{"id":2434,"date":"2021-03-03T00:21:14","date_gmt":"2021-03-03T00:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/taipeirevista.com\/?p=2434"},"modified":"2021-03-03T01:29:25","modified_gmt":"2021-03-03T01:29:25","slug":"brevedades-profanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/03\/03\/brevedades-profanas\/","title":{"rendered":"Brevedades profanas"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Cada a\u00f1o nuevo,<br>cielo y tierra en armon\u00eda.<br>El primer d\u00eda.<\/p><cite>Masaoka Shiki<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Haiku es contemplaci\u00f3n. Haiku es abrirse ante el mundo hasta desaparecer en \u00e9l. Haiku es hacer de la perplejidad el \u00fanico modo de traccionar la conexi\u00f3n con lo sagrado de la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El haiku es un poema breve. Diecisiete s\u00edlabas dispuestas en tres simples versos de cinco, siete y cinco s\u00edlabas. El patr\u00f3n m\u00e9trico es claro y sencillo, pero no inmutable. Haiku es esconderse y ceder la palabra. Antonio Cabezas nos dice que es una \u201c[\u2026] descripci\u00f3n brev\u00edsima de alguna escena, vista o imaginada\u201d<sup><a href=\"#nota1\">(1)<\/a><\/sup>. Mats\u00fao Bash\u00f4, poeta nip\u00f3n, nos dice: \u201cHaiku es simplemente lo que est\u00e1 sucediendo en este lugar, en este momento\u201d<sup><a href=\"#nota2\">(2)<\/a><\/sup>. Para condensar la belleza y el horror en un haiku no se necesita m\u00e1s que estar vivo. Pero estar vivo no siempre implica vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>El haiku tiene su historia. Nace en el siglo XVI y se consolida en el XVII con el mencionado Bash\u00f4, luego de una serie de recortes y depuraciones. As\u00ed lo explica, sucintamente, Octavio Paz: \u201cEl poema cl\u00e1sico japon\u00e9s (<em>tanka<\/em> o <em>waka<\/em>) est\u00e1 compuesto de cinco versos divididos en dos estrofas, una de tres l\u00edneas y otra de dos: 3\/2. La estructura dual del tanka dio origen al <em>renga<\/em>, sucesi\u00f3n de tankas escrita generalmente no por un poeta sino por varios: 3\/2\/3\/2\/3\/2\/3\/2&#8230;. A su vez el renga adopt\u00f3, a partir del siglo XVI, una modalidad ingeniosa, sat\u00edrica y coloquial. Este g\u00e9nero se llam\u00f3 <em>haikai no renga<\/em>. El primer poema de la secuencia se llamaba <em>hokku<\/em> y cuando el <em>renga haikai<\/em> se dividi\u00f3 en unidades sueltas \u2014siguiendo as\u00ed la ley de separaci\u00f3n, reuni\u00f3n y separaci\u00f3n que parece regir la poes\u00eda japonesa\u2014 la nueva unidad po\u00e9tica se llam\u00f3 <em>haiku<\/em>, compuesto de <em>haikai<\/em> y de <em>hokku<\/em>\u201d<sup><a href=\"#nota3\">(3)<\/a><\/sup>. Haikai + hokku = haiku. Haiku implica un contacto directo entre el poeta y el mundo, pero el poeta debe estar en soledad con el mundo. Haiku no es renga fracturado, ni quebrado. Es en tanto sea en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El haiku tiene sus reglas. Pero, como toda regla, pueden contrariarse. Son necesarias y prescindibles a la vez. El haiku no debe llevar t\u00edtulo ni debe tener rima. Debe excluir todo sentimentalismo y lirismo. Debe suprimir el yo, de manera tal que la presencia del poeta no contamine el curso de la naturaleza. Sin adjetivaci\u00f3n no hay presencia del poeta; sin adjetivaci\u00f3n, la naturaleza habla por s\u00ed misma, y nos entrega un murmullo indescifrable que s\u00f3lo puede dar lugar a millones de interpretaciones. Y siempre estaremos oyendo de manera correcta, porque la naturaleza es sabia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un haiku debe tener <em>kigo<\/em> (directo o indirecto) y <em>kireji<\/em> (en el segundo o tercer verso). <em>Kigo<\/em> refiere a aquella palabra o frase clave que indica la estaci\u00f3n del a\u00f1o en que ocurre la observaci\u00f3n de la naturaleza. Hay palabras y frases que, aunque no hablen directamente de ello, tambi\u00e9n est\u00e1n evocando las estaciones: una bandada de p\u00e1jaros migrantes, las tejas de un monasterio cubiertas de nieve, el florecimiento de los cerezos. El segundo elemento, <em>kireji<\/em>, implica un corte en el poema, indicando que se termina la descripci\u00f3n de una imagen o pensamiento po\u00e9tico y comienza otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Haiku, dec\u00edamos, es contemplaci\u00f3n. Debe causar una profunda conmoci\u00f3n en el lector. Esta emoci\u00f3n que se genera producto de la sensibilidad a lo ef\u00edmero, de la impermanencia de las cosas, esa suave tristeza melanc\u00f3lica, se denomina <em>aware<\/em>. El <em>aware<\/em> invita al silencio, a reflexionar sobre lo le\u00eddo, a sentirse maravillado por lo fugaz. Haiku es detenci\u00f3n y suspensi\u00f3n del tiempo. Es rel\u00e1mpago \u00ednfimo que se diluye en r\u00e9plicas mientras se habite en su morada. Leer un haiku, como cualquier otro poema, es prolongar lo m\u00e1s posible los silencios que los separan de otros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Yoshida-en-la-Tokaido-Hokusai..jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2436\" width=\"608\" height=\"403\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Yoshida-en-la-Tokaido-Hokusai..jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Yoshida-en-la-Tokaido-Hokusai.