em>Durian Durian <\/em>es una pel\u00edcula de grupos, de comunidades, de sostenes. Y sin embargo, aunque pocas veces la vemos sola en el plano, hay en Yan \u2014especialmente en su vuelta\u2014 cierta tristeza o confusi\u00f3n. Sentirse solo a\u00fan estando acompa\u00f1ado es mucho peor que sentirlo en soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba, y la seguir\u00e9 pensando a lo largo de los a\u00f1os, en la escena del cumplea\u00f1os de Fan. Es absolutamente conmovedora. La puesta de c\u00e1mara te hace sentir parte de la familia, no solo porque el plano es muy cerrado \u2014el lugar donde viven es tan chico que ni la c\u00e1mara tiene espacio para maniobrar\u2014, sino porque est\u00e1n sentados alrededor del durian de tal forma que ninguno nos da la espalda; es como si hubiese una silla m\u00e1s puesta exclusivamente para nosotros. Me hizo acordar a las pascuas en la casa de mi abuela cuando \u00e9ramos chicos: todos sentados alrededor de un huevo de chocolate casero \u2014de diferente tama\u00f1o dependiendo de la econom\u00eda o de quien lo comprara\u2014 intentando abrirlo sin que se nos derritiera en las manos. La diferencia con el durian es que los confites que estaban adentro del huevo eran, sin excepci\u00f3n, absolutamente espantosos. Lo abr\u00edamos para compartir, no porque importara lo de adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelvo a la escena. Est\u00e1n \u2014estamos\u2014 ah\u00ed, en el sucucho donde viven temporalmente, intentando abrir el durian que el padre trajo de regalo, d\u00e1ndole con un serrucho, con un cuchillo, con las manos, mientras la conversaci\u00f3n fluye con una naturalidad improvisada llena de ocurrencias, humor y alegr\u00eda, y cuando logran abrirlo no solo ese olor nauseabundo invade el lugar, sino que tambi\u00e9n un piano melanc\u00f3lico envuelve la escena en una nostalgia dulce y amarga que termina de cristalizar el recuerdo para siempre. Lo m\u00e1s lindo es que, como bien me comentabas, hacia el final Fan le manda a Yan un durian por correo, haciendo posible la respuesta en eco de esta escena: ahora son ella y sus amigos los que se pelean con \u201cel Rey de las frutas\u201d en el invierno crudo del noreste.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba que por esta escena y varias m\u00e1s tuve la sensaci\u00f3n de estar viendo, de a ratos, un documental. Hay algo no solo en la textura de la imagen, sino en el acercamiento de Chan a sus personajes y en ciertas secuencias de montaje. Las escenas en los exteriores de Hong Kong, la c\u00e1mara en mano, algunos momentos de humor, todo tiene una ligereza y una libertad inusual. Por esto no deber\u00eda haberme sorprendido el cartel que aparece al final, antes de los cr\u00e9ditos, que dice que la pel\u00edcula fue interpretada por actores no profesionales. Y sin embargo lo hizo. No me percat\u00e9 en ning\u00fan momento de su falta de \u201cprofesionalismo\u201d. Esa soltura r\u00edgida de quien no se paraliza frente a la c\u00e1mara traspasa las barreras de la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba en que para vos, para m\u00ed, y para todos los que la vimos en esa copia pixelada y con sonido comprimido, <em>Durian Durian <\/em>ya volvi\u00f3 a empezar. Solo se trata de conseguir, en el futuro, una mejor versi\u00f3n, y retomar el hilo que dejamos suelto. La veremos y ser\u00e1 como estar frente a una pel\u00edcula distinta, y no s\u00e9 si por eso perder\u00e1 un poco la gracia. Es una pel\u00edcula del a\u00f1o 2000, pero siguen siendo los 90 en Hong Kong y los 80 en el noreste. Es como si el deterioro visual y sonoro ayudaran a mantenernos en ese ambiente sucio y ruidoso que es Hong Kong, y a viajar por las calles de una ciudad alejada en pleno desarrollo. Es de esas pel\u00edculas que quisiera conservar en VHS para verla en una tele de tubo chiquita, entre amigos, vaciando latas de cerveza y picando algunos man\u00edes; o, qui\u00e9n te dice, intentando descifrar entre todos el misterio de un durian.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos vemos pronto,<\/p>\n\n\n\n<p>F.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:1px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Santiago Damiani<\/strong> naci\u00f3 en Buenos Aires en el a\u00f1o 2000. Estudia la Licenciatura en Sociolog\u00eda en la Universidad de Buenos Aires. Colabor\u00f3 con cr\u00edticas para medios como Taipei o Izquierda Web, y para los fanzines del 18\u00b0 Festival Internacional de Cine Independiente de La Plata FestiFreak. Coedita la revista En otro orden.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:1px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Si quer\u00e9s recibir la columna <strong>Polvo rojo<\/strong> en tu casilla de correo, <br>junto a las dem\u00e1s columnas de <em>Taipei<\/em> y el resumen de fin de mes, complet\u00e1 <a href=\"https:\/\/9c4b6cba.sibforms.com\/serve\/MUIFAI6CMV021CNcZNzJvBQbZ57hly18Hx8Z3-cT0C7rcl5tBf7LQAC9OBFoIDDVZC9s5wuRfx5bf-vw6WUNGFwlb3B87yz2Nw8X6rIM13F0U4k4My8BvFi6ryykZnmKNA-vl_KU8W88coGNwQVV_zMF9jMT9vosgrj7ccN9Y866piIx1HeE_kaaR4KNloey9e2KKxDKun8qhpF4\">este formulario<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para un nuevo viernes de &#8220;Polvo rojo&#8221;, Santiago Damiani invita a Federico Bianchetti a intercambiar una correspondencia a partir de una obsesi\u00f3n que comparten: el cine de China. En esta entrega, frutas que parecen postres de vainilla, pel\u00edculas sobre el sentido de pertenencia, una reflexi\u00f3n sobre la gracia y formas de filmar que ya no existen.