{"id":15763,"date":"2026-04-23T15:13:23","date_gmt":"2026-04-23T15:13:23","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=15763"},"modified":"2026-04-23T15:13:26","modified_gmt":"2026-04-23T15:13:26","slug":"virtud-infortunada-vicio-prospero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2026\/04\/23\/virtud-infortunada-vicio-prospero\/","title":{"rendered":"Virtud infortunada, vicio pr\u00f3spero"},"content":{"rendered":"\n<p>En <em>Lo fr\u00edo y lo cruel. Presentaci\u00f3n de Sacher-Masoch<\/em>, Gilles Deleuze define a las obras del Marqu\u00e9s de Sade y de Leopold von Sacher-Masoch como literariamente <em>efectivas<\/em>: ambos describen los s\u00edntomas de una perversi\u00f3n, el sadismo y el masoquismo, que llevan sus respectivos nombres. Los dos instauran entidades cl\u00ednicas a trav\u00e9s de su prosa, no de la medicina, lo que lleva al autor franc\u00e9s a preguntarse si esto vuelve grandes cl\u00ednicos a los escritores. Al ser descriptores de una sintomatolog\u00eda y \u201cpadecerla\u201d al mismo tiempo, Sade y Sacher-Masoch son, tambi\u00e9n, grandes antrop\u00f3logos, \u201cal estilo de aquellos que saben infundir en su obra toda una concepci\u00f3n del hombre, de la cultura y de la naturaleza\u201d. Los autores despliegan toda una filosof\u00eda pol\u00edtica al establecer una relaci\u00f3n entre estos tres elementos y otro indispensable para esta disciplina: el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Sade, profundamente ateo y cr\u00edtico de la Monarqu\u00eda (<em>Justine<\/em> es escrita durante su estad\u00eda en la prisi\u00f3n de la Bastilla), podr\u00eda considerarse un iluminista oscuro, un moderno del exceso: la raz\u00f3n pura es solipsista, lleva a la concreci\u00f3n del deseo absoluto, negadora de todo contrato social, aunque dependa del poder instituido para existir. Sacher-Masoch es profundamente moderno y romanticista, al necesitar del contrato para que se desarrolle el poder. Es una raz\u00f3n dial\u00e9ctica, pero que subvierte a Hegel: \u201cel h\u00e9roe masoquista parece educado y formado por la mujer autoritaria, pero en lo m\u00e1s profundo es \u00e9l quien la forma y la disfraza\u201d, retomando a Deleuze. El esclavo no necesita reconocerse en el amo; lo modela a su deseo. No hay s\u00edntesis, sino suspensi\u00f3n de la ley. En ese sentido, Sade es anti-dial\u00e9ctico por su solipsismo y rechazo del progreso en la Historia; el deseo es una construcci\u00f3n l\u00f3gica: es absoluto, unidireccional, no hay falta. Sacher-Masoch supera la dial\u00e9ctica al subvertirla en la eterna repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-ad2f72ca wp-block-group-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.3-1024x614.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-15764\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.3-1024x614.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.3-300x180.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.3-768x461.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.3-1536x922.png 1536w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.3.png 1800w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.4-1024x614.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-15765\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.4-1024x614.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.4-300x180.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.4-768x461.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.4-1536x922.png 1536w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.4.png 1800w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<p>En la pel\u00edcula <em>Justine <\/em>(1969), basada en el libro hom\u00f3nimo de Sade, se da un desdoblamiento de la figura del autor: Klaus Kinski interpreta a un Sade preso por sus delirios libertinos, que se ve atormentado por visiones de mujeres desnudas torturadas, mientras escribe la historia de la pobre Justine. Con zooms repentinos, movimientos r\u00e1pidos de c\u00e1mara y desenfoques, el director Jes\u00fas Franco transmite esa sensaci\u00f3n de delirio