Si “A. I. Inteligencia artificial” (una película cuya doble personalidad es evidente incluso en su título en dos partes) es tanto de Kubrick como de Spielberg, esto se debe en gran parte a que desfamiliariza a Spielberg, lo vuelve extraño. Pero también desfamiliariza a Kubrick, con resultados por igual ambiguos: hace que su extrañeza resulte familiar(...)