{"id":3872,"date":"2021-10-18T08:32:48","date_gmt":"2021-10-18T08:32:48","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=3872"},"modified":"2023-09-20T14:03:42","modified_gmt":"2023-09-20T14:03:42","slug":"territorio-y-fronteras-del-cine-subjetivista-17festifreak-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2021\/10\/18\/territorio-y-fronteras-del-cine-subjetivista-17festifreak-5\/","title":{"rendered":"Territorio y fronteras del cine subjetivista (17FestiFreak #5)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size\"><span style=\"color:#52585d\" class=\"has-inline-color\"> <strong>17\u00ba FESTIFREAK:&nbsp;<em>COMPETENCIA DE LARGOS ARGENTINOS<\/em><\/strong> <\/span><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:26px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>La pel\u00edcula del futuro se me antoja m\u00e1s personal a\u00fan que una novela, individual y autobiogr\u00e1fica como una confesi\u00f3n o un diario \u00edntimo. Los j\u00f3venes cineastas se expresar\u00e1n en primera persona y nos contar\u00e1n sus vivencias personales: podr\u00e1 ser la historia de su primer amor o algo m\u00e1s reciente, como su posicionamiento pol\u00edtico, un relato de viaje, una enfermedad, su servicio militar, su boda, sus \u00faltimas vacaciones, y eso tendr\u00e1 que gustar casi a la fuerza, porque ser\u00e1 veros\u00edmil y ser\u00e1 nuevo.<\/em><\/p><cite>Fran\u00e7ois Truffaut, revista <em>Arts<\/em>, 1957<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>I. Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como producir un texto cr\u00edtico sobre una pel\u00edcula es, en parte, aspirar a intentar pensar el Cine todo \u2014como oficio, disciplina o campo cultural\u2014 por medio del estudio de una obra en particular, acercarse a la competencia nacional de un festival de cine independiente puede ser tambi\u00e9n el punto de partida para reflexionar sobre los festivales de cine en general. Espacios de reuni\u00f3n, descubrimiento y ordenamiento, los festivales parecieron descubrir una nueva y definitiva raz\u00f3n de ser luego de la explosi\u00f3n del cine <em>blockbuster <\/em>posterior a los 80\/90s, que transform\u00f3 para siempre la l\u00f3gica del circuito de exhibici\u00f3n en salas comerciales. Algo de esto se\u00f1ala Mariano Llin\u00e1s al pensar el cambio de siglo en su antojadiza lectura de la Historia del Cine Argentino, que public\u00f3 por entregas en <em>Revista Crisis<\/em>: \u201cAl cabo de unos pocos viajes, Quint\u00edn ya lo ha entendido todo: los festivales pronto dejar\u00e1n de ser celebraciones de cine, habr\u00e1n de ser el cine. M\u00e1s que ninguna otra, esa habr\u00e1 de ser la pol\u00edtica que mantenga viva la producci\u00f3n de pel\u00edculas peque\u00f1as, a salvo de la reconfiguraci\u00f3n brutal que estaba sucediendo en la industria de Hollywood. La \u00fanica salvaci\u00f3n para las fr\u00e1giles cinematograf\u00edas nacionales era integrarse progresivamente a esa naciente red. Los festivales de Rotterdam, Pusan y Toronto habr\u00edan de imponerse en forma gradual a las galas de Cannes y Venecia\u201d<sup><a href=\"#nota1\">(1)<\/a><\/sup>. Esta manera de entender a los festivales como un refugio, el \u00faltimo fuerte resistiendo la embestida, explica en parte el fervor e incluso la relaci\u00f3n afectiva que las nuevas generaciones de cin\u00e9filos construyeron con estos espacios. Con el nacimiento del BAFICI, y la reaparici\u00f3n y revalorizaci\u00f3n del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata a la cabeza, la entrada en el siglo XXI signific\u00f3 para Argentina una suerte de <em>fiebre festivalera<\/em>. Basta con revisar la extensa lista del <em><a href=\"http:\/\/www.incaa.gov.ar\/mapa-de-festivales-nacionales\">Mapa de festivales nacionales<\/a><\/em> confeccionada por el INCAA para confirmar que la abrumadora mayor\u00eda de todos ellos tiene menos de veinte a\u00f1os de vida, e incluso m\u00e1s de la mitad menos de una d\u00e9cada. Dentro de esa sobrepoblaci\u00f3n de propuestas resulta especialmente dif\u00edcil construir un festival con una identidad propia, y una propuesta que se imponga por el peso espec\u00edfico de su programaci\u00f3n, el cuidado y el criterio con el que se piensan sus focos, secciones y competencias. El FestiFreak, alcanzando con esta su 17\u00ba edici\u00f3n, supo convertirse en uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>No menos cierto es, tambi\u00e9n, que aquello que a principios de siglo era una \u2018<em>naciente red<\/em>\u2019, se convirti\u00f3, con el paso de las d\u00e9cadas, en un sistema de engranajes s\u00f3lido, meticulosamente aceitado. Aquellos espacios de asilo donde supuestamente el Cine encontrar\u00eda cobijo frente a la homogeneizaci\u00f3n que amenaza con barrerlo todo, comenzaron a dar cuenta de cierto estancamiento, o mejor dicho, a sistematizar sus recorridos. El camino de los festivales internacionales evolucion\u00f3 r\u00e1pidamente en verdaderas autopistas de circuito cerrado (es decir, con sentido \u00fanico, <em>desde<\/em> los grandes festivales europeos, <em>hacia<\/em> los festivales \u2018perifericos\u2019 de otras latitudes). El procedimiento es conocido, o por lo menos intuido, por todos. Ryusuke Hamaguchi es premiado en Locarno en 2015. Para 2018 ya es parte de la competencia oficial de Cannes. Y finalmente en 2021, tras el premio del jurado en Berl\u00edn, es programado en la secci\u00f3n <em>Trayectorias<\/em> del BAFICI en Argentina, y el Festival de Cine Contempor\u00e1neo Black Canvas en M\u00e9xico le dedica una retrospectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ejemplo esquem\u00e1tico funciona como bot\u00f3n de muestra de una din\u00e1mica naturalizada que se replica en decenas de otros casos, y por lo tanto no es el talento de Hamaguchi como guionista o director, ni el valor cinematogr\u00e1fico de su obra, lo que se busca poner en discusi\u00f3n al mencionarlo, sino m\u00e1s bien las instancias institucionales e industriales que hacen posible la canonizaci\u00f3n, tanto en su caso como en el de cualquier otro autor consagrado en el actual circuito de festivales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3889\" width=\"651\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.2-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.2-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.2.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 651px) 100vw, 651px\" \/><figcaption><em>Esqu\u00ed<\/em> (Manque La Banca, 2021)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, este no es un asunto que se agote en los nombres propios. No se trata de so\u00f1ar con reemplazar el canon que nos desagrada por otro m\u00e1s af\u00edn con nuestro gusto personal. En \u00faltima instancia lo que realmente importa es lo que esos nombres implican, la idea de cine que toda canonizaci\u00f3n lleva impl\u00edcita, y sobre todo, de qu\u00e9 manera se elige interactuar, desde una doble periferia \u2014por sudamericanos, y por alzar la bandera del cine independiente\u2014, con ese canon. Y ah\u00ed es donde nace la gran paradoja de los festivales. Estos eventos, que a principios de siglo promet\u00edan un espacio para que el cine se permitiera so\u00f1ar otra vez con libertad, tomar riesgos, experimentar y escapar a todo formato prefabricado regido por intereses extracinematogr\u00e1ficos, demostraron que nadie est\u00e1 exento de <em>reconfiguraciones brutales<\/em>. La era de los programadores, como incluso Quint\u00edn lleg\u00f3 a categorizar el presente<sup><a href=\"#nota2\">(2)<\/a><\/sup>, tiene su piedra angular en la selecci\u00f3n de obras y autores mod\u00e9licos, que partiendo desde cierta singularidad