{"id":6653,"date":"2022-11-30T20:09:53","date_gmt":"2022-11-30T20:09:53","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=6653"},"modified":"2022-12-01T21:15:39","modified_gmt":"2022-12-01T21:15:39","slug":"los-mundos-carcomidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2022\/11\/30\/los-mundos-carcomidos\/","title":{"rendered":"Los mundos carcomidos"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cWorker ants, driven to a higher purpose, unknown to the individual.<\/p>\n\n\n\n<p>Street people, our colleagues, all controlled\u201d<\/p>\n<cite><strong>Howard Birack, personaje de <em>El pr\u00edncipe de las tinieblas <\/em>(John Carpenter, 1987)<\/strong><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong><br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque cincuenta a\u00f1os separan a <em>Invasi\u00f3n <\/em>(Hugo Santiago, 1969) de <em>Historia de lo oculto<\/em> (Cristian Ponce, 2020), ambas pel\u00edculas comparten numerosos aspectos por los que podr\u00edamos emparentarlas. En principio, las dos exploran una geograf\u00eda y temporalidad alternativas; ambas presentan un bando que busca defenderse ante un tipo de amenaza externa y que posee como cabeza a un se\u00f1or mayor, adem\u00e1s de iniciar con el conflicto estallado y con operaciones en marcha; estos grupos, como <em>minor\u00edas conscientes<\/em><sup><a href=\"#nota1\">(1)<\/a><\/sup>, pretenden involucrarse y desenmascarar asuntos que pertenecen al orden de lo extraordinario: impedir la intromisi\u00f3n virulenta de un invasor que amenaza con destruir la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un breve raconto:<em> Invasi\u00f3n<\/em> posee argumento de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares; el guion fue coescrito por Santiago y Borges. La pel\u00edcula narra la resistencia secreta de un grupo de personas frente a la invasi\u00f3n de un enemigo cuyas intenciones jam\u00e1s se esclarecen. La historia se centra en diferentes personajes, conformando as\u00ed un grupo colectivo con tareas espec\u00edficas, liderado por Don Porfirio.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Historia de lo oculto<\/em>, un grupo de periodistas busca desenmara\u00f1ar una conspiraci\u00f3n que involucra al presidente Belasco y a una secta de brujos a trav\u00e9s de la \u00faltima emisi\u00f3n del programa televisivo <em>60 minutos antes de la medianoche<\/em>. Las investigaciones del grupo son encabezadas por el presentador del programa, Alfredo, quien se enfrentar\u00e1 cara a cara con Adri\u00e1n Marcato, el brujo acusado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" data-id=\"6654\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1-1024x614.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6654\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1-1024x614.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1-300x180.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1-768x460.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1.png 1278w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1016\" height=\"768\" data-id=\"6655\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6655\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2.png 1016w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-300x227.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-768x581.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1016px) 100vw, 1016px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Invasi\u00f3n \/ Historia de lo oculto<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:18px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>No vivimos en Argentina, mucho menos en Buenos Aires<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ambas pel\u00edculas resalta la idea de una Argentina \u201cparalela\u201d, un pa\u00eds y\/o una ciudad que est\u00e1n en lugar de la \u201creal\u201d. En <em>Invasi\u00f3n <\/em>ese lugar posee el nombre Aquilea. En ella caben tanto una Bombonera como una peque\u00f1a isla al estilo del Tigre donde hay yaguaret\u00e9s. La ciudad se presenta como una Buenos Aires geom\u00e9trica y on\u00edrica, irreal y paranoica. Una Buenos Aires que se ha ido transformando en el sitio de la confusi\u00f3n y el misterio. Es dif\u00edcil comprender qu\u00e9 es lo que est\u00e1 ocurriendo realmente y por qu\u00e9. Gonzalo Aguilar, en un escrito que parte de la comparaci\u00f3n entre <em>Invasi\u00f3n <\/em>y <em>La hora de los hornos<\/em> (Fernando \u201cPino\u201d Solanas y Octavio Getino, 1968), se detiene en esta \u00faltima para examinar la funci\u00f3n metaf\u00f3rica de una escena en la que una prostituta, dentro de una habitaci\u00f3n que desconoce la asepsia, puede y debe ser vista como la evidencia de aquello en lo que \u201chan convertido\u201d a la patria. Escribe que \u201cpara quien posea las claves de la situaci\u00f3n (&#8230;) de la naci\u00f3n, (&#8230;) el fragmento no admite dudas\u201d<sup><a href=\"#nota2\">(2)<\/a><\/sup>. En <em>Invasi\u00f3n <\/em>la operaci\u00f3n es similar, no precisamos una constante intromisi\u00f3n de la \u201cverdadera\u201d Buenos Aires para constatar el efecto opresivo de la atm\u00f3sfera sesentera en Argentina. Es algo que \u201cest\u00e1 en el aire\u201d. A\u00fan as\u00ed, quienes pertenecen al <em>cotidiano<\/em> interior (es decir, quienes no forman parte de la resistencia), son incapaces de concebir que hay <em>algo<\/em> diferente. La ciudad se convierte en la ficci\u00f3n de aquellos que la asedian. Al igual que en el film de Solanas, la \u201cnarrativa\u201d invasora es ignorada de manera adrede o planeado de manera sistem\u00e1tica para que as\u00ed suceda.