que padece el autor y lleva a su pluma a torturar sin compasi\u00f3n a su protagonista, guiada por la virtud. Si bien la historia es casi completamente fiel a la novela, mientras que la prosa de Sade es inclemente, reflexiva y filos\u00f3fica, el tono general de la pel\u00edcula es ligero y hasta c\u00f3mico por momentos, lo que mina la potencia terror\u00edfica y aleccionadora del relato. Sin embargo, la tesis sadiana aparece casi intacta: Justine es violada, marcada a fuego, extorsionada, golpeada y vejada por seguir el camino de la virtud; Juliette, su hermana, que decide prostituirse una vez que las hermanas se separan por la muerte de su madre, prospera y llega a ser esposa de un importante noble al elegir los vicios de la mentira, el sexo, el asesinato y el robo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Sade, el poder se da a partir de una facultad de demostraci\u00f3n, funci\u00f3n superior del lenguaje, seg\u00fan Deleuze. Sin embargo, este despliegue del poder es parad\u00f3jico porque, como propone Bataille en <em>El erotismo<\/em>, el lenguaje de Sade siempre es el de la v\u00edctima, dado que es la \u00fanica que puede describir las torturas sin la hipocres\u00eda de los verdugos y su poder, su orden institucionalizado. Esto se demuestra en la pel\u00edcula de un modo inevitablemente <em>kitsch <\/em>por su bajo presupuesto, mezclando la erudici\u00f3n libertina del autor con las formas <em>pulp <\/em>del cine er\u00f3tico y de explotaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s rid\u00edcula, la pel\u00edcula se vuelve m\u00e1s efectiva: es paradigm\u00e1tica la larga escena donde se le contorsiona la cara al hermano Antonin, l\u00edder del monasterio donde secuestran y violan sistem\u00e1ticamente a varias mujeres (entre ellas, Justine), al gritar repetidas veces que su b\u00fasqueda es el placer absoluto. Franco no se vale de escenas excesivamente expl\u00edcitas (y elude la peor parte de la novela, como cuando le arrancan las muelas y le cortan los dedos de los pies a la protagonista), sino que utiliza otros elementos m\u00e1s c\u00f3micos y no tan oscuros, pero no menos perturbadores. Al final de la pel\u00edcula, Franco es un humanista donde Sade es altamente mis\u00e1ntropo, d\u00e1ndole una resoluci\u00f3n feliz a Justine en lugar de asesinarla con un rayo cuando finalmente encuentra la paz. El director espa\u00f1ol rompe la filosof\u00eda sadiana de los infortunios de la virtud; el Marqu\u00e9s la lleva hasta sus \u00faltimas consecuencias. De esta manera, la pel\u00edcula funciona como transposici\u00f3n del relato en lugar de una adaptaci\u00f3n del tratado filos\u00f3fico de Sade.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n dirigida por Franco y estrenada el mismo a\u00f1o, <em>La Venus de las pieles<\/em> (cuyo t\u00edtulo original es <em>Paroxismus<\/em>) no es una adaptaci\u00f3n directa de la novela hom\u00f3nima de Sacher-Masoch, aunque tanto en su erotismo sofisticado como en la relaci\u00f3n entre los personajes se despliega la filosof\u00eda sadomasoquista. Siguiendo el esquema <em>rape and revenge<\/em>, Franco pone en escena, en principio, la primera de las patas de esta pr\u00e1ctica: un grupo de s\u00e1dicos viola y asesina a Wanda (el mismo nombre que la <em>dominatrix <\/em>del libro), a ojos de un trompetista (Severin) que, aunque se espanta, no detiene el ultraje. Atormentado, encuentra el cad\u00e1ver de Wanda en la playa, como una Laura Palmer arrastrada por el mar, de piel marm\u00f3rea y cabellos rubios, apu\u00f1alada en el pecho. La peripecia del protagonista comienza cuando ve a Wanda viva en una fiesta, solo que con el pelo m\u00e1s corto, y corre tras ella perdidamente enamorado. Wanda se le aparece a sus tres verdugos en secuencias a lo <em>giallo <\/em>absolutamente medidas y precisas, donde no mata atac\u00e1ndolos: los seduce para aniquilarlos a trav\u00e9s de un arma mucho m\u00e1s violenta, el deseo, uno que se produce en sentido negativo, al negarles la catarsis del placer a sus v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"832\" height=\"462\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-Venus-de-las-pieles.6.