o arrojo, permiten sin embargo delinear \u2014por afinidad y acumulaci\u00f3n\u2014 nuevos formatos factibles de estudiarse, definirse y reproducirse, construyendo as\u00ed todo un cat\u00e1logo de <em>g\u00e9neros festivaleros<\/em> (por utilizar una terminolog\u00eda acaso imprecisa pero clara en su tosquedad), con l\u00f3gicas y procedimientos bien distintos a los ya cristalizados <em>g\u00e9neros cl\u00e1sicos<\/em>, pero no por eso menos normativizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, ni la selecci\u00f3n de nombres laureados (consecuencia inevitable de todo criterio de programaci\u00f3n, que construye su identidad \u2014como no podr\u00eda ser de otra manera\u2014, proponiendo un recorte identificable dentro del ca\u00f3tico espectro audiovisual); ni incluso la irrupci\u00f3n de modas o corrientes cinematogr\u00e1ficas que de forma program\u00e1tica o no definen, si se quiere, un estilo de \u00e9poca, son problemas en s\u00ed que ameriten reparos u objeciones. La pregunta que se impone entonces es en todo caso por el rol de los festivales. Si efectivamente aspiramos a pensarlos como espacios en los cuales las pel\u00edculas que, por su experimentaci\u00f3n formal, su excentricidad narrativa o sus modelos de producci\u00f3n alternativos, nacen \u201cmalditas\u201d tengan un marco ideal en el cual exhibirse y encontrar un p\u00fablico. Si ese es el objetivo que, al menos en teor\u00eda, se suele suponer que tienen, entonces las din\u00e1micas se\u00f1aladas comienzan a resultar problem\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es injusto y simplista querer resumir un fen\u00f3meno complejo, con manifestaciones muy dispares, en un diagn\u00f3stico general. Pero el peligro de que una maquinaria tan aceitada sea la encargada de la circulaci\u00f3n internacional de pel\u00edculas tiene como consecuencia indeseable una homogeneizaci\u00f3n estil\u00edstica constatable, y la codificaci\u00f3n de modelos seguros y probados sobre los cuales construir obras que podr\u00e1n tener los gestos y manierismos del riesgo y la experimentaci\u00f3n, pero que en \u00faltima instancia respetan patrones formales y narrativos que funcionan como lengua franca en las competencias de los festivales de cine independiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta larga bifurcaci\u00f3n argumentativa tiene como prop\u00f3sito poder pensar la Competencia Argentina del 17\u00ba FestiFreak no ya como un corpus antojadizo de siete pel\u00edculas aisladas en un sistema cerrado, sino como una selecci\u00f3n inserta en un contexto espec\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3881\" width=\"629\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.2-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.2-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.2.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption><em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em> (Ignacio Ceroi, 2021)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>II. El documental centr\u00edpeto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las claves principales que marcan las pel\u00edculas que integran la competencia argentina es la preponderancia del formato documental. M\u00e1s espec\u00edficamente, se impone el \u201cdocumental subjetivo\u201d que trabaja con material de archivo, y con registros familiares y hogare\u00f1os en particular. En <em>Esquirlas<\/em> (Natalia Garayalde), <em>La vida dormida<\/em> (Natalia Labak\u00e9) y <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em> (Ignacio Ceroi), el \u201carchivo encontrado\u201d cobra protagonismo y funciona como relato de base. La indagaci\u00f3n subjetiva e \u00edntima sobre el registro privado podr\u00eda pensarse como un medio para intentar abismarse hacia el contexto pol\u00edtico o social de ese pasado, atravesado y te\u00f1ido de recuerdos, a\u00f1oranzas o reproches de la biograf\u00eda familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe se\u00f1alar que este tipo de documental cuenta con una amplia trayectoria en el cine argentino de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, y las claves de su emergencia no son ajenas al contexto hist\u00f3rico. Seg\u00fan Pablo Piedras<sup><a href=\"#nota3\">(3)<\/a><\/sup>, la consolidaci\u00f3n del cine documental en primera persona en Argentina a partir de principios de los a\u00f1os 2000 tiene que ver, entre otras cuestiones, con una reconfiguraci\u00f3n del \u201ccampo art\u00edstico a partir de la emergencia de la experiencia y de la subjetividad como ejes necesarios para sostener un discurso sobre el mundo, cuando parecen encontrarse en trance los grandes relatos ideol\u00f3gicos, sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos\u201d, \u201cuna l\u00f3gica acorde con los nuevos tiempos de incertidumbre y ruptura de los sistemas explicativos totalizantes\u201d, a la par del \u201cgiro subjetivo de los discursos en general\u201d. Esto supuso un desv\u00edo del \u201cmodelo expositivo-objetivista tradicionalmente dominante en el campo del cine documental\u201d y la instauraci\u00f3n de un \u201cnuevo pacto comunicativo\u201d que interroga al espectador \u201cno ya primordialmente como sujeto hist\u00f3rico, sino como sujeto biogr\u00e1fico\u201d. \u201cSin embargo, la repetici\u00f3n de una vocaci\u00f3n subjetivista corre el riesgo, en ciertas oportunidades, de convertirse en un gesto ret\u00f3rico\u201d, agrega Piedras. As\u00ed, vemos c\u00f3mo hace algunas d\u00e9cadas el cine \u201csubjetivista\u201d predomina en los circuitos de festivales y c\u00f3mo una nueva generaci\u00f3n de cineastas confirma ese modelo y lo reproduce sin transformaciones sustanciales. El intertexto no es ya el de la infancia y el problema de la identidad en los a\u00f1os setenta, sino los a\u00f1os noventa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-3 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img decoding=\"async\" width=\"917\" height=\"716\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Esquirlas.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3877\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Esquirlas.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3877\" class=\"wp-image-3877\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Esquirlas.jpg 917w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Esquirlas-300x234.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Esquirlas-768x600.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 917px) 100vw, 917px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"759\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-La-vida-dormida-1024x759.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3878\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-La-vida-dormida.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3878\" class=\"wp-image-3878\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-La-vida-dormida-1024x759.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-La-vida-dormida-300x222.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-La-vida-dormida-768x569.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-La-vida-dormida.jpg 1036w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Que-sera-del-verano-1024x576.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3879\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Que-sera-del-verano.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3879\" class=\"wp-image-3879\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Que-sera-del-verano-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Que-sera-del-verano-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Que-sera-del-verano-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Autorretrato-en-Que-sera-del-verano.