<\/p>\n\n\n\n<p>Santiago echa mano de todo tipo de recursos para dar a <em>Invasi\u00f3n<\/em> un dise\u00f1o sonoro \u00e1spero que emula el rechinar de una m\u00e1quina gris y met\u00e1lica, pasos que parecen el crujir de un horrible objeto o el efecto portuario e industrial que parece avasallar a los resistentes. La gente en Aquilea camina por sus calles al son de una vociferaci\u00f3n lupina. La extra\u00f1eza se incrementa en escenas donde, por ejemplo, dos personajes entablan una conversaci\u00f3n y se produce un fugaz encadenamiento de planos detalle \u2014el filo de una mesa de madera, los libros en una biblioteca, los marcos de un cuadro\u2014 que, visualmente, la interrumpe. Esta Buenos Aires se disloca y se presenta como un rompecabezas; cada rinc\u00f3n donde la c\u00e1mara se posa es una <em>pista<\/em>. O una trampa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, a la Argentina de <em>Historia de lo oculto, <\/em>aunque tambi\u00e9n paranoica, le cabr\u00eda la definici\u00f3n de par\u00f3dica y alocada. Como en las pesadillas, las alusiones al referente est\u00e1n distorsionadas, pero con un color que las acopla dentro de un imaginario reconocible: carteles de una <em>Todos los hombres del presidente <\/em>con actores argentinos, la menci\u00f3n a <em>El beb\u00e9 de Rosita<\/em> (burlando la pel\u00edcula de Polanski) y un protag\u00f3nico de Andrea del Boca en <em>El exorcista. <\/em>A\u00fan as\u00ed, lo m\u00e1s descolocado resulta el <em>spot <\/em>que anuncia el turismo en las Islas Malvinas, que organiza su discurso de manera m\u00e1s que provocativa: \u201c\u00bfBusca paz? \u00bfBusca tranquilidad?\u201d; luego: \u201cUn orgullo nacional ubicado en el extremo m\u00e1s austral de nuestro pa\u00eds\u201d. No hay l\u00edmite para el absurdo y la sorpresa en esta ciudad-calco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Urban\u00edsticamente, el film de Ponce no establece puntos cardinales como <em>Invasi\u00f3n<\/em> (las diferentes fronteras que desarrollan tramas casi independientes entre s\u00ed), pero persiste el sentido de grupo multitareas, dispuesto en el estudio de televisi\u00f3n, la casa y la calle<sup><a href=\"#nota3\">(3)<\/a><\/sup> (todas potenciales trampas). Hay una milimetrada disposici\u00f3n del tiempo y las acciones. En ese sentido se diferencia de la confusa fragmentaci\u00f3n de<em> Invasi\u00f3n<\/em>, cuyo desorden cardinal disemina piezas que uno debe recolectar. En Ponce, la linealidad potencia el car\u00e1cter colectivo con un sentido dram\u00e1tico extremo: no hay angustia mayor que la indicada por el reloj del programa de televisi\u00f3n. No son peque\u00f1as historias dispersas, sino que cada punto se desarrolla de manera concreta y lineal. As\u00ed como el televisor atrapa las caras de los participantes, el encierro de los personajes se vuelve cada vez m\u00e1s terrible, conforme avanza la trama. Incluso la calle parece un espacio cerrado, potenciando su peligro en los momentos de persecuci\u00f3n a Natalia, como un Francisco Sanctis que huye de las sombras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1282\" height=\"768\" data-id=\"6656\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1024x613.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6656\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1024x613.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-300x180.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-768x460.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3.png 1282w\" sizes=\"(max-width: 1282px) 100vw, 1282px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"768\" data-id=\"6657\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6657\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/4.png 1025w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/4-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/4-768x575.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1025px) 100vw, 1025px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Invasi\u00f3n \/ Historia de lo oculto<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:18px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En <em>Las veredas de Saturno<\/em> (Santiago, 1986) se retoma la ciudad de <em>Invasi\u00f3n<\/em>, pero esta vez como drama del exilio, en el que Aquilea sufre una feroz dictadura al mismo tiempo que Fabi\u00e1n Cort\u00e9s, un bandoneonista, vive desterrado en Par\u00eds. \u201cLa Aquilea de donde venimos ya no existe. Pusieron en su lugar otra, una farsa. Lo que hay ahora se confunde con tu recuerdo. Noticias, diarios; todo parecido, todo falso. Lo \u00fanico que queda es nuestra memoria\u201d, le expresa un compa\u00f1ero a Fabi\u00e1n cuando este recuerda con cruda nostalgia su pa\u00eds. \u00bfEs aventurado imaginar un universo compartido entre la Argentina de 1987 en <em>Historia de lo oculto <\/em>y aquella copia aquileana? Incluso el grupo joven resistente (tra\u00eddo a colaci\u00f3n por la hermana del protagonista, Marta) de <em>Las veredas de Saturno<\/em> parece coincidir con el presentado en <em>Historia de lo oculto<\/em>. \u201cEmpezamos atacando para defendernos y para defender a los que no saben defenderse\u201d, grita Marta. \u201cA ese tipo lo eligi\u00f3 la gente\u201d, responde Fabi\u00e1n. Marta replica: \u201cQue muestren la cara. Sus sucias caras, detr\u00e1s de tanta sonrisa democr\u00e1tica\u201d. El anticipo del horror que representa Aquilea en <em>Invasi\u00f3n<\/em> ya es una realidad dictatorial en <em>Las veredas<\/em>; la resistencia contin\u00faa en <em>Historia de lo oculto<\/em>, como si subsanara en el pasado la herida final que representa el asesinato de Fabi\u00e1n y el frustrado regreso de la insurrecci\u00f3n a Aquilea.