{"id":16554,"date":"2026-06-12T02:54:57","date_gmt":"2026-06-12T02:54:57","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=16554"},"modified":"2026-06-12T02:54:59","modified_gmt":"2026-06-12T02:54:59","slug":"el-reflejo-de-la-pantalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2026\/06\/12\/el-reflejo-de-la-pantalla\/","title":{"rendered":"El reflejo de la pantalla"},"content":{"rendered":"\n<p>El amigo de una amiga empez\u00f3 a contracturarse el cuello de tanto buscarse en los reflejos y espejos de sus caminatas citadinas. Ejercit\u00f3 tanto la vanidad que le signific\u00f3 un problema. Era obsesiva su necesidad de encontrarse reflejado, de confirmar, mirada mediante, su cuerpo, su experiencia, su est\u00e9tica. Se trataba de una forma de ratificar el protagonismo de su propia vida. O, quiz\u00e1s, de contemplarse siendo parte del mundo, del entorno que lo rodeaba. Verse en el espejo puede ser apreciarse pero puede tambi\u00e9n ser confirmar que se est\u00e1 en un determinado marco. En el espejo pero tambi\u00e9n en el contexto del espacio y tiempo donde se vive.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De un tiempo a esta parte se me volvieron un problema los reflejos. Mejor dicho: mi reflejo sobre la computadora. Ubiqu\u00e9 mi escritorio al lado del balc\u00f3n y persisto en la demora de comprar cortinas. Ya se volvi\u00f3 costumbre ver mi cabeza flotante sobreimpresa en archivos de word, p\u00e1ginas web y videos en general. Los d\u00edas soleados son los peores, pero en los nublados persiste lo di\u00e1fano. Para evitarlo me quedan pocas opciones: bajar la persiana (lo cual evito), mudar de lugar el escritorio (a lo cual no me acostumbro) o dar por hecho el autorretrato sobre la pantalla sin prestarle demasiada atenci\u00f3n a este espejo involuntario que la luz y la ubicaci\u00f3n me gener\u00f3. Se trata de un retrato gris\u00e1ceo, generoso en todo lo que puede abarcar: el horizonte llano y amplio de la cibern\u00e9tica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Netflix insisten con una determinada correcci\u00f3n de color que no permite negros absolutos. Por eso todo se ve chato, sin profundidad. Aplacado en una t\u00edmida paleta de poco rango din\u00e1mico. Asumiendo por espectador ideal a quien ver\u00e1 el producto audiovisual desde su celular con el brillo en m\u00ednimo. Tambi\u00e9n ha sido noticia que pide a sus guionistas que algunos di\u00e1logos expliciten acciones: que los personajes digan lo que est\u00e1n haciendo. As\u00ed, se puede estar haciendo otra cosa, alguna tarea hogare\u00f1a como lavar los platos u ordenar la casa, sin perder el hilo elemental de lo que se narra. Como si la plataforma fuese autoconsciente del desapego que sus productos culturales generan. Como si supiesen que no tendr\u00e1n siquiera la mirada a su servicio. Como esas barras de cereal que se comen a media ma\u00f1ana para que el est\u00f3mago no chille hasta que llegue al almuerzo, as\u00ed se consume lo que ofrece la plataforma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Kazimir_Malevich_1915_Black_Suprematic_Square_oil_on_linen_canvas_79.5_x_79.5_cm_Tretyakov_Gallery_Moscow-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16555\" style=\"width:750px\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Kazimir_Malevich_1915_Black_Suprematic_Square_oil_on_linen_canvas_79.5_x_79.5_cm_Tretyakov_Gallery_Moscow-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Kazimir_Malevich_1915_Black_Suprematic_Square_oil_on_linen_canvas_79.5_x_79.5_cm_Tretyakov_Gallery_Moscow-300x300.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Kazimir_Malevich_1915_Black_Suprematic_Square_oil_on_linen_canvas_79.5_x_79.5_cm_Tretyakov_Gallery_Moscow-150x150.jpg 150w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Kazimir_Malevich_1915_Black_Suprematic_Square_oil_on_linen_canvas_79.5_x_79.5_cm_Tretyakov_Gallery_Moscow-768x768.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Kazimir_Malevich_1915_Black_Suprematic_Square_oil_on_linen_canvas_79.5_x_79.5_cm_Tretyakov_Gallery_Moscow-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Kazimir_Malevich_1915_Black_Suprematic_Square_oil_on_linen_canvas_79.5_x_79.5_cm_Tretyakov_Gallery_Moscow.jpg 1718w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Cuadrado negro <\/em>(Kazimir Mal\u00e9vich, 1915)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez, conversando con un cineasta que estrenaba su \u00faltima obra en el festival de cine que nos convocaba, me explic\u00f3 c\u00f3mo pensaba el final de la pel\u00edcula en cuesti\u00f3n: un frame negro y constante que remita a los famosos cuadros de Mal\u00e9vich. Un negro \u201cque chupe para adentro, que sea un agujero existencial\u201d. Que cunda en oscuridad la sala de cine, que empape ese rect\u00e1ngulo ancho y p\u00e1lido llamado pantalla. El cineasta quer\u00eda que la sala se disolviera en un luto lum\u00ednico. Recuerdo pensar que ser\u00edan pocos los privilegiados que ver\u00edan dicha pel\u00edcula en una sala