{"id":8788,"date":"2023-11-07T02:28:14","date_gmt":"2023-11-07T02:28:14","guid":{"rendered":"https:\/\/taipeirevista.com\/?p=8788"},"modified":"2023-11-10T13:20:18","modified_gmt":"2023-11-10T13:20:18","slug":"buenos-aires-nos-pertenece","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/taipeirevista.com\/index.php\/2023\/11\/07\/buenos-aires-nos-pertenece\/","title":{"rendered":"Buenos Aires nos pertenece"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Este texto fue escrito originalmente para el libro <\/em>Pull My Daisy y otras experimentaciones. La Generaci\u00f3n Beat y el cine<em> (Alci\u00f3n Editora, 2022), coordinado por Mat\u00edas Carnevale y del cual participaron, entre otros autores, Esteban Moore, Edgardo Scott, Daniel Link, Paula V\u00e1zquez Prieto y Gabriel Orqueda. La versi\u00f3n de Taipei cuenta con algunas modificaciones apenas perceptibles que, sin embargo, lo mejoran notablemente<\/em>. <em>Tambi\u00e9n agradezco a Federico Barea, cuya colaboraci\u00f3n, compartiendo material dif\u00edcil de hallar de varios de los autores aqu\u00ed nombrados, fue central para el desarrollo de este art\u00edculo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:16px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right\">Desl\u00edcese el joven, hienas. Un camino con piedras luminosas saltando hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<cite>Poni Micharvegas, <em>Las horas libres<\/em><sup><a href=\"#nota1\">(1)<\/a><\/sup><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La d\u00e9cada de los sesenta suele ser considerada, en t\u00e9rminos de ebullici\u00f3n art\u00edstica, un per\u00edodo excitante. No es para menos: en muchas ciudades florec\u00edan proyectos culturales de vanguardia, generalmente atravesados por debates alucinados sobre est\u00e9tica y pol\u00edtica. Buenos Aires no era la excepci\u00f3n. As\u00ed y todo, el panorama del cine independiente, vanguardista o experimental de aquellos a\u00f1os no ofrec\u00eda demasiadas conexiones con la literatura <em>beat<\/em>. El honor de funcionar como nexo entre ambos mundos recay\u00f3 en Ricardo Becher, cineasta y publicista que a fines de los sesenta, despu\u00e9s de filmar varios cortometrajes y un largo por encargo llamado <em>Racconto <\/em>(del cual siempre reneg\u00f3)<sup><a href=\"#nota2\">(2)<\/a><\/sup>, se embarc\u00f3 en la experiencia del Grupo de los Cinco, \u201cliderado\u201d por Alberto Fischerman y con N\u00e9stor Paternostro, Ra\u00fal de la Torre y Juan Jos\u00e9 Stagnaro como miembros restantes. Todos los miembros filmar\u00edan un largometraje durante los breves a\u00f1os de existencia del Grupo (1968-1972), y todos terminar\u00edan y estrenar\u00edan el propio, excepto Stagnaro<sup><a href=\"#nota3\">(3)<\/a><\/sup>. Becher, cuya carrera hab\u00eda comenzado a comienzos de la d\u00e9cada como asistente de direcci\u00f3n de Leopoldo Torre Nilsson, era el \u00fanico que ya ten\u00eda un largo previo al nacimiento del Grupo; era, tambi\u00e9n, mayor que los dem\u00e1s por siete u ocho a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tiro de gracia<\/em> est\u00e1 basada en la novela del mismo nombre de Sergio Mulet \u2014tambi\u00e9n coguionista y protagonista\u2014 y reconstruye en clave ficcional el universo art\u00edstico-intelectual que rondaba por aquellos a\u00f1os el bar El Moderno<sup><a href=\"#nota4\">(4)<\/a><\/sup>. En <em>Tiro de gracia<\/em> no solo aparece Mulet, sino tambi\u00e9n otros poetas \u2014y artistas en general\u2014 como Reynaldo Mariani (de aqu\u00ed en m\u00e1s simplemente mariani), Mart\u00edn \u201cPoni\u201d Micharvegas, el pintor Alfredo Plank o Javier Mart\u00ednez (cuya m\u00fasica, por cierto, constituye la banda sonora del film). De los cuatro films conocidos del Grupo de los Cinco, el segundo largo de Becher se encuentra entre los m\u00e1s experimentales y formalmente arriesgados. Y tal vez sea el m\u00e1s revulsivo. Mulet, esbelto y carism\u00e1tico, resulta una compa\u00f1\u00eda inc\u00f3moda, cruda, chocante; es alguien capaz tanto de acostarse con la novia de un amigo que le ofreci\u00f3 alojamiento en su casa como de robarle dinero a su mejor amiga. Si, como se\u00f1ala Fernando Mart\u00edn Pe\u00f1a<sup><a href=\"#nota5\">(5)<\/a><\/sup>, el corto de Becher <em>Crimen<\/em> (1962) hab\u00eda ca\u00eddo mal en ciertos circuitos de izquierda por mostrar a un obrero de la construcci\u00f3n capaz de tener pensamientos (o, peor a\u00fan, recuerdos) asesinos<sup><a href=\"#nota6\">(6)<\/a><\/sup>, es de suponer que algo parecido puede haber ocurrido con <em>Tiro de gracia<\/em> entre algunos miembros del universo retratado<sup><a href=\"#nota7\">(7)<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"480\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.22.37_2023.11.01_17.32.25.