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad invade una ficci\u00f3n ya de por s\u00ed alterada, como si Aquilea estuviera completando, batalla a batalla, un porcentaje de absoluta transformaci\u00f3n (o bien, Aquilea es la ciudad original y Buenos Aires aquella que emerge). La copia comienza a posarse sobre <em>lo conocido<\/em>. Hay un mundo que carcome a otro, que implanta falsos recuerdos. Fabi\u00e1n cree que Eduardo Arolas, un tanguero fallecido en 1924, sigue vivo y charla todos los d\u00edas con \u00e9l por las calles de Par\u00eds; Mar\u00eda escucha voces que la llaman; Marcato asesta contra el senador Mat\u00edas Linares: le pregunta sobre sus hijas, torciendo sus recuerdos y comentando que posee una m\u00e1s a la que \u201centreg\u00f3\u201d. \u201cLa mente quiere hacer un duelo y no puede\u201d, le dispara Marcato. Dif\u00edcil distinguir entre realidad y alucinaci\u00f3n, como el exilio de Cort\u00e9s. Es similar la distorsi\u00f3n que presentan ambos directores: lo que deber\u00eda estar all\u00ed, no lo est\u00e1. \u00bfQu\u00e9 cosas son implantadas y cu\u00e1les no? El espectador se sumerge en un mundo que cree recordar, pero que jam\u00e1s fue as\u00ed. El \u201ctruco\u201d que ofrece la distorsi\u00f3n espacio-temporal es el mismo que provocan los brujos en los resistentes. El efecto es doble, sobre los periodistas y sobre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Invasi\u00f3n <\/em>hay elementos de <em>lo real<\/em> que terminan por, valga la repetici\u00f3n, invadir las im\u00e1genes de Santiago: el inicio muestra un muro con una inscripci\u00f3n que fija, ni m\u00e1s ni menos, el a\u00f1o 1966; la Bombonera sigue siendo aquel estadio reconocible, no as\u00ed el Monumental; dentro del estadio un cartel indica \u201cBuenos Aires Internacional\u201d; los libros de Cort\u00e1zar, Borges y Bioy Casares; incluso en <em>Las veredas <\/em>se menciona al Teatro Col\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 tanto hay de Aquilea en Buenos Aires y qu\u00e9 tanto de Buenos Aires en Aquilea? \u00bfPor qu\u00e9 el \u201c1966\u201d o no tomar los recaudos de quitar el cartel del estadio? En <em>Historia de lo oculto<\/em>, las pistas hacia un pasado t\u00e9trico de la Argentina son a\u00fan m\u00e1s claras: Adri\u00e1n Marcato bien podr\u00eda ser un \u201cL\u00f3pez Rega\u201d; la puerta golpeada mientras los periodistas, en total desesperaci\u00f3n, gritan para que se apaguen las luces, dif\u00edcilmente no traiga a la memoria la persecuci\u00f3n militar; las vendas que tapan los ojos remiten a <em>Garage Olimpo <\/em>(Marco Bechis, 1999). Me detengo en esto \u00faltimo para resaltar el llamativo uso de las vendas en una pel\u00edcula y en otra: en el film de Bechis, las vendas son colocadas por la fuerza para que los secuestrados en el campo de detenci\u00f3n entren \u201cal mundo de los sonidos\u201d y la tortura; en <em>Historia de lo oculto<\/em>, las vendas propician la entrada a un \u201cuniverso paralelo\u201d lis\u00e9rgico, que se da de manera \u201cvoluntaria\u201d y corresponde a un <em>flashback <\/em>sobre los planes de la resistencia. Resulta complicado encontrar en las pel\u00edculas de Santiago y Ponce, con sus Argentinas paralelas, rastros que no se vinculen con la violencia pol\u00edtica. \u00bfQu\u00e9 tan diferente puede ser ese pa\u00eds ideado por Ponce con respecto al \u201creal\u201d? La pel\u00edcula ubica su trama en los ochenta (Malvinas, la vuelta de la democracia, la hiperinflaci\u00f3n, la llegada del menemismo) y de all\u00ed nace su <em>apuesta<\/em> pol\u00edtica. Siendo 2020, y a sabiendas de los cuatro a\u00f1os neoliberales, \u00bfqu\u00e9 reacci\u00f3n se puede tener ante Marcato pronunciando: \u201cHace cuatro a\u00f1os que no vivimos en Argentina, mucho menos en Buenos Aires\u201d<sup><a href=\"#nota4\">(4)<\/a><\/sup>? Ese pa\u00eds que sol\u00eda ser <em>ya no es<\/em>. Reutilicemos la frase de Aguilar: \u201cPara quien posea las claves de la situaci\u00f3n de la naci\u00f3n, el fragmento no admite dudas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"550\" data-id=\"6659\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/7-1024x550.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6659\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/7-1024x550.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/7-300x161.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/7-768x413.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/7.png 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"765\" data-id=\"6658\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/8-1024x765.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6658\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/8-1024x765.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/8-300x224.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/8-768x573.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/8.png 1026w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Garage Olimpo \/ Historia de lo oculto<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:18px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El coraje (o La opci\u00f3n)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de la copia y la duplicaci\u00f3n, otro tema <em>borgeano<\/em> une a <em>Invasi\u00f3n <\/em>e <em>Historia de lo oculto<\/em>: el coraje, la valent\u00eda; un hero\u00edsmo a prueba de sujetos que torturan con picanas, de brujos o bichos interdimensionales. Los bandos se mueven en un mundo que brinda informaci\u00f3n y objetos delicados de manera constante (de hecho, hay una obsesi\u00f3n con los paquetes a entregar sostenidos por un brazo, como en el inicio de <em>Garage Olimpo<\/em>) y, a excepci\u00f3n de breves momentos dubitativos, las disyuntivas terminan en un <em>animarse<\/em>. La ingesta de Mar\u00eda de una droga que permite \u201cver la realidad\u201d, luego de decir: \u201cme niego a creer que una respuesta m\u00e1gica es la soluci\u00f3n\u201d, es un ejemplo de esa valent\u00eda. Hacerlo implica arrojarse al vac\u00edo, aceptar el destino<sup><a href=\"#nota5\">(5)<\/a><\/sup>. El miedo solo confirma que se debe cumplir una tarea; la identidad de estos personajes reside en la valent\u00eda. No