{"id":2341,"date":"2021-02-27T05:43:47","date_gmt":"2021-02-27T05:43:47","guid":{"rendered":"http:\/\/taipeirevista.com\/?p=2341"},"modified":"2021-03-11T20:28:22","modified_gmt":"2021-03-11T20:28:22","slug":"los-espacios-resignificados-cinco-puertas-a-takashi-ito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/02\/27\/los-espacios-resignificados-cinco-puertas-a-takashi-ito\/","title":{"rendered":"Los espacios resignificados. Cinco puertas a Takashi Ito"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Entre paredes (Giros)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La filmograf\u00eda de Takashi Ito comienza en 1981, cuando el cineasta, de tan solo veinticinco a\u00f1os, todav\u00eda estudia en el Departamento de Arte y Tecnolog\u00eda del Instituto de Dise\u00f1o Kyushu<sup><a href=\"#nota1\">(1)<\/a><\/sup>. <em>Spacy <\/em>es un gimnasio y una serie de fotos que nos adentran en \u00e9l; as\u00ed sucesivamente, una y otra vez. La c\u00e1mara flota en ritmos regulares, ligeramente crecientes, siempre hacia una de las fotos, que pueden estar en el suelo de madera o apoyadas en un poste. El mundo de <em>Spacy <\/em>esconde toda realidad, toda ocurrencia, todo acontecimiento. Todo lo que es potencialmente vital se vuelve mec\u00e1nico; claves reiteradas y asfixiantes. Como se\u00f1ala <a href=\"http:\/\/www.imageforum.co.jp\/ito\/introduction_e.html\">Norio Nishijima<\/a>: si algunos a\u00f1os atr\u00e1s Toshio Matsumoto, en su fabulosa <em>Atman <\/em>(1975), presentaba a un ser con una m\u00e1scara del teatro Noh alrededor del cual nos mov\u00edamos mediante una serie de planos fijos montados para generar una sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza (<em>Atman<\/em> se ubica en alg\u00fan punto entre la fantas\u00eda y el horror, y busca generar en el espectador un efecto chocante), una de las jugadas al vac\u00edo que efect\u00faa Ito en <em>Spacy <\/em>es reemplazar al individuo por fotograf\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el gimnasio hay dispuestos una serie de postes con fotos del mismo gimnasio. La c\u00e1mara se acerca, en una continuidad de <em>zooms <\/em>que, con el correr de los minutos, desarrolla una serie de variaciones. Las variaciones son las imaginables: aumento de velocidad, movimientos hacia los costados \u2014hacia otros postes con otras fotos\u2014, alg\u00fan que otro retroceso. El tono celeste, con luces blanquecinas que entran desde la calle y lastiman los ojos, cada tanto es quebrado por destellos rojos. Por momentos el celeste vira hacia una suerte de verde \u2014en vibraciones confusas de tan fugaces\u2014, luego hacia otro celeste, m\u00e1s oscuro, pulcro y refinado, y finalmente al amarillo. En otras ocasiones, los postes parecen cambiar de lugar ante nuestros ojos. Eso es todo lo que vemos. O casi todo (al comienzo, unos pocos planos fijos del techo del gimnasio nos ubican espacialmente, generando el misterio necesario, como si estuvi\u00e9ramos \u2014otra vez, como en <em>Atman<\/em>\u2014 en una reconfiguraci\u00f3n vanguardista del cine de terror).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_03.52.839.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2342\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_03.52.839.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2342\" class=\"wp-image-2342\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_03.52.839.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_03.52.839-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_04.03.902.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2343\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_04.03.902.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2343\" class=\"wp-image-2343\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_04.03.902.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_04.03.902-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>A la par de los cambios visuales, muta la m\u00fasica de Yosuke Inagaki \u2014a partir de aqu\u00ed, frecuente colaborador de Ito\u2014, desde un ruido envasado al vac\u00edo (que remite al terror <em>espacial<\/em>, a tan solo dos a\u00f1os de <em>Alien<\/em>) hacia breves notas de sintetizador que tienen mucho de videojuego y, finalmente, caos: sonidos sobre sonidos que acompa\u00f1an el deslizamiento vertiginoso sobre las fotograf\u00edas. Ito, sin recurrir a modas ni iconograf\u00edas evidentes, se apropia de la d\u00e9cada del ochenta como pocos cineastas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Spacy <\/em>inaugura al menos dos elementos centrales, estrechamente relacionados, de su obra. El montaje hipn\u00f3tico de planos fijos va a tener su desarrollo en films como <em>Photodiary<\/em>, <em>Wall<\/em>, <em>Devil\u2019s Circuit<\/em> y <em>Venus<\/em>. Cada paso que da Ito en esta direcci\u00f3n es un quiebre en relaci\u00f3n a la pel\u00edcula anterior, si bien sus mayores obras son, en su interior, herm\u00e9ticas y reiterativas (y es por esto, podr\u00eda pensarse, que la filmograf\u00eda de Ito, como la de \u00c9ric Rohmer o Hong Sang-soo \u2014compa\u00f1\u00edas impensadas\u2014, funciona tan bien al ser vista en conjunto, un film detr\u00e1s del otro, sin respiro). La otra clave es la exploraci\u00f3n del tiempo y, sobre todo, del espacio, a trav\u00e9s de un extra\u00f1amiento, una nueva perspectiva posible mediada por la mecanizaci\u00f3n y la tecnolog\u00eda. El cineasta reimagina la arquitectura. Pero Ito, en una constante preocupaci\u00f3n \u00edntima y po\u00e9tica, pronto recurrir\u00e1 a otros recursos para redescubrir sus edificios, y m\u00e1s adelante, tambi\u00e9n, se sumerger\u00e1 en figuras humanas y en la exploraci\u00f3n de exteriores, donde la naturaleza tendr\u00e1 un papel fundamental.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.32.180.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2344\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.32.180.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2344\" class=\"wp-image-2344\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.32.180.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.32.180-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.55.895.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2345\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.55.895.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2345\" class=\"wp-image-2345\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.55.895.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_07.55.895-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_09.17.764.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2346\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_09.17.764.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2346\" class=\"wp-image-2346\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_09.17.764.