convencional de cine ya que era muy poco probable un estreno en salas m\u00e1s all\u00e1 de las tres funciones que program\u00f3 dicho festival. Con eso en la cabeza le pregunt\u00e9 si hab\u00eda tenido en cuenta que la mayor\u00eda de la gente ver\u00eda la pel\u00edcula en sus casas, posiblemente en computadoras, y que ese negro generar\u00eda el reflejo de los espectadores sobre sus respectivas pantallas. Una autoconciencia de haber estado viendo aquello y no mucho m\u00e1s, ya que probablemente muchos de estos espectadores hipot\u00e9ticos cortar\u00edan antes de tiempo la duraci\u00f3n del <em>frame <\/em>negro por presuponerlo el final. Es decir, generar\u00eda el efecto contrario al de ser chupado hacia adentro. Expulsar\u00eda: invitar\u00eda a irse, como cuando los anfitriones de reuniones sociales empiezan a bostezar ruidosamente. El cineasta comprendi\u00f3 lo que le planteaba y dijo no haberlo pensado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con su colorimetr\u00eda est\u00e1ndar, con su falta de negros absolutos, quiz\u00e1s Netflix s\u00ed pens\u00f3 lo que el cineasta no, y busc\u00f3 activamente evitar que los usuarios cobren conciencia de su lugar de espectadores, de su silueta de sill\u00f3n sobreimpresa en las luces LED de sus livings.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tiendo a creer que ese reflejo, esa silueta que nos devuelve el espejo negro de las pantallas, representa una autoconciencia particular. La de saberse observador pasivo, al servicio de lo que sea que estemos viendo. No creo que sea tan solo una autoconciencia de nuestro lugar, sino tambi\u00e9n de aquello que se ve. De la misma forma que nos sabemos viendo, aquello se sabe visto. \u00bfPara qu\u00e9 si no tantas medidas de Netflix sobre sus producciones? Son conscientes de las condiciones en las que se consumen y buscan controlarlas a toda costa. Es un control suave, casi indirecto, porque no pretenden m\u00e1s que no apagarse. Estar de fondo, pero estar. Lo que me lleva a dudar sobre qu\u00e9 tanto nos preguntamos por las condiciones en las que probablemente terminar\u00e1n siendo vistas las pel\u00edculas realizadas en este presente. Se fantasea con las condiciones ideales (una sala de cine) y se hace todo lo posible por llegar a ellas. \u00bfPero despu\u00e9s? S\u00ed, est\u00e1n los cineclubes y los espacios alternativos donde se puede seguir proyectando en condiciones bastante adecuadas, pero aun as\u00ed el grueso de la gente ver\u00e1 las pel\u00edculas en sus computadoras. Quiz\u00e1s de d\u00eda, quiz\u00e1s con sus reflejos de espectadores sobre los planos que se compusieron sin esa sobreimpresi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"480\" height=\"360\" data-id=\"16556\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m52s333.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-16556\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m52s333.png 480w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m52s333-300x225.png 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"480\" height=\"360\" data-id=\"16557\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m00s611.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-16557\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m00s611.png 480w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m00s611-300x225.png 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"480\" height=\"360\" data-id=\"16558\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m23s047.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-16558\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m23s047.png 480w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m23s047-300x225.png 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"480\" height=\"360\" data-id=\"16559\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m28s422.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-16559\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m28s422.png 480w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h31m28s422-300x225.png 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>The Players vs. \u00c1ngeles Ca\u00eddos<\/em> (Alberto Fischerman, 1969)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Hace poco le\u00ed que la \u00faltima escena de <em>The Players vs \u00c1ngeles Ca\u00eddos <\/em>deb\u00eda proyectarse con las luces de la sala de cine ya prendidas. Para increpar directamente al espectador pero para antes, primero, sorprenderlo. Agarrarlo desprevenido, c\u00f3modo en su err\u00f3nea suposici\u00f3n de final de la proyecci\u00f3n. En dicha escena, un actor en representaci\u00f3n de los \u00e1ngeles mira a c\u00e1mara y se\u00f1ala que podr\u00edan haberlo cambiado todo: los juegos pero tambi\u00e9n las reglas del juego. Pero nadie hizo nada, o quiz\u00e1s nadie quiso hacerlo. Dice que es cuesti\u00f3n de darse cuenta, de percatarse que podr\u00edan haber destruido la pel\u00edcula, sabote\u00e1ndola, para as\u00ed poder empezar de nuevo. Lo \u00faltimo