existe, en esos truculentos universos, raz\u00f3n mayor que justifique la existencia tr\u00e1gica de estas figuras que la de comprometerse en el tiempo que les toca vivir. La milonga<sup><a href=\"#nota6\">(6)<\/a><\/sup> que ejecuta Roberto Villanueva en <em>Invasi\u00f3n<\/em>, mientras la barra encabezada por Herrera la escucha atentamente, sintetiza este <em>tiempo de vivir y de morir<\/em>. Dentro de la milonga se expresa un hero\u00edsmo acompa\u00f1ado de un tiempo que, bien lo saben ellos, les tiene asignado un final. Un fragmento de la milonga expresa:<br><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Ma\u00f1ana vendr\u00e1 la bala<\/p>\n\n\n\n<p>Y con la bala el olvido;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dijo el sabio Merl\u00edn:<\/p>\n\n\n\n<p>Morir es haber nacido<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula de Ponce, por su parte, comienza donde termina <em>Invasi\u00f3n<\/em>. El \u201cahora les toca a ustedes\u201d de Don Porfirio repercute, en <em>Historia de lo oculto<\/em><sup><a href=\"#nota7\">(7)<\/a><\/sup>, en el \u201cahora todo est\u00e1 en manos de ustedes\u201d que recibe el grupo protagonista al adquirir un paquete importante. La pel\u00edcula de Ponce exhibe una forma de coraje distinta pero igualmente eficaz. Tomemos como ejemplo un fragmento mencionado anteriormente. La televisi\u00f3n indica los 37 minutos restantes; Marcato, desafiante, comienza su tanda de preguntas de tinte ocultista: \u201c\u00bfD\u00f3nde queda Buenos Aires?\u201d; \u201c\u00bfD\u00f3nde queda Argentina?\u201d. Con estos interrogantes, los tres personajes (Alfredo, Marcato y Daniel Aguilar, un escritor que acusa fuertemente a Marcato) guardan silencio, Alfredo junta sus manos y mira con gesto perspicaz al escritor. Un gesto que no es hacia Marcato, sino que se lanza sobre el escritor y genera un puente entre ambos, como si expresara un \u201c\u00bfQuer\u00e9s jugar, Marcato? Juguemos\u201d. Ni el presentador, ni el grupo sabe realmente de qu\u00e9 es capaz Marcato, y mucho menos de las fuerzas extra\u00f1as que comienzan a manifestarse. Meterse con Marcato, y por ende con Belasco, llevar\u00e1 ese coraje a un l\u00edmite de orden c\u00f3smico que ni los propios personajes advierten.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/9-1024x616.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6660\" width=\"544\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/9-1024x616.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/9-300x180.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/9-768x462.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/9.png 1277w\" sizes=\"(max-width: 544px) 100vw, 544px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Invasi\u00f3n<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Los a\u00f1os intoxicados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hacia el final de la pel\u00edcula, Marcato menciona el libro <em>Las cosas que perdimos en el fuego <\/em>(2016),<em> <\/em>de Mariana Enriquez, autora que ha emparejado la pol\u00edtica con la m\u00edstica y el horror en diversas narraciones (adem\u00e1s de un acabado ejemplo de la cruza entre lo local y lo extranjero). La premisa de un cuento como \u201cLa hoster\u00eda\u201d, donde unas j\u00f3venes tienen contacto paranormal con militares de los a\u00f1os setenta en un parador que previamente fue un centro clandestino de detenci\u00f3n, no resulta extra\u00f1a en relaci\u00f3n a una pel\u00edcula como la que estamos desmenuzando. Ah\u00ed donde el binomio Borges-Bioy Casares parec\u00eda esquivar elegantemente el signo violento de una \u00e9poca (\u201cese buscado vaciamiento no hizo otra cosa que rebalsar al film de alusiones a casi todo\u201d<sup><a href=\"#nota8\">(8)<\/a><\/sup>), Enriquez retoma un tiempo furioso sin impregnarlo de solemnidad, sino con una agresiva y cruenta revisi\u00f3n: militares que vuelven del <em>m\u00e1s all\u00e1<\/em> en \u201cLa hoster\u00eda\u201d o brujos que propician informaci\u00f3n sobre desaparecidos en dictadura y ofrecen sacrificios de personas \u201ccomunes\u201d a una Oscuridad en la novela <em>Nuestra parte de noche <\/em>(2019).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La referencia a <em>Las cosas que perdimos en el fuego<\/em> no es gratuita; parece responder a algo que se gesta de manera colectiva y es dif\u00edcil de encauzar individualmente. Se puede pensar que ciertas aristas del horror y fant\u00e1stico actual est\u00e1n vinculadas entre s\u00ed<sup><a href=\"#nota9\">(9)<\/a><\/sup>. Ponce ha comentado que al momento de realizar el guion de <em>Historia de lo oculto<\/em> su lectura era <em>El mal menor<\/em> (1996), de C.E. Feiling<sup><a href=\"#nota10\">(10)<\/a><\/sup>, novela adaptada por Natalia Meta en <em>El pr\u00f3fugo <\/em>(2020), otro film de terror reciente. Estas exploraciones oscuras y aventuradas de la d\u00e9cada de los ochenta \u2014tambi\u00e9n en ese per\u00edodo Meta ambienta su <em>Muerte en Buenos Aires <\/em>(2014)\u2014 permitir\u00eda vislumbrar la construcci\u00f3n de una memoria com\u00fan, como si los diferentes autores y cineastas dialogaran entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"569\" data-id=\"6661\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/11-1024x569.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6661\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/11-1024x569.jpg 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/11-300x167.jpg 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/11-768x427.jpg 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/11.jpg 1080w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"431\" data-id=\"6662\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/12-1024x431.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6662\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/12-1024x431.