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>Esquirlas <\/em>(Garayalde, 2020) \/ <em>La vida dormida<\/em> (Labak\u00e9, 2020) \/ <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em> (Ceroi, 2021)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:17px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula premiada,<em> Esquirlas<\/em>, es probablemente la que llega con un recorrido previo en festivales m\u00e1s prominente dentro de las que componen la Competencia Argentina del 17\u00ba FestiFreak. Particip\u00f3 en la competencia nacional de la \u00faltima edici\u00f3n del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y fue premiada en la competencia internacional del Jeonju Film Festival. El documental cont\u00f3 a su vez con la asistencia en gui\u00f3n de Agustina Comedi, directora de <em>El silencio es un cuerpo que cae<\/em> (2017), pel\u00edcula que se podr\u00eda pensar como ejemplo paradigm\u00e1tico del documental de archivo familiar contempor\u00e1neo. Las im\u00e1genes del registro hogare\u00f1o son acompa\u00f1adas por la voz en <em>off <\/em>de la directora que enuncia desde una subjetividad absoluta. Las sensaciones, emociones, evocaciones o reflexiones \u00edntimas son la columna discursiva desde la cual accedemos al pasado, y desde la cual puede surgir ocasionalmente una lectura que quiebre los l\u00edmites herm\u00e9ticos del hogar para aventurarse hacia un afuera, una otredad, o eventualmente dar cuenta de una contingencia, un agente externo incontenible, que termina permeando esa intimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta llamativo que la primera experiencia consagratoria de la \u00f3pera prima de Comedi \u2014por lo menos el primer premio oficial que recibi\u00f3 en el marco de un festival nacional\u2014, haya sido en la competencia internacional del 8\u00ba FICIC, ya que en esa misma edici\u00f3n, e incluso en la misma sala, para acentuar los paralelos, fueron exhibidas dos pel\u00edculas que toman como punto de partida el formato del documental construido con archivo intimista para luego hacer lo que toda pel\u00edcula que se propone tomar riesgos y avanzar hacia terreno desconocido deber\u00eda hacer con los formatos en los que elige inscribirse: dinamitarlos. M\u00e1s all\u00e1 de sus evidentes diferencias, tanto <em>The Impossible Picture <\/em>(2016) de Sandra Wollner como <em>La fe del volc\u00e1n<\/em> (2001) de Ana Poliak son pel\u00edculas que parecen intuir, hasta tempranamente, que un quiebre es posible \u2014e incluso deseable\u2014 cuando se trabaja con un modelo narrativo tan proclive a la estandarizaci\u00f3n. Cada una a su manera propone una v\u00eda de escape a toda f\u00f3rmula o terreno seguro en los cuales refugiarse a la hora de trabajar con material hogare\u00f1o: Wollner, incorporando decisiones de puesta en escena asociadas tradicionalmente a la construcci\u00f3n coreogr\u00e1fica de los elementos en plano en tomas largas, m\u00e1s propia de la ficci\u00f3n, para finalmente fugar de lleno hacia la experimentaci\u00f3n; y Poliak, corriendo el punto de vista de la intimidad como eje ordenador del relato, saliendo a confrontar con un afuera (en m\u00e1s de un sentido), en el af\u00e1n de registrar un presente rabioso, que se revelaba, inventaba y descubr\u00eda en las calles de una ciudad en ebullici\u00f3n. La suerte de ambas pel\u00edculas fue similar: sin producir escuela, y casi sin pel\u00edculas contempor\u00e1neas con las cuales dialogar en los mismos t\u00e9rminos, emergen como excepcionalidades: dos islas en el presente del cine.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Esquirlas<\/em> es una heredera narrativa y emocional de la pel\u00edcula de Comedi, contando incluso con el patrocinio de su participaci\u00f3n. Si <em>El silencio es un cuerpo que cae<\/em> comenzaba su relato en <em>off <\/em>diciendo \u00abMi pap\u00e1 filmaba todo el tiempo. Cuando nac\u00ed se compr\u00f3 una Panasonic y cuando muri\u00f3 en un accidente en enero de 1999 ten\u00eda la c\u00e1mara en la mano\u00bb, la pel\u00edcula de Garayalde elige palabras similares, que sirven de marco para la narraci\u00f3n y delimita las coordenadas para el punto de vista: \u00abCuando ten\u00eda 10 a\u00f1os mi pap\u00e1 compr\u00f3 una Sony 8 mm. &#8220;Para guardar los recuerdos familiares&#8221;, dijo\u00bb. <em>Esquirlas<\/em> comienza con la g\u00e9nesis de los videos hogare\u00f1os, el grado cero: la c\u00e1mara posicionada de manera aleatoria y, en <em>off<\/em>, la voz del padre que da instrucciones de c\u00f3mo utilizarla. Pero el cerco privado de la microsociedad familiar sufre el impacto de un acontecimiento externo. Una explosi\u00f3n. M\u00e1s precisamente, aquella que sacudi\u00f3 a R\u00edo Tercero en 1995, a partir de la detonaci\u00f3n de la F\u00e1brica Militar, que provoc\u00f3 que una serie de proyectiles impactaran en la ciudad. Las grabaciones de la vida cotidiana devienen testimonio del suceso social traum\u00e1tico: de los registros privados pasamos a un <em>travelling <\/em>en auto que recorre la ciudad en medio del caos y a los estragos de la explosi\u00f3n en la casa familiar. La fuerza del material en esta secuencia es arrolladora, excede al relato, y se impone por su propia excepcionalidad. Se trata del registro espont\u00e1neo de un fen\u00f3meno hist\u00f3rico que transform\u00f3 para siempre la identidad de una ciudad. Personas desorientadas caminando por el medio de las calles y avenidas, escombros y restos desperdigados en el suelo, el cielo atravesado por una columna de humo. Encontrar im\u00e1genes documentales \u2014en el sentido m\u00e1s estricto de la palabra, en tanto la c\u00e1mara est\u00e1 <em>documentando<\/em> un evento de indiscutible importancia hist\u00f3rica\u2014 de una ciudad argentina convertida en un espect\u00e1culo alucinado semejante al imaginario visual propio del cine cat\u00e1strofe, o la ciencia ficci\u00f3n postapocal\u00edptica<sup><a href=\"#nota4\">(4)<\/a><\/sup>, podr\u00eda ser motor o justificaci\u00f3n suficiente para cualquier pel\u00edcula. Lo peculiar en el film de Garayalde est\u00e1, entonces, en que semejante irrupci\u00f3n de lo imprevisto no funcione como un punto de quiebre que provoque un viraje en el film similar al de <em>La fe del volc\u00e1n<\/em>. A pesar de esa secuencia, que parece cambiarlo todo dentro y fuera del relato, la pel\u00edcula parece incapaz de abandonar su naturaleza eminentemente centr\u00edpeta. La intimidad sigue siendo la lente desde la cual se lee la contingencia de lo real y lo hist\u00f3rico, y esto quedar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s en evidencia en una elocuente secuencia posterior sobre la que volveremos m\u00e1s adelante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"918\" height=\"720\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.1.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3882\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.1.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3882\" class=\"wp-image-3882\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.1.jpg 918w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.1-300x235.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.1-768x602.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 918px) 100vw, 918px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"921\" height=\"718\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.4.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3883\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.4.