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-Spacy-1981.avi_snapshot_09.17.764-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Drill <\/em>(1983), estrenada dos a\u00f1os m\u00e1s tarde<em> <\/em>\u2014entre ambas median otros tres trabajos\u2014, funciona como una suerte de contracara de <em>Spacy<\/em>. Si <em>Spacy <\/em>comenzaba con una serie de planos est\u00e1ticos del gimnasio, <em>Drill<\/em> abre con un solo plano que titila apenas perceptiblemente. Ese plano nos presenta el escenario a explorar: una casa, o m\u00e1s bien un fragmento de una casa, compuesta por un pasillo con muebles y ventanas y por una peque\u00f1a habitaci\u00f3n llena de casilleros en las paredes. Luego la c\u00e1mara se va a mover un poco para mostrarnos el techo, un ventanal y un sector de la casa poco luminoso, ubicado a nuestra derecha. La curiosidad de <em>Drill <\/em>es que, durante gran parte de su metraje, la c\u00e1mara apenas abandona su lugar; se queda en un punto fijo, e intenta presentarnos as\u00ed, desde esa perspectiva autista, hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque ambos films trabajan la fotograf\u00eda, el cuadro por cuadro, de <em>Spacy <\/em>a <em>Drill <\/em>media la distancia entre una voracidad intelectual y una voracidad f\u00edsica. <em>Spacy <\/em>tiene un plan claro, un esquema a seguir, y con ese esquema se propone hipnotizarnos. <em>Drill <\/em>toma el bate y destroza todo. En solo dos a\u00f1os, Ito se desata y juguetea con un retorcimiento pl\u00e1stico que hace pensar en los cortos m\u00e1s delirantes de la Warner, en Droopy apareciendo una y otra vez en los lugares m\u00e1s ins\u00f3litos, rompiendo todas las leyes del tiempo y el espacio, en joyas como <em>Dumb-Hounded<\/em> (Tex Avery, 1943) o <em>Northwest Hounded Police<\/em> (Avery, 1946), o en el Pato Lucas luchando contra su creador, que lo borra y vuelve a dibujarlo, en <em>Duck Amuck<\/em> (Chuck Jones, 1953). Porque el chiste de <em>Drill <\/em>es que <em>es el mism\u00edsimo espacio el que se deforma<\/em>: las columnas se derriten ante nuestros ojos, el piso se eleva, aparecen \u00e1ngulos en lugares donde antes no hab\u00eda nada. Y hay, tambi\u00e9n, una velocidad inaudita: apenas tenemos tiempo de ser hipnotizados, de caer en un sopor; Ito nos traiciona en solo un par de segundos. Es razonable: <em>Drill<\/em>, con sus cinco minutos y medio, dura la mitad que <em>Spacy<\/em>. <em>Drill <\/em>es vibraci\u00f3n \u2014es decir mareo\u2014, pero una vibraci\u00f3n carente de psiquis; algo parecido a una monta\u00f1a rusa: pura sensaci\u00f3n. No hay monstruos ni introspecciones, solo una ca\u00edda que se intensifica hasta que la l\u00f3gica pseudo-mec\u00e1nica encuentra su propio l\u00edmite y no da para m\u00e1s<sup><a href=\"#nota2\">(2)<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_00.20.607.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2347\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_00.20.607.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2347\" class=\"wp-image-2347\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_00.20.607.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_00.20.607-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_01.03.861.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2349\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_01.03.861.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2349\" class=\"wp-image-2349\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_01.03.861.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Drill-1983.avi_snapshot_01.03.861-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Mundos paralelos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Thunder <\/em>(1982) y <em>Ghost <\/em>(1984) son pel\u00edculas centrales del que podr\u00eda considerarse el segundo ciclo de Ito, donde las experimentaciones mec\u00e1nicas aparentemente sin emoci\u00f3n<sup><a href=\"#nota3\">(3)<\/a><\/sup> dan lugar a exploraciones m\u00e1s libres, cargadas de sobreexposiciones, proyecciones e iluminaciones ca\u00f3ticas. Con excepci\u00f3n de unos breves minutos al comienzo de <em>Ghost<\/em>, en ambos films predominan los espacios cerrados; si vemos exteriores es a trav\u00e9s de ventanas. Es el momento est\u00e9ticamente m\u00e1s oscuro de Ito: departamentos entregados al azar de demonios y fantasmas nocturnos. La c\u00e1mara se mueve con soltura, los planos son m\u00e1s extensos, el ritmo aumenta o decrece dependiendo de las necesidades de la pel\u00edcula. Todo puede pasar: ahora atravesamos con lentitud un living vac\u00edo, de tonos rojos y violetas oscur\u00edsimos, sobre el cual se proyectan ojos y manos; un segundo despu\u00e9s la c\u00e1mara gira a toda velocidad hasta arremeter contra un pasillo en el que aparece y desaparece una sombra fantasmag\u00f3rica. Es f\u00e1cil verlas como peque\u00f1as pel\u00edculas de terror, donde se dan cita tanto el <em>giallo <\/em>(<em>todos los colores de la oscuridad<\/em>) como el horror tecnol\u00f3gico (televisores encendidos vibrando en habitaciones negras), e incluso algo de ese terror cotidiano, del vac\u00edo y la ausencia, que surgir\u00eda a partir de los noventa con los films de Kiyoshi Kurosawa y los mejores exponentes del J-horror y el falso <em>found footage<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_01.34.016.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2350\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_01.34.016.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2350\" class=\"wp-image-2350\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_01.34.016.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_01.34.016-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_04.33.020.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2355\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_04.33.020.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2355\" class=\"wp-image-2355\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_04.33.020.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_04.33.020-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya desde los primeros segundos de <em>Thunder<\/em>, tercer trabajo de Ito, se nos presentan las grandes novedades de este nuevo ciclo de su filmograf\u00eda: despu\u00e9s del cartel con el t\u00edtulo del film (en inesperada tipograf\u00eda <em>art d\u00e9co<\/em>) nos encontramos con un rostro femenino (una mujer se destapa el rostro y nos observa) y un destello de luz vibrante verde y rojo que, lejos de perturbar, nos abre las puertas a un mundo misterioso. Ni en <em>Spacy <\/em>(1981) ni en <em>Box <\/em>(1982), sus obras anteriores, hab\u00edamos visto humanos o luces de colores: sabemos pronto que estamos siendo bienvenidos a algo distinto. Ocurre algo parecido con la m\u00fasica (o <em>efectos sonoros<\/em>, como reza en los cr\u00e9ditos) de Yosuke Inagaki: a los pocos segundos de comenzado el corto, el ritmo electr\u00f3nico que funciona de sost\u00e9n y ambientaci\u00f3n se quiebra con lo que parecen ser vidrios estrellados o golpes procesados hasta asemejar chillidos: las im\u00e1genes terror\u00edficas tienen un correlato sonoro.