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8791\" style=\"aspect-ratio:1.25;width:430px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.22.37_2023.11.01_17.32.25.png 600w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.22.37_2023.11.01_17.32.25-300x240.png 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Tiro de gracia<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Ya en la primera p\u00e1gina de <em>Tiro de gracia<\/em> \u2014la novela\u2014 aparecen algunos indicios para reconstruir cierto clima <em>beat<\/em>: un \u00e9nfasis en los v\u00ednculos grupales \u2014o \u201ctribales\u201d, como dir\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s Becher, sobre otro grupo de amigos, en su cr\u00f3nica novelada<em> La s\u00e9ptima d\u00e9cada<\/em>\u2014, humo y cigarrillos, alcohol, boliches y, sobre todo, la ciudad como presencia constante, esp\u00edritu que propicia encuentros azarosos y funciona como clave, gui\u00f1o, c\u00f3digo grupal \u2014sin ir muy lejos: el radio del circuito art\u00edstico-intelectual en el cual se mov\u00eda este micromundo era acotado, delimitado por una serie de bares, teatros y centros de arte<sup><a href=\"#nota8\">(8)<\/a><\/sup>. La pel\u00edcula comienza con otros indicios igualmente significativos. Violencia (un grupo de amigos d\u00e1ndose caza cerca de un bosque), sexo, camarader\u00eda masculina y una secuencia on\u00edrica que marca de entrada la estructura del film: un ida y vuelta confuso, sin cortes definidos, entre la fantas\u00eda y la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta parece ser: \u00bfes posible partir de nuestro mundo cotidiano para construir una forma que huya tanto del realismo como del costumbrismo, y donde el interior de los personajes tenga tanto peso como el mundo exterior y las relaciones que se dan entre ellos? Como dec\u00eda Jack Kerouac en su \u201cCredo y t\u00e9cnica de la prosa moderna\u201d: \u201cContar la verdadera historia del mundo bajo la forma de un mon\u00f3logo interior\u201d<sup><a href=\"#nota9\">(9)<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"764\" data-id=\"8793\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_04.10_2023.11.01_17.21.41-1024x764.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8793\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_04.10_2023.11.01_17.21.41-1024x764.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_04.10_2023.11.01_17.21.41-300x224.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_04.10_2023.11.01_17.21.41-768x573.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_04.10_2023.11.01_17.21.41.png 1448w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"764\" data-id=\"8792\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_05.36_2023.11.01_17.21.56-1024x764.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8792\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_05.36_2023.11.01_17.21.56-1024x764.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_05.36_2023.11.01_17.21.56-300x224.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_05.36_2023.11.01_17.21.56-768x573.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Crimen-Ricardo-Becher-1962.mkv_snapshot_05.36_2023.11.01_17.21.56.png 1448w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Crimen<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:16px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cCada tanto me abandono y veo al antojo una plaza en alguna parte del planeta donde las mujeres calmas tejen para nadie al sol, las piernas estiradas del bendito entre todas las mujeres.\u201d<\/p>\n<cite>N\u00e9stor S\u00e1nchez, <em>Siberia blues<\/em> <sup><a href=\"#nota10\">(10)<\/a><\/sup><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cVengan a verme,<\/p>\n\n\n\n<p>estoy en el infierno<\/p>\n\n\n\n<p>Vengan a verme,<\/p>\n\n\n\n<p>estoy aqu\u00ed,<\/p>\n\n\n\n<p>este es mi hogar.\u201d<\/p>\n<cite>Manal, &#8220;Estoy en el infierno&#8221;<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Fragmentaria, la novela de Mulet rara vez presenta cortes definidos entre sus secuencias. De una descripci\u00f3n pasamos a un di\u00e1logo a una acci\u00f3n a un mon\u00f3logo interior, as\u00ed una y otra vez. Nada de cap\u00edtulos, nada de apartados; apenas alg\u00fan espacio en blanco cuando una secuencia termina con un di\u00e1logo y la siguiente comienza con otro. Daniel, el protagonista, vive entre bares y camas prestadas, luego de que su novia, Josefina, lo eche de su departamento por llegar tarde todas las noches. Cualquier idealizaci\u00f3n posible de una vida sin rutina desaparece pronto. Por momentos, Daniel parece preso en una pieza <em>bop<\/em>, un mar de incertidumbres. El narrador se burla de \u00e9l: \u201c(&#8230;) para Daniel es muy importante que la gente sepa qui\u00e9n es; y que no le gusta viajar en trenes llenos. Por favor, nadie crea que es por comodidad. No. Es por rebeld\u00eda\u201d<sup><a href=\"#nota11\">(11)<\/a><\/sup>. A un comentario amistoso sobre Philly Joe Jones le sobreviene una trompada. Jazz y boxeo, dos claves del mundillo intelectual de los sesenta. D\u00edas afiebrados, laburos intermitentes, un inconformismo que rechaza cualquier acci\u00f3n de cambio<sup><a href=\"#nota12\">(12)<\/a><\/sup>. \u00bfC\u00f3mo escapar?