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3883\" class=\"wp-image-3883\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.4.jpg 921w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.4-300x234.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esquirlas-Natalia-Garayalde.4-768x599.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 921px) 100vw, 921px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"> <em>Esquirlas <\/em>(Natalia Garayalde, 2020)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:17px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por su parte, <em>La vida dormida<\/em> (Natalia Labak\u00e9) comienza con Hayd\u00e9e Alberto, autora de los registros del \u201cmaterial encontrado\u201d, film\u00e1ndose en el espejo. El autorretrato es una de las im\u00e1genes recurrentes en estas pel\u00edculas, t\u00f3pico que reaparece tambi\u00e9n en <em>Esquirlas <\/em>y <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em>. Como sucede en la pel\u00edcula de Garayalde, el relato se centra en el n\u00facleo familiar, a partir del cual se pueden establecer v\u00ednculos con estructuras sociales mayores en contextos hist\u00f3ricos particulares. El registro de la vida familiar es tambi\u00e9n la captura de una clase en una \u00e9poca determinada; en este caso, un reflejo del esp\u00edritu de los a\u00f1os 90 (fiesta, frivolidad y viajes de una clase media alta aspiracional ascendente).<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula indaga en el lugar relegado de la esposa del tradicional hombre de la pol\u00edtica, Juan Labak\u00e9, abuelo de Natalia, candidato a diputado por el menemismo en aquellos a\u00f1os y apoderado de Isabel Per\u00f3n una vez radicada en Madrid. Hay una doble decisi\u00f3n, tan sutil como osada, que se hace evidente en los primeros minutos de <em>La vida dormida<\/em>. En primer lugar, la pel\u00edcula no tiene la voz en <em>off <\/em>de la directora guiando el relato, reflexionando sobre lo visto, recordando o contextualizando. Y por otro lado, todo lo que vemos y escuchamos es el material de archivo familiar, incluso por momentos sin intervenciones de ning\u00fan tipo, como puede apreciarse en planos pensados con montaje interno, o cortes \u2018en c\u00e1mara\u2019, hechos originalmente por Hayd\u00e9e. Esa apuesta por cederle la voz al material mismo parece dar cuenta de una lucidez y una confianza poco usual en este tipo de documentales. Como sucede con <em>1982<\/em> de Lucas Gallo (Competencia Argentina, 35\u00ba Festival de Cine de Mar del Plata), en las secuencias iniciales de <em>La vida dormida<\/em> se puede intuir que el montaje es suficiente para que Natalia Labak\u00e9 pueda dar cuenta de su mirada sobre aquellas im\u00e1genes, sin que eso implique negar, callar, o traicionar las voces de quienes las produjeron en primer lugar. Sin embargo, la pel\u00edcula no tarda en sumar al archivo familiar un contrapunto con material filmado por la realizadora en el presente. As\u00ed, desplaza su mirada del patriarca familiar, secundado por su esposa, para posarse sobre las figuras laterales de esa microsociedad dom\u00e9stica, como la madre de la realizadora y, especialmente, Bibiana Labak\u00e9, su t\u00eda soltera. La pel\u00edcula retrata su sufrimiento y ca\u00edda en desgracia como v\u00edctima de las relaciones de poder y de g\u00e9nero intrincadas en los v\u00ednculos familiares, como una reexaminaci\u00f3n del pasado y de la historia familiar a la luz del movimiento feminista de los \u00faltimos a\u00f1os, enunciada desde el ep\u00edgrafe, que cita una frase de Isabel sobre el rol de la mujer, su \u201ccaracter\u00edstica de madre\u201d y su \u201csagrada misi\u00f3n\u201d. La tesis alcanza su s\u00edntesis en la secuencia que registra un festejo familiar, cuando vemos a Bibiana acostada en un sof\u00e1, durmiendo, mientras el resto de la familia, fuera de campo, entona la marcha peronista.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes del presente de Bibiana contrastan con las de su juventud, que el material de archivo provee con toda su carga emotiva. El registro en video en s\u00ed ti\u00f1e de nostalgia, de un consumo <em>retro<\/em>, las im\u00e1genes del tiempo pasado. Pero esa carga estil\u00edstica est\u00e1 en jaque: en <em>Esquirlas<\/em>, por el evento social traum\u00e1tico, de largo impacto en las vidas personales (enfermedades, p\u00e9rdida de seres queridos, impunidad de los responsables); en <em>La vida dormida<\/em>, por el reconocimiento del lugar postergado de las mujeres en la familia Labak\u00e9 y en el movimiento peronista de los a\u00f1os 80 y 90. Entre la nostalgia y el \u201cviaje temporal\u201d, esas im\u00e1genes conllevan tambi\u00e9n una carga emocional, e incluso est\u00e9tica: se vuelven la escena principal del cuadro total de la pel\u00edcula. Las im\u00e1genes capturadas en el presente son moderadas, contenidas, est\u00e1ticas, modestas, despojadas, casi como si no quisieran quitar protagonismo a la imagen de archivo, como si el uso libre de la c\u00e1mara-ojo no estuviera habilitado para ser reproducido en el presente. Los registros propios parecen demandar sobriedad para alcanzar un estatus superior al <em>amateur <\/em>(cuando, ir\u00f3nicamente, la atracci\u00f3n pasa por esa otra imagen, ese otro modo de representaci\u00f3n).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si estos relatos se sumergen en el espacio cenagoso del hogar, cargado de recuerdos y dramas personales, las salidas en auto (recurrentes en ambas pel\u00edculas) dan un respiro ante esa asfixia; dan el pie a instancias m\u00e1s introspectivas, que habilitan algunos momentos de silencio (<em>Esquirlas<\/em>) o un di\u00e1logo \u00edntimo entre madre e hija (<em>La vida dormida<\/em>). El formato del viaje y los <em>travellings <\/em>en distintos medios de transporte son recurrentes en los documentales en primera persona y le dan forma a sus narraciones dispersivas; en estos casos, como una extensi\u00f3n de su tendencia introspectiva. Y tal vez por eso la secuencia del <em>travelling <\/em>durante la explosi\u00f3n en <em>Esquirlas <\/em>resulta tan estimulante en la pel\u00edcula y en el marco de toda la Competencia Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si <em>Esquirlas <\/em>y <em>La vida dormida<\/em> finalmente redundan, a pesar de esto, en el encierro familiar, el resto de las pel\u00edculas de la Competencia encuentran en el viaje su motivo central.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"764\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/La-vida-dormida-Natalia-Labake.2-1024x764.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3884\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/La-vida-dormida-Natalia-Labake.2.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3884\" class=\"wp-image-3884\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/La-vida-dormida-Natalia-Labake.2-1024x764.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/La-vida-dormida-Natalia-Labake.2-300x224.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/La-vida-dormida-Natalia-Labake.2-768x573.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/La-vida-dormida-Natalia-Labake.2.jpg 1030w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"761\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Menem-en-La-vida-dormida-1024x761.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3885\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Menem-en-La-vida-dormida.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3885\" class=\"wp-image-3885\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Menem-en-La-vida-dormida-1024x761.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Menem-en-La-vida-dormida-300x223.