{"id":1569,"date":"2020-11-23T20:15:22","date_gmt":"2020-11-23T20:15:22","guid":{"rendered":"http:\/\/taipeirevista.com\/?p=1569"},"modified":"2021-03-03T17:10:32","modified_gmt":"2021-03-03T17:10:32","slug":"todas-las-luces-de-neon-no-alcanzan-para-iluminar-lo-que-esta-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2020\/11\/23\/todas-las-luces-de-neon-no-alcanzan-para-iluminar-lo-que-esta-muerto\/","title":{"rendered":"Todas las luces de ne\u00f3n no alcanzan para iluminar lo que est\u00e1 muerto"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En una posible historia del nihilismo cinematogr\u00e1fico habr\u00eda que reservarle un lugar especial a una rareza llamada <em>The Savage Eye<\/em> (<em>El ojo salvaje<\/em>, 1959)<sup><a href=\"#nota1\">(1)<\/a><\/sup>. Con una estructura que, hablando mal y pronto, podr\u00edamos llamar <em>docuficci\u00f3n<\/em>, se puede sintetizar as\u00ed: una mujer llega a una ciudad sin nombre tras divorciarse de su marido y, a medida que entabla una serie de di\u00e1logos con una voz masculina que se presenta ante ella como \u201ctu \u00e1ngel, tu doble, ese vil so\u00f1ador: tu conciencia, tu dios, tu fantasma\u201d, y que en los cr\u00e9ditos figura simplemente como \u201cEl poeta\u201d, va perdiendo toda clase de empat\u00eda y adquiriendo una tremenda sa\u00f1a para diseccionar el mundo que la rodea. Se trata de una voz amable, que se le aparece a la protagonista reci\u00e9n cuando el film comienza, es decir, cuando llega a la ciudad sin nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad an\u00f3nima es Los Angeles. Se sabe que <em>The Savage Eye<\/em> fue filmada all\u00ed, pero si no tuvi\u00e9ramos el dato concreto, igual no lo necesitar\u00edamos: esas palmeras cansadas y esos <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=WxLn44KhFrc&amp;ab_channel=ElliottSmith-Topic\">cielos sospechosamente despejados<\/a> no se pueden confundir. Tampoco es que seamos muy perspicaces: Los Angeles es, por razones obvias, una de las ciudades m\u00e1s filmadas en la historia del cine<sup><a href=\"#nota2\">(2)<\/a><\/sup>. Rara vez, sin embargo, fue mostrada con tanto asco. Viejitas que se pasan la tarde en la peluquer\u00eda, se\u00f1oras obsesionadas con comprar ropa, <em>strippers<\/em>, alcoh\u00f3licos, lud\u00f3patas, gimnastas y boxeadores desfilan ante nuestros ojos mientras Judith (interpretada por Barbara Baxley) nos cuenta que son todos unos mediocres con vidas fallidas, y que ella prefiere mantenerse al margen, observar con sorna, y jam\u00e1s, pero jam\u00e1s de los jamases, perpetuar la especie.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>&#8211; <em>\u00bfHijos?<\/em><\/p><p>&#8211; <em>Muertos.<\/em><\/p><p>&#8211; <em>\u00a1Muertos! \u00bfC\u00f3mo?<\/em><\/p><p>&#8211; <em>Lo habitual: forro, aborto espont\u00e1neo, equivocaci\u00f3n, cuchillo.<\/em><sup><a href=\"#nota3\">(3)<\/a><\/sup><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este no es, ciertamente, un di\u00e1logo t\u00edpico de la era dorada del Hollywood cl\u00e1sico. Ni siquiera en esos a\u00f1os de ocaso, en los que a la industria le resultaba cada vez m\u00e1s necesario abordar temas de inter\u00e9s para un p\u00fablico joven m\u00e1s abierto y progresista que la generaci\u00f3n de sus padres. No, Shirley McLaine no dice cosas as\u00ed en <em>The Children\u2019s Hour<\/em>. Entonces: \u00bfqu\u00e9 es este objeto? \u00bfDe d\u00f3nde sali\u00f3? \u00bfQui\u00e9n lo hizo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Empecemos por la estructura: los camar\u00f3grafos de<em> The Savage Eye<\/em> filmaron una cantidad de material crudo en las calles, comercios, bares, hospitales e iglesias de Los Angeles, y encima de eso se construy\u00f3 una ligera estructura ficcional, en la cual Judith camina por la ciudad mientras dialoga con ella misma, <em>se da cuenta<\/em> de aquello que se esconde tras la fachada de la