{"id":14149,"date":"2025-12-17T14:00:10","date_gmt":"2025-12-17T14:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=14149"},"modified":"2025-12-17T14:14:34","modified_gmt":"2025-12-17T14:14:34","slug":"festifreak-20-fanzines-tercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/12\/17\/festifreak-20-fanzines-tercera-parte\/","title":{"rendered":"FestiFreak #20 \/ Fanzines &#8211; Tercera parte"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Llegamos al final de la colaboraci\u00f3n de Taipei para la edici\u00f3n #20 del Festifreak. En esta ocasi\u00f3n, dos pel\u00edculas afines al terror, ambas de dudosa reputaci\u00f3n, que se proyectaron en f\u00edlmico en la secci\u00f3n FREAKORAMA. Ezequiel Iv\u00e1n Duarte escribe sobre <\/em>Ruby<em>, de Curtis Harrington, cuyo proceso estuvo plagado de tensiones entre el director y el productor Steve Krantz, y \u00c1lvaro Bretal sobre <\/em>Julie Darling<em>, de Paul Nicholas, mejor conocida en Argentina como <\/em>D\u00e9jala morir adentro<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/12\/03\/festifreak-20-fanzines-primera-parte\/\">Ac\u00e1<\/a>\u00a0pueden leer los art\u00edculos de la primera entrega y <a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2025\/12\/10\/festifreak-20-fanzines-segunda-parte\/\">ac\u00e1<\/a> los de la segunda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Rojo y verde<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/author\/ezeduarte\/\">Ezequiel Iv\u00e1n Duarte<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">(sobre <em>Ruby<\/em> [1977], de Curtis Harrington)<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:1px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Florida, 1935. Ruby, una pelirroja de voz grave y contundente, que alguna vez tuvo una breve carrera como cantante y actriz, oficia como la chica de un grupo de g\u00e1ngsters. Se ha enamorado de uno de ellos, Nicky. Pero el l\u00edder de los mafiosos, Jake, tambi\u00e9n prendido de Ruby, ha decidido eliminar a Nicky. En medio del encuentro amoroso de la pareja entre la niebla de los pantanos de la pen\u00ednsula, los g\u00e1ngsters hacen su aparici\u00f3n y fusilan a Nicky; su cuerpo muerto cae y se hunde en las aguas. Pero Ruby espera una hija del joven.<\/p>\n\n\n\n<p>Diecis\u00e9is a\u00f1os m\u00e1s tarde, Ruby regentea un autocine en las cercan\u00edas del lugar de los hechos. Ha contratado a los ahora ex g\u00e1ngsters de la banda que sol\u00eda integrar y que hab\u00edan ido cayendo en prisi\u00f3n. Uno de ellos, Vince, secretamente enamorado de ella desde siempre, se ha convertido en su mano derecha. La hija engendrada junto a Nicky, Leslie, ya tiene 16 a\u00f1os y algunas dificultades cognitivas: es \u201cno verbal\u201d y la madre considera internarla. Asimismo, el antiguo l\u00edder de la pandilla, Jake, es ahora un viejo ciego en silla de ruedas, un vegetal que no se mueve ni habla y que est\u00e1 al cuidado de Ruby.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las cosas empiezan a salirse de quicio cuando los ex mafiosos, ahora empleados del autocine en distintas capacidades (proyectoristas, vendedores de pochoclo, cortadores de boletos) comienzan a aparecer brutalmente asesinados. Es la venganza de Nicky, doble opuesta de la venganza de la esposa agigantada de&nbsp;<em>Attack of the 50 Foot Woman<\/em>, pel\u00edcula estrella del autocine de Ruby \u2014otra mujer oprimida en un mundo de machos\u2014 y centro espiritual de la pel\u00edcula marco.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ruby<\/em>. Rub\u00ed. Rojo: \u00e9ste es el color asociado a nuestra protagonista. Est\u00e1 en su cabello, en su vestido, en el acolchado de su cama, en las velas, en la sangre. El color complementario del rojo es el verde, y un tinte verdoso se expresa por difusi\u00f3n en el pantano neblinoso, lugar donde yace hundido el cad\u00e1ver de Nicky. No obstante, el espectro de Nicky cuenta con marcas rojas, marcas asociadas al otro polo de la relaci\u00f3n, a Ruby: los balazos. \u00bfAcaso Ruby lo entreg\u00f3? \u00bfLa venganza llegar\u00e1 hasta ella? Leslie, la hija extra\u00f1a, quiz\u00e1s tenga la clave ante la reaparici\u00f3n de Nicky, ahora de forma sobrenatural. Para determinarlo, hace su aparici\u00f3n un doctor en parapsicolog\u00eda que oficiar\u00e1 casi de exorcista.