{"id":3503,"date":"2021-09-02T23:15:05","date_gmt":"2021-09-02T23:15:05","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=3503"},"modified":"2021-09-04T15:46:42","modified_gmt":"2021-09-04T15:46:42","slug":"contraplano-del-realismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/09\/02\/contraplano-del-realismo\/","title":{"rendered":"Contraplano del realismo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>I. El canon realista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ante las encrucijadas del cine contempor\u00e1neo, en \u201c<a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/05\/09\/muerto-el-cine-aun-nos-queda-vasto-mundo\/\">Muerto el cine a\u00fan nos queda vasto mundo<\/a>\u201d Cristhian Flores propone una salida de la caverna (cin\u00e9fila) para recuperar la esencia lumieriana del cine: \u201cvolver a la inmensa singularidad de los rostros humanos, a las marcas de la vida que hay en ellos, o al efecto del viento en las hojas de oto\u00f1o, a la arrolladora belleza de un tren que llega a la estaci\u00f3n\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de su preocupaci\u00f3n por las actuales tendencias del <em>mainstream<\/em>, el cine de plataformas, la pol\u00e9mica Marvel\/Scorsese, o el neoclasicismo de las series y su \u201cdictadura del argumento\u201d, sus proposiciones denotan una discusi\u00f3n impl\u00edcita con otra tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como afirma Flores, \u201creducir el cine a la existencia de s\u00f3lo dos tradiciones (&#8230;) ser\u00eda empobrecerlo\u201d; sin dudas, pero puede ser \u00fatil para iluminar problemas, tal como a Bazin le sirvi\u00f3 poner en conflicto dos tendencias \u2014la de los directores que <em>creen en la imagen<\/em> y los que <em>creen en la realidad<\/em>\u2014 para desarrollar su teor\u00eda cinematogr\u00e1fica. De hecho, podemos extender aqu\u00ed ese mismo contrapunto para salir del malentendido que, seg\u00fan Flores, se gener\u00f3 a partir del \u00abcurioso reemplazo de la palabra \u201cmundo\u201d (&#8230;) por la palabra \u201cnaturaleza\u201d\u00bb en la respuesta que escribi\u00f3 Iv\u00e1n Bustinduy (\u201c<a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/05\/21\/el-problema-de-la-observacion-de-la-naturaleza\/\">El problema de la observaci\u00f3n de la naturaleza<\/a>\u201d). En otras palabras, podemos decir que la discusi\u00f3n de fondo no tiene que ver con una confusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/El-molino-y-la-cruz-Lech-Majewski-2011-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3505\" width=\"571\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/El-molino-y-la-cruz-Lech-Majewski-2011-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/El-molino-y-la-cruz-Lech-Majewski-2011-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/El-molino-y-la-cruz-Lech-Majewski-2011-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/El-molino-y-la-cruz-Lech-Majewski-2011.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><figcaption><em>El molino y la cruz<\/em> (Lech Majewski, 2011)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Si bien Flores afirma que \u201cla expresividad que la pl\u00e1stica de la imagen alcanz\u00f3 [en el cine mudo], as\u00ed como la radicalidad del montaje, indudablemente pueden ser de ayuda para pensar en un cine del futuro\u201d, su texto se dedica a reafirmar la cualidad ontol\u00f3gica como piedra angular del cine. Su propuesta se basa en un mito de vuelta a los or\u00edgenes, a la esencia del cine previa a su desarrollo \u201ccomo lenguaje (con sus valores de planos, con su montaje, con su fuera de campo)\u201d, y a una restituci\u00f3n de la fe en la imagen realista, a partir de la idea baziniana del cine como extensi\u00f3n del mundo (o, en este caso, del mundo como extensi\u00f3n del cine): un elogio de las \u201cpel\u00edculas cuya referencia directa no est\u00e1 en la historia del cine sino en la materialidad del mundo\u201d. Pero el rechazo del cine encerrado en la cinefilia, en di\u00e1logo consigo mismo, no necesariamente libera a las pel\u00edculas de las tradiciones, y en los ejemplos que da Flores est\u00e1 claro (y confirmado por las reiteradas citas a Bazin).<\/p>\n\n\n\n<p>En <a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/07\/04\/el-gesto-de-rossellini\/\">su respuesta a Bustinduy<\/a>, Flores destaca dos claves para comprender el corpus confeccionado en su primer texto: su pertenencia al \u201ccine moderno\u201d y su \u201chumanismo\u201d, con el cine de Rossellini como modelo. Sin embargo, el \u201cgesto inici\u00e1tico\u201d que Flores rescata de Rossellini es tan amplio como para contener en s\u00ed mismo a todo el cine moderno: casi todo el cine-arte contempor\u00e1neo desciende de \u201cese salir a la calle a filmar una realidad concreta mediante los mecanismos de la ficci\u00f3n\u201d, en tanto hubo sucesivos <em>nuevos realismos<\/em> que tendieron a reproducir esos m\u00e9todos (como el Nuevo Cine Argentino de los a\u00f1os 90, por ejemplo). El acercamiento a la realidad era intenso y novedoso en el cine moderno por s\u00ed mismo, pero no puede ya funcionar de la misma manera, en tanto esa experimentaci\u00f3n va moldeando nuevas convenciones (sobre todo si nos referimos al \u201ccine moderno\u201d como estilo o modo narrativo m\u00e1s que como ciclo hist\u00f3rico): ciertos recursos no pueden volver a tener el mismo car\u00e1cter disruptivo por s\u00ed mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el neorrealismo emergi\u00f3 en el contexto espec\u00edfico