cotidianeidad, y realiza alguna que otra actividad rutinaria, como salir a comer con una cita ocasional o meterse en una cabina telef\u00f3nica para llamar a su exmarido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Continuemos por otra rareza (al menos en el contexto): <em>The Savage Eye<\/em> es una obra colectiva. Fue dirigida, escrita, producida y montada por tres personas: Ben Maddow, guionista de m\u00e1s de una pel\u00edcula relevante de los 40 y 50 (sin ir muy lejos: <em>Johnny Guitar<\/em>, <em>The Asphalt Jungle<\/em>, <em>Intruder in the Dust<\/em>); Joseph Strick, quien en la d\u00e9cada siguiente dirigir\u00eda adaptaciones cinematogr\u00e1ficas de <em>Tr\u00f3pico de c\u00e1ncer<\/em> de Henry Miller y <em>Ulises <\/em>de James Joyce; y Sidney Meyers, director y coguionista de otra inusual \u201cdocuficci\u00f3n\u201d de los 40: <em>The Quiet One<\/em><sup><a href=\"#nota4\">(4)<\/a><\/sup>, fotografiada por Helen Levitt \u2014camar\u00f3grafa de <em>The Savage Eye<\/em>\u2014 y con narraci\u00f3n escrita por James Agee, sobre la desoladora vida de un ni\u00f1o negro hu\u00e9rfano. Lo cierto es que, por fuera del trabajo documental de Meyers, conocer los antecedentes de sus tres creadores no nos ayuda demasiado a descifrar el misterio. Tambi\u00e9n podemos decir que uno de sus camar\u00f3grafos es Haskell Wexler, quien m\u00e1s adelante fotografiar\u00eda pel\u00edculas de gran evocaci\u00f3n buc\u00f3lica, como <em>Days of Heaven<\/em>, <em>Bound for Glory<\/em> y <em>The Secret of Roan Inish<\/em>, y dirigir\u00eda otro cruce curioso entre ficci\u00f3n y documental: <em>Medium Cool<\/em>, uno de los films pol\u00edticos clave de la Estados Unidos de fines de los 60. Pero seguimos estancados.<\/p>\n\n\n\n<p>Digamos lo siguiente: el coraz\u00f3n de <em>The Savage Eye<\/em> est\u00e1 m\u00e1s cerca de las fotos que Weegee sacaba en la Nueva York de los 30 y 40 que de cualquier pel\u00edcula realizada en Estados Unidos por aquellos a\u00f1os. De hecho, no le faltan accidentes de tr\u00e1nsito, cad\u00e1veres e incendios; todo capturado furtivamente por sus tres camar\u00f3grafos: Wexler, Levitt y Jack Couffer. O, por qu\u00e9 no, cerca de cierta literatura <em>beat <\/em>de la \u00e9poca: el desencanto fatal con el estilo de vida norteamericano, la cr\u00edtica mordaz a sus usos y costumbres, ten\u00edan en escritores como Allen Ginsberg o Jack Kerouac a sus representantes m\u00e1s ic\u00f3nicos. Pero, si pocos a\u00f1os despu\u00e9s Kerouac y Ginsberg iban a funcionar como puentes para que la generaci\u00f3n <em>hippie <\/em>descubra a los grandes americanos naturalistas del siglo XIX y, junto a ellos, a sus reivindicaciones de regreso a las ra\u00edces y rechazo a las grandes ciudades, la protagonista de <em>The Savage Eye<\/em> decide, al comienzo del film, mudarse a una de las ciudades m\u00e1s brutales del pa\u00eds, aunque eso tenga como consecuencia que trague odio hasta ahogarse en su propia bilis.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.08.44.207.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1585\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.08.44.207.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1585\" class=\"wp-image-1585\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.08.44.207.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.08.44.207-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.14.28.958.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1586\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.14.28.958.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1586\" class=\"wp-image-1586\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.14.28.958.