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"480\" data-id=\"8795\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.56.54_2023.11.01_17.33.20.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8795\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.56.54_2023.11.01_17.33.20.png 600w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.56.54_2023.11.01_17.33.20-300x240.png 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"480\" data-id=\"8796\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.53.45_2023.11.01_17.30.04.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8796\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.53.45_2023.11.01_17.30.04.png 600w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.53.45_2023.11.01_17.30.04-300x240.png 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"480\" data-id=\"8798\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.12.16_2023.11.02_23.18.31.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8798\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.12.16_2023.11.02_23.18.31.png 600w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_00.12.16_2023.11.02_23.18.31-300x240.png 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"480\" data-id=\"8797\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_01.07.04_2023.11.01_17.30.37.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8797\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_01.07.04_2023.11.01_17.30.37.png 600w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tiro-de-Gracia-Ricardo-Becher-1969.mp4_snapshot_01.07.04_2023.11.01_17.30.37-300x240.png 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Tiro de gracia<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:11px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En la pel\u00edcula se suma un elemento extra, que no es menor: la m\u00fasica del tr\u00edo Manal, cuyo baterista y cantante, Javier Mart\u00ednez, adem\u00e1s interpreta a Paco<sup><a href=\"#nota13\">(13)<\/a><\/sup>. Son pocas las pel\u00edculas argentinas de aquellos a\u00f1os que introducen al rock como un elemento m\u00e1s dentro de su estructura<sup><a href=\"#nota14\">(14)<\/a><\/sup>. La densidad de Manal es inseparable del clima general del film. El sonido del tr\u00edo es espeso, incluso cuando juegan a un blues-rock distendido, como en la escena en la que Daniel, de pronto due\u00f1o de mucho dinero, invita a Paco y Greta a comer afuera (la densidad sonora est\u00e1 justificada: esa noche va a terminar mal). Como en <em>Sin aliento<\/em> o en <em>Bonnie and Clyde<\/em>, los j\u00f3venes personajes viven entre besos y tiros. Aqu\u00ed, sin embargo, gran parte de la violencia ocurre en el terreno de la fantas\u00eda o los sue\u00f1os: si en <em>Gente en Buenos Aires<\/em> (Eva Landeck, 1974) el protagonista imaginaba situaciones revolucionarias mientras su rutina estaba dedicada al trabajo y el estudio, aqu\u00ed los sue\u00f1os de Daniel tambi\u00e9n parecen ser el correlato de un d\u00eda a d\u00eda mon\u00f3tono; sin oficina ni horarios de cursada, es cierto, pero con los mismos lugares, la misma gente, los mismos problemas, la misma poes\u00eda. La clave de la desolaci\u00f3n podr\u00eda estar en cierto hartazgo urbano \u2014y encierro urbano, tambi\u00e9n: el circuito vital en que se mueven los personajes es un c\u00edrculo que gira sin parar, pero siempre sobre su propio eje\u2014. Becher lleva eso a la puesta: la c\u00e1mara est\u00e1 siempre tan cerca de los personajes que el mundo que los rodea pasa a un segundo plano. Y lo fundamental, lo que hace que toda esa construcci\u00f3n funcione y golpee, es que los personajes no son particularmente interesantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El localismo porte\u00f1o de clase obrera, que tiene su primer exponente cinematogr\u00e1fico importante en los films silentes de Jos\u00e9 Agust\u00edn Ferreyra (localismo que luego continuar\u00eda en su etapa sonora, antes de los melodramas junto a Libertad Lamarque), es retomado, d\u00e9cadas despu\u00e9s, por varios exponentes de la llamada Generaci\u00f3n del 60. Si el cine de los grandes estudios sol\u00eda ser criticado \u2014sobre todo a partir de mediados de la d\u00e9cada del cuarenta\u2014 por su supuesto distanciamiento de la realidad y los problemas argentinos, la generaci\u00f3n de Becher intentar\u00e1 justamente lo contrario: llevar la c\u00e1mara a la calle, en algunos casos desarrollando tramas basadas en vivencias cotidianas. Esto no significa, necesariamente, que se trate de estilos de vida f\u00e1cilmente asimilables para el espectador promedio de aquellos a\u00f1os. Se trataba, en todo caso, del mundo cotidiano