de la posguerra, y el gesto de \u201csalir a la calle\u201d implicaba el registro de una realidad en particular. Ah\u00ed es donde la noci\u00f3n de \u201cmundo\u201d es lo suficientemente abierta y difusa como para incluir a casi cualquier cineasta, de Llin\u00e1s a Gonz\u00e1lez. Sin embargo, la combinaci\u00f3n de nombres que propone Flores no es tan \u201cextra\u00f1a\u201d, como sugiere Bustinduy, si tenemos en cuenta la caracter\u00edstica que, con alguna excepci\u00f3n, los representa transversalmente: una idea (can\u00f3nica) de realismo en el cine. El problema no es que \u201cbajo esa bandera se pueden pasar por arriba cines tan diferentes como el de Reichardt o los de C\u00e9sar Gonz\u00e1lez, Hong Sang-soo y James Benning\u201d, sino qu\u00e9 motiva el dise\u00f1o de esa constelaci\u00f3n de nombres, de manera que la \u201coposici\u00f3n entre narrativa y percepci\u00f3n de lo real\u201d no sea \u201cuna antinomia forzada\u201d, sino una argumentaci\u00f3n de una mirada del cine. El \u201csanto grial\u201d que propone Flores tambi\u00e9n est\u00e1 \u201cno en cualquier pasado, sino en el propio pasado del cine\u201d, es decir, en la teor\u00eda ontol\u00f3gica realista, acaso la principal de las \u201cdistintas teor\u00edas tradicionales (que) nos han ense\u00f1ado (aquello) que el cine es o deber\u00eda ser\u201d. En este sentido, no hay en Flores una \u201creescritura de la historia del cine\u201d, como plantea Bustinduy, sino una confirmaci\u00f3n de la historia ya escrita: reivindicar a Rossellini y a Kiarostami (o a Bresson, si incorporamos a la discusi\u00f3n <a href=\"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/01\/29\/tres-notas-sobre-bresson\/\">el texto de Guarnaccia dedicado al autor<\/a> publicado en este mismo sitio) es reconfirmar el canon actual. \u00bfNo es ese el modelo dominante, ya sea v\u00eda el humanismo de Rossellini, el realismo m\u00edstico de Bresson o el clasicismo pict\u00f3rico de Rohmer?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Un-condenado-a-muerte-se-ha-escapado-Robert-Bresson-1956.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3506\" width=\"488\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Un-condenado-a-muerte-se-ha-escapado-Robert-Bresson-1956.jpg 1025w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Un-condenado-a-muerte-se-ha-escapado-Robert-Bresson-1956-300x225.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Un-condenado-a-muerte-se-ha-escapado-Robert-Bresson-1956-768x575.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 488px) 100vw, 488px\" \/><figcaption><em>Un condenado a muerte se ha escapado<\/em> (Robert Bresson, 1956)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No se trata solo de discutir nombres, porque esa filosof\u00eda no est\u00e1 exclusivamente en la obra de esos cineastas, sino en nuestra propia mirada. En efecto, como plantea Bustinduy, en la mirada de Flores el drama en las pel\u00edculas mencionadas es dejado de lado en favor de la exploraci\u00f3n de las superficies para \u201crestituir al cine la experiencia sensorial\u201d, y podr\u00eda hacerse una relectura de cada una (incluso de Benning, autor cumbre del minimalismo \u2014con sus \u201clargas observaciones del paisaje norteamericano\u201d\u2014, como lo ha hecho <a href=\"http:\/\/www.conlosojosabiertos.com\/el-bafici-despues-del-bafici-2013-04-the-act-of-killing-y-stemple-pass\/\">Prividera respecto a <em>Stemple Pass<\/em><\/a>). En otras palabras, el problema no es que Flores haga un recorte (tambi\u00e9n lo hac\u00eda Bazin, sin ir m\u00e1s lejos), sino su fundamento: ah\u00ed debe darse la discusi\u00f3n, como lo hace Bustinduy en su pregunta final: \u201c\u00bfrealmente queremos (&#8230;) un cine de c\u00e1maras atadas, relegadas a la observaci\u00f3n y pasividad en la mirada?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta es por qu\u00e9 esa tradici\u00f3n result\u00f3 tan fruct\u00edfera, en detrimento de otras; por qu\u00e9 se suceden tan prol\u00edficamente ese tipo de pel\u00edculas en los medios en que circulan. Bustinduy lo plantea al poner sobre la mesa la mutua influencia entre \u201cquienes hablan, programan, financian y hacen cine\u201d. A las perspectivas idealistas contrapone Bustinduy un realismo que contempla las condiciones materiales de producci\u00f3n, desde una \u00f3ptica de la praxis, considerando \u201ccuestiones econ\u00f3micas, art\u00edsticas y simb\u00f3licas (que) construyen un panorama no exento de tensiones\u201d, para conducir la discusi\u00f3n a un \u201cterreno de disputa est\u00e9tica\u201d. A su vez, un comentario a la nota de Flores afirma que es necesario \u201ccimbrar al cine, despertarlo, porque el cine no ha muerto; m\u00e1s bien la profusi\u00f3n de contenidos vacuos y la un\u00edvoca necesidad de ganancias lo han ahogado, lo han escondido, lo han higienizado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierta mirada del cine sembr\u00f3 una tendencia a la abstenci\u00f3n, lo est\u00e1tico y la baja intensidad. O, para usar una palabra clave para calificar al cine contempor\u00e1neo, provista por Adrian Martin en su <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ycldqnZNOHI\"><em>master class<\/em> para el 27\u00b0 FIC Valdivia<\/a>: un cine de la <em>liviandad<\/em> (que no tiene que ver exclusivamente con el realismo, considerado por Martin otra de las <em>intensidades<\/em> de las que esta tendencia del cine contempor\u00e1neo se despega). En <em>Teor\u00edas del cine<\/em>, Robert Stam detecta una tensi\u00f3n singular en Bazin, entre \u201cla megaloman\u00eda mim\u00e9tica del deseo de un simulacro total de la vida y la sencillez, la contenida modestia de sus preferencias estil\u00edsticas\u201d, a partir del gusto de Bazin por \u201clas tramas descarnadas y relativamente carentes de acontecimientos de las primeras pel\u00edculas neorrealistas, las vacilantes motivaciones de sus personajes y la lentitud y el espesor de los ritmos cotidianos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Flores retoma a Bazin para rechazar la acusaci\u00f3n sobre el \u201cdocumentarismo objetivo\u201d y niega que en su postulaci\u00f3n haya una \u201crenuncia a la narraci\u00f3n\u201d o a los \u201cmecanismos de la ficci\u00f3n\u201d, podemos decir que en sus palabras se trasluce no una apolog\u00eda de la observaci\u00f3n objetiva de la naturaleza, pero s\u00ed una tendencia a enfatizar ese modo contemplativo (desde su punto de vista es l\u00f3gico que, por ejemplo, el \u201c\u00fanico plano fijo (de) cuarenta y cinco minutos\u201d de <em>L. Cohen<\/em> sea \u201cuno de los momentos cinematogr\u00e1ficos m\u00e1s extraordinarios de lo que va del siglo\u201d). Si bien tampoco han faltado te\u00f3ricos que identificaran una continuidad entre la teor\u00eda de Bazin y la pretendida objetividad del <em>direct cinema<\/em> o el <em>cin\u00e9ma v\u00e9rit\u00e9<\/em>, no es necesario comparar esa mirada a los registros \u201ca lo National Geographic\u201d. Se puede discutir sin desmerecer el m\u00e9rito est\u00e9tico de ese tipo de cine: no se trata de cuestionar el talento de esos realizadores ni el valor cinematogr\u00e1fico de sus pel\u00edculas, sino de pensar qu\u00e9 impacto tiene esa mirada del cine en la producci\u00f3n contempor\u00e1nea. Y es esa impresi\u00f3n de \u201cno intervenci\u00f3n\u201d ante el registro de los hechos, la disimulaci\u00f3n de las marcas de enunciaci\u00f3n, el eje del problema. Una disimulaci\u00f3n llevada al extremo, por ejemplo, en una pel\u00edcula como <em>State Funeral<\/em>, donde se vuelve ostentoso el contraste entre la \u201cpasiva\u201d entidad ordenadora y unas im\u00e1genes documentales dram\u00e1ticamente desbordantes. Acaso, como se discuti\u00f3 en los comentarios a la edici\u00f3n 2020 de la Internacional Cin\u00e9fila, el cine \u201cfascinante y contracultural para estos tiempos\u201d haya que encontrarlo en los m\u00e1rgenes, reivindicando la ruptura m\u00e1s que su homologaci\u00f3n, como sucede con Gonz\u00e1lez en el texto de Flores. El trabajo sobre la forma es una cualidad prominente en la pel\u00edcula de Gonz\u00e1lez, que tambi\u00e9n puede apreciarse en documentales ensay\u00edsticos argentinos recientes como <em>Adi\u00f3s a la memoria<\/em>, <em>Homenaje a la obra de Philip Henry Gosse<\/em>, <em>Refutaci\u00f3n de Troya<\/em> o <em>El triunfo de Sodoma<\/em> (cuya primera secuencia combina el impulso documental con la intervenci\u00f3n artificial digital). Pero no es tan necesario recurrir a los m\u00e1rgenes de la historia del cine para destacar una alternativa a los modos narrativos dominantes en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"558\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Che-cosa-sono-le-nuvole-Pier-Paolo-Pasolini-1967.1-1024x558.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3507\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Che-cosa-sono-le-nuvole-Pier-Paolo-Pasolini-1967.1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3507\" class=\"wp-image-3507\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Che-cosa-sono-le-nuvole-Pier-Paolo-Pasolini-1967.1-1024x558.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Che-cosa-sono-le-nuvole-Pier-Paolo-Pasolini-1967.1-300x164.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Che-cosa-sono-le-nuvole-Pier-Paolo-Pasolini-1967.1-768x419.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Che-cosa-sono-le-nuvole-Pier-Paolo-Pasolini-1967.1.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"551\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.1-1024x551.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3508\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3508\" class=\"wp-image-3508\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.1-1024x551.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.1-300x162.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.1-768x414.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.1.jpg 1365w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>Che cosa sono le nuvole? <\/em>(Pier Paolo Pasolini, 1967) \/ <em>Ran <\/em>(Akira Kurosawa, 1985)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:19px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>II. Emergencia del conflicto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay otra cosa que podr\u00eda rescatarse de Rossellini (parad\u00f3jicamente, en una pel\u00edcula mucho m\u00e1s influyente en el cine moderno que las pel\u00edculas del neorrealismo, al proveer una matriz tanto productiva como narrativa). En el mon\u00f3logo del personaje de Ingrid Bergman en <em>Viaje en Italia<\/em>, una aparentemente inofensiva an\u00e9cdota del pasado vuelve evidentes los conflictos internos de los personajes. Esas l\u00edneas de di\u00e1logo, tomadas del cuento <em>Los muertos<\/em> de Joyce, hacen que las tensiones subterr\u00e1neas emerjan, como si se tratara del volc\u00e1n que se encuentra en el fondo del plano. Aunque la resoluci\u00f3n de la pel\u00edcula tienda a una revelaci\u00f3n m\u00edstica trivial, un <em>deus ex machina<\/em> en el sentido m\u00e1s literal, la escena del mon\u00f3logo implica otra forma de <em>epifan\u00eda<\/em>, que no tiene que ver con la presencia de lo divino en las cosas del mundo (como en Bazin), sino con el descubrimiento de las tensiones subyacentes en esa aparente estabilidad: la subversi\u00f3n de la <em>par\u00e1lisis<\/em> (otra palabra clave en Joyce, que no en vano da nombre a la pareja protag\u00f3nica de la pel\u00edcula de Rossellini).