-300x199.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Yoshida-en-la-Tokaido-Hokusai.-768x509.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><figcaption><em>Yoshida en la T\u014dkaid\u014d<\/em> (Katsushika Hokusai)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Dijo: \u00abAnta\u00f1o, el mar<br>llegaba hasta aqu\u00ed\u00bb,<br>y puso m\u00e1s le\u00f1a en el fuego.<\/p><cite>Ozaki H\u00f4sai<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El cine se ha encargado de deglutir todo tipo de arte pasado hasta volverlo parte de s\u00ed mismo. El haiku, por su sencillez, invita a ser devorado. C\u00f3mo no encontrar en esa estructura tripartita una posibilidad perfecta de homologaci\u00f3n. Tres versos vueltos tres planos. Si, tal como menciona Vicente Haya, el haiku \u201ces b\u00e1sicamente la expresi\u00f3n de un asombro, la instant\u00e1nea \u2014la fotograf\u00eda\u2014 de una conmoci\u00f3n tenida ante el ser del mundo, ante la naturaleza de las cosas\u201d<sup><a href=\"#nota4\">(4)<\/a> <\/sup>c\u00f3mo no tentarse ante la posibilidad de impregnar esa fotograf\u00eda en la humedad del tiempo. Los siguientes haikus audiovisuales \u2014profanos\u2014, ordenados de mayores restricciones a mayor libertad, nos abrir\u00e1n las puertas a diversas formas de trasponer ya no un poema en particular, sino el mismo g\u00e9nero po\u00e9tico hacia otro medio. El mar se ha retirado. S\u00f3lo nos queda levantar campamento y andar alguno de los caminos surcados por los maestros.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Haiku<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Esta primavera en mi caba\u00f1a.<br>Absolutamente nada,<br>absolutamente todo.<\/p><cite>Yamaguchi Sodo<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A modo de celebraci\u00f3n de los cuarenta a\u00f1os de vida del Festival Internacional de Cine Documental de Nyon, y de los quince a\u00f1os desde su rebautizo como Visions du R\u00e9el, los organizadores animaron a destacados directores del globo a que les regalasen un haiku audiovisual. \u201cTres planos para contemplar la realidad y plasmar, a la manera de los poemas japoneses, lo imprevisible, lo fugaz, la eternidad de un momento. [\u2026] Tres tomas para sugerir una visi\u00f3n del mundo, un estado de sensibilidad, un momento de meditaci\u00f3n\u201d<sup><a href=\"#nota5\">(5)<\/a><\/sup>. Todos los d\u00edas, al comienzo de cada proyecci\u00f3n, peque\u00f1os versos profanos creados por Naomi Kawase, Frederick Wiseman y Apichatpong \u201cJoe\u201d Weerasethakul, entre otros, desfilaron por las pantallas del festival.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Haiku<\/em> (Apichatpong Weerasethakul, 2009) germina a partir de esta solicitud. Se titula de esa forma, con sequedad descriptiva, porque eso es lo que es, aunque, en realidad, carezca de t\u00edtulo dentro del metraje. Pero termina sucediendo que la titulaci\u00f3n es algo que no puede neg\u00e1rsele a una producci\u00f3n audiovisual. Para el cat\u00e1logo y organizaci\u00f3n de las bases de datos es necesario asignarle a la variable \u201ct\u00edtulo\u201d un valor espec\u00edfico. Cu\u00e1nto m\u00e1s justo ser\u00eda dejar ese casillero en blanco, en negro, mudo, m\u00faltiple. Por m\u00e1s que se reniegue, el triunfo es del orden, y quienes abogan por el caos terminan con la designaci\u00f3n \u201cS\/T\u201d (sin t\u00edtulo). Frente a ese <em>horror vacui<\/em>, una de las formas de asomarse al vac\u00edo implica colocar, en el t\u00edtulo, su gracia. <em>Haiku <\/em>con may\u00fasculas contiene en su interior un haiku con min\u00fasculas. La caja contenedora se vuelve de vidrio, y ya no sabemos qu\u00e9 es adentro y qu\u00e9 afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>El haiku de Weerasethakul respeta las \u00f3rdenes de los solicitantes y realiza una transposici\u00f3n toda del g\u00e9nero po\u00e9tico japon\u00e9s. El encargo se hace de la manera en la que a uno le parecer\u00eda m\u00e1s sencilla o natural: transmutando los tres breves versos en tres simples planos. All\u00e1, los japoneses, ajustados a la cultura milenaria; ac\u00e1, un tailand\u00e9s, ajustado a las restricciones de los de arriba. Si la idea de un haiku audiovisual se definiese de esta forma podr\u00edamos profundizar, a su vez, en lo referente al tiempo. Las 5\/7\/5 s\u00edlabas, por qu\u00e9 no, podr\u00edan volverse 5\/7\/5 segundos o minutos por plano. O diecisiete minutos en total, sin cortes, si se preponderase el contenido por sobre la estructura, dejando, en plano fijo, que el mundo se desenvuelva frente a la c\u00e1mara y el micr\u00f3fono.