que vemos antes que termine verdaderamente la pel\u00edcula es una placa con el texto \u201cInventar los juegos\u201d. La primera vez que la vi fue en mi casa, en una copia lamentable de YouTube. Aun as\u00ed, esa \u00faltima escena me interpel\u00f3. Sent\u00ed que el \u00e1ngel me hablaba. Despu\u00e9s tuve ocasi\u00f3n de verla en sala dos veces, en la ENERC y en el Malba. Obviamente, nadie prendi\u00f3 las luces para la \u00faltima escena. No s\u00e9 si ser\u00e1 por esa falta pero la escena no me afect\u00f3 como aquella primera vez en la intimidad de mi living. Quiz\u00e1s las condiciones en las que la vi ayudaron al efecto de la \u00faltima escena, en detrimento del resto de la pel\u00edcula. El shock de las luces encendidas en la sala buscaba apelar, creo yo, a la idea de reflejo. A la luz oblig\u00e1ndonos a ser parte, sac\u00e1ndonos de la c\u00f3moda oscuridad an\u00f3nima de la sala, para engullirnos en un mismo y uniforme todo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Walter Benjamin en <em>Denkbilder<\/em> dice que los caf\u00e9s parisinos est\u00e1n repletos de espejos para traer el exterior animado de la calle al interior. Pasa tambi\u00e9n en algunas pizzer\u00edas tradicionales porte\u00f1as donde se come de parado. El Imperio de Chacarita, sin ir m\u00e1s lejos, est\u00e1 repleta de espejos en h\u00e1bil disposici\u00f3n. Se dec\u00eda que estaban al servicio de traficar miradas c\u00f3mplices y sutiles que inviten, sin palabras mediantes, a pasar al ba\u00f1o para coger r\u00e1pidamente sin levantar demasiado la perdiz.&nbsp; Pero, volviendo, con los reflejos en las pantallas pasa algo similar a lo planteado por Benjamin: se trae el exterior al interior. Entra en juego otro centro de gravedad ajeno a la pantalla (el sill\u00f3n, la silla, la cama) que en la oscuridad de la sala de cine no est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"390\" height=\"600\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9789871772094.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16560\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9789871772094.jpg 390w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9789871772094-195x300.jpg 195w\" sizes=\"(max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Contemplarse en el reflejo como parte de la imagen cinematogr\u00e1fica genera una puesta en abismo de todas las instancias que conforman el evento: en relaci\u00f3n a nuestro lugar de espectadores, pero tambi\u00e9n en relaci\u00f3n a la pel\u00edcula que la pantalla contiene. Es decir, genera una forma de mirar bastante particular en la que dif\u00edcilmente podamos terminar inmersos en la fantas\u00eda audiovisual (en caso de que lo que se mire lo pretenda). No es lejano a estar chequeando la hora a cada rato, pero tampoco est\u00e1 cerca. Genera una tensi\u00f3n, como cuando se dobla una regla de pl\u00e1stico para comprobar cu\u00e1nto aguanta sin quebrarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDeber\u00edan las pel\u00edculas tener en cuenta al espectador reflejado sobre ellas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVemos lo que nos muestran con entusiasmo porque nunca somos sus c\u00f3mplices\u201d dice Jean Louis Sch\u00e9fer en <em>El hombre ordinario del cine<\/em>. El libro, publicado en 1980, es una especie de fenomenolog\u00eda del espectador. Pero de uno muy espec\u00edfico y, en aquel entonces, \u00fanico: el espectador de sala. Aquel que olvida de su cuerpo el tiempo que dure aquello que el haz de luz convoque sobre la pantalla. Se trata de un espectador que habita una infancia infinita, una ingenuidad constante. Un iluso que cree en las verdades posibles que el proyector le ofrece. &nbsp; Fascinado con ese mundo distante y cercano a la vez. Bueno, el espectador de casa, reflejado, s\u00ed es c\u00f3mplice. Ya no ni\u00f1o, probablemente adulto. Abierto a la predisposici\u00f3n, sabi\u00e9ndose ah\u00ed pero intentando ser indiferente a s\u00ed mismo. Convocando activamente una ingenuidad de espectador perdida hace tiempo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDeber\u00edan ser autoconscientes los relatos contempor\u00e1neos? No me refiero a juegos metanarrativos, sino a saberse construcciones. Es decir, saberse relatos que se construyen a partir de una determinada realidad. Hace no tanto se le pegaba bastante a las pel\u00edculas \u201ch\u00edbridas\u201d. Aquellas en donde los l\u00edmites entre ficci\u00f3n y documental son m\u00e1s bien difusos. Se criticaba cierta noci\u00f3n de trampa para con el espectador. Y estoy de acuerdo: no me gusta que me mientan. Tal vez por eso mi predilecci\u00f3n hacia las pel\u00edculas que construyen la ficci\u00f3n en el ejercicio mismo de su devenir. Que parten de una disposici\u00f3n documental y encuentran el car\u00e1cter ficcional en su trayecto de existencia. En ellas me siento abarcado como reflejo, como part\u00edcipe activo de lo que acontece mientras las observo. Se diferencian de lo \u201ch\u00edbrido\u201d por alojar la instancia del empaste entre realidad y ficci\u00f3n como un momento fundamental de la pel\u00edcula. Se colocan en un lugar cercano al truco de magia. A ese momento en que el mago muestra los elementos con los que realizar\u00e1 el truco. \u201cEn esta mano, la realidad. En esta otra, la ficci\u00f3n\u201d. Imposible no pensar en <em>F for Fake<\/em>. En c\u00f3mo el supuesto enga\u00f1o de la pel\u00edcula (\u201c\u00bfest\u00e1 en <em>esa<\/em> mano?