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/12-300x126.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/12-768x323.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/12.png 1363w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\">&nbsp;Ilustraci\u00f3n de Aleksandra Waliszewska para <em>Las cosas que perdimos en el fuego<\/em> \/<em> El pr\u00f3fugo<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:18px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>1957 y 1987<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Historia de lo oculto<\/em> transcurre en el a\u00f1o 1987, exactamente treinta a\u00f1os despu\u00e9s de <em>Invasi\u00f3n<\/em>. Seg\u00fan Edgardo Cozarinsky, \u201cla fecha de 1957 fue elegida porque no remit\u00eda a ning\u00fan acontecimiento espec\u00edfico y no suscitaba asociaciones simb\u00f3licas (&#8230;), no era 1955 \u2013a\u00f1o de la ca\u00edda de Per\u00f3n\u2013 ni 1959 \u2013a\u00f1o de la Revoluci\u00f3n Cubana\u2013\u201d<sup><a href=\"#nota11\">(11)<\/a><\/sup>. La fecha en <em>Invasi\u00f3n<\/em>, en todo caso, parece responder a un intento de esquivar la controversia. Pero, a\u00fan as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 establecer una? 1957 parece representar un a\u00f1o en donde todo, tal como se lo conoc\u00eda, se fue trastornando al punto de quedar suspendido en el tiempo, como se plantea en <em>Historia de lo oculto<\/em>; as\u00ed, 1969 ser\u00eda simplemente una an\u00e9cdota perdida en el universo. O bien, 1957 es aquel a\u00f1o en que se gest\u00f3 una epopeya para salvar la ciudad y nadie se enter\u00f3, porque fue subterr\u00e1nea. Por otro lado, 1957 es el a\u00f1o de la publicaci\u00f3n del libro <em>Operaci\u00f3n Masacre<\/em>, de Rodolfo Walsh<sup><a href=\"#nota12\">(12)<\/a><\/sup>. Tambi\u00e9n es el a\u00f1o de la aparici\u00f3n de <em>El Eternauta<\/em>, de H\u00e9ctor Germ\u00e1n Oesterheld y Francisco Solano L\u00f3pez<sup><a href=\"#nota13\">(13)<\/a><\/sup>, que guarda enormes puntos de semejanza con las obras de Santiago y Ponce: la invasi\u00f3n de una ciudad, el blanco y negro, la cuesti\u00f3n del hero\u00edsmo, la lucha contra un <em>otro <\/em>amenazante, el juego interdimensional y temporal enredado. <em>El Eternauta <\/em>e <em>Invasi\u00f3n<\/em> comparten, adem\u00e1s (como si se tratase de una reciprocidad entre Borges y Oesterheld), las bases en un estadio de f\u00fatbol (en este caso, el Monumental) y, por sobre todas las cosas, la idea del h\u00e9roe colectivo, el grupo que exige la articulaci\u00f3n de diferentes partes para su funcionamiento. Una de las frases que cierra <em>El Eternauta<\/em> bien podr\u00eda emplearse en ambas obras: \u201cLos <strong>ellos<\/strong> descargar\u00e1n sobre nosotros su espantosa invasi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfQu\u00e9 hacer para evitar tanto horror?\u201d<sup><a href=\"#nota14\">(14)<\/a><\/sup>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1987, por su parte, es el a\u00f1o del levantamiento de los carapintadas liderados por Aldo Rico y el posterior \u201cLa casa est\u00e1 en \u00f3rden\u201d de Alfons\u00edn, en Semana Santa. Tambi\u00e9n es el a\u00f1o de la ley de Obediencia Debida<sup><a href=\"#nota15\">(15)<\/a><\/sup>; el a\u00f1o del robo de las manos de Per\u00f3n, hecho tan absurdo que bien podr\u00eda pertenecer a este universo de parodias y referencias distorsionadas; es el a\u00f1o siguiente a la realizaci\u00f3n de <em>Las veredas de Saturno<\/em>, que posee una frase similar a la del final de <em>Invasi\u00f3n<\/em>, luego del asesinato de Marta y de que la vuelta a Aquilea quede trunca (como todo lo que ocurre en este cosmos interminable): \u201cEmpezar todo de nuevo. De otra manera, todo de nuevo otra vez\u201d. Es una <em>historia de la frustraci\u00f3n<\/em>. 1987, en un bucle infinito, provocar\u00eda de manera incesante que los diferentes encuentros entre las partes en contienda no tengan fin.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/13.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6663\" width=\"552\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/13.jpg 596w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/13-300x120.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 552px) 100vw, 552px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Eternauta<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Un <em>fantasma <\/em>invasor intermitente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si algo precisan los resistentes de Santiago y Ponce es tiempo. Tiempo para retrasar la invasi\u00f3n de los que llegan, sesenta minutos antes de que el programa quede sin recursos y sin la posibilidad de comunicar los \u201cintereses ocultos\u201d del gobierno y Marcato. En <em>Invasi\u00f3n<\/em>, la cuesti\u00f3n temporal roza la metaf\u00edsica: \u201cTantos a\u00f1os sin salir de las v\u00edsperas, este d\u00eda es hoy\u201d, expresa Don Porfirio al comienzo de la pel\u00edcula. Siempre <em>al borde de<\/em>, pero jam\u00e1s lo concreto. Algunos carteles que anunciaban el estreno de <em>Invasi\u00f3n <\/em>clamaban: \u201cEstamos en v\u00edsperas de invasi\u00f3n\u201d; otro, \u201cAviso a la poblaci\u00f3n \/ El peligro es inminente \/ Hoy es la v\u00edspera de invasi\u00f3n\u201d. Pero el film \u201cresult\u00f3 ser una demora m\u00e1s\u201d<sup><a href=\"#nota16\">(16)<\/a><\/sup>. La pel\u00edcula finaliza con la invasi\u00f3n proveniente del r\u00edo y toda una maquinaria puesta en acci\u00f3n, desenlace similar al de la posterior <em>\u2026 (Puntos suspensivos) <\/em>(Edgardo Cozarinsky, 1971)<sup><a href=\"#nota17\">(17)<\/a><\/sup>. Ah\u00ed, un paneo arranca con el plano general de la ciudad amanecida y calma sin saber que \u201choy llegan los b\u00e1rbaros\u201d, como indica la voz en <em>off<\/em> que recita el poema de Konstantino Kavafis (\u201cEsperando a los b\u00e1rbaros\u201d). La c\u00e1mara se desplaza suavemente hacia el r\u00edo, encuadra el puerto con un sol despampanante para luego, mediante un <em>zoom in<\/em>, obturar como \u00faltima imagen una estatua en armas, expectante.