<\/p>\n\n\n\n<p>Al momento del encargo, \u201cJoe\u201d se encontraba trabajando en un proyecto multimedial y multiplataforma denominado \u201cPrimitive\u201d (\u201cPrimitivo\u201d), realizado en la ciudad tailandesa de Nabua, donde el r\u00edo Mekong divide este pa\u00eds de su vecino Laos. El haiku mencionado, como la aclamada <em>El hombre que pod\u00eda recordar sus vidas pasadas (T\u00edo Boonme)<\/em> (2010), es ap\u00e9ndice de dicho proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Nabua est\u00e1 situada en el distrito de Renu Nakhon, donde existe una antigua leyenda que le otorga a la regi\u00f3n el mote de \u201cciudad de las viudas\u201d y que versa sobre la existencia de una viuda fantasma que secuestra a los hombres que osan entrar en su imperio, para llevarlos a una tierra invisible y reunirlos con sus otros maridos. En la leyenda, Renu Nakhon carece de hombres. Nabua, curiosamente, soport\u00f3 entre las d\u00e9cadas del sesenta y del ochenta una brutal represi\u00f3n a mano de los militares tailandeses, quienes arrasaban con las comunidades locales al acusarlos de simpatizantes comunistas. Guerrilleros mao\u00edstas se hab\u00edan situado en las zonas monta\u00f1osas de la regi\u00f3n para luego entablar un enfrentamiento armando con el gobierno tailand\u00e9s, y las aldeas de la zona quedaron bajo fuego cruzado y fueron catalogadas como subversivas. Las torturas y abusos con el pretexto de que los aldeanos guardaban informaci\u00f3n valiosa llevaron a que estos se refugiasen en la jungla. As\u00ed, Nabua termin\u00f3 quedando poblada casi exclusivamente por mujeres y ni\u00f1os, carente de hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Weerasethakul refiere al proyecto de la siguiente forma: \u201cPrimitive re imagina a Nabua, la \u201cciudad de las viudas\u201d, como una ciudad de hombres, liberada del imperio de las viudas fantasmas, y presenta a los descendientes masculinos de los campesinos comunistas, adolescentes que liderar\u00e1n un viaje, fabricar\u00e1n recuerdos y construir\u00e1n un paisaje de ensue\u00f1o en la jungla\u201d. En esta inversi\u00f3n de la leyenda se posa la piedra angular del proyecto. Creencia y pol\u00edtica descansan bajo el manto rojo del arte.<\/p>\n\n\n\n<p>El haiku comienza con un acercamiento, <em>travelling<\/em> mediante, al interior de una estructura poco convencional, enrojecida por luces difusas, donde los adolescentes, pesados por cargar con el linaje de la injusticia, se encuentran acostados. Leyendo la descripci\u00f3n nos enteramos de lo siguiente: ellos duermen en una \u201cm\u00e1quina del tiempo\u201d luego de ser hipnotizados. Escuchamos un conjunto de vibraciones y pitidos que parecieran provenir de la misma c\u00e1mara, un ruido electr\u00f3nico, incomprensible, adusto, que se funde con los grillos y las chicharras del afuera. La respiraci\u00f3n con notas a ronquido de uno de los j\u00f3venes se cuela en el segundo plano.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomado en plano general, un hombre quieto y de pie en la pradera. Lo vemos gracias a una fuente de luz blanca, intensa, que lo empalidece y lo recorta en la noche cerrada. Los p\u00edxeles danzan al comp\u00e1s de la insuficiencia lum\u00ednica. No podemos identificar ning\u00fan rasgo de su rostro. Ser\u00e1 uno de los tantos hombres que vuelven de la selva. Ser\u00e1 que, efectivamente, los j\u00f3venes han viajado en el tiempo y se han encontrado con su ascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer plano encuentra a los adolescentes ya despiertos. En la estructura rojiza, sangrante, pasional, sus bocas se mueven sin emitir sonido alguno. Parece que hablan. Tal vez hayan viajado en el tiempo a momentos hist\u00f3ricos distintos. Tal vez uno le est\u00e9 contando al otro lo que vio: a un hombre iluminado, taciturno, parado en el medio de la nada, que le devolv\u00eda la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cuarto