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.14.28.958-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si la estructura que superpone ficci\u00f3n sobre documental resulta avanzada y experimental, y en el <em>International Dictionary of Films and Filmmakers<\/em> se dice que su estudio sobre la crisis existencial de una mujer que atraviesa problemas de pareja \u201canticip\u00f3, si no influy\u00f3, a pel\u00edculas como <em>The Misfits<\/em>, <em>Red Desert <\/em>y <em>Juliet of the Spirits<\/em>\u201d<sup><a href=\"#nota5\">(5)<\/a><\/sup>, no es tan frecuente leer conexiones entre <em>The Savage Eye<\/em>, el cine <em>mondo <\/em>y el terror. Y sin embargo ah\u00ed est\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado: el <em>mondo <\/em>nace como tal en 1962, gracias a la famosa <em>Mondo Cane<\/em> (Jacopetti \/ Cavara \/ Prosperi), con la pretensi\u00f3n de mostrar el \u201csalvajismo\u201d de pa\u00edses no-occidentales, muchos recientemente descolonizados o en pleno proceso de descolonizaci\u00f3n y, tras un largo periplo europeo durante los 60 y 70, termina desembocando, advenimiento del VHS mediante, en documentales recopilatorios donde la mirada \u2014ya no europea, ahora norteamericana\u2014 vuelve sobre s\u00ed misma y nos muestra el horror de nuestras propias ciudades: la violencia en la esquina, los tiroteos desde coches, los puntazos de callej\u00f3n, las c\u00e1rceles, el impacto televisivo y todo lo <em>shocking <\/em>que las urbes puedan ofrecer. Ese es el origen de la infame <em>Faces of Death<\/em> (1978) y sus secuelas, pero tambi\u00e9n de un film un poco m\u00e1s serio \u2014y, por lo tanto, m\u00e1s perturbador\u2014 como <em>The Killing of America<\/em> (1982). Para esta altura, la del pasaje del <em>mondo <\/em>\u201cantropol\u00f3gico\u201d al post-<em>mondo <\/em>\u201csociol\u00f3gico\u201d (muchas comillas por aqu\u00ed), ya estamos a las puertas del reaganismo, y <em>The Killing of America<\/em> dialoga tanto con sus antepasados italianos de mediados de los 60 como con los <em>slashers <\/em>contempor\u00e1neos. En <em>The Savage Eye<\/em>, claro,<em> <\/em>no se recopila material filmado previamente, y el reinado televisivo, tan central en las <em>mondo gore<\/em> de la era VHS, todav\u00eda parece m\u00e1s un sue\u00f1o que una pesadilla: los televisores solo aparecen en una peluquer\u00eda o tras una vidriera, siempre en un rol estrictamente secundario. S\u00ed prefigura, sin embargo, esa mirada feroz y fragmentaria de la decadencia de lo mundano, que suele empujarnos hacia la alienaci\u00f3n aunque no siempre tenga car\u00e1cter voluntariamente conservador.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de los documentales de guerra, no hay muchas pel\u00edculas previas a <em>The Savage Eye<\/em> que muestren la muerte verdadera.<\/p>\n\n\n\n<p>La conexi\u00f3n con el cine de terror moderno es todav\u00eda m\u00e1s evidente. No solo porque esta tradici\u00f3n de <em>la ciudad como el infierno<\/em> tiene sucesoras lejanas en <em>Maniac <\/em>(otro infravalorado ensayo mugriento sobre la locura y la soledad) o <em>Henry: Portrait of a Serial Killer<\/em> \u2014v\u00eda pel\u00edculas de los 70 como <em>Death Wish, Taxi Driver, Hardcore<\/em>\u2014 sino tambi\u00e9n porque gran parte de los t\u00f3picos relevantes del horror post <em>Night of the Living Dead<\/em>, o sea del horror moderno, ya aparecen aqu\u00ed, insertados en la l\u00f3gica de la vida diaria, naturalizados, casi invisibilizados: <em>zombies<\/em>, posesos, maniqu\u00edes, hospitales blanqu\u00edsimos, procedimientos quir\u00fargicos<sup><a href=\"#nota6\">(6)<\/a><\/sup>, incomunicaci\u00f3n humana, obsesi\u00f3n insana con las mascotas, decadencia f\u00edsica disfrazada a cualquier precio. Pero Judith no es una asesina; su rechazo social discurre por dentro. Los cr\u00edmenes diarios y m\u00faltiples se llevan a cabo, en todo caso, fuera de plano.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>The Savage Eye<\/em> lo monstruoso se integra en lo cotidiano a tal punto que podemos escuchar un di\u00e1logo como el siguiente:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>&#8211; <em>Dime, Judith&#8230;<\/em><\/p><p>&#8211; <em>\u00bfQu\u00e9?