<\/p>\n\n\n\n<p>Algo similar sucede en una pel\u00edcula como <em>Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles<\/em>. El modo observacional (como resistencia a la espectacularizaci\u00f3n y decisi\u00f3n moral de respetar el espacio de la protagonista), la impresi\u00f3n de \u201ctiempo real\u201d y una puesta tan estricta como la rutina que mantiene Jeanne, dise\u00f1an una experiencia temporal como modo alternativo de experimentar el nivel material del relato (cada acci\u00f3n, cada movimiento), pero tambi\u00e9n funciona a nivel interpretativo, para comprender las implicancias de las variaciones posteriores: el dispositivo narrativo, el sistema cerrado de acciones serializadas y ritualizadas en el primer segmento (aunque lo que parece pasividad del personaje se va revelando como acciones continuas en su esfuerzo por mantener un equilibrio entre sus distintos roles) es subvertido por una concatenaci\u00f3n de peque\u00f1os accidentes que desmantelan una rigurosa estructura opresiva; una estructura que vuelve sobre s\u00ed misma, no como mera redundancia, no para simplemente dar cuenta de una circularidad rutinaria, sino para plantar el escenario hacia el <em>acontecimiento del drama<\/em> en medio del \u201cregistro pasivo\u201d: la <em>emergencia del conflicto <\/em>(entendido en t\u00e9rminos amplios, no necesariamente dram\u00e1tico-cl\u00e1sico). Si bien lo que prevalece en el relato es la experiencia sensible del trabajo cotidiano en el hogar, aquello que expone la acci\u00f3n violenta, tras un s\u00f3lido orden esquem\u00e1tico, es una serie de tensiones irresueltas en su interior. Aquello que deb\u00eda permanecer oculto se revela con todo el peso de su propia evidencia, hacia un cl\u00edmax con un fuerte componente cat\u00e1rtico (y una violenta vuelta al estatismo como reflejo de la actitud negadora de la protagonista).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jeanne-Dielman-23-quai-du-Commerce-1080-Bruxelles-Chantal-Akerman-1975.1-1024x612.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3509\" width=\"574\" height=\"343\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jeanne-Dielman-23-quai-du-Commerce-1080-Bruxelles-Chantal-Akerman-1975.1-1024x612.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jeanne-Dielman-23-quai-du-Commerce-1080-Bruxelles-Chantal-Akerman-1975.1-300x179.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jeanne-Dielman-23-quai-du-Commerce-1080-Bruxelles-Chantal-Akerman-1975.1-768x459.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Jeanne-Dielman-23-quai-du-Commerce-1080-Bruxelles-Chantal-Akerman-1975.1.jpg 1284w\" sizes=\"(max-width: 574px) 100vw, 574px\" \/><figcaption><em>Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles <\/em>(Chantal Akerman, 1975)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Podemos tomar estos ejemplos como modelo de un cine que no se restringe ante las formas del melodrama o los procedimientos del clasicismo. A fin de cuentas, al artificio. Un cine que no se contiene ante la exaltaci\u00f3n de las pasiones o al riesgo aleg\u00f3rico de \u201cdecir algo\u201d, en contraste a la \u201cc\u00e1mara que registra \u2014pero no invade\u2014\u201d en el cine de Hong Sang-soo. Recordemos la reacci\u00f3n ante una pel\u00edcula como <em>Rojo<\/em>, que despert\u00f3 el fantasma \u2014o la fobia\u2014 del \u201ccine de tesis\u201d (as\u00ed como el sesgo ideol\u00f3gico que en estos d\u00edas est\u00e1 en discusi\u00f3n). Un contrapunto similar podr\u00eda pensarse respecto a la Generaci\u00f3n del 60 en Argentina: la s\u00e1tira social de <em>El negoci\u00f3n<\/em>, <em>Pajarito G\u00f3mez<\/em>, <em>La herencia<\/em> o <em>Ufa con el sexo<\/em>, opacada por el \u201cintimismo\u201d de Kohon, Antin y el primer Kuhn.<\/p>\n\n\n\n<p>En la respuesta de Flores a Bustinduy asoma la idea de un <em>realismo cr\u00edtico<\/em>. Y aqu\u00ed podemos acercar la figura de Renoir, que se sirve tanto de procedimientos del realismo como de la influencia de g\u00e9neros populares y del <em>exceso <\/em>narrativo (como las prolongadas secuencias de baile en <em>French Cancan<\/em>), una serie de relaciones fluctuantes entre el impulso mim\u00e9tico y el dieg\u00e9tico a lo largo de su filmograf\u00eda: recordemos el artificio teatral en la secuencia de apertura de <em>La chienne <\/em>y el estilo novelesco decimon\u00f3nico en la de <em>Nan\u00e1<\/em>; entre el gui\u00f1ol y el naturalismo de Zola, una forma de teatralidad que escapa a la cr\u00edtica com\u00fan de un cine excesivamente dialogado y anticinematogr\u00e1fico. A Renoir tampoco le es ajeno el artificio melodram\u00e1tico. De hecho, podr\u00edamos revisar toda una genealog\u00eda de directores que abordan el drama sin temer al melodrama (cuya imaginer\u00eda, como ha se\u00f1alado Laura Mulvey en \u201cA Neon Sign, A Soup Tureen: The Jeanne Dielman Universe\u201d, est\u00e1 tan presente en la pel\u00edcula de Akerman), en un arco que va del manierismo de Sirk a las relecturas de Fassbinder (donde al condensamiento del g\u00e9nero se suma el distanciamiento). \u201c<a href=\"https:\/\/calandacritica.com\/2021\/07\/23\/mi-obra-hiede-a-melodrama-por-luchino-visconti\/\">Mi