plano, luego de la placa de cr\u00e9ditos, nos muestra lo que no tendr\u00edamos que ver: el sonidista del equipo t\u00e9cnico realizando su labor. \u00bfEst\u00e1 contenido dentro del haiku o se encuentra por fuera de su estructura? La segunda opci\u00f3n parecer\u00eda la m\u00e1s acorde. Siguiendo la l\u00f3gica que estamos usando para referenciar los haikus literarios (5\/7\/5 \u2013 autor), podemos pensar que el de Weerasethakul sigue la misma f\u00f3rmula, pero ya no mostr\u00e1ndose \u00e9l, sino a un colega. Este cuarto plano de autor\u00eda visual nos reingresa en el aura del haiku, luego de que la placa de autor\u00eda escrita nos haya distanciado. La imagen desaparece y el sonidista sigue grabando. Nos quedamos expectantes a la reaparici\u00f3n de lo visual. Esto no sucede. Poco a poco, el impacto del haiku se diluye.<\/p>\n\n\n\n<p>Leer haikus con fruici\u00f3n y voracidad no tiene otro sentido m\u00e1s que el alarde. Es tan fuerte y breve la conmoci\u00f3n que necesitamos del silencio para poder vivir el <em>aware<\/em>. As\u00ed como la memoria est\u00e1 hecha, en buena parte, de olvido, el haiku tambi\u00e9n est\u00e1 hecho, en buena parte, de silencio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_1-1024x576.png\" alt=\"\" data-id=\"2439\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_1.png\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2439\" class=\"wp-image-2439\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_1-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_1-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_1-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_1.png 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_2-1024x576.png\" alt=\"\" data-id=\"2440\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_2.png\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2440\" class=\"wp-image-2440\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_2-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_2-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_2-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_2.png 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_3-1024x576.png\" alt=\"\" data-id=\"2441\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_3.png\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2441\" class=\"wp-image-2441\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_3-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_3-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_3-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apichatpong_3.png 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>Haiku<\/em> (Apichatpong Weerasethakul)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Trois video haikus<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Durmiendo en fila,<br>la mariposa, el gato,<br>ah, y el monje&#8230;<\/p><cite>Kobayashi Issa<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>Trois video haikus<\/em> (Chris Marker, 1994) contiene, tal como lo certifica su t\u00edtulo, tres haikus realizados en video. Cada haiku presenta un t\u00edtulo arbitrario que ya no solo lo describe, sino que lo identifica y le otorga un vuelo po\u00e9tico a\u00fan m\u00e1s elevado. Son m\u00e1s libres que el de Weerasethakul, pero todav\u00eda mantienen cierta rigidez formal. Duran exactamente un minuto cada uno y est\u00e1n entintados en un blanco y negro muy propio de la tecnolog\u00eda de video.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero, \u201cTcha\u00efka\u201d, nos abre las puertas al mundo contrastado y sobreexpuesto de la manipulaci\u00f3n digital. Un piano melanc\u00f3lico hace las veces de fondo musical. Una b\u00fasqueda r\u00e1pida muestra que Tchaika es una marca de pianos. En plano general, un \u00e1rbol pelado resquebraja los pedazos de nieve que flotan r\u00edo abajo y desaparecen por una de las bocas del puente que, a derecha de cuadro, soporta autos y transe\u00fantes. Todas las superficies se encuentran cubiertas por el mismo blanco digital. Independientemente de si nos encontramos o no mirando una escena invernal, este es el primer impacto que nos deja este haiku: hace fr\u00edo y Francia est\u00e1 nevada. La misma calidad t\u00e9cnica oficia de <em>kigo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, un plano m\u00e1s cercano, tambi\u00e9n entre los \u00e1rboles, nos deja ver estos fragmentos blanquecinos que se desplazan siguiendo el vaiv\u00e9n del agua. Son demasiado s\u00f3lidos para ser el reflejo del sol en el agua, pero a la vez su forma y su contorno no se asemejan a bloques de hielo o nieve. Esta incertidumbre opaca