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Historia de lo oculto<\/em>, la demora est\u00e1 signada por el conteo del reloj de <em>60 minutos antes de la medianoche<\/em>. Cuando ese reloj llega a cero y tiene lugar la \u00faltima palabra de Marcato (que no llega a o\u00edrse), el blanco y negro se transforma en colores. En primer plano tenemos el rostro confundido de Natalia ante la estramb\u00f3tica situaci\u00f3n. No hay un vistazo final a c\u00e1mara como en <em>Invasi\u00f3n<\/em>, pero a\u00fan as\u00ed la mirada de Natalia que apunta hacia un costado es incre\u00edblemente enigm\u00e1tica. Como si divisara lo que se oculta tras \u201cabrir esa puerta\u201d. No sabemos qu\u00e9 ocurre ni qu\u00e9 se desata en esa nueva transformaci\u00f3n de la realidad. El sonido ensordecedor del mar impregna la pantalla de negro y comienza la secuencia de t\u00edtulos. El agua corre y trae consigo la confusi\u00f3n y el engendramiento de un mundo desconocido.<sup><a href=\"#nota18\">(18)<\/a><\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-5 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"615\" data-id=\"6665\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/14-1024x615.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6665\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/14-1024x615.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/14-300x180.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/14-768x461.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/14.png 1275w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"540\" data-id=\"6664\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/15-1024x540.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6664\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/15-1024x540.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/15-300x158.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/15-768x405.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/15.png 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Invasi\u00f3n \/ Historia de lo oculto<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:18px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Volviendo al poema de Kavafis: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 esta inacci\u00f3n en el Senado? \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n ah\u00ed sentados sin legislar los Senadores?\u201d \u00bfPor qu\u00e9 nadie parece inmutarse ante la invasi\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 la gente no busca defenderse? \u201cPorque hoy llegar\u00e1n los b\u00e1rbaros. Ya legislar\u00e1n los b\u00e1rbaros, cuando lleguen\u201d. Un interesante film para relacionar con <em>Invasi\u00f3n<\/em> es <em>Paula cautiva <\/em>(Fernando Ayala, 1963). La pel\u00edcula tiene como eje la visita de unos empresarios estadounidenses en busca de un acuerdo econ\u00f3mico-comercial con Argentina. Una vez dentro, ser\u00e1n atendidos como maraj\u00e1s por una empresa que ofrece servicios de agasajamiento con bellas mujeres, o con representaciones gauchescas en una finca llamada \u201cLa cautiva\u201d (hay, adem\u00e1s, cierta actitud pasiva del ciudadano natal ante el <em>invasor<\/em>). \u201c\u00bfPor qu\u00e9 nuestros dos c\u00f3nsules y pretores salieron hoy con rojas togas bordadas; por qu\u00e9 llevan brazaletes con tantas amatistas y anillos engastados y esmeraldas rutilantes; por qu\u00e9 empu\u00f1an hoy preciosos b\u00e1culos en plata y oro magn\u00edficamente cincelados? Porque hoy llegar\u00e1n los b\u00e1rbaros; y espect\u00e1culos as\u00ed deslumbran a los b\u00e1rbaros\u201d, sentencia uno de los fragmentos del poema. La pel\u00edcula de Ayala posee un momento de viraje hacia la realidad pol\u00edtica de manera atroz: en la \u00faltima media hora, las radios y la televisi\u00f3n transmiten el caos institucional entre la Casa de Gobierno y las tropas militares, en una situaci\u00f3n que recuerda al derrocamiento a Arturo Frondizi un a\u00f1o antes del estreno del film. Entre el barullo, un botones comenta: \u201cqu\u00e9 macana, van a suspender el f\u00fatbol\u201d, dando lugar a un montaje paralelo entre el desbarajuste gubernamental y el partido, escena que parece coincidir con el partido que esperan escuchar los hombres del principio de <em>Invasi\u00f3n <\/em>mientras el grupo resistente planea la represi\u00f3n del ataque de los invasores. Momento que a su vez reverbera en una frase que Herrera le expresa a Don Porfirio: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 morir por gente que no quiere defenderse?\u201d, cuando este le asigna una tarea que lo termina por derrotar mortalmente. A\u00fan as\u00ed, asume su destino. Ayala, por su parte, ofrece a <em>Paula cautiva <\/em>un final redentor para el personaje argentino que integra el empresariado estadounidense, el aparente traidor. La manera de finalizar las pel\u00edculas en el caso de Ayala, con su Argentina ligeramente desdibujada, dista de la que vemos en Santiago o en Ponce, donde la toma de decisiones resulta consecuente desde un principio y es justamente esa convicci\u00f3n la que termina por firmar el coraje de enfrentar al enemigo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si <em>Paula cautiva <\/em>toma el f\u00fatbol como m\u00e1scara del desacuerdo pol\u00edtico e <em>Invasi\u00f3n<\/em> como la bambalina de una operaci\u00f3n defensora, Santiago reivindica <em>eso<\/em> popular que tiene el sentir deportivo: su pel\u00edcula culmina en un estadio de f\u00fatbol. Si bien hay una peque\u00f1a coda, la placa de <strong>FIN<\/strong> se imprime sobre el c\u00e9sped de la Bombonera, en toda su grandilocuencia. No tan diferente resulta el desenlace de <em>Historia de lo oculto<\/em>, con los bombos y fuegos artificiales que estallan fuera de campo hacia el final de la transmisi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 ocurre all\u00ed, en la masa que explota y toca bocinas apenas termina el programa? Parece haber una resoluci\u00f3n similar: dentro de ese compendio de referencias, parodias y brujos aparece, podr\u00edamos decir, lo nacional y popular, lo propio; el estadio de f\u00fatbol como lugar m\u00edtico en donde fallece el h\u00e9roe, y la manifestaci\u00f3n emergiendo como representante de la resistencia. En ese \u00faltimo momento se reconoce cierta cuesti\u00f3n del presente: caminar en una marcha, escuchar los petardos, sentir la vor\u00e1gine.