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque Ruby no deja de ser una pel\u00edcula que trata de subirse al \u00e9xito y fen\u00f3meno de la pel\u00edcula de William Friedkin. El director, Curtis Harrington, estaba atrapado dirigiendo cap\u00edtulos para series de televisi\u00f3n. Su carrera como director de cine, que hab\u00eda iniciado en los a\u00f1os 40 con autorreflexiones&nbsp;<em>queer<\/em>&nbsp;(<em>Fragment of Seeking<\/em>) e influencias de Poe (<em>The Fall of the House of Usher<\/em>), parec\u00eda en un impasse. Hasta que \u201cmi viejo y querido amigo George Edwards vino a rescatarme otra vez, aun si s\u00f3lo temporalmente\u201d, como explica en su autobiograf\u00eda&nbsp;<em>Nice Guys Don\u2019t Work In Hollywood<\/em>. Edwards hab\u00eda escrito el guion de&nbsp;<em>Ruby<\/em>&nbsp;basado en una historia de Steve Krantz, quien oficiar\u00eda de productor del film. \u201cNo ten\u00eda indicio de la clase de rol ominoso que jugar\u00eda en esta pel\u00edcula. Result\u00f3 ser la experiencia m\u00e1s pesadillezca de mi carrera\u201d, cuenta Harrington sobre Krantz. Y contin\u00faa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No sab\u00eda nada sobre Steve Krantz. Si hubiera sabido, no habr\u00eda aceptado hacer la pel\u00edcula. No hay nadie que me haya encontrado en el negocio del cine por el que tenga m\u00e1s odio y desprecio que por Steve Krantz. Hizo todo lo posible para destruir la pel\u00edcula. Se transform\u00f3 en una parodia de lo que film\u00e9 y de lo que era mi intenci\u00f3n que fuera. Krantz ten\u00eda visiones de grandeza y pretensiones de alg\u00fan tipo de habilidad art\u00edstica que no ten\u00edan ning\u00fan m\u00e9rito. Como \u00e9l era productor ejecutivo de la pel\u00edcula, yo no ten\u00eda mucho espacio para disentir ante sus rid\u00edculos mandatos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Harrington procede a enumerar las tropel\u00edas del productor: contratar un camar\u00f3grafo incompetente, inmiscuirse en la puesta en escena de forma tal de romper con toda la atm\u00f3sfera ideada por \u00e9l (\u201cEsta era una pel\u00edcula que era toda atm\u00f3sfera\u201d), tratar de imponer actores indeseables (lo que consigui\u00f3 con el personaje de Jake), y elegir, de una serie de opciones, al \u00fanico m\u00fasico que Harrington no quer\u00eda para la banda sonora. Finalmente, cuando lleg\u00f3 la hora de preparar el corte para la televisi\u00f3n, al verse obligados a quitar muchas escenas violentas, Krantz decidi\u00f3 rellenar el espacio filmando nuevas escenas con otro guionista y otro director, una subtrama nueva a partir de personajes muy menores que eran clientes del autocine. Y cuando la pel\u00edcula sali\u00f3 en video, eligieron esta \u00faltima versi\u00f3n para ser editada, lo que llev\u00f3 a Harrington a quitar su nombre del producto.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"450\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Ruby2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14249\" style=\"aspect-ratio:1.8417601631939384;width:596px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Ruby2.jpg 750w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Ruby2-300x180.