<\/p>\n","protected":false},"author":72,"featured_media":11913,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1625],"tags":[323,136,280,1116,1826,485,1827,277,28,1825],"class_list":{"0":"post-11903","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-polvo-rojo","8":"tag-1930s","9":"tag-2000s","10":"tag-cine-chino","11":"tag-cine-hongkones","12":"tag-fruit-chan","13":"tag-hou-hsiao-hsien","14":"tag-luca-guadanigno","15":"tag-tsai-ming-liang","16":"tag-wong-kar-wai","17":"tag-wu-yonggang"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cartas del Este - TAIPEI<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cartas del Este - TAIPEI\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Para un nuevo viernes de &quot;Polvo rojo&quot;, Santiago Damiani invita a Federico Bianchetti a intercambiar una correspondencia a partir de una obsesi\u00f3n que comparten: el cine de China. En esta entrega, frutas que parecen postres de vainilla, pel\u00edculas sobre el sentido de pertenencia, una reflexi\u00f3n sobre la gracia y formas de filmar que ya no existen.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"TAIPEI\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/revistataipei\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-06-13T19:45:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-06-13T19:45:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"720\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Santiago Damiani | Federico Bianchetti\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@taipeicritica\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@taipeicritica\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Santiago Damiani | Federico Bianchetti\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"23 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Santiago Damiani | Federico Bianchetti\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/8a029adea15d89c78612e3bb14bfc1f8\"},\"headline\":\"Cartas del Este\",\"datePublished\":\"2025-06-13T19:45:36+00:00\",\"dateModified\":\"2025-06-13T19:45:39+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/\"},\"wordCount\":4756,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/image4.png\",\"keywords\":[\"1930s\",\"2000s\",\"Cine chino\",\"Cine hongkon\u00e9s\",\"Fruit Chan\",\"Hou Hsiao-hsien\",\"Luca Guadanigno\",\"Tsai Ming-liang\",\"Wong Kar-wai\",\"Wu Yonggang\"],\"articleSection\":[\"Polvo rojo\"],\"inLanguage\":\"es-AR\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/\",\"name\":\"Cartas del Este - TAIPEI\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/image4.png\",\"datePublished\":\"2025-06-13T19:45:36+00:00\",\"dateModified\":\"2025-06-13T19:45:39+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-AR\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-AR\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/image4.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/image4.png\",\"width\":1280,\"height\":720},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/2025\\\/06\\\/13\\\/cartas-del-este\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cartas del Este\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/\",\"name\":\"TAIPEI\",\"description\":\"Cr\u00edtica de cine\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-AR\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#organization\",\"name\":\"Taipei \\\/ Cr\u00edtica de cine\",\"url\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-AR\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/08\\\/TAIPEI-LOGO-1.1-SIN-GRIS.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/08\\\/TAIPEI-LOGO-1.1-SIN-GRIS.png\",\"width\":599,\"height\":599,\"caption\":\"Taipei \\\/ Cr\u00edtica de cine\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/revistataipei\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/taipeicritica\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/taipeicritica\\\/\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/8a029adea15d89c78612e3bb14bfc1f8\",\"name\":\"Santiago Damiani | Federico Bianchetti\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-AR\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/6ffde709b5c4ca74750ab98bfad8fbf4824f7792923e3faebadaf7eb6384cc54?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/6ffde709b5c4ca74750ab98bfad8fbf4824f7792923e3faebadaf7eb6384cc54?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/6ffde709b5c4ca74750ab98bfad8fbf4824f7792923e3faebadaf7eb6384cc54?