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/18-1024x617.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6666\" width=\"546\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/18-1024x617.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/18-300x181.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/18-768x463.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/18.png 1275w\" sizes=\"(max-width: 546px) 100vw, 546px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Invasi\u00f3n<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEl futuro que viene?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La entrega del futuro (destacan los personajes de <em>Historia de lo oculto<\/em> al pronunciar: \u201cSe acab\u00f3 el futuro\u201d) es una constante, un desentendimiento de la memoria colectiva. Junto con la frase que enuncia Marcato (\u201cHace cuatro a\u00f1os\u2026\u201d), se comprende una idea pareja en ambos lados. El futuro se acab\u00f3 y Argentina <em>ya no es<\/em>. Lo que queda es el resto de un porvenir fantasmag\u00f3rico. Mientras tanto, los b\u00e1rbaros est\u00e1n a la espera.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como la pel\u00edcula que sirve de ep\u00edgrafe a este texto, <em>El pr\u00edncipe de las tinieblas,<\/em> funde a negro antes de que su protagonista abra (nuevamente) las puertas a la Oscuridad, los universos de <em>Invasi\u00f3n <\/em>e <em>Historia de lo oculto<\/em> impulsan la apertura a esos mundos delirantes en sus respectivos deselances \u2014uno, con las armas encima; el otro, con la desembocadura en ese mundo desconocido a todo color\u2014. Esas c\u00f3smicas amenazas ofrecen a aquella <em>minor\u00eda consciente<\/em> una lucha constante: abrir las puertas para que los invasores sigan apareciendo. Y combatirlos; que sean la excusa perfecta para tener h\u00e9roes y hero\u00ednas. Encuadrar esos mares eternos que traen consigo el delirio y la aventura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por si acaso, encendamos los candiles. Es posible que los brujos piensen en volver.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-6 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"616\" data-id=\"6667\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/20-1024x616.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6667\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/20-1024x616.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/20-300x181.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/20-768x462.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/20.png 1276w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"539\" data-id=\"6668\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/21-1024x539.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6668\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/21-1024x539.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/21-300x158.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/21-768x405.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/21.png 1365w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Invasi\u00f3n \/ Historia de lo oculto<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:33px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota1\"><strong>1 <\/strong>T\u00e9rmino acu\u00f1ado por Marcos Adri\u00e1n P\u00e9rez Llah\u00ed en \u201cTema del sitiador y del sitiado\u201d, en <em>Una historia del cine pol\u00edtico y social en Argentina. Formas, estilos y registros (1969-2009)<\/em> (comp. Pablo Piedras y Ana Laura Lusnich, Nueva Librer\u00eda, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota2\"><strong>2<\/strong>&nbsp;\u201cLa salvaci\u00f3n por la violencia: <em>Invasi\u00f3n<\/em> y <em>La hora de los hornos<\/em>\u201d, en <em>Episodios cosmopolitas en la cultura argentina <\/em>(Santiago Arcos editor \/ Parabellum, 2009), p. 104.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota3\"><strong>3<\/strong>&nbsp;A diferencia de <em>Invasi\u00f3n<\/em>, las calles en <em>Historia de lo oculto<\/em> est\u00e1n vac\u00edas; no hay masa, no hay un <em>tumulto inconsciente<\/em>. Los ciudadanos aparecer\u00e1n fuera de campo reci\u00e9n en el desenlace.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota4\"><strong>4<\/strong>&nbsp;Esto es, 1987, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s del regreso a la democracia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota5\"><strong>5<\/strong>&nbsp;En ambas pel\u00edculas, vale decirlo, tambi\u00e9n tiene lugar la traici\u00f3n. En <em>Invasi\u00f3n<\/em>, el mujeriego y encantador Lebendiger (Daniel Fern\u00e1ndez) encuentra su fin al ser traicionado por una mujer que lo lleva a su cuarto, luego de una seducci\u00f3n. En <em>Historia de lo oculto<\/em>, la traici\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s dolorosa, pues se produce dentro del propio grupo resistente: Abel aprovecha el instante de trance psicod\u00e9lico para asesinar a Lucho y herir a Mar\u00eda. El tema del traidor y del h\u00e9roe, podr\u00edamos decir, aunque Abel no sea ning\u00fan Fergus Kilpatrick.