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Menem-en-La-vida-dormida-768x571.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Menem-en-La-vida-dormida.jpg 1032w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"> <em>La vida dormida<\/em> (Natalia Labak\u00e9, 2020)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:17px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>III. Viajes y puntos de fuga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque, a grandes rasgos, las pel\u00edculas de la competencia confirman la primac\u00eda de estas tendencias, tambi\u00e9n podemos prestar atenci\u00f3n a las fisuras que presentan: tensiones entre pasado y presente, individuo y colectivo, encierro y viaje. En <em>Esquirlas<\/em>, el acontecimiento externo (social y pol\u00edtico), que irrumpe en medio del registro privado de la vida familiar, por un momento parece trasladar el relato a Croacia. Esa sensaci\u00f3n de \u201ccurso natural\u201d de la historia es interrumpida por la voz en <em>off<\/em>, que reafirma su autoridad sobre el material trabajado y reconduce el relato hacia su punto de origen. Cuando vemos una torre de agua en Vukovar que \u201ca\u00fan tiene las marcas de la guerra de los Balcanes\u201d, la voz en <em>off <\/em>reflexiona: \u201cDeber\u00eda poner una escena de refugiados. Aprender a pronunciar los nombres de los bosnios, croatas y serbios muertos. Pero la historia me lleva a casa y me empuja a quedarme ah\u00ed\u201d. Resulta significativo que ese \u201cdeber\u201d se identifique en la pel\u00edcula con el abandono de las coordenadas de la experiencia subjetiva, cuando el modelo documental paradigm\u00e1tico en estos tiempos tiende justamente al confinamiento en las impresiones de la primera persona. En esta escena, y en estas l\u00edneas de la voz en <em>off<\/em>, el relato se enfrenta a un dilema y confronta su propia imposibilidad de salir de su encierro.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo contrapunto entre encierro y salida se encuentra en <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em> (Ignacio Ceroi), que en este caso se corresponde con una bifurcaci\u00f3n m\u00e1s prominente entre el material (literalmente) encontrado y las im\u00e1genes producidas por el cineasta. Si en el <em>found footage<\/em> hay una doble autor\u00eda impl\u00edcita, la pel\u00edcula de Ceroi se articula y estructura expl\u00edcitamente a partir del di\u00e1logo entre el realizador y el autor de las im\u00e1genes encontradas: Charles, un <em>hombre de la c\u00e1mara<\/em> mekasiano, que da la impresi\u00f3n de filmar cada uno de sus pasos, de las comidas familiares a las caminatas con sus mascotas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula comienza cuando Ceroi compra una c\u00e1mara para registrar su viaje a Europa y se encuentra con que a\u00fan conserva una serie de grabaciones olvidadas en una tarjeta de memoria. El primer segmento, en la primera persona de Ceroi, es, de alguna manera, un documental de la propia producci\u00f3n de la pel\u00edcula, que divaga hasta que encuentra las filmaciones, se contacta con el autor de esas im\u00e1genes y llega a la historia que quiere contar. En esas primeras secuencias vemos escenas aleatorias, discontinuas, organizadas por el relato lineal de la <em>voice over<\/em>: la vida hogare\u00f1a de Charles, los paseos con sus perros y dem\u00e1s escenas cotidianas. En palabras del narrador, se trata de \u201cjugar un poco a imaginar su vida\u201d. Sin embargo, Ceroi no tarda en pedirle a Charles que le cuente su vida, sus recuerdos, su historia. Es decir, el relato necesita una referencia en lo real, como si solo la historia verdadera pudiera darle sentido a esas im\u00e1genes. Charles accede, y su palabra pasa a ser el hilo conductor de la pel\u00edcula. Este punto de partida es, adem\u00e1s, metaf\u00f3ricamente sugerente. El protagonista compra la c\u00e1mara para registrar su viaje, pero en la c\u00e1mara ya hay una grabaci\u00f3n: no hay punto de partida en blanco; los esquemas (incluso para un cineasta <em>amateur <\/em>como Charles) est\u00e1n ah\u00ed, de antemano. El trabajo creador nunca parte del grado cero, incluso cuando hablamos de un cine alternativo al clasicista.<\/p>\n\n\n\n<p>A su vez, la pel\u00edcula toma otro rumbo con el viaje de Charles a \u00c1frica: \u00abVengo hasta ac\u00e1 para ver otras cosas, porque hay otras cosas m\u00e1s all\u00e1 de Francia. Entonces me entregu\u00e9 a mirar. \u201cVoy a mirar todo lo que pueda\u201d, pens\u00e9\u00bb. Del video hogare\u00f1o y el registro de la vida cotidiana pasamos al viaje, la aventura, el descubrimiento del mundo. Despu\u00e9s de viajar junto a Charles y de escuchar su historia, el realizador se formula una serie de preguntas. El modo en que Charles viaja a otro pa\u00eds y registra otras realidades le resulta \u00e9tica y pol\u00edticamente cuestionable: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 filma con tanta libertad un pa\u00eds [Camer\u00fan] donde odian a los franceses por colonizadores?\u201d. Pero la clave no est\u00e1 tanto en ese cuestionamiento como en la primera parte de esa pregunta: <em>c\u00f3mo <\/em>m\u00e1s que <em>por qu\u00e9<\/em>. Inmediatamente, la voz agrega: \u201cM\u00e1s all\u00e1 de estas preguntas hab\u00eda algo de lo que [Charles] filmaba que me atra\u00eda enormemente. Pod\u00eda percibir una mirada sensible. \u00bfYo me habr\u00eda animado a una aventura semejante?\u201d. Lo que devuelve el espejo (la c\u00e1mara, la herencia) es el peso de la tradici\u00f3n: la pregunta es <em>c\u00f3mo filmar as\u00ed<\/em>, con esa <em>libertad<\/em>. Las im\u00e1genes filmadas por Ceroi en la secuencia de montaje con la que concluye la pel\u00edcula, una serie de planos est\u00e1ticos de las calles de la ciudad donde vive Charles, nos llevan de vuelta al problema del conflicto entre el modo \u201cacademicista\u201d de filmar de los realizadores en el presente, y el impulso din\u00e1mico e intuitivo de las im\u00e1genes de archivo de los cineastas <em>amateur<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.3-1024x576.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3886\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.3.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3886\" class=\"wp-image-3886\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.3-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.3-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.3-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.3.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.5-1024x576.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3887\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.5.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3887\" class=\"wp-image-3887\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.5-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.5-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.5-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Que-sera-del-verano-Ignacio-Ceroi.5.