de una porci\u00f3n minoritaria de la juventud porte\u00f1a. Es as\u00ed como pueden leerse los primeros films de cineastas como Rodolfo Kuhn o David Jos\u00e9 Kohon. Hacia fines de los sesenta, las preocupaciones est\u00e9ticas se disparan \u2014vanguardias teatrales, pict\u00f3ricas y musicales mediante\u2014 y se realizan varios films que presentan rupturas formales crudas, chocantes, abiertamente revolucionarias. Dos ejemplos ineludibles son <em>The Players vs. \u00c1ngeles Ca\u00eddos<\/em> de Fischerman \u2014otro film realizado en el marco del Grupo de los Cinco\u2014 y <em>Alianza para el Progreso <\/em>de Julio Ludue\u00f1a. La riqueza de <em>Tiro de gracia<\/em> consiste, justamente, en que su voracidad est\u00e9tica y su nexo con otras ramas art\u00edsticas (literatura, jazz, rock) dialoga en tensi\u00f3n con aquel cine porte\u00f1o de comienzos de siglo, en el que cierta insatisfacci\u00f3n existencial se canalizaba frecuentando bares, bebiendo, pateando las calles en busca de una escapatoria improbable.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/RICARDO-BECHER-RECTA-FINAL-HD-Completa-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.03.26_2023.11.01_17.17.55-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8807\" style=\"aspect-ratio:1.7777777777777777;width:594px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/RICARDO-BECHER-RECTA-FINAL-HD-Completa-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.03.26_2023.11.01_17.17.55-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/RICARDO-BECHER-RECTA-FINAL-HD-Completa-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.03.26_2023.11.01_17.17.55-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/RICARDO-BECHER-RECTA-FINAL-HD-Completa-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.03.26_2023.11.01_17.17.55-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/RICARDO-BECHER-RECTA-FINAL-HD-Completa-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.03.26_2023.11.01_17.17.55.png 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Becher junto a su pareja, Jos\u00e9 Campitelli, en <em>Ricardo Becher, recta final<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cQu\u00e9 bueno es que seamos compa\u00f1eros de armas en este camino en medio del bosque o el desierto donde los que viven y los que cuentan van juntos, a veces superpuestos en el mismo cuerpo.\u201d<\/p>\n<cite>Mail de \u201cRo\u201d en <em>La s\u00e9ptima d\u00e9cada<\/em>, de Ricardo Becher<sup><a href=\"#nota15\">(15)<\/a><\/sup><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En la efervescencia vital-intelectual porte\u00f1a de los sesenta, <em>Opium <\/em>era una revista con fuerza propia. Su cuarteto fundamental (mariani, Ruy Rodr\u00edguez, Mulet, Isidoro Laufer) transmit\u00eda cierta imagen de cofrad\u00eda de vanguardia, como si conocieran el secreto para vivir con un ritmo propio, ajenos a modas y cualquier clase de \u2014\u00a1palabra temida!\u2014 aburguesamiento. <em>Opium <\/em>lleg\u00f3 al cuarto n\u00famero, a diferencia de la cercana <em>Sunda<\/em>, que no super\u00f3 el primero (s\u00ed crearon, sin embargo, una editorial, Sunda B.A., que lleg\u00f3 a editar ocho libros de escritores nucleados en torno a ambas revistas). Dos miembros de <em>Opium <\/em>aparecen en<em> Tiro de gracia<\/em>: Mulet, por supuesto, y tambi\u00e9n mariani. Para la \u00e9poca en que se film\u00f3 la pel\u00edcula, m\u00e1s cerca del final de la d\u00e9cada que del comienzo, Rodr\u00edguez se encontraba viviendo en el sur (en relaci\u00f3n a este tema, como a tantos otros, en torno a Laufer flota un misterioso silencio). Pero<em> Tiro de gracia<\/em> extiende sus tent\u00e1culos mucho m\u00e1s all\u00e1 de la revista, e incluso de la poes\u00eda; es un mundo de bares, amigos, sexo, trabajos compartidos, m\u00fasica, alcohol y traiciones. La poes\u00eda, en todo caso, est\u00e1 integrada a la vida diaria, no tiene un espacio aparte, cristalizado y organizado \u2014de igual modo, el jazz no solo suena en varias escenas, sino que tambi\u00e9n, y sobre todo, funciona como clave que marca el ritmo del film\u2014.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"8806\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.58.49_2023.11.02_11.36.31-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8806\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.58.49_2023.11.02_11.36.31-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.58.49_2023.11.02_11.36.31-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.58.49_2023.11.02_11.36.31-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.58.49_2023.11.02_11.36.31.png 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"8805\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.59.42_2023.11.02_11.35.01-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8805\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.59.42_2023.11.02_11.35.01-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.59.42_2023.11.02_11.35.01-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.59.42_2023.11.02_11.35.01-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_00.59.42_2023.11.02_11.35.01.png 