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en otros trabajos tempranos (como <em>Spacy <\/em>y <em>Drill<\/em>, pero tambi\u00e9n <em>Box <\/em>o <em>Devil\u2019s Circuit<\/em>) la clave parece ser partir del orden para construir el caos, en <em>Thunder <\/em>y <em>Ghost <\/em>(y <em>Grim<\/em>, que contin\u00faa el ciclo) se nos sugiere la posibilidad de una coherencia en lo indescifrable. Son, no casualmente, films que parecen sue\u00f1os; mundos de fantas\u00eda donde todo atenta contra la comprensi\u00f3n. La dispersi\u00f3n espacial es impactante: Ito utiliza su montaje rabioso para perdernos, nos arrastra por distintas zonas del departamento hasta que rogamos por un punto de apoyo. Se empiezan a distinguir, tambi\u00e9n, algunas claves espaciales que reaparecer\u00e1n en pel\u00edculas posteriores: tanto el departamento en s\u00ed como aquellos edificios que se observan por la ventana, y tambi\u00e9n una suerte de patio del edificio principal, con piso de baldosas y algunos arbustos. Si el cine de Ito nos hace sentir c\u00f3modos es porque, en el fondo, es profundamente hogare\u00f1o: consiste en tomar aquellos espacios a los que estamos acostumbrados hasta el hartazgo, para mutarlos, deformarlos, construir en su interior universos inveros\u00edmiles. Esto va a volverse cada vez m\u00e1s evidente en el futuro, cuando a su hogar y su barrio les sume un nuevo sujeto deformante: su propia familia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-5 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.28.956.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2353\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.28.956.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2353\" class=\"wp-image-2353\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.28.956.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.28.956-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.50.472.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2352\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.50.472.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2352\" class=\"wp-image-2352\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.50.472.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_02.50.472-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_03.27.179.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2354\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_03.27.179.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2354\" class=\"wp-image-2354\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_03.27.179.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Thunder-1982.avi_snapshot_03.27.179-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Estamos, antes que nada, en el reinado del ne\u00f3n y, en consecuencia, de la noche. Esto est\u00e1 explicitado en <em>Ghost<\/em>: tras un plano inicial quemado, de una nube blanqu\u00edsima contra un cielo celeste, vemos, en los dos planos siguientes, al sol ocult\u00e1ndose. Luego, los \u00faltimos momentos de actividad callejera: autos a toda velocidad atraviesan las v\u00edas del tren. La c\u00e1mara, ahora posicionada en un tren o un auto, nos muestra numerosas ventanas con luces encendidas; hay algo de horror y de ciencia ficci\u00f3n, pero tambi\u00e9n esa inmersi\u00f3n en el lado oscuro de las metr\u00f3polis que fue t\u00f3pico recurrente en numerosas pel\u00edculas de g\u00e9nero de las d\u00e9cadas del setenta y ochenta. Tras un corte abrupto, pasamos al interior de una habitaci\u00f3n; las luces blancas de las ventanas ahora son monitores encendidos en una habitaci\u00f3n oscura. Si prestamos atenci\u00f3n al relato breve y simple con que Ito inaugura su corto, podemos pensar que no estamos en cualquier momento de la noche: los coches ya volvieron a sus hogares; ahora es noche profunda, la hora del lobo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-6 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_00.40.041.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2356\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_00.40.041.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2356\" class=\"wp-image-2356\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_00.40.041.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_00.40.041-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_03.22.648-1.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2362\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_03.22.648-1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2362\" class=\"wp-image-2362\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_03.22.648-1.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_03.22.648-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya lo dijimos: el universo densamente urbano de Ito, y en particular estos cortos siniestros del segundo ciclo, recuerdan por momentos a cierto cine callejero de cr\u00edmenes y violencia. Pero hay un detalle: casi nunca estamos en la calle, y si el espanto es interior tal vez deber\u00edamos pensar que se trata de films sobre la locura. Tanto los primeros planos de ojos como los de bocas y manos que se abren y cierran, refieren a alg\u00fan proceso interno; esto es evidente en cierto plano muy fugaz de <em>Ghost <\/em>en el que vemos a una figura masculina con las manos en los bolsillos de la campera, movi\u00e9ndose fren\u00e9ticamente delante de un espejo. La multiplicidad de figuras en un espacio cerrado hace pensar en la esquizofrenia. La locura, a su vez, tiene relaci\u00f3n con la electricidad, aunque m\u00e1s no sea como simbolizaci\u00f3n b\u00e1sica de la tecnolog\u00eda (cables, enchufes, tomacorrientes, luces que se achatan hasta sugerir latigazos de electricidad): f\u00e1cilmente nos imaginamos noches solitarias, dominadas por pantallas y equipos de m\u00fasica. <em>Thunder <\/em>y <em>Ghost <\/em>vibran en una frecuencia <em>vaporwave<\/em>. Y, breve dato de color: entre 1982 y 1983 hubo, gracias a la estandarizaci\u00f3n del protocolo TCP\/IP, una proliferaci\u00f3n inaudita de redes interconectadas; fue un a\u00f1o clave para el desarrollo de Internet.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curioso es que, aunque parezca imposible, este tal vez sea uno de los ciclos m\u00e1s <em>festivos <\/em>de Ito: su desfile de rostros y figuras humanas huidizas construye mundos ultrahabitados. Tambi\u00e9n es el ciclo m\u00e1s generoso: en sus resquicios podemos verlo todo. \u00bfQu\u00e9 fantasma personal no sentir\u00eda el deseo de asomarse entre sus serpientes de luz?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-7 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_01.08.338.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2358\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_01.08.338.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2358\" class=\"wp-image-2358\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_01.08.338.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_01.08.338-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.49.484-1.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2361\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.49.484-1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2361\" class=\"wp-image-2361\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.49.484-1.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.49.484-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.07.781.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2359\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.07.781.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2359\" class=\"wp-image-2359\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.07.781.