\u201d) en realidad es m\u00e1s bien un error de c\u00e1lculo (\u201cno, en la otra\u201d). Y un mago ante nadie no tiene testigos de su virtud, de su oficio. Es menester un par de ojos que comprueben la destreza de la ilusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"628\" data-id=\"16561\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h29m57s482-1024x628.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-16561\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h29m57s482-1024x628.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h29m57s482-300x184.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h29m57s482-768x471.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h29m57s482-1536x943.png 1536w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h29m57s482.png 1760w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"628\" data-id=\"16562\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m23s517-1024x628.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-16562\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m23s517-1024x628.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m23s517-300x184.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m23s517-768x471.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m23s517-1536x943.png 1536w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vlcsnap-2026-06-11-23h30m23s517.png 1760w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>F for Fake <\/em>(Orson Welles, 1973)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Curiosamente, Orson Welles tambi\u00e9n hizo de mago en una pel\u00edcula bastante olvidada de Brian de Palma: <em>Get to Know Your Rabbit. <\/em>Una comedia bastante deforme de la que recuerdo un chiste visual sobre la creaci\u00f3n de un aviso de diario clasificado construido a partir de sus varias instancias: la llamada telef\u00f3nica dictando al tel\u00e9fono el enunciado, el l\u00e1piz escribiendo sobre el papel lo dictado y, finalmente, el diario impreso. En el cine de De Palma, la imagen es, antes que nada, una construcci\u00f3n. Como ese chiste que repongo, pero lo digo pensando sobre todo en sus famosas dioptr\u00edas partidas. En ellas, el plano desdobla el foco permitiendo lo que nuestros \u00f3rganos \u00f3pticos no pueden: enfocar en dos puntos distintos que se encuentran en amplia distancia uno del otro. Es decir, permitir lo imposible. Al verlos, impera en m\u00ed cierta noci\u00f3n de ofrenda. La idea de que esa puesta en escena, esa composici\u00f3n, est\u00e1 ante todo dispuesta al servicio de mi mirada. La dioptr\u00eda partida me hace creer que puedo observar la mentira en su plenitud. Y si digo mentira l\u00e9ase artificio. No es casualidad que en el cine de De Palma imperen los enga\u00f1os. Como trucos de magia pero al servicio de la injuria, el fraude y la traici\u00f3n. Sus planos de focos partidos tan particulares me retrotraen a la cuesti\u00f3n de mis reflejos sobreimpresos. Ellos son, a su manera, dioptr\u00edas partidas que me otorgan la autoconciencia de las construcciones que veo. En mis involuntarios espejos de ficciones la mentira tambi\u00e9n se evidencia pero mediante dos zonas distintas y distantes reunidas gracias a la azarosa conjunci\u00f3n de luz y bidimensionalidad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En las pel\u00edculas que me contemplan sobreimpreso, el enga\u00f1o se vuelve un chamuyo elegante al que me entrego bien predispuesto. Ante las otras, aquellas que hacen de cuenta que no estoy reflejado encima suyo, no me queda otra que jugarla de ingenuo mientras me venden espejitos de colores. A fin de cuentas esas son las posibilidades que ofrece el cine de mis pantallas diurnas: volverme feliz sombra dieg\u00e9tica o fantasma anacr\u00f3nico naif.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"650\" height=\"432\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/wellesdepalma.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16563\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/wellesdepalma.jpg 650w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/wellesdepalma-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Tom Smothers, Orson Welles y Brian De Palma en el set de filmaci\u00f3n de <em>Get to Know Your Rabbit <\/em>(1972)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me lleva a dudar sobre qu\u00e9 tanto nos preguntamos por las condiciones en las que probablemente terminar\u00e1n siendo vistas las pel\u00edculas realizadas en este presente. 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