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"8804\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_01.00.52_2023.11.02_11.36.51-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8804\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_01.00.52_2023.11.02_11.36.51-1024x576.png 1024w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_01.00.52_2023.11.02_11.36.51-300x169.png 300w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_01.00.52_2023.11.02_11.36.51-768x432.png 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Opium-la-Argentina-Beatnik-2014_2015-720p_25fps_H264-192kbit_AAC.mp4_snapshot_01.00.52_2023.11.02_11.36.51.png 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><em>Opium, la Argentina beatnik<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:11px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Jugamos al filo, en el borde exacto de la nostalgia. Es dif\u00edcil de evitar. En la misma Buenos Aires, las mismas calles que transitamos todos los d\u00edas, parec\u00eda latir un submundo con c\u00f3digos propios, un mapa de v\u00ednculos e intereses compartidos que permit\u00edan imaginar que otra vida era posible. Se trata, justamente, de dos preocupaciones cinematogr\u00e1ficas frecuentes por aquellos a\u00f1os. Por un lado, las calles volv\u00edan a aparecer en el cine argentino, tanto debido a novedades t\u00e9cnicas como a un deseo de los j\u00f3venes cineastas de la Generaci\u00f3n del 60 por romper con el cine de interiores que hab\u00eda sido casi el est\u00e1ndar durante las dos d\u00e9cadas anteriores. Por otra parte, son varias las pel\u00edculas de aquellos a\u00f1os que juegan con la existencia de grupos secretos o semi-secretos, muchas veces en abierta confrontaci\u00f3n: <em>Invasi\u00f3n<\/em>, de Hugo Santiago, y la ya citada <em>The Players vs. \u00c1ngeles Ca\u00eddos<\/em>, de Alberto Fischerman, son los ejemplos m\u00e1s obvios, pero tal vez tambi\u00e9n podr\u00eda incluirse en esta serie a <em>Paula contra la mitad m\u00e1s uno<\/em>, de N\u00e9stor Paternostro. La clave l\u00fadica, o incluso fant\u00e1stica, de estas pel\u00edculas, tiene relaci\u00f3n con ciertos films de la <em>Nouvelle vague<\/em> (pienso en Godard, claro, pero tambi\u00e9n en Jacques Rivette, quien fue apropi\u00e1ndose de Par\u00eds hasta convertirla en un territorio de intrigas abstractas, tesoros escondidos o incluso enfrentamientos de brujas en pos de un diamante m\u00e1gico). Pero <em>Tiro de gracia<\/em> es otra cosa, explora lo urbano desde una mirada n\u00f3mada. El movimiento por las calles lleva siempre a un lugar distinto, en un ritmo marcado por el azar y la p\u00e9rdida de la plena consciencia (\u201cCiudad de la n\u00e1usea \/ Ciudad de los \u00e1ngulos\u201d, escrib\u00eda Marcelo Fox, figura fascinante que tambi\u00e9n public\u00f3 en <em>Opium<\/em>, en un poema dedicado al cineasta David Jos\u00e9 Kohon<sup><a href=\"#nota16\">(16)<\/a><\/sup>) que es inconfundiblemente <em>beatnik<\/em>. Si Par\u00eds nos invita a disfrutar sus lugares hist\u00f3ricos y antiguos, nos invita a recordar y a <em>estar<\/em>, Buenos Aires, al igual que Nueva York (o, para el caso, cualquier gran urbe americana), nos impele a huir. Todo movimiento debe ser hacia adelante. Los espacios tienen peso, no en s\u00ed mismos, sino por lo que ocurre en ellos. Nada de contemplaci\u00f3n, nada de naturaleza, nada de fl\u00e2neurismo: puro frenes\u00ed, los sonidos\/ruidos son nuevos, acompa\u00f1amos \u2014somos parte de\u2014 la M\u00e1xima Ebullici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo, en \u00e9poca de ciudades apiladas y superpobladas, es no estar nunca solo. Buenos Aires colectiva, en cada cuadra un lugar donde poder <em>caer<\/em>. <em>Tiro de gracia<\/em> es una sucesi\u00f3n de encuentros: muestras, fiestas, caf\u00e9s, dormitorios, conciertos, ba\u00f1os, cruces infinitos de cuerpos y cuerpos y cuerpos. Aunque pueda aparecer, de refil\u00f3n, alguna nota siniestra, todo transmite una vitalidad intensa, algo parecido a la esperanza. El mismo Becher narrar\u00e1, m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s, la historia de otro grupo: el que, ya en sus setenta y pico, arm\u00f3 junto a algunos alumnos, con quienes realiz\u00f3 el film<em> El Gauchito Gil: La sangre inocente<\/em> (film fundamental del Neoexpresionismo Digital, movimiento creado por Becher). La diferencia central entre <em>Tiro de gracia<\/em> y <em>La s\u00e9ptima d\u00e9cada <\/em>es que en la segunda hay una explicitaci\u00f3n casi desesperada de los sentimientos y los lazos de amistad. El gesto distante deja lugar a una especie de borramiento del misterio. Los <em>tribu <\/em>y <em>hermanito\/a<\/em>, <em>leitmotivs <\/em>repetidos hasta el cansancio por los personajes de la novela, marcan la desaparici\u00f3n de la iron\u00eda, de la distancia. En un mail a uno de sus alumnos-amigos, el narrador define al grupo como \u201clos neo-beatniks del siglo XXI, anarco-rom\u00e1ntico-apocal\u00edpticos\u201d<sup><a href=\"#nota17\">(17)<\/a><a href=\"#nota18\">(18)<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-5 is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"566\" height=\"779\" data-id=\"8802\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/07-Opium-N\u00b01.