la relaci\u00f3n entre nuestra percepci\u00f3n y el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el \u00faltimo plano se vuelve al plano inicial. Ac\u00e1 se introduce el kireji para cortar (o acentuar) lo anterior: un p\u00e1jaro absolutamente blanco, una silueta de p\u00e1jaro, se detiene en seco frente al puente. Los fragmentos en el agua siguen su trayecto, el mundo sigue girando y las u\u00f1as de los transe\u00fantes creciendo, mientras el p\u00e1jaro queda estaqueado al fondo, volvi\u00e9ndose fragmento indivisible del paisaje, casi como un recorte en la oscuridad. Como en <em>The Reflecting Pool<\/em> (Bill Viola, 1977-79), pero por otro mecanismo, la figura, quieta, se funde casi imperceptiblemente con lo de atr\u00e1s. Un <em>fade<\/em> a negro nos separa del pr\u00f3ximo haiku.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cOwl Gets in Your Eyes\u201d comienza silente. Una mujer \u2014la actriz Catherine Belkhodja\u2014 sostiene un cigarrillo en boquilla y un encendedor. Con el gesto de quien recibe la orden de actuar, acciona el fuego, y la aparici\u00f3n de la llama invita al piano a tocar su melod\u00eda. Mirando un punto m\u00e1s all\u00e1 del cuadro, fuma una pitada. Luego, volvi\u00e9ndose entre c\u00f3mplice y desafiante a c\u00e1mara (a nosotros), exhala con delicadeza. El gesto se repite cuatro veces. A cada exhalaci\u00f3n, y como por arte de magia, parte del humo se transforma en b\u00fahos que agitan sus alas hasta disolverse en el aire. Nunca una superposici\u00f3n pareci\u00f3 tan real. Retrucando a The Platters, quienes cantaban que cuando uno estaba enamorado era el humo del coraz\u00f3n en llamas \u2014o el humo residual de un coraz\u00f3n vuelto cenizas\u2014 el que se met\u00eda en los ojos<sup><a href=\"#nota6\">(6)<\/a><\/sup>, ac\u00e1 es la sabidur\u00eda que transportan los plum\u00edferos quien entra por nuestras pupilas directo hacia nuestra mente. <em>Fade<\/em> a negro y al pr\u00f3ximo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Hommage aux Fr\u00e8res Lumi\u00e8re\u201d<\/em> es el \u00faltimo haiku. Dos placas al inicio, a modo de aclaraciones: \u201cComo todo el mundo sabe, los operadores de los hermanos Lumi\u00e8re ten\u00edan un minuto para registrar un evento de la vida diaria\u201d, seguida de \u201cPar\u00eds, Mayo del 94\u2019. Trabajo en la Petite Ceinture\u201d. Luego, un plano fijo de exactamente un minuto, con c\u00e1mara picada, sobre una v\u00eda vac\u00eda de la l\u00ednea ferroviaria Petite Ceinture, que rodea Par\u00eds. M\u00fasica electr\u00f3nica-concreta suena de fondo, anticipando el pasaje del tren. Pero esto no sucede. Una \u00faltima placa remata el haiku jocoso: \u201cDebido a las obras, no pasa ning\u00fan tren por esta v\u00eda\u201d. El tiempo de los Lumi\u00e8re ya pas\u00f3. Solo queda arreglar lo que se rompi\u00f3 desde que aqu\u00e9l tren entr\u00f3 a la estaci\u00f3n de La Ciotat.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como dec\u00edamos que un haiku no es un renga cercenado, tampoco un renga es un conjunto de haikus arbitrarios. Sobre <em>Trois video haikus<\/em> no tenemos mucha m\u00e1s informaci\u00f3n que la que proporcionan los cat\u00e1logos y bases de datos. Podemos encontrarlos juntos o por separado. Algo similar sucede con los videos observacionales que los internautas reunieron bajo el concepto de <em>Bestiario<\/em>. Marker, monje ya hecho uno con el mundo, no nos puede responder. Ya no puede salir del monasterio y bajar de la monta\u00f1a, junto a su compa\u00f1ero felino Guillaume-en-\u00c9gypte \u2014y tal vez una mariposa\u2014, para observar qu\u00e9 anda siendo del mundo. Todo lo que rodea a su persona es esquivo. Lo que se agarra, si se agarra, se agarra con pinzas. Es un monje fundido con su obra. Es niebla sobre un monte sin nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos dice Vicente Haya que \u201ctodo objeto es po\u00e9tico, toda realidad merece quedar fijada en la memoria colectiva; todo merece su fotograf\u00eda\u2026 excepto el fot\u00f3grafo\u201d<sup><a href=\"#nota7\">(7)<\/a><\/sup>. Es el poeta quien debe elidirse de su poes\u00eda, para que sus (\u00bfsus?) versos logren detener, moment\u00e1neamente, el flujo incesante de la realidad. El haiku suprime la distancia entre lo mirado y el que mira: son uno y lo mismo. Marker desaparece, fantasmag\u00f3rico, en el anonimato y el misterio. Es todos los b\u00fahos, gatos, paisajes y personas que registr\u00f3. En oposici\u00f3n a sus ensayos, en los que nos gu\u00eda por el terreno pedregoso del archivo, complejizando las lecturas con su voz, Marker desaparece en estos breves haikus para que aparezca el mundo. Pero el mundo es un mundo reelaborado, digital, virtual. Tal vez, quiz\u00e1s, sea el destino de todo resumirse en <em>bits<\/em> y l\u00edneas de c\u00f3digo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"961\" height=\"763\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Tchaika_Marker.