obra hiede a melodrama<\/a>\u201d, declara Visconti entre una serie de citas rescatadas por Calanda hace algunas semanas. En <em>Muerte en Venecia<\/em>, la belleza est\u00e1 asociada a lo sublime m\u00e1s que a lo mundano; el plano final, s\u00edntesis de la b\u00fasqueda de lo bello por parte del artista, incluye una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica junto al efebo Tadzio y al mar que brilla hasta el horizonte, como referencia al trabajo sobre la imagen y la representaci\u00f3n. Es un ejemplo que, adem\u00e1s, nos da la pauta de la necesidad de desligar el t\u00e9rmino \u201cestetizante\u201d de lo superfluo o escapista y pensar en un <em>cine reflexivo<\/em> en ambos sentidos del t\u00e9rmino: <em>reflejo <\/em>(un cine que, para decirlo brevemente, en su trascendencia del realismo no est\u00e9 disociado de la realidad) y <em>reflexi\u00f3n <\/em>(una conciencia sobre el acto de representaci\u00f3n), tal como aparece sintetizado en el plano de la protagonista reflejada en el televisor en <em>All That Heaven Allows<\/em>. Un cine impuro y, fundamentalmente, heterodoxo, m\u00e1s que como voluntad de encarnaci\u00f3n de la belleza natural y confirmaci\u00f3n de un modo asc\u00e9tico, pulido, impoluto (el \u201ccine en su estado m\u00e1s puro\u201d), exento de conflicto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/All-that-heaven-allows-Douglas-Sirk-1955-1024x585.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3511\" width=\"557\" height=\"318\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/All-that-heaven-allows-Douglas-Sirk-1955-1024x585.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/All-that-heaven-allows-Douglas-Sirk-1955-300x171.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/All-that-heaven-allows-Douglas-Sirk-1955-768x439.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/All-that-heaven-allows-Douglas-Sirk-1955.jpg 1344w\" sizes=\"(max-width: 557px) 100vw, 557px\" \/><figcaption><em>All That Heaven Allows<\/em> (Douglas Sirk, 1955)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:12px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>III. Contraplanos de la naturaleza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En esta discusi\u00f3n se entremezclan distintas nociones de <em>realismo<\/em>: podr\u00edamos entenderlo a partir del neorrealismo y la urgencia por captar los conflictos sociales actuales, as\u00ed como a partir del realismo ontol\u00f3gico de la imagen cinematogr\u00e1fica como huella indicial (o como <em>lengua escrita de la realidad<\/em>, seg\u00fan Pasolini), o seg\u00fan el precepto de \u201cno manipulaci\u00f3n\u201d de la puesta en escena (plano secuencia, profundidad de campo, montaje prohibido). O como un realismo, en \u00faltima instancia, pol\u00edtico (en relaci\u00f3n a cierto conformismo, al l\u00edmite de posibilidades expresivas y reflexivas). Frente a esto cabe contraponer un cine que quiebre el paradigma realista-verosimilista. Bustinduy mencionaba a Hitchcock (director de la <em>imagen<\/em> por excelencia): podr\u00edamos hablar de la pulsi\u00f3n er\u00f3tica y emocional como motor narrativo en <em>V\u00e9rtigo<\/em>, del coqueteo con el terror y la Clase B en <em>Psicosis<\/em>, del desborde del veros\u00edmil que caracteriza a la aventura en <em>Intriga internacional<\/em>, o de las connotaciones reflexivas en <em>La ventana indiscreta<\/em>, para tomar algunas de sus pel\u00edculas m\u00e1s can\u00f3nicas. Podemos pensar en las pel\u00edculas de Bu\u00f1uel en las estructuras del cine industrial mexicano, en la <em>trilog\u00eda de la vida<\/em> de Pasolini, en las pasiones exaltadas que atentan contra el veros\u00edmil mediante la puesta y el decorado en <em>Gritos y susurros<\/em> o <em>El desierto rojo<\/em>. En las m\u00faltiples formas, en fin, en que el g\u00e9nero impregna el cine de autor, y viceversa.<\/p>\n\n\n\n<p>La frase de Llin\u00e1s citada por Flores alude a la posibilidad de encuadrar un \u00e1rbol una vez que se implica una figura humana en el plano (\u201csi uno filma a alguien al lado del \u00e1rbol, pasa algo que, si uno solo filma el \u00e1rbol, no pasa\u201d). M\u00e1s all\u00e1 de su proposici\u00f3n, podr\u00eda partirse de all\u00ed para pensar ese v\u00ednculo de la naturaleza con la humanidad, que no necesariamente debe traducirse en humanismo: amor a la humanidad y amor al cine muchas veces se entremezclan, y conducen a la cinefilia al culto, al cine como sacramento y a la cr\u00edtica a rendir pleites\u00eda a los autores en el altar del cine; una actitud reverencial por su capacidad de mostrar la vida <em>tal cual es<\/em> mediante la destreza art\u00edstica y el genio de un artista clarividente en contacto con el nivel vital de las cosas. Retomando palabras de Roger Koza, Flores advierte que, fuera de la sala, \u201clas flores de <em>Corsario <\/em>estaban en la calle, los cielos de Benning y las hojas del oto\u00f1o de Godard tambi\u00e9n, al igual que el viento de Ivens y los atardeceres del primer Malick\u201d. Nuevamente, el triunfo de la cinefilia; una parad\u00f3jica <em>salida de la caverna<\/em> a partir de la cual el propio mundo se percibe como sombras chinescas y se confunde con el cine, reiterado cuando Flores habla de la \u201cpotencialidad cinematogr\u00e1fica del mundo\u201d: \u201cEl mundo en s\u00ed, haya o no c\u00e1mara registrando, contiene im\u00e1genes en movimiento con sonidos que se disponen de determinada manera ante los ojos y los o\u00eddos\u201d. Al mismo tiempo, esta idea