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em> (Ignacio Ceroi, 2021)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:17px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por otro lado, Charles no se limita a contar su experiencia personal y subjetiva: \u201cTe voy a relatar no s\u00f3lo lo que viv\u00ed, sino tambi\u00e9n lo que investigu\u00e9\u201d, acota Charles, en referencia a la conflictiva situaci\u00f3n pol\u00edtico-social en Camer\u00fan. Esto tiene su correlato en los registros de Ceroi en Francia, donde, a las im\u00e1genes de la vida cotidiana, se suman capturas del estallido social: la represi\u00f3n en las manifestaciones de los chalecos amarillos. All\u00ed parecen hacerse patentes las palabras de Charles: \u201cDespu\u00e9s de estar siete meses en Camer\u00fan empezaba a despertar en m\u00ed un deseo insospechado, un deseo de consagrarme a algo m\u00e1s elevado que yo. A una religi\u00f3n, o a una guerra\u201d. La religi\u00f3n o la guerra: no importa el objeto; lo que se trasluce es cierta desaz\u00f3n, un anhelo de consagraci\u00f3n a un <em>gran relato<\/em>, a uno de los \u201csistemas explicativos totalizantes\u201d a los que alud\u00eda Piedras: a algo que trascienda la experiencia subjetiva como ordenadora de los discursos sobre el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El reverso del viaje a \u00c1frica lo encontramos en <em>Borom Taxi<\/em> (Andr\u00e9s Guerberoff), que narra la historia de Mountakha, un inmigrante senegal\u00e9s que llega a Buenos Aires despu\u00e9s de una breve estad\u00eda en C\u00f3rdoba para trabajar como vendedor ambulante. Se trata de una pel\u00edcula singular dentro del marco de la competencia: los recursos t\u00edpicos del realismo observacional del <em>cine directo<\/em> (en combinaci\u00f3n con procedimientos del cine de ficci\u00f3n) contrastan con la autoconciencia y el registro en primera persona del resto de las pel\u00edculas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el cine argentino tiene una tradici\u00f3n fuerte vinculada al tema de la inmigraci\u00f3n, al mito de la sociedad fundada sobre la inmigraci\u00f3n, y a la construcci\u00f3n de una identidad argentina. La diferencia, en el siglo XXI, pareciera ser que se mantiene la frontera, la condici\u00f3n de extranjero. La mirada apegada al punto de vista del protagonista invita al espectador a rever el lugar propio a partir de los ojos del extranjero. Si bien se trata del retrato de una experiencia personal y subjetiva, la historia de Mountakha es representativa de muchas otras: aquello que Gustavo Aprea denomina <em>subjetividad colectiva<\/em>, una forma de testimonio que construye \u201ctipos sociales representativos de colectivos que permiten la construcci\u00f3n del pueblo como sujeto\u201d<sup><a href=\"#nota5\">(5)<\/a><\/sup>. La pel\u00edcula retrata a un sector social marginado, pero tambi\u00e9n se ubica a s\u00ed misma en los m\u00e1rgenes del cine argentino contempor\u00e1neo: en una de sus conversaciones, Mountakha escucha la experiencia de uno de sus amigos en el rodaje de una pel\u00edcula industrial en la que trabaj\u00f3 como extra (<em>Zama<\/em>, de Lucrecia Martel). Sin alardes de trasgresi\u00f3n, ni grandes premisas conceptuales o programas que rijan su puesta en escena, la pel\u00edcula de Guerberoff se inscribe sin embargo en una corriente casi secreta y paralela del cine documental argentino contempor\u00e1neo, que se desmarca del inter\u00e9s por la intimidad y el pasado, para salir a auscultar el presente m\u00e1s inmediato en los espacios donde los nervios del esp\u00edritu de \u00e9poca emergen a flor de piel, como son los campos marginales de la econom\u00eda informal. <em>Monger<\/em> (2016) de Jeff Zorrilla, <em>Hacerme feriante<\/em> (2010) de Juli\u00e1n D\u2019Angiolillo o <em>Las ranas<\/em> (2020) de Edgardo Castro son exponentes de este mismo inter\u00e9s lateral que, a contracorriente, produce un Cine que abandona la literatura del yo para pensar al cine como un puente hacia una experiencia ajena.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta significativo que incluso una pel\u00edcula como <em>Borom Taxi<\/em>, con un perfil radicalmente distinto al del resto de la competencia, incorpore tambi\u00e9n material de archivo: una serie de registros cotidianos de la vida en Senegal. \u201cExtra\u00f1o como loco\u201d, dice Mountakha en una de sus conversaciones telef\u00f3nicas con su familia. <em>Borom <em>Taxi<\/em> <\/em>es una historia de desarraigo y una aproximaci\u00f3n a una cosmovisi\u00f3n distinta, como sucede con el viaje de Charles a Camer\u00fan en <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em>: \u201cEstoy ac\u00e1 porque fue la voluntad de Dios\u201d, dice Mountakha.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Borom-Taxi-Andres-Guerberoff.1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3888\" width=\"620\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Borom-Taxi-Andres-Guerberoff.1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Borom-Taxi-Andres-Guerberoff.1-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Borom-Taxi-Andres-Guerberoff.1-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Borom-Taxi-Andres-Guerberoff.1.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><figcaption><em>Borom Taxi<\/em> (Andr\u00e9s Guerberoff, 2021)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El motivo del viaje se repite en <em>Cuando el Olimpo choca con la pampa<\/em> (Sol Miraglia y Hugo Manso), un retrato del artista pl\u00e1stico Ricardo Cinalli y de su obra. La pel\u00edcula es, adem\u00e1s, una cr\u00f3nica del proceso creativo y de la vuelta a Argentina tras la consagraci\u00f3n y la ca\u00edda en Europa. La cr\u00f3nica del exilio y el regreso al pa\u00eds es otro tema de amplia tradici\u00f3n en el cine argentino, \u00edntimamente vinculado con los principales antecedentes del documental en primera persona<sup><a href=\"#nota6\">(6)<\/a><\/sup>. En <em>Cuando el Olimpo<\/em>\u2026, el protagonista exclusivo es Cinalli, retratado de manera aislada en una semireclusi\u00f3n del mundo exterior. Tambi\u00e9n en este caso el v\u00ednculo con el afuera es conflictivo: Cinalli es testigo de una Londres que se transforma y que cada vez se parece menos a la ciudad que conoci\u00f3. En una escena, un mensaje de texto le informa sobre la destrucci\u00f3n sufrida por una de sus obras en el marco de la remodelaci\u00f3n de un edificio de oficinas. Este parece ser el puntapi\u00e9 final para que el artista decida emprender su regreso definitivo a Salto Grande, donde naci\u00f3. Del Olimpo a la pampa, Cinalli regresa a modo de <em>ciudadano ilustre <\/em>(con algunos toques de humor grotesco incluidos). En su retiro del mundo del arte, Cinalli vuelve al lugar de origen, se subsume en su ciudad y en la masa popular, que se encuentra en carnaval. Ba\u00f1ado con la espuma, en medio de los festejos, por un momento pareciera entreverse una expresi\u00f3n de espanto en su rostro, a medida que su obra se pierde en el tiempo, y sus sue\u00f1os y aspiraciones chocan con la realidad. La sincera admiraci\u00f3n y el evidente cari\u00f1o de los realizadores por su protagonista tiene sin embargo como consecuencia que este tipo de contrastes emergen incluso a contramano del discurso expl\u00edcito que la pel\u00edcula parece intentar construir. La expresi\u00f3n de espanto que asoma en el rostro de Cinalli en una escena que deber\u00eda m\u00e1s bien significar la alegr\u00eda de estar sumergido en un festejo popular, o el patetismo en el que incurre m\u00e1s de una vez al no aceptar o no comprender cambios y fen\u00f3menos contempor\u00e1neos son consecuencias no deseadas del impiadoso registro fotogr\u00e1fico, que captura incluso aquello que no querr\u00edamos capturar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula de Miraglia y Manso recurre tambi\u00e9n al material de archivo para trabajar los saltos temporales que comparan el presente de las obras con el registro de su elaboraci\u00f3n. <em>Cuando el Olimpo<\/em>\u2026 hace uso, adem\u00e1s, de otro de los procedimientos t\u00edpicos del cine arte contempor\u00e1neo: el <em>travelling <\/em>que sigue a un personaje mientras camina de espaldas a c\u00e1mara. Un recurso muy a tono con el car\u00e1cter subjetivista y personal de este tipo de pel\u00edculas: lo central, en estos planos, no es tanto el trayecto por determinado espacio como la observaci\u00f3n de un determinado personaje desplaz\u00e1ndose en ese espacio (que a menudo se mantiene fuera de foco).