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2442\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Tchaika_Marker.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2442\" class=\"wp-image-2442\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Tchaika_Marker.jpg 961w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Tchaika_Marker-300x238.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Tchaika_Marker-768x610.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 961px) 100vw, 961px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"985\" height=\"760\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Owl-gets-in-your-eyes_Marker.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2443\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Owl-gets-in-your-eyes_Marker.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2443\" class=\"wp-image-2443\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Owl-gets-in-your-eyes_Marker.jpg 985w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Owl-gets-in-your-eyes_Marker-300x231.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Owl-gets-in-your-eyes_Marker-768x593.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 985px) 100vw, 985px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"997\" height=\"749\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Homage-aux-freres-lumiere_Marker.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2444\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Homage-aux-freres-lumiere_Marker.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2444\" class=\"wp-image-2444\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Homage-aux-freres-lumiere_Marker.jpg 997w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Homage-aux-freres-lumiere_Marker-300x225.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Homage-aux-freres-lumiere_Marker-768x577.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 997px) 100vw, 997px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\">\u201cTcha\u00efka\u201d \/ \u201cOwl Gets in Your Eyes\u201d \/ \u201c<em>Hommage aux Fr\u00e8res Lumi\u00e8re\u201d<\/em> (Chris Marker)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>WTC Haikus<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>A pesar de la niebla<br>es bello<br>el Monte Fuji.<\/p><cite>Mats\u00fao Bash\u00f4<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la niebla y gracias a ella, niebla, anta\u00f1o reina nube desterrada de su condici\u00f3n divina y obligada a caminar la tierra, el Monte Fuji aparece misterioso frente a nuestros ojos. Este haiku de Bash\u00f4 nos coloca en la base del monte, trayendo detr\u00e1s de nuestros p\u00e1rpados su forma c\u00f3nica y nevada, su imponente presencia, la ubicuidad con la que asoma en cada cuadro de Hokusai. El Monte Fuji, como todo aquello que se esconde detr\u00e1s de la niebla, tiene cualidad de bello. En ocasiones solo hace falta descorrer la bruma que nos impide mirar aquello otro de manera directa; a veces la belleza es tan fuerte que necesitamos de la niebla para no deslumbrarnos. Todo haiku se contiene en una atm\u00f3sfera de opacidad que impide que este se destruya (y nos ciegue) al iluminar de lleno sus intenciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos breves versos, por dem\u00e1s, nos permiten analizar dos cuestiones adyacentes. Leamos el haiku. La m\u00e9trica no se corresponde con la regla que se pavonea como inamovible. Ese 5\/7\/5 se esfuma, pero la entereza del haiku permanece. Ya lo hemos dicho: la f\u00f3rmula no tiene nada de m\u00edstico e intocable. Si Bash\u00f4, uno de los cuatro grandes maestros del haiku, se desvi\u00f3 de este patr\u00f3n m\u00e9trico, nosotros estamos m\u00e1s que permitidos a hacerlo. Todo lo que se respeta puede no respetarse; todo estatuto se vuelve estatua, y el haiku siempre implica una conmoci\u00f3n, una sacudida. Puede no haber <em>kigo<\/em> ni <em>kireji<\/em>, podemos titular haikus a nuestro gusto, podemos, incluso, nombrar como haikus a producciones que se le parezcan pero que no lo sean. Pero, y ac\u00e1 la otra cuesti\u00f3n, tambi\u00e9n podr\u00eda estar sucediendo que Bash\u00f4 no se haya desviado. Nosotros podr\u00edamos ser los cegados por la anarqu\u00eda compositiva. Para despejar la niebla, tendr\u00edamos que acceder al haiku en su idioma original y realizar el conteo sil\u00e1bico.