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/06-Ghost-1984.avi_snapshot_02.07.781-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Monte\/Ciudad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Solo, sol\u00edsimo, <em>Devil\u2019s Circuit <\/em>(1988) se erige como una rareza en la filmograf\u00eda de Ito. Como obra, hace pensar en el edificio que lo tiene como protagonista. Es, tambi\u00e9n, su trabajo mayor de un per\u00edodo al que podr\u00edamos considerar <em>de transici\u00f3n<\/em>: aquel en el cual, agot\u00e1ndose poco a poco las aristas centrales de sus primeros cortos \u2014y en consecuencia decayendo, poco a poco tambi\u00e9n, en intensidad\u2014, a\u00fan no se hab\u00eda entregado a las nuevas b\u00fasquedas que marcar\u00edan su obra durante los noventa.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Devil\u2019s Circuit<\/em> es un gigante amable y musical (pasaron solo tres a\u00f1os desde <em>Grim<\/em>, \u00faltimo aliento de aquel ciclo oscuro, pero en el cine de Ito tres a\u00f1os son una eternidad): un edificio lejano se recorta contra la ciudad en movimiento. Siempre es de d\u00eda; la noche, cuando existe, es animada, ficcional, simplemente el reverso computarizado de la luz. El edificio gira, desentendido y casi abstracto (a veces hace pensar en una oblea; otras, en una arm\u00f3nica), mientras el mundo que lo rodea muta, presa del montaje de planos fijos que Ito construy\u00f3 como su marca registrada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-8 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_00.29.367.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2367\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_00.29.367.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2367\" class=\"wp-image-2367\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_00.29.367.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_00.29.367-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_01.43.601.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2363\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_01.43.601.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2363\" class=\"wp-image-2363\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_01.43.601.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_01.43.601-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Si al comienzo de <em>Ghost <\/em>el ciclo siniestro se quebraba brevemente con unos planos de cielo diurno, sin urbanizaci\u00f3n a la vista, el inicio de <em>Devil\u2019s Circuit <\/em>es todav\u00eda m\u00e1s desconcertante: la c\u00e1mara flota sobre la ciudad, sin efectos, cortes ni alteraciones; primero apunta hacia abajo, plano picado que es sin\u00f3nimo de v\u00e9rtigo; luego filma un conjunto de edificios particularmente altos, que se erigen todos juntos, a cierta distancia. La c\u00e1mara se mece, adormecida; la m\u00fasica de Takashi Inagaki es particularmente espacial: remite a Klaus Schulze o, por qu\u00e9 no, a Vangelis. Pero luego llegan los cr\u00e9ditos (azules, hermosos, suavemente psicod\u00e9licos) y todo cambia: ahora tenemos delante nuestro a uno solo de esos rascacielos, a uno colosal; esa especie de <em>zoom <\/em>lo a\u00edsla: es un monstruo urbano, pero tambi\u00e9n un objeto de devoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de algunas pel\u00edculas minimalistas y otras intimistas (sin ir m\u00e1s lejos, en 1986 y 1987 hab\u00eda filmado sus dos <em>Photodiary<\/em>), Ito se aleja de los fantasmas personales, de la familia y del hogar. La distancia de <em>Devil\u2019s Circuit <\/em>\u2014tanto en relaci\u00f3n a su mundo \u00edntimo como al edificio filmado\u2014 parece ofrecer una suerte de perspectiva; es decir: nos alejamos para poder ver mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Los casi ocho minutos del corto presentan, simplemente, eso: al gigante magn\u00edfico e intocable erigi\u00e9ndose sobre casas y edificios m\u00e1s peque\u00f1os. Un bello gesto de soberbia inconsciente. Nos paremos donde nos paremos, el rascacielos sigue all\u00ed. Tiene algo de estremecedor \u2014 Ito sabe perfectamente que la belleza y el horror pueden, y de hecho suelen, ir de la mano. Aparentemente, <a href=\"http:\/\/thesoundofeye.blogspot.com\/2010\/09\/takashi-ito-devils-circuit-1988.html\">el edificio representar\u00eda al Monte Fuji<\/a>. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, no viaj\u00f3 algunos kil\u00f3metros para filmar el Monte mismo? La respuesta, tal vez, se encuentre m\u00e1s arriba: a Ito le interesa explorar lo cercano, los paisajes de todos los d\u00edas; dicho en palabras m\u00e1s simples: el barrio. Por otra parte, si como dice el texto enlazado en este p\u00e1rrafo, el atractivo principal del Monte Fuji es que se trata de \u201cun cuerpo f\u00edsico masivo con fuertes resonancias religiosas en la cultura japonesa\u201d, \u00bfpor qu\u00e9 no sospechar que es posible encontrar resonancias de ese cuerpo en incontables objetos de Jap\u00f3n? La fuerza del Monte trasciende fronteras y llega hasta la urbe tecnol\u00f3gica que fascina a Ito; la naturaleza nunca se queda donde deber\u00eda estar; al contrario: se mueve hasta alcanzarnos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-9 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_04.10.377.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2368\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_04.10.377.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2368\" class=\"wp-image-2368\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_04.10.377.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_04.10.377-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.54.631-1.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2369\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.54.631-1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2369\" class=\"wp-image-2369\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.54.631-1.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.54.631-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.49.132.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2366\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.49.132.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2366\" class=\"wp-image-2366\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.49.132.