<\/em><\/p><p>&#8211; <em>\u00bfQui\u00e9nes son ellos?<\/em><\/p><p>&#8211; <em>Gente com\u00fan y corriente: peluqueros en su d\u00eda de franco, operarios entre turnos, mujeres entre maridos, plomeros, vendedores, falsificadores, asesinos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>La malicia de la pel\u00edcula es tal que, pudiendo sugerir que transcurre exclusivamente en la mente de la protagonista, nos recuerda una y otra vez que lo suyo es la veracidad documental. La distancia entre las reacciones dram\u00e1ticas de Judith y la frescura de todos los dem\u00e1s \u201cpersonajes\u201d constata que el juego psicol\u00f3gico, la historia de la divorciada reciente, son la parte menos preocupante de lo que estamos viendo \u2014 o, en todo caso, un porcentaje \u00ednfimo del horror. Judith al menos ve; los otros flotan entre muecas y trompadas, gestos vacuos y una grisura de pueblo chico expandido a la en\u00e9sima potencia. Hasta la violencia prefabricada del boxeo es mejor que el bingo entre extra\u00f1os y las charlas de peluquer\u00eda. En<em> The Savage Eye<\/em> vemos el asco y lo asqueroso, todo a la vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera los veh\u00edculos motorizados, que durante alg\u00fan tiempo fueron sin\u00f3nimo de liberaci\u00f3n en el cine norteamericano (pienso, claro, en pel\u00edculas de fines de los 60 y comienzos de los 70 como <em>Easy Rider<\/em>, <em>Two-Lane Blacktop<\/em> o <em>Vanishing Point<\/em>) tienen aqu\u00ed un acento positivo: lo demuestran los heridos por accidentes \u2014algo de <em>verdad <\/em>entre tanto pl\u00e1stico\u2014 y tambi\u00e9n aquella escena en la que Judith est\u00e1 dentro de su coche, en un lavadero, atrapada con su cabeza, como encerrada. Faltan todav\u00eda muchos a\u00f1os para que en el cine los autos empiecen a ser identificados autom\u00e1ticamente con la muerte; para los asesinatos de parejas que curten estacionadas en los bosques de los <em>slashers <\/em>de los 80, para el insoportable primer crimen de<em> Lo squartatore di New York<\/em>, para <em>Christine<\/em>, para el erotismo met\u00e1lico de <em>Crash<\/em>, y hasta faltan seis para el peligro alegre, pero peligro al fin, de una pel\u00edcula sobre carreras de autos como <em>Red Line 7000.<\/em> <em>The Savage Eye <\/em>se mete hasta con la libertad del <em>western<\/em>: justo antes de la escena del lavadero, un caballo mec\u00e1nico, de esos que solo existen para entretenimiento de los ni\u00f1os, nos sonr\u00ede de costado, sugiriendo que para fines de los 50 la preocupaci\u00f3n moral de las pel\u00edculas del Oeste ya era pura nostalgia vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00fanico g\u00e9nero cl\u00e1sico con el que <em>The Savage Eye <\/em>parece dialogar positivamente es el <em>noir<\/em>. No solo por su fascinaci\u00f3n con lo urbano y sus recovecos, sino tambi\u00e9n por su car\u00e1cter moral: ambos se rigen por la duda constante, la paranoia del peligro inminente, el temor a las sombras; ambos tienen como protagonistas a fracasados an\u00f3nimos; en ambos priman los tipos sospechosos de sombrero y mirada elusiva. Como el <em>noir<\/em>, <em>The Savage Eye <\/em>es lo m\u00e1s cercano a una sinfon\u00eda urbana que puede ofrecer la cultura estadounidense de mediados del siglo XX. Una diferencia: la estilizaci\u00f3n de la ciudad, los claroscuros, las ra\u00edces expresionistas \u2014marcas estil\u00edsticas de los <em>noir<\/em>, retomadas luego por los <em>neo-noir <\/em>a partir de los 70\u2014 son reemplazadas aqu\u00ed por desprolijidad voyeurista, por c\u00e1maras en constante movimiento, voraces, que desean atraparlo todo. <em>The Savage Eye<\/em> parece saber que se encuentra a las puertas de la modernidad cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.13.45.620.