<\/p>\n\n\n\n<p>El decadente viaje de vuelta se contrapone con la idea del viaje como exploraci\u00f3n en <em>Eldorado <\/em>(Francisco Bouzas). El disparador en esta pel\u00edcula es, tambi\u00e9n, un video familiar, que en este caso registra un viaje por la ruta en el 2001 (acaso el momento bisagra para esta generaci\u00f3n de cineastas, nacidos entre 1982 y 1990). La pel\u00edcula se presenta como un documental que indaga en la vida de Ramiro, un misterioso joven que se mantiene fuera de campo. En una primera instancia, la pel\u00edcula de Bouzas incorpora entrevistas a sus conocidos y material de archivo, pero toma un giro ficcional cuando uno de sus amigos, David, decide viajar a Misiones para seguir la pista del joven. La indagaci\u00f3n en la vida de otra persona, como en <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em>, sirve como excusa para la aventura y, eventualmente, para el nacimiento de una nueva amistad; una amistad imprevista, que probablemente no se podr\u00eda haber dado en Buenos Aires, debido a una marcada diferencia de clase: la \u201cfrontera\u201d entre Caballito y Lugano se zanja en Eldorado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-5 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Borom-Taxi-1024x576.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3890\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Borom-Taxi.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3890\" class=\"wp-image-3890\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Borom-Taxi-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Borom-Taxi-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Borom-Taxi-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Borom-Taxi.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"552\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Eldorado-1024x552.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3891\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Eldorado.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3891\" class=\"wp-image-3891\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Eldorado-1024x552.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Eldorado-300x162.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Eldorado-768x414.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Eldorado.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-La-vida-dormida-1024x576.png\" alt=\"\" data-id=\"3892\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-La-vida-dormida.png\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3892\" class=\"wp-image-3892\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-La-vida-dormida-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-La-vida-dormida-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-La-vida-dormida-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-La-vida-dormida.png 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Que-sera-del-verano-1024x576.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3893\" data-full-url=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Que-sera-del-verano.jpg\" data-link=\"https:\/\/taipeirevista.com\/?attachment_id=3893\" class=\"wp-image-3893\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Que-sera-del-verano-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Que-sera-del-verano-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Que-sera-del-verano-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Viaje-en-Que-sera-del-verano.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"> <em>Borom Taxi<\/em> (Guerberoff, 2021) \/ <em>Eldorado <\/em>(Bouzas, 2020) \/ <em>La vida dormida<\/em> (Labak\u00e9, 2020) \/ <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em> (Ceroi, 2021)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:17px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>De todas maneras, resulta ir\u00f3nico que una pel\u00edcula que transgrede tan abrupta y libremente los l\u00edmites entre el formato documental y el ficcional se restrinja tanto en t\u00e9rminos gen\u00e9ricos y argumentales. En consonancia con la tendencia \u201cverosimilista\u201d de cierto realismo, hay cosas que en la historia no pueden suceder, l\u00edmites que no pueden cruzarse, debido a que la propia l\u00f3gica interna de la pel\u00edcula circunscribe lo \u201ccre\u00edble\u201d a un limitado abanico de posibilidades; en este caso, respecto a las modestas repercusiones del viaje emprendido por el protagonista. Hay una escena que puede ser iluminadora respecto a esta \u201cprohibici\u00f3n de traspaso\u201d: cuando David llega a Eldorado, consigue hospedarse en una l\u00fagubre habitaci\u00f3n en una casa deshabitada, de noche, acechado por ladridos de perros y ruidos extra\u00f1os. El enigma del paradero de su amigo y la llegada a un lugar desconocido, en una atm\u00f3sfera inquietante acompa\u00f1ada por una llinaseana voz en <em>off<\/em>, parecen comenzar a articular una trama de misterio y un potencial giro hacia el g\u00e9nero del terror o el fant\u00e1stico; un auspicio que no tarda en disiparse en favor del protot\u00edpico relato realista-minimalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso una ecuaci\u00f3n inversamente proporcional a la de <em>Eldorado <\/em>determina los l\u00edmites de <em>Esqu\u00ed <\/em>(Manque La Banca), caracterizada por la desmesura estil\u00edstica. Una pel\u00edcula que, en el extremo opuesto a <em>Borom Taxi<\/em>, apuesta por un modelo a contramano del resto y extravagante; un estimulante <em>collage <\/em>de artificios con un amplio repertorio t\u00e9cnico, deliberadamente superfluo. Una mezcla de documental sobre la ciudad de Bariloche y su centro tur\u00edstico; una indagaci\u00f3n en sus mitos; una pel\u00edcula deportiva; una serie de cuadros paisaj\u00edsticos; una cr\u00f3nica sobre la implementaci\u00f3n del programa municipal Esqu\u00ed Social y su impacto en la poblaci\u00f3n m\u00e1s postergada; una serie de personajes y tramas narradas en paralelo; una forma experimental que incorpora recursos del cine de g\u00e9nero desprovistos de cualquier tipo de funci\u00f3n dram\u00e1tica; una pel\u00edcula, en resumen, marcada por la profusi\u00f3n de est\u00edmulos visuales y la diseminaci\u00f3n de ideas narrativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la exuberancia formal desplegada en <em>Esqu\u00ed <\/em>encuentra un l\u00edmite en una intervenci\u00f3n que pone en tensi\u00f3n el resto de la pel\u00edcula: un audio de <em>whatsapp <\/em>de una espectadora del primer corte de la pel\u00edcula que elogia el retrato de personajes y paisajes (\u201cEstoy alucinada\u201d), pero tambi\u00e9n discute la idea de Otto Meiling<sup><a href=\"#nota7\">(7)<\/a><\/sup> (que la pel\u00edcula cita de una entrevista perteneciente a <em>El gringo loco<\/em> [1984], de Carlos Echeverr\u00eda) de que es imposible encontrar a alguien que pueda contar correctamente la historia de Bariloche. \u201cLa historia de Bariloche todes la conocemos: es la historia de un estado asesino que aniquil\u00f3 a las culturas originarias, tanto mapuches como tehuelches. Fueron asesinados, fueron desplazados del territorio para convertirse en mano de obra barata. Y vos lo sab\u00e9s\u201d. Esta voz en <em>off<\/em>, a la manera de un agente externo confrontativo, concluye: \u201cYo entiendo, cuando vos me plante\u00e1s esta cuesti\u00f3n del cine contempor\u00e1neo y de no plantear un discurso conductista\u2026 Me parece todo hermoso, pero hay cosas que tienen l\u00edmites y, si no te posicion\u00e1s, te convert\u00eds en c\u00f3mplice\u201d. Enseguida, aparecen las im\u00e1genes que el audio menciona: una secuencia que registra e interviene una movilizaci\u00f3n por la desaparici\u00f3n de Santiago Maldonado (un tema que ya aparec\u00eda en su corto <em>T.R.A.P.