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Devils-Circuit-1988.avi_snapshot_06.49.132-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Lazos de sangre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo a\u00f1o de la d\u00e9cada del ochenta y el primero de la siguiente encuentran a Ito realizando dos trabajos menores (<em>The Mummy\u2019s Dream<\/em> y <em>Venus<\/em>), en los cuales retoma, sin grandes alteraciones, algunas ideas de sus primeras obras; hay belleza pero, como es de esperar, ya sin tanto impacto ni frescura. Todo cambia con <em>December Hide-and-Go-Seek<\/em> (1993): un corto disperso y confuso que, sin embargo, propone temas, juegos y decisiones formales nuevos, y que resulta fundamental para entender su filmograf\u00eda de los noventa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que llama la atenci\u00f3n es la ausencia de m\u00fasica o dise\u00f1o sonoro en general. Todo lo que escuchamos es sonido ambiente (reci\u00e9n al final habr\u00e1 un proceso de ralentizaci\u00f3n del sonido, generando un trasfondo algo perturbador; proceso coherente con la ralentizaci\u00f3n visual de esas secuencias). Durante los primeros segundos la c\u00e1mara reposa en el piso de un departamento; vemos lo que parece ser la pata de una silla, un tr\u00edpode y un juguete<sup><a href=\"#nota4\">(4)<\/a><\/sup>; luego pasa, r\u00e1pida, una sombra, y alguien agarra la c\u00e1mara. La calidad de la imagen es baja. Segunda sorpresa: la c\u00e1mara se mueve, inestable, insegura; quien aparece ante nosotros es Takashi Ito, c\u00e1mara en mano y sin espejo de por medio. Lo sabremos pronto: quien manipula la c\u00e1mara es su hijo. En ese simple gesto se funda la clave de todo el corto: <em>December Hide-and-Go-Seek<\/em> consiste en una serie de secuencias cotidianas entre ambos. No es la primera vez que la familia de Ito se hace presente en su obra: en <em>Venus <\/em>aparec\u00eda, durante breves segundos, una mujer con un ni\u00f1o en brazos; presumiblemente, la pareja de Ito y su hijo; es decir: el mismo ni\u00f1o al que aqu\u00ed vemos, tres a\u00f1os despu\u00e9s, ya crecido, ba\u00f1\u00e1ndose, andando en bicicleta y escalando muros. El peque\u00f1o Ito ahora ha adquirido pleno protagonismo en una pel\u00edcula de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra de los ochenta, Ito parec\u00eda filmar y editar con determinadas certezas, en base a un plan previamente establecido. Sus pel\u00edculas no suger\u00edan un car\u00e1cter improvisatorio desde la puesta. Todo cambia en <em>December Hide-and-Go-Seek<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-10 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_00.52.041.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2370\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_00.52.041.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2370\" class=\"wp-image-2370\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_00.52.041.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_00.52.041-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_06.32.239.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2371\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_06.32.239.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2371\" class=\"wp-image-2371\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_06.32.239.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_06.32.239-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras la secuencia en el departamento, sigue otra en la calle; unas personas pasan caminando con bicicletas, pero el plano est\u00e1 dominado por dos sombras: la que filma es la m\u00e1s peque\u00f1a. Durante los primeros dos minutos y medio, todo es capturado por la mirada del peque\u00f1o Ito: un mundo de perros, plazas, copas de \u00e1rboles y potentes rayos de sol. Vemos a su padre film\u00e1ndolo constantemente. A partir de un corte con una leyenda, el punto de vista cambia. Ahora es Takashi quien retrata al ni\u00f1o en sus actividades cotidianas. Es fascinante observar desde un punto de vista tan c\u00e1lido \u2014incluso, por qu\u00e9 no, af\u00edn a cierto naturalismo\u2014 el mismo microuniverso que en cortos anteriores se nos presentaba monstruoso, distante, fantasmag\u00f3rico, deformado por la tecnolog\u00eda. No significa que aqu\u00ed no haya espacio para las alteraciones visuales; las hay, pero se trata de amables par\u00e9ntesis l\u00fadicos. Vemos, por ejemplo, al ni\u00f1o Ito dando vueltas alrededor de un \u00e1rbol: cada vez que llega hasta el costado izquierdo, desaparece como por arte de <em>magia<\/em>; cuando vuelve a pasar por lo que para nosotros es el \u201cfrente\u201d del \u00e1rbol, \u00e9l reaparece. La ralentizaci\u00f3n comentada m\u00e1s arriba funciona en una l\u00f3gica similar: es un \u201ctruco\u201d muy simple, a trav\u00e9s del cual el padre sostiene, durante la mayor cantidad de tiempo posible, una filmaci\u00f3n de su hijo andando en bicicleta.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mejor queda para el final: una catarata de planos de hojas, \u00e1rboles, pasto y baldosas, editados a una velocidad feroz. Es un deleite de superficies, y resulta tan tierno como la secuencia ralentizada de la bicicleta. En un caso, hay un esfuerzo desesperado por sostener el momento; en el otro, una resignaci\u00f3n ante la certeza de que los momentos m\u00e1s bellos se pasan volando. Tambi\u00e9n para el final queda la sugesti\u00f3n m\u00e1s triste sobre el car\u00e1cter fugaz del tiempo y la potencia de la tecnolog\u00eda. A mitad del corto vimos un dedo enorme en primer plano \u2014el de Ito padre\u2014 que se acercaba lentamente hacia la nariz de su hijo, para presionarla. Luego se suced\u00edan planos similares, con el dedo tocando otras partes del cuerpo del ni\u00f1o. En los \u00faltimos segundos hay un plano similar, pero ahora el dedo toca una pantalla que reproduce la imagen del ni\u00f1o. Las implicancias de esta idea son demasiado dolorosas para ponerlas en palabras. La tecnolog\u00eda permitir\u00eda, al menos, la persistencia de esa imagen amada. Pero solo de la imagen. Es un final desolador para un breve diario familiar que puede pensarse, tambi\u00e9n, como una hermosa carta de amor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-11 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_01.07.632.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2372\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_01.07.632.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2372\" class=\"wp-image-2372\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_01.07.632.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_01.07.632-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_05.59.129.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2373\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_05.59.129.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2373\" class=\"wp-image-2373\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_05.59.129.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_05.59.129-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_07.17.850.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2374\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_07.17.850.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2374\" class=\"wp-image-2374\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_07.17.850.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/01-December-Hide-Go-Seek-1993.avi_snapshot_07.17.850-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Al a\u00f1o siguiente Ito present\u00f3 <em>The Moon<\/em>, el corto m\u00e1s breve y cerrado de este per\u00edodo. Nuevamente su hijo como personaje central (ahora excluyente, porque Takashi no aparece), nuevamente el viejo plano del ni\u00f1o andando en bicicleta. Pero las similitudes terminan ah\u00ed. <em>The Moon<\/em> retoma algo de los <em>travellings <\/em>misteriosos de <em>Ghost <\/em>o <em>Thunder<\/em>, pero en el fondo se trata de algo completamente nuevo. El vecindario vuelve a observarse con distancia: un plano nos muestra al hijo mirando desde cerca a un \u00e1rbol, absorto (nosotros lo vemos de espalda); a su lado, una puerta negra, entreabierta (lo que est\u00e1 del otro lado de la puerta, pero tambi\u00e9n sobre toda la \u201cpared\u201d que la rodea, es la calle, el \u00e1rbol, el ni\u00f1o); m\u00e1s ac\u00e1 de la puerta, la sombra del padre, film\u00e1ndolo. Una imagen imposible. Este tipo de sobreexposiciones se suceden durante todo el corto. Las puertas son centrales: sobre parques y paredes aparecen puertas de la nada; del otro lado de las puertas a veces est\u00e1 la luna, otras veces una sucesi\u00f3n de planos de follaje muy similar a la de <em>December Hide-and-Go-Seek<\/em>. <em>The Moon<\/em> es un film nocturno, aunque no l\u00fagubre. El ni\u00f1o y la luna son uno y el mismo. La naturaleza nunca tuvo una presencia tan potente.