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8802\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/07-Opium-N\u00b01.png 566w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/07-Opium-N\u00b01-218x300.png 218w\" sizes=\"(max-width: 566px) 100vw, 566px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"540\" height=\"831\" data-id=\"8811\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/02-La-septima-decada-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8811\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/02-La-septima-decada-1.png 540w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/02-La-septima-decada-1-195x300.png 195w\" sizes=\"(max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"410\" height=\"561\" data-id=\"8800\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/05-Tiro-de-gracia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8800\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/05-Tiro-de-gracia.jpg 410w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/05-Tiro-de-gracia-219x300.jpg 219w\" sizes=\"(max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"439\" height=\"659\" data-id=\"8799\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/01-Argentina-Beat.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8799\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/01-Argentina-Beat.png 439w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/01-Argentina-Beat-200x300.png 200w\" sizes=\"(max-width: 439px) 100vw, 439px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"736\" height=\"1024\" data-id=\"8801\" src=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03-Sunda-1-736x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-8801\" srcset=\"https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03-Sunda-1-736x1024.webp 736w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03-Sunda-1-216x300.webp 216w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03-Sunda-1-768x1068.webp 768w, https:\/\/taipeirevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/03-Sunda-1.webp 903w\" sizes=\"(max-width: 736px) 100vw, 736px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:11px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El cierre, sin embargo, casi nunca resulta satisfactorio. Es razonable: se trata, como dice Federico Barea, de obras que sugieren \u201cpreguntas en vez de respuestas\u201d<sup><a href=\"#nota19\">(19)<\/a><\/sup>. <em>Tiro de gracia<\/em>, la novela, termina \u2014antes de una extensa carta enviada desde Nueva York, cuna <em>beatnik<\/em>\u2014 con Daniel y el Barbas conversando sobre la posibilidad de huir de Buenos Aires (\u201c\u2014Che, Daniel, en \u00c1frica est\u00e1 casi todo por hacer \/ \u2014S\u00ed, claro. Aqu\u00ed tambi\u00e9n\u201d<sup><a href=\"#nota20\">(20)<\/a><\/sup>). Deciden patear la definici\u00f3n para m\u00e1s adelante y, mientras tanto, ir al caf\u00e9 a tomarse unos vinos. El final de la pel\u00edcula es m\u00e1s crudo, contundente: Daniel y el Barbas charlan en un bar, pero sobre la noticia del d\u00eda: a un amigo cercano, Quique, lo asesinaron en la facultad. Pero la desolaci\u00f3n del final de <em>Tiro de gracia<\/em> no est\u00e1 solo en la muerte del amigo. Dos escenas antes, Daniel intentaba comunicarse telef\u00f3nicamente con su pareja, Josefina; ella no le respond\u00eda y \u00e9l se daba por vencido: lo ve\u00edamos paseando por el centro al mismo tiempo que nos met\u00edamos en su fantas\u00eda: Daniel est\u00e1 en el medio del desierto, atado de pies y manos, mientras otros hombres se r\u00eden de \u00e9l. Luego, s\u00ed, viene el asesinato de Quique<sup><a href=\"#nota21\">(21)<\/a><\/sup>. La violencia acecha. Los finales son diferentes, pero tienen algo en com\u00fan: un clima de fin de \u00e9poca, de agotamiento, de ocaso.