del cine como \u201cfen\u00f3meno de la observaci\u00f3n, de la conciencia y del esp\u00edritu\u201d desemboca en un problema: el protagonismo que se le da al registro del <em>vasto mundo<\/em>, en \u00faltima instancia, conduce inevitablemente a la r\u00e9plica de la realidad (el mito del <em>cine total<\/em>) o a la propia negaci\u00f3n del cine (despu\u00e9s de todo, \u201chay much\u00edsimas cosas tanto o m\u00e1s importantes\u201d): un vasto mundo que existe por s\u00ed mismo, que tiene un valor intr\u00ednseco cuyo ideal est\u00e1 fuera de la pantalla; el cine funciona, as\u00ed, como una mediaci\u00f3n para un fiel reflejo de la realidad (mediante recursos de la puesta en escena, por supuesto), motivado por una \u201cinquietud vital que excede al cine\u201d; un \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d del arte, basado en una visi\u00f3n epif\u00e1nica del mundo y en una dualidad entre la cinefilia autorreferencial y la marca de una verdad casi teol\u00f3gica, evanescente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Muerte-en-Venecia-Luchino-Visconti-1971-1024x424.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3512\" width=\"592\" height=\"245\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Muerte-en-Venecia-Luchino-Visconti-1971-1024x424.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Muerte-en-Venecia-Luchino-Visconti-1971-300x124.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Muerte-en-Venecia-Luchino-Visconti-1971-768x318.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Muerte-en-Venecia-Luchino-Visconti-1971.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 592px) 100vw, 592px\" \/><figcaption><em>Muerte en Venecia<\/em> (Luchino Visconti, 1971)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda retomarse la frase de Llin\u00e1s, como hace Flores con la frase que dispar\u00f3 sus reflexiones, para alterar su sentido: el registro del mundo se vuelve relevante en tanto revela algo vinculado a lo humano. A la \u201cvoluntad irrefrenable por filmar \u00e1rboles\u201d en <em>La flor<\/em> podemos contraponer la imagen de un atormentado Van Gogh atacado por cuervos mientras pinta los campos de trigo en <em>Lust for Life<\/em>, de Minnelli. Pensemos en dos contraplanos de la naturaleza: en <em>Ran<\/em>, Kurosawa filma las nubes en los alrededores del monte Fuji a la vez que una trama shakesperiana con personajes caracterizados con un maquillaje que remite a las estilizaciones del <em>kabuki<\/em>. Y, como muestra Marker en su documental sobre el rodaje de la pel\u00edcula, Kurosawa no tem\u00eda recurrir al artificio extremo de intervenir la realidad para confeccionar su po\u00e9tica, al pintar los campos de color dorado. En la tambi\u00e9n shakespeariana <em>Che cosa sono le nuvole?<\/em> (el episodio de <em>Capriccio all&#8217;italiana<\/em> dirigido por Pasolini) el plano de las nubes resulta tan importante como el contraplano de los protagonistas: un par de t\u00edteres humanos desechados en un basural. Al ser arrojados fuera del encierro del teatro, la mirada al cielo funciona como una revelaci\u00f3n de la belleza del mundo; un momento epif\u00e1nico que, sin embargo, sucede a una reflexi\u00f3n sobre la representaci\u00f3n desde el propio momento en que se cita <em>Las meninas<\/em>, de Vel\u00e1zquez.<\/p>\n\n\n\n<p>El prejuicio del paradigma realista contra el artificio se despliega en ambos sentidos: distancia con el referente y dise\u00f1o de la representaci\u00f3n. Las cosas emocionan por s\u00ed mismas, de manera que no es necesario \u201cfalsear\u201d la realidad. O, seg\u00fan la c\u00e9lebre frase de Rossellini: \u201cLas cosas est\u00e1n ah\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 manipularlas?\u201d. As\u00ed, la cr\u00edtica del artificio en Flores se hace extensiva a lo virtual, contra las \u201cobras que recurren a la contemplaci\u00f3n de una naturaleza retocada digitalmente y reforzada con m\u00fasica incidental, para colmo de males, como truco para falsear emociones\u201d, asociando tanto el artificio representacional como el narrativo con lo <em>falso<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, la base fotogr\u00e1fica del dispositivo se reivindica no s\u00f3lo como modelo ante las est\u00e9ticas formalistas, sino tambi\u00e9n como resistencia ante la hibridaci\u00f3n virtual. Esta idea de la ontolog\u00eda de la imagen puesta \u201cen jaque\u201d por la tecnolog\u00eda, de la representaci\u00f3n \u201cfalseada con onerosos artificios\u201d, puede llevar a los t\u00edpicos cuestionamientos al cine de estudios perdido en la abstracci\u00f3n del mundo virtual. Pero incluso Kiarostami, en su pel\u00edcula p\u00f3stuma, abri\u00f3 el terreno a su exploraci\u00f3n. Con un enfoque realista llevado a lo observacional (planos fijos, narraci\u00f3n m\u00ednima), <em>24 Frames<\/em> podr\u00eda entenderse como una exploraci\u00f3n realista de lo digital, una <em>ventana abierta al mundo<\/em> virtual. En palabras de Roger Koza (en una cr\u00edtica que lleva el elocuente t\u00edtulo de \u201c<a href=\"http:\/\/www.conlosojosabiertos.com\/24-frames\/\">Mentir en nombre de la verdad<\/a>\u201d), en <em>24 Frames<\/em> \u201clo virtual y lo real se hacen indistinguibles\u201d y la pel\u00edcula \u201cexplicita como ninguna otra el parad\u00f3jico principio po\u00e9tico de su cine, que a menudo formulaba del siguiente modo: a trav\u00e9s de la mentira se puede alcanzar la verdad\u201d. En uno de los fragmentos iniciales vemos <em>Los cazadores en la nieve<\/em>, de Bruegel, intervenida con un