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1581\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.13.45.620.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1581\" class=\"wp-image-1581\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.13.45.620.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.13.45.620-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.47.47.814.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1582\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.47.47.814.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1582\" class=\"wp-image-1582\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.47.47.814.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.47.47.814-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl sol es como un bloque de piedra\u201d, dice Judith en cierto momento, mientras entra a un bar. El plano est\u00e1 tomado desde adentro del local, y es imposible no tener la sensaci\u00f3n de que, en realidad, afuera est\u00e1 nublado. Lo que podr\u00eda ser interpretado como un error tiene, de hecho, bastante sentido. Si en los <em>westerns <\/em>el sol crudo, directo, puro, ten\u00eda que tener un correlato en su impacto sensorial, crudo tambi\u00e9n, sobre los personajes (y por eso, entonces, la transpiraci\u00f3n, los palpables d\u00edas sin ba\u00f1arse, el pelo sucio perceptible bajo los sombreros), en <em>The Savage Eye<\/em> el sol lejano, ajeno, que molesta al reflejarse en el asfalto y en las chapas de los autos, casi no tiene vinculaci\u00f3n con el mundo de los humanos; no necesitamos <em>sentirlo<\/em>. Es m\u00e1s: si Judith nos dice que el sol est\u00e1 matando, tenemos que creerle: la pel\u00edcula transcurre en gran medida en su cabeza, y lo que ocurra por fuera de ella est\u00e1 ubicado en un segundo nivel. La ciudad y la estructura del film son artificios; la naturaleza tambi\u00e9n. Aqu\u00ed hay una diferencia con los films <em>mondo <\/em>posteriores: donde estos buscar\u00edan documentar la realidad de una forma pretendidamente pura, <em>real<\/em>, <em>The Savage Eye<\/em> se hace cargo de su car\u00e1cter h\u00edbrido y se permite tensar la cuerda, con honestidad, hasta las \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso los animales salvajes est\u00e1n domesticados en la Los Angeles de <em>The Savage Eye<\/em>. Los planos de mujeres mimando monos y leopardos hacen estallar por los aires a la expresi\u00f3n \u201cjungla de cemento\u201d. Pero claro, \u00bfqui\u00e9n puede garantizarnos que esos animales est\u00e1n, efectivamente, domesticados? \u00bfQui\u00e9n puede asegurar que, un segundo despu\u00e9s, no van a estar atacando a sus mimadoras? En 1959, al cine a\u00fan le quedaba una larga historia futura de domesticaci\u00f3n animal. Algunos casos famosos bastan para dar cuenta de ello: los films <em>mondo <\/em>donde los vemos en su h\u00e1bitat natural, muchas veces marc\u00e1ndole el terreno a los humanos invasores (la muerte por leones de un turista\/fot\u00f3grafo en <em>Ultime grida dalla savana <\/em>de Antonio Climati y Mario Morra es uno de los ejemplos m\u00e1s conocidos); <em>Roar <\/em>de Noel Marshall, para cuya filmaci\u00f3n el director y su familia (las actrices Tippi Hedren y Melanie Griffith) convivieron durante varios a\u00f1os con cerca de cien felinos salvajes; o <em>Grizzly Man<\/em> de Werner Herzog, que narra la muerte de Timothy Treadwell tras intentar convivir con osos pardos en su h\u00e1bitat natural. En estos casos nos movemos entre el intento optimista de domesticaci\u00f3n (\u00a1<em>Roar<\/em> es una comedia!) y la certeza \u2014algunas veces m\u00e1s c\u00ednica, otras m\u00e1s melanc\u00f3lica\u2014 de su imposibilidad. Lo de <em>The Savage Eye<\/em> es distinto: los planos son pocos, pero alcanzan para percibir cierta esperanza decadente en la posibilidad de dominaci\u00f3n; en su calma tensa late el futuro de la domesticaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco hay tanta distancia entre estos animales y el caballo mec\u00e1nico: la naturaleza ya fue sometida, ahora la violencia es ejercida contra otros humanos. All\u00ed entra el boxeo, por supuesto, pero tambi\u00e9n otros actos m\u00e1s sutiles: desde el amante de Judith presion\u00e1ndola para que lo bese, hasta los hombres \u2014todos hombres\u2014 que apoyan sus manos sobre las mujeres \u2014todas mujeres\u2014 para curarlas\/exorcizarlas, en la perturbadora secuencia de la iglesia. Podemos dar un paso m\u00e1s y referir a la agresividad de las m\u00e1quinas de ejercicio y los aparatos de peluquer\u00eda, y ni hablar de los accidentes de tr\u00e1nsito: los humanos sometimos a la naturaleza, ahora son las m\u00e1quinas las que nos someten a nosotros. La relaci\u00f3n entre humanos y animales es llevada al l\u00edmite de la representaci\u00f3n en la secuencia de la mujer que, en un parque de diversiones, camina en una rueda como un hamster. Como en el <em>noir <\/em>y en el <em>mondo<\/em>, aqu\u00ed todo est\u00e1 embebido de violencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.44.35.579.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1584\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.44.35.579.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1584\" class=\"wp-image-1584\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.44.35.579.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.44.35.579-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.23.45.213.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1583\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.23.45.213.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1583\" class=\"wp-image-1583\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.23.45.213.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.23.45.213-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta que subsiste es: \u00bfhay algo de piedad en <em>The Savage Eye<\/em>? \u00bfHay aire? Queda, por un lado, <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=5l-2zT3tV8s&amp;ab_channel=HarryNilsson-Topic\">la huida de la ciudad maldita<\/a>. Accidente mediante, Judith logra escapar \u2014no sabemos si por un tiempo o definitivamente\u2014 y en los \u00faltimos planos la podemos ver recostada tomando sol, y luego en una playa. La felicidad, sin embargo, es incompleta: la playa est\u00e1 sucia, repleta de botellas. All\u00ed tambi\u00e9n, parecen decirnos los realizadores, llegaron el hombre y su maldad. En cuanto a la piedad, o al menos cierto margen para el goce: son los planos de <em>drags<\/em>, travestis, hombres con vestidos y plumas, los que muestran una alegr\u00eda que parece aut\u00e9ntica: regocijo, descontrol feliz, m\u00e1scaras honestas. En ese momento, Judith (se) dice: \u201cEstos masoquistas, solitarios, estos desdichados, son todos m\u00e1s fuertes que yo\u201d, para m\u00e1s tarde admitir: \u201cVivo en esta jaula, el animal soy yo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo: ella es la vara para medir el mundo (lo bello y lo horrendo del mundo). Desde su mirada, la fiesta nocturna es violencia contenida, la antesala del horror. Sin embargo, en la pulseada fundamental del film, la observaci\u00f3n en carne viva del pulso urbano es tan potente que triunfa por sobre el psicologismo. Imagen mata <em>voice over<\/em>. Y las im\u00e1genes, mal que le pese a Judith, muy cada tanto encuentran algo de alegr\u00eda; en los <em>drags<\/em>, s\u00ed, y tambi\u00e9n en la bailarina de <em>striptease <\/em>y su sonrisa. La expresi\u00f3n clave, ojo, es \u201cmuy cada tanto\u201d. Si en <em>The Savage Eye<\/em> hasta lo festivo se nos aparece como decadente es porque, en definitiva, los bailes parecen excusas para sostener una sensaci\u00f3n de constante vitalidad. Terminar la fiesta, oh pecado, equivaldr\u00eda a tomarse un tiempo para reflexionar y meditar y, como escribi\u00f3 Baudrillard: \u201cEl terror americano es que las luces se apaguen\u201d<sup><a href=\"#nota7\">(7)<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Judith, esa bonita m\u00e1quina de odio, es la <em>fl\u00e2neuse <\/em>que Los Angeles merece.