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<div style=\"height:1px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u00bfQui\u00e9n puede matar a un adolescente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/author\/gdg85cx6lz\/\">\u00c1lvaro Bretal<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">(sobre <em>D\u00e9jala morir adentro <\/em>[<em>Julie Darling<\/em>, 1983], de Paul Nicholas)<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:1px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Una novedad no muy feliz de la d\u00e9cada del 80 fueron ciertos productos shockeantes construidos a fuerza de golpes de gui\u00f3n, psicologismo de manual y erotismo berreta: los\u00a0<em>thrillers\u00a0<\/em>de mujeres obsesionadas o manipuladoras, due\u00f1as de un deseo criminal. Joe Eszterhas gan\u00f3 fama con este tipo de guiones, gracias a pel\u00edculas realizadas junto a cineastas que, en t\u00e9rminos de talento, abarcaban un espectro amplio \u2014en una y otra punta de ese espectro est\u00e1n Adrian Lyne, culpable de\u00a0<em>Atracci\u00f3n fatal<\/em>, y Paul Verhoeven, director de\u00a0<em>Bajos instintos<\/em>\u2014. El origen de esta tendencia puede rastrearse muchas d\u00e9cadas atr\u00e1s, hacia 1945, cuando se estren\u00f3 la ins\u00f3lita\u00a0<em>Leave Her to Heaven<\/em>, un cruce entre\u00a0<em>noir\u00a0<\/em>y melodrama dirigido por el veterano John M. Stahl. En la pel\u00edcula de Stahl, una mujer joven y rica se obsesiona con su pareja, un escritor, y asesina o intenta asesinar a distintas personas cercanas a \u00e9l, incluyendo a su hermano parapl\u00e9jico. Si bien fue una de las pel\u00edculas m\u00e1s exitosas del a\u00f1o en las boleter\u00edas de Estados Unidos, y hoy en d\u00eda puede ser considerada una de las m\u00e1s modernas del per\u00edodo, parte de la cr\u00edtica estaba perpleja: \u201clas motivaciones del temperamento de la se\u00f1orita nunca se revelan de manera convincente, y toda la trama (\u2026) es arbitraria, artificial y grandilocuente\u201d, escribi\u00f3 Bosley Crowthers, el cr\u00edtico estrella del <em>New York Times<\/em>. No era una opini\u00f3n aislada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, \u00bfqu\u00e9 pasa si esa persona no es una mujer adulta sino una adolescente? Peor todav\u00eda: \u00bfqu\u00e9 pasa si esa persona es tu hija? Ese es el drama de Harold Wilding, el m\u00e9dico excesivamente permisivo encarnado por Anthony Franciosa en&nbsp;<em>Julie Darling<\/em>, coproducci\u00f3n germanocanadiense de 1982&nbsp;estrenada en Argentina con algo de retraso (1986) como&nbsp;<em>D\u00e9jala morir adentro<\/em>. Sin embargo, Franciosa \u2014quien el mismo a\u00f1o protagoniz\u00f3 la magn\u00edfica&nbsp;<em>Tenebre<\/em>, de Dario Argento\u2014 tiene ac\u00e1 un lugar secundario; la figura excluyente es una tal Isabelle Mejias, la Julie del t\u00edtulo, un ejemplo extremo de eso que los psic\u00f3logos llaman \u201ccomplejo de Electra\u201d. Julie adora a su padre a niveles demenciales, y la pel\u00edcula juega con eso: primero los vemos d\u00e1ndose un pico; m\u00e1s adelante, recostados en la misma cama, a punto de dormir. El cl\u00edmax del delirio llega en una fantas\u00eda de la chica, quien, mientras esp\u00eda a su padre teniendo relaciones con la novia, se imagina a ella misma en el lugar de su madrastra. Esto, sin embargo, no alcanza para hablar de la pel\u00edcula como un&nbsp;<em>thriller&nbsp;<\/em>er\u00f3tico. Tampoco es, estrictamente, una pel\u00edcula de terror. Como los&nbsp;<em>giallos&nbsp;<\/em>\u2014otra referencia que aparece, de costado, gracias a los guantes negr\u00edsimos del asesino de turno\u2014,&nbsp;<em>Julie Darling<\/em>&nbsp;navega por terrenos pantanosos entre esos dos g\u00e9neros. El problema es que las cosas indefinidas, a la larga, pueden volverse algo ins\u00edpidas. Tal vez sea por esa indefinici\u00f3n que la pel\u00edcula recibe con los brazos abiertos el incomprensible&nbsp;<em>D\u00e9jala morir adentro<\/em>&nbsp;local, responsabilidad exclusiva de Claudio Mar\u00eda Dom\u00ednguez, ganador infantil de&nbsp;<em>Odol pregunta<\/em>, gu\u00eda espiritual&nbsp;<em>new age<\/em>&nbsp;y, durante m\u00e1s de diez a\u00f1os, distribuidor cinematogr\u00e1fico<sup>1<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>Julie Darling<\/em>&nbsp;hay, sin embargo, algunas sorpresas, y muchas de ellas est\u00e1n relacionadas con la arbitrariedad y la torpeza psicol\u00f3gica que se\u00f1alaba Crowthers en su art\u00edculo de 1945. El debut del ignoto Paul Nicholas \u2014o Nicolas, seg\u00fan los cr\u00e9ditos\u2014 avanza de forma atropellada hacia ning\u00fan