<\/p>\n\n\n\n<p>El momento m\u00e1s fascinante nos muestra al hijo \u2014aqu\u00ed tambi\u00e9n de espaldas\u2014 frente a una mesa de trabajo iluminada en rojos, blancos y amarillos. La c\u00e1mara se acerca; el <em>zoom, <\/em>extremo, nos arrastra hasta la cabeza del ni\u00f1o. Corte. Un paneo de izquierda a derecha nos muestra que sobre la mesa hay papeles, fotos, y el corto <em>Box <\/em>en plena reproducci\u00f3n. Al llegar al final del paneo, aparecen unos brazos adultos que depositan papeles sobre la mesa a toda velocidad; el efecto nos hace pensar en espectros, en <em>poltergeists<\/em>. \u00bfQui\u00e9n est\u00e1, en efecto, ante la mesa?, \u00bfel padre o el hijo? \u00bfSer\u00e1 que, en el fondo, la l\u00ednea que los separa es confusa? \u00bfO la imagen del hijo ante la mesa de trabajo del padre es, simplemente, la materializaci\u00f3n de un anhelo?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-12 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_01.52.503.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2376\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_01.52.503.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2376\" class=\"wp-image-2376\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_01.52.503.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_01.52.503-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_00.20.599.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2375\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_00.20.599.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2375\" class=\"wp-image-2375\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_00.20.599.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_00.20.599-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_03.08.263.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2377\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_03.08.263.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2377\" class=\"wp-image-2377\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_03.08.263.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/02-The-Moon-1994.avi_snapshot_03.08.263-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay <em>poltergeists<\/em> en <em>Zone<\/em> (1995), la obra cumbre de estos a\u00f1os. <em>Zone <\/em>es una suerte de Ito total: l\u00fadico, po\u00e9tico, mec\u00e1nico y oscuro. Comienza con una imagen del cielo \u2014celeste, con algunas nubes\u2014 y sigue con largos planos de la plaza vecina; planos de observaci\u00f3n calma, hermosos, muy lejanos al <em>lo-fi <\/em>de <em>December Hide-and-Go-Seek<\/em> y a los montajes fren\u00e9ticos de hojas y \u00e1rboles. Luego, planos de un camino cercano a la plaza, y un camino (\u00bfel mismo?) mostrado a trav\u00e9s de la pantalla de un televisor. Placa: <em>Zone<\/em>. Y luego nuevamente el camino, pero ahora en una foto en blanco y negro, colgada en una pared. La c\u00e1mara repta por la pared y vemos m\u00e1s fotos, la mayor\u00eda familiares: una mujer en un campo (\u00bfla madre del hijo de Ito?), un beb\u00e9 en un sill\u00f3n, un cielo \u2014celeste, con algunas nubes\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que sigue despu\u00e9s no se parece a nada que hayamos visto; cualquier intento de descripci\u00f3n, por m\u00e1s superficial que sea, nos llevar\u00eda al fracaso. <em>Zone <\/em>transcurre, de aqu\u00ed en adelante, en una habitaci\u00f3n. Es una de las pocas veces en que la disposici\u00f3n de los objetos nos sugiere un escenario, algo premeditado, lejano a cualquier noci\u00f3n de casualidad o azar. Los elementos centrales son un tren que gira a toda velocidad en un circuito muy simple (tal vez otro juguete del hijo, pero ahora brutalmente reconfigurado: ya no hay nada simp\u00e1tico en este juego), un hombre sin cabeza sentado en una silla, con las manos atadas a las piernas, y un ni\u00f1o-duende enmascarado rodeado de luces, que posee el espacio sacudi\u00e9ndose en movimientos espasm\u00f3dicos. La puesta y la iluminaci\u00f3n son complejas: luces amarillas en los lugares menos esperados, tachos de basura depositados prolijamente en las esquinas, flores y relojes de arena que se\u00f1alan el brutal paso del tiempo, una ventana de madera que amaga con abrirse y, detr\u00e1s de su temblequeo, esconde una luz blanca poderos\u00edsima.&nbsp; La trama podr\u00eda resumirse de la siguiente forma: despu\u00e9s de mucho tiempo la figura adulta logra levantarse de la silla, con un cuchillo destroza una c\u00e1mara de fotos; esto libera al ni\u00f1o, quien aparece como un rayo en la habitaci\u00f3n, vibra, se sacude, carga todo de vida (y de terror), para luego huir por la ventanita de madera. Todo vuelve a la normalidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Zone <\/em>puede leerse como una pel\u00edcula de terror, en el sentido que puede concebir el terror alguien como David Lynch. Narrar en palabras lo que ocurre, paso a paso, es una tarea imposible. Dilucidar el sentido de todo, directamente in\u00fatil. Estamos en el terreno de lo sensorial, y as\u00ed debemos entregarnos. Podemos captar, s\u00ed, breves referencias que nos permiten sugerir relaciones, preocupaciones, ideas. Y siempre hay un tono, un clima que domina y resulta m\u00e1s significativo que cualquier interpretaci\u00f3n improbable de las acciones de los personajes y la c\u00e1mara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-13 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_05.08.777.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2378\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_05.08.777.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2378\" class=\"wp-image-2378\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_05.08.777.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_05.08.777-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.37.326.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2379\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.37.326.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2379\" class=\"wp-image-2379\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.37.326.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.37.326-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.48.509.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2380\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.48.509.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2380\" class=\"wp-image-2380\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.48.509.