efecto de nevado, entre otros, que le a\u00f1aden movimiento y una dimensi\u00f3n temporal a la obra; as\u00ed, la especificidad cinematogr\u00e1fica se vuelve factible una vez que \u201cse ha disociado del realismo fotogr\u00e1fico\u201d: un \u201cconstruccionismo est\u00e9tico\u201d como postulaci\u00f3n contra el \u201crespeto reverencial\u201d hacia la naturaleza. En esta l\u00ednea, podr\u00edamos parafrasear a Bazin, aunque con un sentido diametralmente opuesto, y al menos preguntarnos si lo virtual \u201cno (viene) a destruir el antiguo testamento cinematogr\u00e1fico sino a completarle\u201d, como si de un pintor frente a un lienzo se tratara (casi literalmente en el plano de <em>El molino y la cruz <\/em>en el que Bruegel, interpretado por Rutger Hauer, observa el pueblo mientras toma sus bocetos para <em>La procesi\u00f3n al calvario<\/em>). En otras palabras, repensar lo virtual a partir de la idea del cine como <em>imagen<\/em>; una forma de entender lo virtual que exceda la normativa industrial de m\u00edmesis al servicio de la espectacularizaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/24-Frames-Abbas-Kiarostami-2017.2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3513\" width=\"621\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/24-Frames-Abbas-Kiarostami-2017.2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/24-Frames-Abbas-Kiarostami-2017.2-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/24-Frames-Abbas-Kiarostami-2017.2-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/24-Frames-Abbas-Kiarostami-2017.2.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><figcaption><em>24 Frames<\/em> (Abbas Kiarostami, 2017)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No se trata, entonces, de forzar una antinomia entre realismo y formalismo (que la mayor\u00eda de las veces se enhebran y no son ajenos a varios de los directores que Flores menciona), sino de yuxtaponerlos para pensar el problema de la representaci\u00f3n. Incluso dentro del paradigma realista podemos encontrar usos diversos de determinados recursos propios de esa tradici\u00f3n (sin necesidad de remitirnos al emblem\u00e1tico inicio de <em>Touch of Evil<\/em>). En pel\u00edculas como <em>Victoria<\/em>, de Sebastian Schipper, o <em>Long Day&#8217;s Journey Into Night<\/em>, de Bi Gan, el uso del plano secuencia est\u00e1 al servicio de la intensidad dram\u00e1tica, en un caso, y del barroco expresivo y el viaje on\u00edrico, en el otro. Incluso, yendo al campo de las series (otro tab\u00fa para cierta cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica), hay un extenso y adrenal\u00ednico plano secuencia en el cuarto cap\u00edtulo de <em>True Detective<\/em>. O pensemos en el artificio como premisa que rige <em>La Commune (Paris, 1871)<\/em>, una pel\u00edcula <em>v\u00e9rit\u00e9 <\/em>imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de sus \u00faltimas pel\u00edculas, Kiarostami establece un di\u00e1logo con <em>Viaje en Italia<\/em>. En <em>Copia certificada<\/em>, adem\u00e1s de referenciarse en la materialidad del mundo, se dialoga con la historia del cine. La premisa se basa en un artilugio narrativo: ocultar informaci\u00f3n clave al espectador. Mediante el argumento se altera la comprensi\u00f3n de la historia, en un juego de espejos entre lo que es y lo que no es, dando protagonismo a su car\u00e1cter reflexivo: un reflejo de la pel\u00edcula de Rossellini, una reflexi\u00f3n sobre s\u00ed misma. Aun enmarcada en un tratamiento realista baziniano, la elipsis se vuelve notoria y plantea un interrogante. Este encuentro de la ambig\u00fcedad de lo real en su exploraci\u00f3n de la verdad (o de la ambig\u00fcedad de lo verdadero en la exploraci\u00f3n de lo real) se basa en una tesis: la copia (lo falso) vale por el original (lo verdadero). Esto aplica tanto para la propia condici\u00f3n representacional del cine seg\u00fan el paradigma realista, como para pensar la idea del reflejo y del artificio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"552\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.2-1024x552.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3515\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.2.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3515\" class=\"wp-image-3515\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.2-1024x552.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.2-300x162.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.2-768x414.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ran-Akira-Kurosawa-1985.2.jpg 1364w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"748\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ivan-el-Terrible-Parte-2.-La-conjura-de-los-boyardos-Sergei-Eisenstein-1958-1024x748.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3527\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ivan-el-Terrible-Parte-2.-La-conjura-de-los-boyardos-Sergei-Eisenstein-1958.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3527\" class=\"wp-image-3527\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ivan-el-Terrible-Parte-2.-La-conjura-de-los-boyardos-Sergei-Eisenstein-1958-1024x748.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ivan-el-Terrible-Parte-2.-La-conjura-de-los-boyardos-Sergei-Eisenstein-1958-300x219.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ivan-el-Terrible-Parte-2.-La-conjura-de-los-boyardos-Sergei-Eisenstein-1958-768x561.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ivan-el-Terrible-Parte-2.