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas formas, y frente a esta inc\u00f3gnita, otra apertura: este haiku de Bash\u00f4 es y no es el mismo que el original. El ejercicio de traducci\u00f3n \u2014siempre, pero a\u00fan m\u00e1s en un haiku\u2014, implica tal pericia, conocimiento y ejercicio por parte del traductor que hacen de este acto un arte propio. Al haiku se lo puede traducir literalmente, priorizando la descripci\u00f3n por sobre la m\u00e9trica; o reduciendo algunas ramas de sentido para ajustarse al 5\/7\/5; o agregando notas al pie y aclaraciones para introducirnos en la cultura japonesa; o cambiando totalmente la estructura para mantener ese aware. La vida del haiku est\u00e1 librada al azar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Templo-de-Asakusa-Hongan-ji-en-la-capital-oriental-Hokusai.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2435\" width=\"586\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Templo-de-Asakusa-Hongan-ji-en-la-capital-oriental-Hokusai.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Templo-de-Asakusa-Hongan-ji-en-la-capital-oriental-Hokusai-300x200.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Templo-de-Asakusa-Hongan-ji-en-la-capital-oriental-Hokusai-768x511.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 586px) 100vw, 586px\" \/><figcaption><em>Templo de Asakusa Hongan-ji en la capital oriental<\/em> (Katsushika Hokusai)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Niebla matinal sobre<br>una monta\u00f1a sin nombre.<\/p><cite>Mats\u00fao Bash\u00f4<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>WTC Haikus <\/em>(Jonas Mekas, 2010) es la respuesta irreverente del cineasta lituano a la tradici\u00f3n milenaria oriental. Siguiendo su premisa de que necesitamos pel\u00edculas menos perfectas, pero m\u00e1s libres, Mekas se desprende de toda restricci\u00f3n m\u00e9trica y te\u00f3rica para componer un haiku-diario efectivo en su simpleza, que presenta de la siguiente forma: \u201cAl revisar mis pel\u00edculas terminadas y sin terminar, me sorprendi\u00f3 la cantidad de fragmentos del World Trade Center que capt\u00e9 durante mi vida en SoHo. Ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que era Hokusai vislumbrando el Monte Fuji. Solo que era el World Trade Center. El WTC fue una parte inseparable de mi vida y de la de mi familia durante mi per\u00edodo en SoHo desde 1975 a 1995. Esta instalaci\u00f3n es mi poema de amor hacia ello. Mi m\u00e9todo para construir esta pieza fue simplemente sacar im\u00e1genes del WTC de mi metraje original, mientras inclu\u00eda algunas escenas de los alrededores. El resultado, sent\u00ed se acerc\u00f3, aunque indirectamente, a lo que en poes\u00eda se conoce como el Haiku\u201d<sup><a href=\"#nota8\">(8)<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Expuesto como instalaci\u00f3n, este haiku-diario, de mayor extensi\u00f3n que los mencionados anteriormente \u2014dura 14 minutos\u2014 nos pone, al mejor modo mekasiano, cara a cara con fragmentos vertiginosos de la ciudad en los que asoman las torres del World Trade Center. Realizado en 2010, a nueve a\u00f1os del 11-S, Mekas encuentra que estas estructuras se colaron en su material, muchas veces opacas, neblinosas, cenicientas, lejos y en el fondo, mientras el foco estaba puesto cerca, en lo cotidiano, en las figuras de sus familiares, amigos y colegas. Octavio Paz menciona que \u201cpara Bash\u00f4 la poes\u00eda es un camino hacia una suerte de beatitud instant\u00e1nea y que no excluye la iron\u00eda ni significa cerrar los ojos ante el mundo y sus horrores\u201d. Nadie cerr\u00f3 los ojos frente al desastre de las Torres Gemelas. Ese terror sublime fue vivido y registrado desde todos los \u00e1ngulos posibles, con las tecnolog\u00edas m\u00e1s diversas, y casi sin quererlo. Hoy, a veinte a\u00f1os del suceso, en el archivo conviven las torres erguidas y las torres derruidas, la belleza y el horror. Se pueden seguir escribiendo haikus despu\u00e9s del 11-S.