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_09.48.509-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_10.33.210.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2381\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_10.33.210.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2381\" class=\"wp-image-2381\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_10.33.210.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03-Zone-1995.avi_snapshot_10.33.210-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Muchachas errantes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una chica y un bate de b\u00e9isbol: eso parece ser todo lo que necesita Ito para reinventarse. Tras el cl\u00edmax visual y conceptual de <em>Zone<\/em>, la \u00fanica opci\u00f3n era huir para otro lado. En <em>Monochrome Head<\/em> (1997), Ito trabaja, por primera vez en diecis\u00e9is a\u00f1os, con tres actores \u2014 algo que, tal vez, no deber\u00eda llamar tanto la atenci\u00f3n, considerando que <em>Zone <\/em>ya presentaba al director y a su hijo representando personajes (\u00bfy, en todo caso, no podr\u00eda decirse que en sus pel\u00edculas el terreno entre documental y ficci\u00f3n es lo suficientemente fangoso como para sospechar que siempre se <em>act\u00faa<\/em>, incluso cuando no se est\u00e1n representando personajes con parlamentos y caracter\u00edsticas psicol\u00f3gicas y sociales definidas?; es m\u00e1s: \u00bfen un film como <em>Devil\u2019s Circuit<\/em> no se toma a un edificio y se lo obliga a mutar, a borronearse, a ser lo que no es, es decir: a representar un personaje?).<\/p>\n\n\n\n<p>La figura principal de <em>Monochrome Head<\/em> es una chica (Marika Abe) que vaga por distintos puntos de la ciudad envuelta en un buzo con capucha, armada con un bate de b\u00e9isbol. Fuma, pasea, se hamaca: generalmente parece tranquila; en ciertos momentos, sin embargo, se para en medio del plano y sacude su bate con furia, expresando una violencia contenida. Como en <em>Devil\u2019s Circuit<\/em>, donde el edificio se manten\u00eda imp\u00e1vido mientras la ciudad cambiaba a su alrededor, aqu\u00ed tambi\u00e9n el contexto cambia mientras la chica batea: de una plaza al medio de una calle a un descampado con un colectivo en el fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otros dos personajes: un fot\u00f3grafo-camar\u00f3grafo que, encerrado en su casa, baila en su habitaci\u00f3n y se filma frente al espejo del ba\u00f1o, y un ser enmascarado que hace pozos compulsivamente en distintos escenarios para enterrar unas bolsas. <em>Monochrome Head<\/em> parece la versi\u00f3n personal de Ito de una pel\u00edcula coral, pero con una particularidad: aqu\u00ed los personajes no se cruzan. Cada uno vive encerrado en sus obsesiones, sus miserias y sus violencias. O, tal vez, sean tres rostros de una misma persona: el costado pasivo-agresivo, el solitario, el buf\u00f3n peligroso. Ito aprovecha la propuesta para dar rienda suelta a sus claves frecuentes: el paso del tiempo (velas que se consumen a gran velocidad), la creaci\u00f3n de situaciones f\u00edsicamente imposibles (la figura enmascarada gira alrededor de un \u00e1rbol sin tocar el piso), los <em>collages <\/em>de m\u00faltiples im\u00e1genes dispersas en un mismo plano (hacia el final volvemos a ver a la chica bateando, esta vez en una foto en movimiento en blanco y negro; a su alrededor se acumulan m\u00faltiples fotos a color de distintos paisajes urbanos). Al final, los tres personajes se esfuman, solo para reaparecer una vez m\u00e1s, segundos m\u00e1s tarde, mirando fijo a la c\u00e1mara.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-14 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_02.26.201-1.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2384\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_02.26.201-1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2384\" class=\"wp-image-2384\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_02.26.201-1.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_02.26.201-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_03.58.727-1.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2385\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_03.58.727-1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2385\" class=\"wp-image-2385\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_03.58.727-1.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_03.58.727-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_07.40.623.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2386\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_07.40.623.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2386\" class=\"wp-image-2386\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_07.40.623.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_07.40.623-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_08.41.299.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2387\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_08.41.299.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2387\" class=\"wp-image-2387\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_08.41.299.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/05-Monochrome-Head-1997.avi_snapshot_08.41.299-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Se trata de una de las pel\u00edculas m\u00e1s dif\u00edciles de Ito: su car\u00e1cter vol\u00e1til, ca\u00f3tico, la vuelve inasible. Inaugura, sin embargo, una nueva etapa de su filmograf\u00eda; etapa sobre personajes femeninos y sus peque\u00f1as obsesiones personales. En <em>Dizziness <\/em>(2001) una joven solitaria (Minori Takenaka) pasea por una ciudad absolutamente vac\u00eda mientras pinta y saca fotos. <em>A Silent Day<\/em> (2002), por otro lado, es una de sus pel\u00edculas m\u00e1s ambiciosas. Durante sus veinte minutos, otra joven (nuevamente Marika Abe) pasea por una playa mientras realiza varias actividades: toma leche de incontables cajitas de cart\u00f3n; se pinta los labios; dispara a las cajitas de cart\u00f3n con una gomera, haciendo derramar cantidades de leche por las rocas de la playa; finalmente, dibuja, toma fotos y crea figuras de arcilla, dando lugar a algo novedoso en la obra de Ito: una perturbadora secuencia de <em>stop-motion<\/em> con claras referencias a Jan Svankmajer, donde la protagonista, ahora enmascarada, se bate a muerte con un mu\u00f1eco. No es el \u00fanico momento oscuro del corto: la chica se saca fotos haci\u00e9ndose pasar por muerta, ahoga su c\u00e1mara de fotos en una pileta y, por \u00faltimo, se filma cayendo a las v\u00edas del tren. Estos \u00faltimos films dan lugar a que Ito incluya, como parte de su relato, el trabajo art\u00edstico de otras personas: en <em>Dizziness<\/em>, las pinturas de la protagonista son obras \u2014a color, a diferencia del resto del corto\u2014 de Tatsuya Sumiyama; en <em>A Silent Day<\/em> podemos apreciar las espl\u00e9ndidas fotograf\u00edas de Megumi Kubo. Por primera vez, la colaboraci\u00f3n art\u00edstica no est\u00e1 limitada a m\u00fasicos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>A Silent Day<\/em> es, en el fondo, una pel\u00edcula intimista: los \u00faltimos momentos de una joven artista antes de su suicidio. Se trata de distintas expresiones de sus demonios; todo lo que hace, desde la destrucci\u00f3n de las cajas de leche hasta la lucha con el mu\u00f1eco, son pasajes de exorcismo. A la muerte ficcional con <em>ketchup <\/em>le sucede la real: el arte est\u00e1 primero, pero lo fundamental est\u00e1 en otra parte. Estamos, tambi\u00e9n, ante la pel\u00edcula m\u00e1s expl\u00edcitamente narrativa de Ito. Sin embargo, como es de esperar, el mundo que rodea al personaje es tan importante como ella y sus andanzas. Es m\u00e1s: pocas veces Ito se detuvo con tanta fascinaci\u00f3n en la naturaleza: los breves planos de un cerezo y una playa se cuentan entre los m\u00e1s bellos de su filmograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-15 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_04.51.098.