-La-conjura-de-los-boyardos-Sergei-Eisenstein-1958.jpg 1052w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>Ran<\/em> (Akira Kurosawa, 1985) \/ <em>Iv\u00e1n el Terrible, Parte 2. La conjura de los boyardos<\/em> (Sergei Eisenstein, 1958)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:19px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>IV. A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n es qu\u00e9 rescatamos de la historia del cine, si aquellas pel\u00edculas que se ajustan a las perspectivas actuales, que confirman nuestro gusto (que, por decirlo de alguna manera, \u201cpodr\u00edan haber sido hechas hoy\u201d), o aquellas que pudieron abrir otros caminos y horizontes. Tal vez por eso resulta pertinente, en estos t\u00e9rminos, una revisi\u00f3n de la tradici\u00f3n formalista del cine mudo, a la que se opon\u00eda Bazin. Una tradici\u00f3n cuyo inicio no se reduce a los espectaculares <em>viajes<\/em> <em>imposibles<\/em> y los trucajes de M\u00e9li\u00e8s: all\u00ed est\u00e1 la temprana experimentaci\u00f3n con el dispositivo en la reproducci\u00f3n inversa de la <em>Demolici\u00f3n de un muro<\/em> de los Lumi\u00e8re. O, para tomar dos figuras clave de las teor\u00edas sovi\u00e9ticas del montaje, paradigma formalista del cine mudo, la serie de tensiones entre montaje intelectual y convulsi\u00f3n emocional en Eisenstein (dejando a un lado su psicologismo pavloviano), o la combinaci\u00f3n entre el registro de la realidad y la experimentaci\u00f3n formal en el documental po\u00e9tico de Vertov. En este sentido, no es de extra\u00f1ar que Solanas, uno de los directores que impuls\u00f3 la influencia del formalismo en el cine moderno argentino, en sus primeros a\u00f1os admirara tanto a Eisenstein como a Visconti, ambos vinculados tanto a la \u00f3pera como a las formas \u201cbajas\u201d de la cultura popular y del carnaval (recordemos la secuencia del baile en <em>Octubre<\/em>, o \u2014su contracara\u2014 el fest\u00edn del zar en la segunda parte de <em>Iv\u00e1n el Terrible<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el cine de baja intensidad, el drama atenuado, el rechazo del efecto cat\u00e1rtico y aquella <em>escrupulosa indiferencia<\/em> que seg\u00fan Bresson caracteriza a la c\u00e1mara, pero que resulta tan adecuada para describir su cine (as\u00ed como a toda una tendencia est\u00e9tica), la cuesti\u00f3n es recuperar la reflexi\u00f3n m\u00e1s que la fe en la representaci\u00f3n, la tradici\u00f3n de la imagen m\u00e1s que la del realismo, la construcci\u00f3n de sentido m\u00e1s que el reflejo primario o el hallazgo de una <em>verdad<\/em>. Un trayecto de la realidad a la <em>posibilidad<\/em>, tomando de referencia un conjunto de pel\u00edculas un tanto ca\u00f3tico y heterog\u00e9neo (al que podr\u00edan sumarse una infinidad de ejemplos, variaciones y problemas) que, sin embargo, tienen algo en com\u00fan: la apuesta por un cine \u2014realista o formalista\u2014 fundamentalmente narrativo, a partir de ciertas claves: drama, conflicto, reflexi\u00f3n y experimentaci\u00f3n formal. Un abanico de posibilidades expresivas que trascienden el mero apoyo en la cualidad ontol\u00f3gica de la imagen.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sed-de-vivir-Vincente-Minnelli-1956-1024x427.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3525\" width=\"676\" height=\"282\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sed-de-vivir-Vincente-Minnelli-1956-1024x427.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sed-de-vivir-Vincente-Minnelli-1956-300x125.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sed-de-vivir-Vincente-Minnelli-1956-768x320.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Sed-de-vivir-Vincente-Minnelli-1956.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 676px) 100vw, 676px\" \/><figcaption><em>Lust for Life <\/em>(Vincente Minnelli, 1956)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante el cine de baja intensidad, el drama atenuado, el rechazo del efecto cat\u00e1rtico y aquella escrupulosa indiferencia que seg\u00fan Bresson caracteriza a la c\u00e1mara, pero que resulta tan adecuada para describir su cine (as\u00ed como a toda una tendencia est\u00e9tica), la cuesti\u00f3n es recuperar la reflexi\u00f3n m\u00e1s que la fe en la representaci\u00f3n, la tradici\u00f3n de la imagen m\u00e1s que la del realismo, la construcci\u00f3n de sentido m\u00e1s que el reflejo primario o el hallazgo de una verdad(&#8230;)<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":3504,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[15,109,474,245,172,433,219,313,259,472,473,480,481,471,436,477,476,478,106,434,428,482,257,432,111,479,475],"class_list":{"0":"post-3503","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-arrebatos","8":"tag-abbas-kiarostami","9":"tag-adrian-martin","10":"tag-akira-kurosawa","11":"tag-alfred-hitchcock","12":"tag-andre-bazin","13":"tag-cesar-gonzalez","14":"tag-chantal-akerman","15":"tag-chris-marker","16":"tag-cine-contemporaneo","17":"tag-cristhian-flores","18":"tag-douglas-sirk","19":"tag-georges-melies","20":"tag-hermanos-lumiere","21":"tag-ivan-bustinduy","22":"tag-james-benning","23":"tag-jean-renoir","24":"tag-laura-mulvey","25":"tag-luchino-visconti","26":"tag-mariano-llinas","27":"tag-neorrealismo","28":"tag-pier-paolo-pasolini","29":"tag-realismo","30":"tag-robert-bresson","31":"tag-roberto-rossellini","32":"tag-roger-koza","33":"tag-sergei-eisenstein","34":"tag-vicente-minnelli"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - 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