{"id":7000,"date":"2023-02-01T16:21:13","date_gmt":"2023-02-01T16:21:13","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=7000"},"modified":"2023-02-01T16:24:04","modified_gmt":"2023-02-01T16:24:04","slug":"naruse-el-plano-compartido-jacques-ranciere-2001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2023\/02\/01\/naruse-el-plano-compartido-jacques-ranciere-2001\/","title":{"rendered":"Naruse, el plano compartido (Jacques Ranci\u00e8re, 2001)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La versi\u00f3n original de este art\u00edculo, &#8220;Naruse, le plan partag\u00e9&#8221;, fue publicada originalmente en el n\u00famero 556 de la revista <\/em>Cahiers du cin\u00e9ma<em>, n\u00b0556 (abril\/2001).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n: Miguel Savransky<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Dos ni\u00f1as, un gato, un caballo, dos actores. Tal podr\u00eda ser la ecuaci\u00f3n del cine de Naruse, la figuraci\u00f3n de esta igualdad \u2014de razones y situaciones, de planos y de los que ocupan el plano\u2014 que le da su estilo tan particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Comencemos por las ni\u00f1as, y por este episodio extraordinario de <em>Sinceridad<\/em>. La peque\u00f1a Nobuko se enter\u00f3 de que su padre, Kei, estuvo comprometido en otro tiempo con Utatsa, la madre de su amiga Tomiko. Pasado el trauma inicial, ellas se divierten imaginando qu\u00e9 habr\u00eda pasado si Kei no hubiera sacrificado su amor por el atractivo de un casamiento por dinero. No habr\u00eda existido ninguna de las dos, sino otra persona que habr\u00eda sido a medias una, a medias la otra. Las ni\u00f1as sue\u00f1an. La c\u00e1mara no sue\u00f1a. Ella dispone los sue\u00f1os en espacios y en figuras. Pues se ha acercado a los rostros y encuadra ahora, separados por el vac\u00edo central, dos mitades de rostros que ocupan los dos bordes de la imagen: dos semic\u00edrculos semejantes que vacilan entre el cuadro abstracto (<em>Composici\u00f3n con medias figuras<\/em>) y la ilustraci\u00f3n de una canci\u00f3n infantil (\u201cManzana reineta y manzana api\u201d). Este plano compartido podr\u00eda resumir la dramaturgia de las pel\u00edculas de Naruse, la manera en que la f\u00e1bula se traduce en la distribuci\u00f3n de los planos y el reparto de la imagen.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Sincerity-1939-Mikio-Naruse.avi_snapshot_00.21.42_2023.01.29_23.59.37.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7001\" width=\"500\" height=\"378\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Sincerity-1939-Mikio-Naruse.avi_snapshot_00.21.42_2023.01.29_23.59.37.png 720w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Sincerity-1939-Mikio-Naruse.avi_snapshot_00.21.42_2023.01.29_23.59.37-300x227.png 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Sinceridad<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Se sabe que la trama, en Naruse, est\u00e1 marcada por la desgracia. Pero es necesario precisar su naturaleza. No es solamente el hecho de las vidas perdidas: amores sacrificados al dinero o a la convenci\u00f3n, vidas quebradas o desorientadas por la guerra, la servidumbre femenina de esposas, sirvientas o geishas. Es sobre todo que estas desgracias est\u00e1n sometidas a una gran ley de equivalencia. Esto debe entenderse en dos sentidos: en primer lugar, una desgracia no se intercambia en general sino por otra, m\u00e1s \u00edntima. El espectador de <em>Tormento<\/em> espera ver a Reiko, la valiente viuda, luchar en vano para salvar el peque\u00f1o negocio familiar, amenazado por los grandes supermercados, y sacar a su joven cu\u00f1ado de una vida de delincuencia. Pero su desgracia ir\u00e1 completamente en otra direcci\u00f3n. La revoluci\u00f3n del comercio permitir\u00e1 transformar el peque\u00f1o almac\u00e9n en un gran supermercado, y a sus cu\u00f1adas echarla de la nueva empresa. La err\u00e1tica vida del joven Shoji revelar\u00e1 ser la consecuencia de un apasionado amor por Reiko, doce a\u00f1os mayor que \u00e9l. Y este amor imposible terminar\u00e1 en una muerte de la que no se sabr\u00e1 si es un accidente o un suicidio. Este pasaje de desdicha en desdicha a trav\u00e9s de la dicha est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda inversi\u00f3n aristot\u00e9lica. Nunca hay un golpe de efecto en Naruse: s\u00f3lo equivalencias y sustituciones. Tomiko y Nobuko est\u00e1n en lugar del hijo que habr\u00edan tenido Kei y Utatsa. Estos no se reencontrar\u00e1n m\u00e1s que para un episodio accidental. Y el conflicto irresoluble se arreglar\u00e1 por intermedio de las idas y vueltas de una mu\u00f1eca. El intercambio de ni\u00f1os, un elemento importante de la dramaturgia de Naruse, tendr\u00e1 un tipo de violencia completamente distinto en <em>Hikinige<\/em>, donde la madre del ni\u00f1o atropellado quiere vengarse matando al hijo de la conductora, sin llegar a superar la mirada del ni\u00f1o rico, por completo semejante al suyo. Y finalmente, la que le arrebat\u00f3 a su hijo le robar\u00e1 tambi\u00e9n su venganza.