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2388\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_04.51.098.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2388\" class=\"wp-image-2388\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_04.51.098.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_04.51.098-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_12.01.015.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2389\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_12.01.015.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2389\" class=\"wp-image-2389\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_12.01.015.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_12.01.015-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"704\" height=\"528\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_15.29.599.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2390\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_15.29.599.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2390\" class=\"wp-image-2390\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_15.29.599.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_15.29.599-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p>Probablemente Ito no sea recordado por pel\u00edculas como<em> Monochrome Head<\/em> o <em>A Silent Day<\/em>; sus mayores aportes a la invenci\u00f3n cinematogr\u00e1fica est\u00e1n en sus primeros trabajos (es m\u00e1s: se suele considerar como su cl\u00e1sico a <em>Spacy<\/em>, su primer film). En cierto sentido, parece ser el precio a pagar por un movimiento que no deja de ser fascinante: el cineasta explor\u00f3, corto tras corto, diferentes t\u00e9cnicas e ideas visuales; luego las fue utilizando, cuando lo consider\u00f3 necesario, en momentos espec\u00edficos de pel\u00edculas cada vez m\u00e1s complicadas. A partir de los noventa, todas sus pel\u00edculas empiezan a incluir varias de las t\u00e9cnicas que hab\u00eda perfeccionado durante la d\u00e9cada anterior (incluso se las rebusca para hacerlo en <em>December Hide-and-Go-Seek<\/em>, que es en cierta medida una pel\u00edcula casera). Sin embargo, como fui desarrollando en distintos puntos de este art\u00edculo, son varias las claves que se repiten en todos los per\u00edodos de su obra. La preocupaci\u00f3n principal parece ser el impacto que tiene la tecnolog\u00eda (y, sobre todo, la tecnolog\u00eda audiovisual) en nuestras vidas. Su obra presenta diferentes modos de vincularse con el cine y con el arte en general, ya sea la alteraci\u00f3n del espacio en un sentido abstracto, la relaci\u00f3n entre un padre y su hijo peque\u00f1o, o la canalizaci\u00f3n de fantasmas por parte de una joven solitaria: el cine y sus procedimientos, parece decirnos Ito, est\u00e1n ac\u00e1 desde hace rato, y no podemos desprendernos de ellos ni siquiera cuando nos asomamos por la ventana de nuestro departamento para observar el atardecer.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_19.25.445-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2394\" width=\"534\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_19.25.445-1.jpg 704w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/07-A-Silent-Day-2002.avi_snapshot_19.25.445-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 534px) 100vw, 534px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota1\"><strong>1<\/strong> Una salvedad: hay obras previas de Ito \u2014<em>Noh<\/em> (1977), <em>Movement 2 <\/em>(1979), <em>Movement 3<\/em> (1980)\u2014 que se han proyectado en retrospectivas, pero son pr\u00e1cticamente inhallables y rara vez consideradas parte de su <em>obra<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota2\"><strong>2<\/strong> En <em>Drill <\/em>no hay m\u00fasicos acreditados, porque no hay m\u00fasica; solo un ruido de est\u00e1tica desde el comienzo hasta el final: movimiento visual sin movimiento sonoro; la est\u00e1tica nos taladra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota3\"><strong>3<\/strong> Esto no significa que no haya un componente psicol\u00f3gico. Como se\u00f1ala Sylvia Schedelbauer, en relaci\u00f3n a <em>Spacy<\/em>, en su texto <a href=\"http:\/\/www.othercinema.com\/otherzine\/archives\/index.php?issueid=25&amp;article_id=121\">\u201cPoetics of an Urban Darkness: Takashi Ito\u2019s Spectral Cinema\u201d<\/a>: \u201cEl espacioso gimnasio representado en las fotograf\u00edas se convierte en una trampa claustrof\u00f3bica. En cierto sentido, la perspectiva de la c\u00e1mara puede ser experimentada como un punto de vista subjetivo\u201d. (Traducci\u00f3n propia).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota4\"><strong>4<\/strong> Parece tratarse de uno de esos <a href=\"https:\/\/cloud10.todocoleccion.online\/modelismo-miniatura\/tc\/2017\/02\/15\/11\/76214763.webp\">esqueletos de dinosaurios para armar<\/a>, hechos de pl\u00e1stico, muy populares a comienzos de los noventa. En Argentina se comercializaban junto a la revista <em>Dinosaurios <\/em>(Planeta DeAgostini).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mitad del corto vimos un dedo enorme en primer plano \u2014el de Ito padre\u2014 que se acercaba lentamente hacia la nariz de su hijo, para presionarla. Luego se suced\u00edan planos similares, con el dedo tocando otras partes del cuerpo del ni\u00f1o. En los \u00faltimos segundos hay un plano similar, pero ahora el dedo toca una pantalla que reproduce la imagen del ni\u00f1o. Las implicancias de esta idea son demasiado dolorosas para ponerlas en palabras. La tecnolog\u00eda permitir\u00eda, al menos, la persistencia de esa imagen amada. Pero solo de la imagen. 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La Generaci\u00f3n Beat y el cine\u00a0(2022; ed: Mat\u00edas Carnevale);\u00a0Cuadernos de cr\u00edtica 01. Un nuevo mapa latinoamericano\u00a0(2019; eds: Cecilia Barrionuevo y Marcelo Alderete), editado por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata; Cine argentino: hechos, gente, pel\u00edculas (2024; ed: Fernando Mart\u00edn Pe\u00f1a); y Una historia del cine documental argentino (2025; ed: Javier Campo). Dicta talleres y cursos sobre historia, teor\u00eda y cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica. Se desempe\u00f1\u00f3 como redactor de cat\u00e1logo en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Actualmente colabora con el Festival Internacional de Cine de La Plata Festifreak. 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