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Santiago Damiani | Federico Bianchetti\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/taipeirevista.com\\\/index.php\\\/author\\\/fedesan\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cartas del Este - TAIPEI","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Cartas del Este - TAIPEI","og_description":"Para un nuevo viernes de \"Polvo rojo\", Santiago Damiani invita a Federico Bianchetti a intercambiar una correspondencia a partir de una obsesi\u00f3n que comparten: el cine de China. En esta entrega, frutas que parecen postres de vainilla, pel\u00edculas sobre el sentido de pertenencia, una reflexi\u00f3n sobre la gracia y formas de filmar que ya no existen.","og_url":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/","og_site_name":"TAIPEI","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/revistataipei","article_published_time":"2025-06-13T19:45:36+00:00","article_modified_time":"2025-06-13T19:45:39+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":720,"url":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png","type":"image\/png"}],"author":"Santiago Damiani | Federico Bianchetti","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@taipeicritica","twitter_site":"@taipeicritica","twitter_misc":{"Escrito por":"Santiago Damiani | Federico Bianchetti","Tiempo de lectura":"23 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/"},"author":{"name":"Santiago Damiani | Federico Bianchetti","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#\/schema\/person\/8a029adea15d89c78612e3bb14bfc1f8"},"headline":"Cartas del Este","datePublished":"2025-06-13T19:45:36+00:00","dateModified":"2025-06-13T19:45:39+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/"},"wordCount":4756,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png","keywords":["1930s","2000s","Cine chino","Cine hongkon\u00e9s","Fruit Chan","Hou Hsiao-hsien","Luca Guadanigno","Tsai Ming-liang","Wong Kar-wai","Wu Yonggang"],"articleSection":["Polvo rojo"],"inLanguage":"es-AR","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/","url":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/","name":"Cartas del Este - TAIPEI","isPartOf":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png","datePublished":"2025-06-13T19:45:36+00:00","dateModified":"2025-06-13T19:45:39+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-AR","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-AR","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#primaryimage","url":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png","contentUrl":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png","width":1280,"height":720},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/06\/13\/cartas-del-este\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/taipeirevista.com\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cartas del Este"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#website","url":"https:\/\/taipeirevista.com\/","name":"TAIPEI","description":"Cr\u00edtica de cine","publisher":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/taipeirevista.com\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-AR"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#organization","name":"Taipei \/ Cr\u00edtica de cine","url":"https:\/\/taipeirevista.com\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-AR","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/TAIPEI-LOGO-1.1-SIN-GRIS.png","contentUrl":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/TAIPEI-LOGO-1.1-SIN-GRIS.png","width":599,"height":599,"caption":"Taipei \/ Cr\u00edtica de cine"},"image":{"@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/revistataipei","https:\/\/x.com\/taipeicritica","https:\/\/www.instagram.com\/taipeicritica\/"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/taipeirevista.com\/#\/schema\/person\/8a029adea15d89c78612e3bb14bfc1f8","name":"Santiago Damiani | Federico Bianchetti","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-AR","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/6ffde709b5c4ca74750ab98bfad8fbf4824f7792923e3faebadaf7eb6384cc54?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/6ffde709b5c4ca74750ab98bfad8fbf4824f7792923e3faebadaf7eb6384cc54?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/6ffde709b5c4ca74750ab98bfad8fbf4824f7792923e3faebadaf7eb6384cc54?s=96&d=mm&r=g","caption":"Santiago Damiani | Federico Bianchetti"},"url":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/author\/fedesan\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image4.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11903","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/72"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11903"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11903\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11925,"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11903\/revisions\/11925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11913"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11903"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11903"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11903"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}