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos visto que escribir haikus es intentar esconderse para hacer aparecer la naturaleza; prescindir del yo para lograr que aparezca el mundo y habilitar, en esa inversi\u00f3n, la conmoci\u00f3n que eriza la piel del lector. Una de las formas de sombrearse a uno mismo es dejar de lado la adjetivaci\u00f3n, porque adjetivar implica la existencia de un yo po\u00e9tico que media entre lo que se quiere dar a conocer y el lector-espectador, adjudic\u00e1ndole a la naturaleza apreciaciones personales que esta no presenta. Podemos pensar que adjetivar audiovisualmente es, entonces, organizar el plano: agregar objetos, priorizar paletas de colores, ejercitar movimientos, di\u00e1logos, acciones; sobrecargar lo filmado para que todo sea eso que es, y algo m\u00e1s. La misma l\u00f3gica con la que Mekas registra y expone el material le escapa a esta cuesti\u00f3n. Sus diarios se organizan m\u00e1s o menos azarosamente. El montaje se realiza en c\u00e1mara y solo se abre el material para insertar intert\u00edtulos o placas. La vida se transparenta en el desorden. Mekas, como Marker, desaparece para que aparezcan sus alrededores.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1xima sigue vigente: filmar, siempre, todo el tiempo. En los momentos de silencio reside la maravilla del registro: acumular, capturar, poner a descansar el material, dejando que el tiempo act\u00fae sobre \u00e9l. Querer vivir, siempre, lo que se pueda, para en un futuro poder volver sobre el archivo y sorprenderse. Qu\u00e9 encontraremos ah\u00ed. Qu\u00e9 ser\u00e1 del mundo. Ser\u00e1 un mundo completamente distinto, o tendr\u00e1 similitudes. Qu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros. Seremos los mismos o seremos otros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1021\" height=\"768\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_1.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2437\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2437\" class=\"wp-image-2437\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_1.jpg 1021w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_1-300x226.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_1-768x578.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1021px) 100vw, 1021px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_2.jpg\" alt=\"\" data-id=\"2438\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_2.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=2438\" class=\"wp-image-2438\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_2.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_2-300x225.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/WTC-haikus_2-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>WTC Haikus<\/em> (Jonas Meka)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Noche infinita.<br>\u00a1Pienso<br>en c\u00f3mo ser\u00e1 en 10.000 a\u00f1os!<\/p><cite>Masaoka Shiki<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHabr\u00e1 mundo? \u00bfHabr\u00e1 un nosotros?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:31px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota1\"><strong>1<\/strong> (Selecci\u00f3n, traducci\u00f3n y pr\u00f3logo) Cabezas, A. (2007) \u2013<em> Jaikus inmortales<\/em>. Ediciones Hiperi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota2\"><strong>2<\/strong> Citado en <em>Jaikus inmortales<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota3\"><strong>3<\/strong> Bash\u00f4, M. (2014) &#8211; <em>Sendas de Oku<\/em>. (Versi\u00f3n castellana de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya). Atalanta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota4\"><strong>4<\/strong><sup> <\/sup>Haya, V. (2004) &#8211; &#8220;Lib\u00e9lulas, luci\u00e9rnagas y mariposas: 39 haikus japoneses&#8221;. <em>Estudios de Asia y \u00c1frica<\/em>, XXXIX, n\u00fam 3,711-723. [fecha de Consulta 12 de Febrero de 2021]. ISSN: 0185-0164. Disponible <a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/articulo.oa?id=586\/58639306\">aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota5\"><strong>5<\/strong> Programa de la edici\u00f3n 2009 de <em>Visions du R\u00e9el<\/em>. Se puede consultar <a href=\"https:\/\/www.visionsdureel.ch\/fileadmin\/user_upload\/Documents\/VisionsDuReel\/WWW\/Archives\/programmes\/VDR2009_Programme.pdf\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota6\"><strong>6<\/strong> The Platters, &#8220;Smoke Gets in Your Eyes&#8221; (1958).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota6\"><strong>7<\/strong> (Selecci\u00f3n, traducci\u00f3n y comentarios) Haya, V. y Yamada, A. (2007) \u2013 <em>Haiku-do: El haiku como camino espiritual<\/em>. Kair\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota8\"><strong>8<\/strong><sup> <\/sup>Descripci\u00f3n del propio Mekas en <a href=\"http:\/\/jonasmekasfilms.com\/diary\/?p=1305\">una entrada de su diario digital<\/a>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La m\u00e1xima sigue vigente: filmar, siempre, todo el tiempo. 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