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la equivalencia quiere decir otra cosa: no hay ninguna raz\u00f3n fundamental para que las cosas sean de otra manera que como son. No hay raz\u00f3n para pensar que todo ir\u00eda bien si Keiko se rebelara y aceptara reconocer su propio amor por Shoji. Las viudas de <em>Nubes de verano<\/em> o <em>Cuando una mujer sube la escalera<\/em> que aceptan nuevos amores se encuentran solas al final, una al trazar su surco en el arrozal, la otra al subir la escalera del bar. Tampoco hay ninguna raz\u00f3n decisiva para lamentar la elecci\u00f3n de Kei o la resignaci\u00f3n de Utatsa. Los matrimonios por amor de <em>El almuerzo<\/em> o de <em>Anzukko <\/em>no son m\u00e1s felices que los matrimonios arreglados. Y los peque\u00f1os pu\u00f1os de Tomiko, masajeando a su madre, agradecen y castigan a la vez ese deseo contrariado que le ha valido la vida. Una pel\u00edcula de Naruse nunca decide entre los mundos y las l\u00f3gicas que opone. Su estructura siempre se asemeja al viaje que conduce a Kumiko, en <em>\u00a1Esposa! \u00a1S\u00e9 como una rosa!<\/em>, a la segunda pareja de su padre. Ella viene oficialmente para pedirle a \u00e9ste que asista a su boda, secretamente para romper la pareja ad\u00faltera. La vista del segundo hogar la har\u00e1 renunciar a este segundo objetivo. El padre la seguir\u00e1 entonces para cumplir con sus obligaciones y regresar\u00e1 para reunirse con la que se ha vuelto su verdadera familia. No hay ninguna raz\u00f3n para aprobar o para desaprobar a los que buscan su dicha en otra parte en vez de a las que permanecen obstinadamente fieles a los muertos o a los infieles. Ir\u00f3nicamente, la velada en el hogar ileg\u00edtimo va a estar consagrada a la revisi\u00f3n de una lecci\u00f3n moral sobre los deberes de la familia, recitada en el tono de la m\u00e1s profunda convicci\u00f3n por el hijo ad\u00faltero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"7003\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1951-Meshi-El-almuerzo.mkv_snapshot_00.04.29_2023.01.30_00.28.51-1024x768.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7003\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1951-Meshi-El-almuerzo.mkv_snapshot_00.04.29_2023.01.30_00.28.51-1024x768.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1951-Meshi-El-almuerzo.mkv_snapshot_00.04.29_2023.01.30_00.28.51-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1951-Meshi-El-almuerzo.mkv_snapshot_00.04.29_2023.01.30_00.28.51-768x576.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1951-Meshi-El-almuerzo.mkv_snapshot_00.04.29_2023.01.30_00.28.51.png 1440w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"544\" data-id=\"7002\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Anzukko-1958-Mikio-Naruse.avi_snapshot_00.48.17_2023.01.30_01.32.27.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7002\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Anzukko-1958-Mikio-Naruse.avi_snapshot_00.48.17_2023.01.30_01.32.27.png 720w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Anzukko-1958-Mikio-Naruse.avi_snapshot_00.48.17_2023.01.30_01.32.27-300x227.png 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>El almuerzo \/ Anzukko<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:13px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero no es la vanidad de todos los fines y un retorno schopenhaueriano a la nada de la voluntad lo que la dramaturgia naruseana opone al nudo aristot\u00e9lico de las acciones. Es m\u00e1s bien una ley de la igualdad generalizada. Si ning\u00fan episodio conlleva la decisi\u00f3n, si ninguna elecci\u00f3n es privilegiada, ning\u00fan plano entonces constri\u00f1e al plano siguiente. Ninguna fatalidad se cumple ni se revierte, nada se desanuda porque nada est\u00e1 anudado verdaderamente. Esta ley afecta espectacularmente los finales de las pel\u00edculas, casi siempre en movimiento hacia un futuro indeterminado, a veces hacia un futuro ya pasado, como en <em>Hideko, cobradora de autob\u00fas<\/em>, donde la joven declama alegremente la perorata de gu\u00eda que debe salvar su autob\u00fas, sin saber que \u00e9ste ya fue vendido. A\u00f1adamos: sin que eso tenga importancia. No m\u00e1s importancia que el globo, perdido por los ni\u00f1os de al lado, que reconcilia en el plano final \u2014\u00bfpor cu\u00e1nto tiempo?