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-15766\" style=\"width:680px\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-Venus-de-las-pieles.6.png 832w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-Venus-de-las-pieles.6-300x167.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/La-Venus-de-las-pieles.6-768x426.png 768w\" sizes=\"(max-width: 832px) 100vw, 832px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En Sacher-Masoch el poder tambi\u00e9n es parad\u00f3jico, pero en otra direcci\u00f3n: las v\u00edctimas hablan con el lenguaje hip\u00f3crita del verdugo, ya que son las dos cosas a la vez. Sin embargo, mientras que el s\u00e1dico demuestra e impone en lugar de persuadir, el masoquismo es altamente pedag\u00f3gico. El sadismo tiene instructores; el masoquismo, educadores. En <em>Justine<\/em>, Juliette instruye en el camino del vicio, del mismo modo que los verdugos implementan sus castigos aleccionadores sobre la protagonista. En <em>La Venus de las pieles<\/em> de Franco hay m\u00e1s sadismo que masoquismo, porque Wanda tortura al trompetista con su cuerpo y se le impone, a diferencia de la novela, donde la <em>dominatrix<\/em> educa a Severin en la pr\u00e1ctica del deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>El masoquismo no se da solo por la subversi\u00f3n de la l\u00f3gica psicoanal\u00edtica del deseo como falta, sino por la l\u00f3gica dolor\/placer presentada en la relaci\u00f3n entre el protagonista y Wanda. \u00c9l sabe que ella est\u00e1 muerta, pero la desea igual, incluso llegando a descuidar la relaci\u00f3n con su pareja. A diferencia de la novela, donde Severin desarrolla una relaci\u00f3n entre dulce y tortuosa con Wanda, dadas las dudas y reticencias de ambxs al consumar el dominio consensuado de ella sobre \u00e9l y convertir a Severin en esclavo, en el film Wanda aparece como un objeto de deseo elusivo, en fuga constante: el masoquismo no se da por el sometimiento consciente del protagonista ante una <em>dominatrix<\/em>, sino por el sufrimiento que le produce no poder alcanzarla y la culpa que lo carcome por haberla dejado morir. Cuando el trompetista vuelve a estar en la playa y corre para ver el cad\u00e1ver que trajo la marea, se ve a s\u00ed mismo muerto: \u00e9l es la \u00faltima v\u00edctima de Wanda. Ambas mujeres protagonistas, la de la novela y la de la pel\u00edcula, se salen con la suya al castigar a sus hombres a trav\u00e9s de un deseo que deviene doloroso de tan insoportable. Las prosperidades del vicio acaban mostr\u00e1ndose como una mentira que da\u00f1a a los hombres involucrados: morirse de deseo, el paroxismo del placer.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.5-1024x614.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-15767\" style=\"width:680px\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.5-1024x614.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.5-300x180.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.5-768x461.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.5-1536x922.png 1536w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Justine.5.png 1800w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con zooms repentinos, movimientos r\u00e1pidos de c\u00e1mara y desenfoques, Jes\u00fas Franco transmite esa sensaci\u00f3n de delirio que padece el autor y lleva a su pluma a torturar sin compasi\u00f3n a su protagonista, guiada por la virtud(&#8230;)<\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":15768,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[137,289,2242,507,1524,2080,2281,2280,836],"class_list":{"0":"post-15763","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-arrebatos","8":"tag-1960s","9":"tag-cine-frances","10":"tag-cine-y-filosofia","11":"tag-cine-y-literatura","12":"tag-georges-bataille","13":"tag-gilles-deleuze","14":"tag-jesus-franco","15":"tag-leopold-von-sacher-masoch","16":"tag-sade"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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