<\/em>, de 2018).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3880\" width=\"615\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.1-300x169.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.1-768x432.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Esqui-Manque-La-Banca.1.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><figcaption><em>Esqu\u00ed<\/em> (Manque La Banca, 2021)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Manque La Banca elige curiosamente concluir esa secuencia con las im\u00e1genes extra\u00f1adas y misteriosas de una cascada y unas rocas, registradas de la misma manera que la movilizaci\u00f3n (a modo de secuencia de montaje, filmada en Super-8, en blanco y negro), decisi\u00f3n en la cual parece anidar una respuesta t\u00e1cita al mensaje de voz que escuchamos y un posicionamiento est\u00e9tico y pol\u00edtico por parte del director. Puede entender, e incluso incorporar a la obra, ese tipo de reparos y cr\u00edticas, pero lo que no piensa resignar es &#8220;esta cuesti\u00f3n del cine contempor\u00e1neo (&#8230;) de no plantear un discurso conductista&#8221;. La consecuencia final de semejante po\u00e9tica es que el deseo del autor de manipular e intervenir su material libremente, de experimentar, termina despojando de jerarqu\u00edas a todos sus materiales. Las clases de esqu\u00ed pueden ocupar el mismo lugar, tener el mismo peso y recibir el mismo tratamiento formal que la desaparici\u00f3n forzada de una persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del t\u00edtulo de la pel\u00edcula, volvemos a las im\u00e1genes de los esquiadores. Esta vez, con una banda sonora que interviene narraciones de archivo institucionales de promoci\u00f3n tur\u00edstica de la ciudad, acentuando ciertos fragmentos pronunciados por el locutor (como la palabra \u201cprivadas\u201d, en la frase \u201cmaravillosas residencias privadas se ofrecen a la admiraci\u00f3n del viajero\u201d). Y, para concluir, arremete el estilismo gen\u00e9rico al volver sobre una figura recurrente a lo largo de la pel\u00edcula: el misterioso espectro de la monta\u00f1a. Ese mensaje de voz da la impresi\u00f3n de haber impactado en el relato, inscribiendo un punto de vista ausente hasta ese momento, en una pel\u00edcula en la que terminan conviviendo (en conflicto) el compromiso pol\u00edtico y la inspiraci\u00f3n l\u00fadica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La salida al mundo y los replanteamientos de la primera persona en <em>Qu\u00e9 ser\u00e1 del verano<\/em>, la mirada posada en zonas poco exploradas de la sociedad en <em>Borom Taxi<\/em>, el giro a la ficci\u00f3n en <em>Eldorado <\/em>y la incorporaci\u00f3n de un discurso que rompe el hermetismo estil\u00edstico en <em>Esqu\u00ed<\/em>, dan cuenta de formas diversas de salida del cine subjetivista, destellos de reflexi\u00f3n en los que el propio modelo implosiona y roza sus bordes.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, la repetici\u00f3n de ciertos esquemas narrativos, m\u00e1s que afianzar modelos alternativos a los can\u00f3nicos, refuerzan la impresi\u00f3n de estar viendo una y otra vez la misma pel\u00edcula, y resalta la ausencia de un cine que sacuda al espectador o lo interpele de forma directa, que rompa su propio marco, que se salga de las v\u00edas aceitadas y automatizadas por las que las pel\u00edculas son conducidas en el ecosistema de festivales, cuya influencia en el campo no tiene que ver s\u00f3lo con los mecanismos de visibilizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n, sino tambi\u00e9n con una serie de condicionamientos expl\u00edcitos o impl\u00edcitos sobre las posibilidades est\u00e9ticas del cine contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-2 is-cropped wp-block-gallery-6 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Travelling-en-Borom-Taxi-1024x576.jpg\" alt=\"\" data-id=\"3873\" 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(La Banca, 2021) <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:22px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota1\"><strong>1<\/strong> \u201c<a href=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/notas\/cine-y-2001-la-hora-de-los-criticos-tercera-parte\">Cine y 2001: la hora de los cr\u00edticos (tercera parte)<\/a>\u201d (Mariano Llin\u00e1s), 23\/07\/2021.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota2\"><strong>2<\/strong> \u201c<a href=\"https:\/\/www.asalallena.com.ar\/quintin\/busca-la-cinefilia-perdida-4-quintin\/\">El toque perverso<\/a>\u201d (Quint\u00edn), 28\/11\/2018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota3\"><strong>3<\/strong> <em>El cine documental en primera persona <\/em>(Pablo Piedras),Paid\u00f3s, 2014, pp. 29-31.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota4\"><strong>4<\/strong> Una impresi\u00f3n que acaso nos permita fantasear con una tradici\u00f3n de ese g\u00e9nero en el cine argentino, de una trayectoria trunca. Es interesante que haya habido, pre-NCA, cierta tendencia a lo fant\u00e1stico y a la ciencia ficci\u00f3n. El cine de Subiela y Solanas, por un lado, pero tambi\u00e9n pel\u00edculas futur\u00edstico-apocal\u00edpticas, como <em>Lo que vendr\u00e1<\/em> (1988) o el corto <em>Arden los juegos<\/em> (1985) de Gustavo Mosquera, en los que podemos encontrar ecos de esta \u201cciudad en ruinas\u201d de <em>Esquirlas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota5\"><strong>5<\/strong> Un concepto recuperado por Piedras en <em>El cine documental<\/em>\u2026, p. 43.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota6\"><strong>6<\/strong> Entre ellos, <em>Reflexiones de un salvaje<\/em> (Gerardo Vallejo, 1978), <em>Boulevard del crep\u00fasculo<\/em> (Edgardo Cozarinsky, 1992) y <em>Gombrowicz, la Argentina y yo<\/em> (Alberto Yaccelini, 1998).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota7\"><strong>7<\/strong> Otto Meiling fue un monta\u00f1ista alem\u00e1n radicado en Bariloche, creador de la primera agencia de turismo en la ciudad y del Club Andino Bariloche en la d\u00e9cada de 1930.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La repetici\u00f3n de ciertos esquemas narrativos, m\u00e1s que afianzar modelos alternativos a los can\u00f3nicos, refuerzan la impresi\u00f3n de estar viendo una y otra vez la misma pel\u00edcula, y resalta la ausencia de un cine que sacuda al espectador o lo interpele de forma directa, que rompa su propio marco, que se salga de las v\u00edas aceitadas y automatizadas por las que las pel\u00edculas son conducidas en el ecosistema de festivales(&#8230;)<\/p>\n","protected":false},"author":31,"featured_media":3879,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1201],"tags":[171,578,573,58,19,527,528,576,149,569,575,571,570,572,577,568,574],"class_list":{"0":"post-3872","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-corresponsales","8":"tag-2020s","9":"tag-agustina-comedi","10":"tag-andres-guerberoff","11":"tag-cine-argentino","12":"tag-cine-documental","13":"tag-festifreak","14":"tag-festivales","15":"tag-francisco-bouzas","16":"tag-francois-truffaut","17":"tag-gustavo-aprea","18":"tag-hugo-manso","19":"tag-ignacio-ceroi","20":"tag-manque-la-banca","21":"tag-natalia-garayalde","22":"tag-natalia-labake","23":"tag-pablo-piedras","24":"tag-sol-miraglia"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - 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