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:16px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota1\"><strong>1<\/strong>  Publicado originalmente en Sunda B.A., 1966. Esta cita fue tomada de un fragmento publicado en el libro <em>Argentina Beat. Derivas literarias de los grupos Opium y Sunda (1963-1969)<\/em>, compilado por Federico Barea, Caja Negra, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota2\"><strong>2<\/strong>  En el documental <em>Ricardo Becher, recta final<\/em> (Tom\u00e1s Lipgot, 2011), Becher tiene el siguiente di\u00e1logo con el escritor Luis Chitarroni: \u201c\u2014Y despu\u00e9s hice una pel\u00edcula espantosa, que se llamaba <em>Racconto. <\/em>\/ \u2014\u00bfPor qu\u00e9 espantosa? \/ \u2014Porque era muy mala&#8230; \/ \u2014\u00bfS\u00ed?, \u00bfno\u2026? \/ \u2014No, tiene cosas buenas, formalmente era buena. \/ \u2014\u00bfLa hab\u00edas escrito y la\u2026? \/ \u2014No, es una pel\u00edcula que hice por encargo, y entonces escribimos algo con Dalmiro S\u00e1enz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota3\"><strong>3 <\/strong>&nbsp;Su pel\u00edcula, llamada <em>El proyecto<\/em>, no lleg\u00f3 a la etapa de montaje y qued\u00f3 justamente en eso: un proyecto. Reci\u00e9n en 1975, con el Grupo ya disuelto, Stagnaro estrenar\u00eda su primer largometraje, <em>Una mujer<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota4\"><strong>4<\/strong> &nbsp;\u201cHab\u00eda una especie de tr\u00edpode que formaban el Di Tella, el Moderno y La Cueva. Despu\u00e9s, el Moderno fue reemplazado por el B\u00e1rbaro, pero en la \u00e9poca que hicimos <em>Tiro de gracia<\/em> \u2018el lugar\u2019 era el Moderno\u201d (Becher, en di\u00e1logo con Fernando Mart\u00edn Pe\u00f1a para el art\u00edculo \u201c<em>Tiro de gracia<\/em>. Un cl\u00e1sico nativo\u201d, revista <em>Film <\/em>N\u00ba23, enero\/febrero 1997).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota5\"><strong>5<\/strong> &nbsp;Fernando Mart\u00edn Pe\u00f1a dice sobre <em>Crimen<\/em>, en el documental <em>Ricardo Becher, recta final<\/em>: \u201cVos a un p\u00fablico de cineclub, que pod\u00eda tener una formaci\u00f3n m\u00e1s bien comunista ortodoxa, le pasabas una pel\u00edcula en donde sal\u00eda un obrero, un minero, un tipo que laburaba de manera manual, y de pronto pensaba en un asesinato, y eso no pod\u00eda ser, porque los obreros no piensan nunca cosas feas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota6\"><strong>6<\/strong> &nbsp;En <em>Tiro de gracia<\/em>, Mulet parece hacer referencia a <em>Crimen<\/em>: \u201cUn ni\u00f1o a veces puede ser el pretexto para el crimen. El crimen puede surgir de una copa blanca tendida en una cuerda m\u00e1s o menos tensa. El ni\u00f1o es casi nuestra esperanza y \u00e9l lo sabe\u201d (Ediciones del Mediod\u00eda, p. 55).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota7\"><strong>7<\/strong> &nbsp;Aunque Becher, en la entrevista con Pe\u00f1a citada m\u00e1s arriba, dice que \u201cla pel\u00edcula no los deja muy bien parados y sin embargo a ninguno le cay\u00f3 mal\u201d, en el documental <em>Opium, la Argentina beatnik<\/em> (Diego Arandojo, 2015) se cuenta que Ren\u00e9e \u201cla Negra\u201d Cuellar tuvo intenciones de iniciar demandas judiciales por su retrato en la novela y el film.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota8\"><strong>8<\/strong> \u00a0\u201cHab\u00eda un clima que se llamaba la gente bohemia, los intelectuales, que se reun\u00edan b\u00e1sicamente en torno, m\u00e1s que a la Manzana Loca, en la calle Florida, que estaban las galer\u00edas de arte, hab\u00eda unos bares\u2026 tambi\u00e9n estaba la Facultad de Filosof\u00eda (&#8230;)\u201d, dice Juan Carlos Kreimer en el documental <em>Opium, la Argentina beatnik<\/em>. Hugo Tabachnik se\u00f1ala, en el mismo film: \u201cEn realidad eran caf\u00e9s: era el Moderno (&#8230;), el Florida \u2014que no estaba en la calle Florida sino en la calle Viamonte\u2014, algunos bares de la calle Corrientes: La Paz, La Giralda, que todav\u00eda existe y est\u00e1 igual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota9\"><strong>9 <\/strong>&nbsp;Jack Kerouac, \u201cCredo y t\u00e9cnica de la prosa moderna\u201d, en <em>La filosof\u00eda de la generaci\u00f3n beat y otros escritos<\/em>, Caja Negra, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota10\"><strong>10<\/strong> &nbsp;N\u00e9stor S\u00e1nchez, <em>Siberia blues<\/em>, Paradiso ediciones, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota11\"><strong>11<\/strong> &nbsp;<em>Tiro de gracia<\/em>, Ediciones del Mediod\u00eda, p. 80.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota12\"><strong>12<\/strong> &nbsp;Se\u00f1ala Ruy Rodr\u00edguez en el documental <em>Opium, la Argentina beatnik<\/em>: \u201cHab\u00eda dos grupos: estaba el grupo del Moderno, que no \u00e9ramos muy de izquierda \u2014tampoco de derecha, pero \u00e9ramos m\u00e1s bien an\u00e1rquicos\u2014, y la gente que se reun\u00eda en La Paz, que eran todos lo que llamamos <em>poetas sociales<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota13\"><strong>13<\/strong> &nbsp;Como dijo alguna vez el cr\u00edtico Alejandro Ricagno, <em>Tiro de gracia<\/em> es \u201cla \u00fanica pel\u00edcula <em>beat <\/em>y <em>rocker <\/em>del cine argentino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota14\"><strong>14<\/strong> &nbsp;Un caso contempor\u00e1neo a<em> Tiro de gracia<\/em> es<em> El extra\u00f1o del pelo largo<\/em> (Julio Porter, 1970), con protag\u00f3nico de Litto Nebbia, pero se trata de un film m\u00e1s cercano, en todo sentido, a los veh\u00edculos comerciales de Palito Ortega y El Club del Clan que funcionaron como puntales del cine industrial a partir de 1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota15\"><strong>15<\/strong> &nbsp;Ricardo Becher,<em> La s\u00e9ptima d\u00e9cada<\/em>, Mondadori, 2006, p. 147.