\u2014 a la desunida pareja de <em>Lluvia repentina<\/em>. Pero la ley vale tambi\u00e9n para todas las secuencias: ning\u00fan plano est\u00e1 supuesto por el que lo precede. Es aqu\u00ed que entra en juego el gato: el que se estira en <em>El almuerzo <\/em>o <em>El rel\u00e1mpago<\/em>, indiferente a cualquier drama familiar, y m\u00e1s a\u00fan el que pasa sobre la pared en <em>A la deriva<\/em>. La casa de las geishas va a la deriva y tiene problemas con la polic\u00eda. Para ganar un aliado, la patrona invit\u00f3 al polic\u00eda de paso. Le pide a la criada que vaya discretamente a pedir fideos en el restaurante de la parte de atr\u00e1s. En el momento en que el plato pasa por encima de la peque\u00f1a pared, aparece el gato, andando decididamente en su direcci\u00f3n. Se espera un episodio tragic\u00f3mico: los fideos derramados, el polic\u00eda alarmado&#8230; Pero nada de esto ocurre. La c\u00e1mara encadena simplemente las actividades del d\u00eda siguiente. Tal vez un s\u00edmbolo del plano naruseano. \u00c9ste puede estar unido al siguiente por un cl\u00e1sico fundido-encadenado o conectarse repentinamente con un episodio que nada anunciaba. Puede transportarnos sin transici\u00f3n al pasado o, al rev\u00e9s, traducir el desv\u00edo de la memoria o del deseo mediante procedimientos vistosos: desenfoques que introducen un <em>flashback<\/em> (<em>Tres hermanas de coraz\u00f3n puro<\/em>) o sobreexposici\u00f3n de escenas imaginadas (<em>Hikinige<\/em>). Pero conserva siempre algo de la despreocupaci\u00f3n del gato que se despierta o pasa, descuidado de lo que precedi\u00f3 y de lo que seguir\u00e1. Esta indiferencia del gato est\u00e1 en el coraz\u00f3n de las secuencias m\u00e1s dram\u00e1ticas de Naruse: as\u00ed, cuando el ni\u00f1o al que la falsa criada de <em>Hikinige<\/em> busca hacer atropellar por venganza se mantiene imperturbable entre dos flujos de coches, oponiendo su seguro instinto de peque\u00f1o animal al proyecto criminal tanto como a la angustia de verlo triunfar. La invulnerabilidad del ni\u00f1o-gato es, en definitiva, la del plano que lleva a su \u00fanica igualdad y a su renacimiento perpetuo a las diversas apat\u00edas ficcionales: abulia de los hombres que no quieren perder ni a la mujer ni a la amante, resignaci\u00f3n de las mujeres que no se atreven a seguir su deseo, nihilismo de los j\u00f3venes que no \u201cpidieron nacer\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Nagareru-Mikio-Naruse-1956BDRip-PdB.mkv_snapshot_01.03.02_2023.01.30_18.43.34.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7004\" width=\"501\" height=\"376\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Nagareru-Mikio-Naruse-1956BDRip-PdB.mkv_snapshot_01.03.02_2023.01.30_18.43.34.png 960w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Nagareru-Mikio-Naruse-1956BDRip-PdB.mkv_snapshot_01.03.02_2023.01.30_18.43.34-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Nagareru-Mikio-Naruse-1956BDRip-PdB.mkv_snapshot_01.03.02_2023.01.30_18.43.34-768x576.png 768w\" sizes=\"(max-width: 501px) 100vw, 501px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>A la deriva<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La gran cuesti\u00f3n, el gran \u00e9xito de los personajes es entonces saber, como las chicas de <em>Sinceridad<\/em>, compartir este plano de igualdad definido por la equivalencia de razones contrarias. Esto puede coincidir con el cuadro visual del plano y utilizar a ese efecto el cuadro de la casa tradicional con sus tensiones inversas de promiscuidad, que proh\u00edbe cualquier secreto, y de escalonamiento en profundidad donde se distribuyen las actividades que se oponen, se concilian o se ignoran. Pero esas sabias distribuciones de personajes y acciones no son una cuesti\u00f3n de virtuosidad \u201cformal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellas definen un plano de coexistencia en el que cada uno debe aprender a encontrar alojamiento: as\u00ed en <em>\u00a1Esposa! \u00a1S\u00e9 como una rosa!