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.56.45.184.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1587\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.56.45.184.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1587\" class=\"wp-image-1587\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.56.45.184.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_00.56.45.184-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_01.00.36.410.jpg\" alt=\"\" data-id=\"1588\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_01.00.36.410.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=1588\" class=\"wp-image-1588\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_01.00.36.410.jpg 640w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/The-Savage-Eye.avi_snapshot_01.00.36.410-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota1\"><strong>1<\/strong> Si bien suele considerarse a 1960 como su a\u00f1o de estreno, la primera proyecci\u00f3n p\u00fablica de <em>The Savage Eye <\/em>ocurri\u00f3 el 25 de agosto de 1959, en el Festival Internacional de Cine de Edimburgo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota2\"><strong>2<\/strong> Es dif\u00edcil eludir la referencia a <em>Los Angeles Plays Itself<\/em>, el grandioso poema cinematogr\u00e1fico de Thom Andersen compuesto por fragmentos de otras pel\u00edculas filmadas all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota3\"><strong>3<\/strong> No se trata de un error de los subt\u00edtulos. El di\u00e1logo original es: <em>&#8211; Children? \/ &#8211; Killed. \/ &#8211; Killed! How? \/ &#8211; The usual way: rubber, miscarriage, misconception, the knife<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota4\"><strong>4<\/strong> Esta nota es un llamado a ver y estudiar con m\u00e1s frecuencia al cine norteamericano que se hac\u00eda por fuera de los grandes estudios durante los 40 y 50; pel\u00edculas que sol\u00edan tener un fuerte contenido cr\u00edtico contra la supuesta moral y valores americanos (<em>The Savage Eye<\/em>; <em>The Well<\/em>, de Leo C. Popkin y Russell Rouse) o que directamente propon\u00edan relatos y personajes inimaginables en el cine de estudios (<em>The Quiet One<\/em>; <em>The Salt of the Earth<\/em>, de Herbert J. Biberman).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota5\"><strong>5<\/strong> Tom Pendergast, Sara Pendergast, <em>International Directory of Films and Filmmakers 4: Writers and Production Artists<\/em>, St. James Press, p. 544.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota6\"><strong>6<\/strong>&nbsp;Puede leerse un poco m\u00e1s sobre los procedimientos quir\u00fargicos en el cine en <a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2020\/11\/06\/apuntes-quirurgicos\/\">este<\/a> texto de Ezequiel Iv\u00e1n Duarte, en el cual incluso \u2014ya que hablamos de cine de terror\u2014 traza un v\u00ednculo con <em>The Exorcist<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota7\"><strong>7<\/strong>&nbsp;Jean Baudrillard, <em>Am\u00e9rica<\/em>, Barcelona, Anagrama, p. 71<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si la estructura que superpone ficci\u00f3n sobre documental resulta avanzada y experimental, y en el International Dictionary of Films and Filmmakers se dice que su estudio sobre la crisis existencial de una mujer que atraviesa problemas de pareja \u201canticip\u00f3, si no influy\u00f3, a pel\u00edculas como The Misfits, Red Desert y Juliet of the Spirits\u201d, no es tan frecuente leer conexiones entre The Savage Eye, el cine mondo y el terror. 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