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota16\"><strong>16<\/strong> &nbsp;\u201cCiudad\u201d, poema publicado en la revista <em>Eco Contempor\u00e1neo<\/em> y, m\u00e1s recientemente, en el libro <em>Argentina Beat. Derivas literarias de los grupos Opium y Sunda (1963-1969)<\/em>, compilado por Federico Barea, Caja Negra, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota17\"><strong>17<\/strong> &nbsp;Ricardo Becher,<em> La s\u00e9ptima d\u00e9cada<\/em>, Mondadori, 2006, p. 115.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota18\"><strong>18<\/strong> &nbsp;Entremedio, Buenos Aires hab\u00eda pendulado \u2014por seleccionar dos ejemplos algo caprichosos, aunque tal vez iluminadores\u2014 entre el agrio nihilismo alcoholizado de <em>Fuego a discreci\u00f3n<\/em> (1983) de Antonio Dal Masetto y el laconismo de <em>Rapado<\/em> (1992) de Mart\u00edn Rejtman, dos obras dis\u00edmiles entre s\u00ed y alejadas del <em>beat<\/em>, pero tambi\u00e9n organizadas alrededor de la ciudad y sus intercambios \u2014cuesti\u00f3n no menor: en el film de Rejtman, realizado en pleno menemato, el foco pasa de los intercambios afectivos y corporales a los intercambios de bienes\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota19\"><strong>19<\/strong> &nbsp;En <em>Argentina Beat. Derivas literarias de los grupos Opium y Sunda (1963-1969)<\/em>, p. 20. Barea lo dice puntualmente en referencia a los escritores que formaban parte de las agrupaciones y revistas <em>Opium <\/em>y <em>Sunda<\/em>, pero la idea tambi\u00e9n es aplicable a <em>Tiro de gracia<\/em> y otras obras de Becher.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota20\"><strong>20<\/strong> &nbsp;<em>Tiro de gracia<\/em>, Ediciones del Mediod\u00eda, p. 101.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" id=\"nota21\"><strong>21 <\/strong>&nbsp;Becher recuerda esta escena en <em>La s\u00e9ptima d\u00e9cada<\/em>, cuando narra la noticia de la muerte de uno de los hijos de Mulet (llamado en el libro \u201cel Yeddi\u201d, como clave de su apodo real: el Yeti): \u201c(&#8230;) haciendo rebotar en mi memoria la escena de <em>Disparo\u2026 <\/em>[N. del A.: en <em>La s\u00e9ptima d\u00e9cada<\/em>,<em> Tiro de gracia<\/em> se llama<em> Disparo final<\/em>] que nosotros mismos escribimos hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os <em>\u2018a Quique lo amasijaron ayer\u2019<\/em> \u00bfc\u00f3mo lo amasijaron? <em>\u2019no s\u00e9, un despelote en la facultad\u2026\u2019<\/em> (&#8230;)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como en &#8220;Sin aliento&#8221; o en &#8220;Bonnie and Clyde&#8221;, los j\u00f3venes personajes viven entre besos y tiros. 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Estudi\u00f3 las carreras de Licenciatura y Profesorado de Sociolog\u00eda (FaHCE-UNLP). Es docente, cr\u00edtico y director de\u00a0Taipei \\\/ Cr\u00edtica de cine y Taipei Libros. Escribi\u00f3 para publicaciones como\u00a0La vida \u00fatil, Pulsi\u00f3n,\u00a0D\u00e9tour,\u00a0La Cueva de Chauvet,\u00a0Tierra en trance, Caligari, Letercermonde,\u00a0Vinilos Rotos,\u00a0indieHearts, y los fanzines del Cineclub TY\u00d6. Colabor\u00f3 en la edici\u00f3n del libro\u00a0La imagen primigenia\u00a0(Malisia, 2016), coedit\u00f3\u00a0Giallo. Crimen, sexualidad y estilo en el cine de g\u00e9nero italiano\u00a0(Editorial Rutemberg, 2019) y\u00a0Mumblecore. Exploraciones sobre el cine independiente norteamericano\u00a0(Taipei Libros, 2023), y edit\u00f3\u00a0Paisajes opacos. Sobre las nubes en el cine\u00a0(Taipei Libros, 2022). Particip\u00f3 con art\u00edculos en los libros\u00a0Pull My Daisy y otras experimentaciones. La Generaci\u00f3n Beat y el cine\u00a0(2022; ed: Mat\u00edas Carnevale);\u00a0Cuadernos de cr\u00edtica 01. Un nuevo mapa latinoamericano\u00a0(2019; eds: Cecilia Barrionuevo y Marcelo Alderete), editado por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata; Cine argentino: hechos, gente, pel\u00edculas (2024; ed: Fernando Mart\u00edn Pe\u00f1a); y Una historia del cine documental argentino (2025; ed: Javier Campo). Dicta talleres y cursos sobre historia, teor\u00eda y cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica. Se desempe\u00f1\u00f3 como redactor de cat\u00e1logo en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Actualmente colabora con el Festival Internacional de Cine de La Plata Festifreak. 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