lugar. Cada escena es un intento grotesco de impactar al espectador. Ah\u00ed est\u00e1n, por ejemplo, los planos de Julie sosteniendo una rata gigante e inquieta desde la cola, con el objetivo de alimentar a su serpiente y shockear a su mejor amiga; el intento de asesinato de su hermanastro dentro de una heladera desenchufada mientras juegan a las escondidas \u2014al lado de un lago, en un posible gui\u00f1o a una escena clave de&nbsp;<em>Leave Her to Heaven<\/em>\u2014; y, fundamentalmente, el desenlace, que incluye la castraci\u00f3n m\u00e1s veloz y menos impactante de la historia del cine. Adem\u00e1s, claro, de las escenas de tensi\u00f3n entre padre e hija. En&nbsp;<em>Julie Darling<\/em>&nbsp;siempre est\u00e1 pasando&nbsp;<em>algo<\/em>, y ese movimiento perpetuo, ya sea rid\u00edculo o fascinante, traza la l\u00ednea entre una baratija razonable y lo que se suele llamar un bodrio. Por eso podemos ignorar, si nos sumergimos en el clima necesario, algunos di\u00e1logos mal sincronizados \u2014en lo que podr\u00edamos pensar, si tensamos demasiado la cuerda interpretativa, como otro gui\u00f1o al&nbsp;<em>giallo<\/em>\u2014 o el corte abrupto, en ciertas escenas, de la m\u00fasica extradieg\u00e9tica; torpezas que contrastan con la prolijidad general de la pel\u00edcula<sup>2<\/sup>. La palabra m\u00e1gica es&nbsp;<em>ritmo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Dom\u00ednguez, responsable de la fama de&nbsp;<em>Julie Darling<\/em>&nbsp;en Argentina, cuenta en la nota citada m\u00e1s arriba que pel\u00edculas como esta, que durante varias semanas llenaban las salas de valijeros, le permit\u00edan estrenar otras m\u00e1s arriesgadas en t\u00e9rminos de audiencia, como&nbsp;<em>El Decamer\u00f3n<\/em>&nbsp;de Pasolini o&nbsp;<em>Vicios privados, virtudes p\u00fablicas<\/em>&nbsp;de Mikl\u00f3s Jancs\u00f3. En la posdictadura, mucho antes de la llegada de Internet, la promesa de desnudos era un anzuelo f\u00e1cil para espectadores desprevenidos. Pero en esta l\u00f3gica subyace, tambi\u00e9n, una distinci\u00f3n entre arte alto \u2014exclusivo\u2014 y bajo \u2014masivo\u2014 que puede pensarse, desde una lectura contempor\u00e1nea, como obsoleta. Es decir, existen obras supuestamente complejas y relevantes de muy bajo nivel y obras sencillas, b\u00e1sicas, tal vez ingenuas, tal vez obsesionadas con el af\u00e1n de lucro, que esconden una gran sofisticaci\u00f3n formal o, al menos, una efectividad inesperada. Desde una perspectiva curatorial el quiebre entre estas barreras es siempre un hallazgo; m\u00e1xime cuando se trata, como en el caso de&nbsp;<em>D\u00e9jala morir adentro<\/em>, de un cap\u00edtulo significativo de la distribuci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/julie-darling-2-1024x576.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-14242\" style=\"width:578px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/julie-darling-2-1024x576.webp 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/julie-darling-2-300x169.webp 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/julie-darling-2-768x432.webp 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/julie-darling-2-1536x864.webp 1536w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/julie-darling-2.webp 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<div style=\"height:1px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Notas:<\/strong><sup> (1) <\/sup>Para m\u00e1s informaci\u00f3n al respecto se recomienda el documental de Santiago Calori\u00a0<em>Un importante preestreno<\/em>\u00a0y el art\u00edculo de Mariano Kairuz \u201cEl p\u00e9ndex estaba de la nuca\u201d (P\u00e1gina\/12, 13\/9\/2015). <sup>(2) <\/sup>Uno puede sospechar, aunque no haya datos f\u00e1cilmente disponibles, que en una coproducci\u00f3n de g\u00e9nero de este tipo se gastaba m\u00e1s dinero que en muchas pel\u00edculas independientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegamos al final de la colaboraci\u00f3n de Taipei para la edici\u00f3n #20 del Festifreak. 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