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota6\"><strong>6<\/strong>&nbsp;\u201cMilonga de Manuel Flores\u201d, escrita por Borges y musicalizada por Anibal Troilo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota7\"><strong>7<\/strong>&nbsp;Jos\u00e9 Miccio, en \u201c<a href=\"https:\/\/calandacritica.com\/2021\/12\/21\/cine-argentino-2021-diez-apuntes-y-una-moraleja-por-jose-miccio\/\">Cine argentino 2021: siete apuntes y una moraleja<\/a>\u201d, publicado en <em>Calanda &#8211; Cr\u00edtica de cine<\/em>, destaca: \u201cTeniendo en cuenta todo esto, que hace del juego alusi\u00f3n-desv\u00edo un sistema y no una excepci\u00f3n [aludiendo a los juegos que presenta <em>Historia de lo oculto<\/em> respecto a las referencias culturales, algunas ver\u00eddicas, y a las hist\u00f3ricas deformadas o distorsionadas], tal vez no sea exagerado decir que el \u2018Ahora nos toca a nosotros\u2019 con el que termina <em>Invasi\u00f3n<\/em> se convierte en el \u2018Ahora todo est\u00e1 en manos de ustedes\u2019 con el que (casi) comienza <em>Historia de lo oculto\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota8\"><strong>8<\/strong> P\u00e9rez Llah\u00ed, en \u201cTema del sitiador y del sitiado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota9\"><strong>9<\/strong>&nbsp;Iv\u00e1n Zgaib, en <a href=\"http:\/\/lavidautil.net\/2022\/03\/26\/historia-de-lo-oculto-el-terror-sale-del-closet\/\">\u201cEl terror sale del closet\u201d<\/a>, publicado en <em>La vida \u00fatil<\/em>, esboza un posible camino del g\u00e9nero de horror y fant\u00e1stico actual (entremezcla de cine y literatura) mencionando, adem\u00e1s de Enriquez y Feiling, a los escritores Tom\u00e1s Downey, Samanta Schweblin, Celso Lunghi, Diego Muzzio y Luciano Lamberti.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota10\"><strong>10&nbsp;<\/strong>Debo esta informaci\u00f3n a una entrevista realizada a Cristian Ponce en <em>Sin Country Podcast.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota11\"><strong>11<\/strong>&nbsp;Aguilar, en \u201cLa salvaci\u00f3n por la violencia: <em>Invasi\u00f3n<\/em> y <em>La hora de los hornos<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota12\"><strong>12<\/strong>&nbsp;<em>Operaci\u00f3n Masacre <\/em>es una novela de no-ficci\u00f3n en la que Walsh recrea lo sucedido en los fusilamientos de Jos\u00e9 Le\u00f3n Su\u00e1rez, en 1956. Dicho sea de paso, Walsh es otro periodista que iba con un rev\u00f3lver encima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota13\"><strong>13<\/strong>&nbsp;Horacio Gonz\u00e1lez, en un <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=yajYBo7pBw4&amp;t=1258s\">debate sobre Borges<\/a> junto a Jos\u00e9 Pablo Feinmann, realiza una comparaci\u00f3n entre el libro de Walsh y el de Oesterheld: \u201cun grupo de criaturas que no sabe qu\u00e9 va a pasar; sometido a desaf\u00edos mucho mayores que los que puede encarar si se atiene a su propia fuerza\u201d, y resalta que ambos ocurren en la zona norte del Gran Buenos Aires, \u201cdonde comienza la nevada mortal de <em>El Eternauta<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota14\"><strong>14<\/strong>&nbsp;<em>El Eternauta<\/em> (H\u00e9ctor Germ\u00e1n Oesterheld y Francisco Solano L\u00f3pez, Doedytores, 2012), p. 351.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota15\"><strong>15<\/strong>&nbsp;Ley que establec\u00eda la impunidad de cr\u00edmenes durante la \u00faltima dictadura militar alegando que algunos imputados actuaban bajo coerci\u00f3n, en virtud de \u00f3rdenes superiores. Hacia fines de 1986, otra ley (Punto final) ordenaba concluir con las investigaciones por los mismos delitos de terrorismo de estado a quienes no se citaran en un plazo de 60 d\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota16\"><strong>16<\/strong>&nbsp;Aguilar, en \u201cLa salvaci\u00f3n por la violencia: <em>Invasi\u00f3n<\/em> y <em>La hora de los hornos<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota17\"><strong>17<\/strong>&nbsp;Este final llega tras la inserci\u00f3n de un fragmento de<em> Nosferatu <\/em>(F. W. Murnau, 1922) \u2014la muerte del Conde Orloc luego de su llegada en barco, trayendo la peste y la enfermedad\u2014. A\u00fan mejor es compararla con la versi\u00f3n de 1979, realizada por Herzog, en la cual la llegada del vampiro trae consigo una invasi\u00f3n de ratas que los habitantes nativos toman como algo cotidiano, conviviendo pasivamente con la peste y un destino mortal. Tambi\u00e9n en otra pel\u00edcula que comparti\u00f3 festival (Mar del Plata) con <em>Historia de lo oculto<\/em>, <em>Adi\u00f3s a la memoria <\/em>(Nicol\u00e1s Prividera, 2020), se destacan ideas con respecto a una <em>peste <\/em>(el neoliberalismo) que ingresa en la vida socio-pol\u00edtica. Su cualidad denunciante y car\u00e1cter de cine-ensayo la acerca a la l\u00ednea Solanas, cuya contraparte de Santiago ser\u00eda Ponce, si dividi\u00e9ramos el espectro en <em>Invasi\u00f3n <\/em>\/ <em>La hora de los hornos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota18\"><strong>18<\/strong>&nbsp;En el podcast mencionado anteriormente (nota n\u00ba10), Ponce reconoce la influencia del final de <em>El planeta de los simios<\/em> (Franklin J. Schaffner, 1968) en el desenlace de <em>Historia de lo oculto<\/em> en cuanto al uso del mar en medio de la confusi\u00f3n y desolaci\u00f3n por el descubrimiento de la deformaci\u00f3n de lo que alguna vez fue el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La realidad invade una ficci\u00f3n ya de por s\u00ed alterada, como si Aquilea estuviera completando, batalla a batalla, un porcentaje de absoluta transformaci\u00f3n (o bien, Aquilea es la ciudad original y Buenos Aires aquella que emerge). La copia comienza a posarse sobre lo conocido. 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