<\/em>, donde la visitante, al principio aislada en el piso donde vienen a saludarla, poco a poco se integra visualmente al espacio de la familia ileg\u00edtima. El reparto puede tambi\u00e9n definirse por la relaci\u00f3n de dos planos sim\u00e9tricos, como en <em>La voz de la monta\u00f1a<\/em>, donde el suegro y la nuera est\u00e1n unidos a la distancia por la vela con la que cada uno de ellos, durante la tormenta, inspecciona las posibles filtraciones de agua, o por la intimidad distante del campo y el fuera de campo: as\u00ed, Reiko, tras la declaraci\u00f3n de amor de su cu\u00f1ado, tiembla al escucharlo bajar la escalera y pasar contra el panel que los separa: miedo de que \u00e9l entre, deseo secreto de que lo haga, verg\u00fcenza con respecto a este deseo. Un personaje tumbado, un personaje de pie, tal es la c\u00e9lula del plano naruseano: maridos cascarrabias o j\u00f3venes desocupados junto a una madre o una mujer que se pone a trabajar; solicitud de un cuerpo tumbado por otro que el tormento mantiene de pie, o de un cuerpo arrodillado a la cabecera de un cuerpo sufriente: como en la habitaci\u00f3n de hotel de <em>Nubes dispersas<\/em>, donde Mishima, afectado por la fiebre, es el objeto de cuidados de la se\u00f1ora Eda, y donde todo est\u00e1 dicho por el juego de manos que se ocupan de preparar el hielo antes de abandonarse en las manos del enfermo. Ese reparto precario sigue siendo la dicha esencial de aquellos a los que siempre terminar\u00e1 por separar un tren o un barco.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"7005\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.20_2023.01.30_01.19.50-1024x768.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7005\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.20_2023.01.30_01.19.50-1024x768.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.20_2023.01.30_01.19.50-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.20_2023.01.30_01.19.50-768x576.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.20_2023.01.30_01.19.50.png 1440w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"7006\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.26_2023.01.30_01.18.57-1024x768.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7006\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.26_2023.01.30_01.18.57-1024x768.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.26_2023.01.30_01.18.57-300x225.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.26_2023.01.30_01.18.57-768x576.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Yama-no-oto-Mikio-Naruse-1954.mkv_snapshot_00.25.26_2023.01.30_01.18.57.png 1440w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>La voz de la monta\u00f1a<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:13px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La perseverancia del plano se gana as\u00ed con la simple \u00e9tica de la resignaci\u00f3n. Hay que aprender a aguantar \u2014a quedarse y a comportarse bien\u2014 el tiempo que haga falta. La virtud c\u00edvica es entonces id\u00e9ntica a la del actor. <em>Actores itinerantes<\/em>: esta pel\u00edcula \u201cmenor\u201d contiene quiz\u00e1s la po\u00e9tica y la moral del realizador. Hay que decir que los actores son poco habituales. Su personaje: el del caballo. Uno hace de las patas delanteras, el otro de las traseras. Ellos aseguran que se necesitan diez a\u00f1os de estudio. Y no cesan de perfeccionarse observando durante horas a los verdaderos caballos. Esta dicha mim\u00e9tica es perturbada cuando la cabeza de cart\u00f3n del caballo, da\u00f1ada y mal reparada, viene a oponer su rid\u00edculo a su ciencia. Entonces ellos hacen huelga por la dignidad del actor. Su patr\u00f3n encuentra la soluci\u00f3n: contratar un verdadero caballo sabio. Los espectadores est\u00e1n dispuestos a preferir el real a la copia, incluso aceptando que no sepa comportarse y haga pis en el escenario. Pero los actores no lo entienden de esta manera. Piafando y relinchando mejor por estudio que el verdadero por naturaleza, ellos sabr\u00e1n al final ponerlo en fuga. La <em>m\u00edmesis <\/em>es ante todo una moral: poner en su lugar a la naturaleza, sus necesidades y sus dolores. \u201cNo quiero que me compadezcan\u201d, dice Michyo en <em>El almuerzo<\/em>. Pero, \u00bfqui\u00e9n sentir\u00e1 compasi\u00f3n por Setsuko Hara? La <em>kath\u00e1rsis <\/em>es eso. Purificar la compasi\u00f3n cuando la probabilidad de la desdicha ya ha purificado el temor, es a trav\u00e9s de este programa que este cine moderno, sin nudo ni desenlace, reencuentra la vieja moral de la <em>m\u00edmesis<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se sabe que la trama, en Naruse, est\u00e1 marcada por la desgracia. Pero es necesario precisar su naturaleza. No es solamente el hecho de las vidas perdidas: amores sacrificados al dinero o a la convenci\u00f3n, vidas quebradas o desorientadas por la guerra, la servidumbre femenina de esposas, sirvientas o geishas. 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