Poder y libertad: de eso se trata Vértigo, propone Chris Marker en el minucioso análisis “A Free Replay”. ¿La razón? Esas palabras se repiten tres veces en la película. Solo que la tercera vez en orden inverso, dado que estamos del otro lado del espejo, que nos da una segunda oportunidad de cambiar los errores de nuestro pasado. Vértigo nos ofrece a free replay, como los videojuegos, que el cineasta francés halló tan similares al inconsciente lacaniano.
Revisiones de Vértigo hay muchas. Las de De Palma son las más claras: Body Double y Obsession. Por supuesto, no puede faltar la argentina Más allá del olvido, que vino incluso antes que la de Hitchcock, al estar basada en la novela Brujas, la muerta, que sirvió de inspiración para el libro que adapta el maestro del suspenso, De entre los muertos. Pero también están Phoenix de Christian Petzold o Asako I & II de Ryūsuke Hamaguchi. Le bonheur, de Agnès Varda, sería el espejo del espejo, la anti-Vértigo. Y si hablamos de espejos no podemos olvidar Eyes Wide Shut de Kubrick, o Lost Highway y Mulholland Drive de Lynch. Incluso el propio Marker hizo su final fatídico a lo Vértigo con su obra maestra La jetée.

En China existen al menos tres acercamientos a la película de Hitchcock, que me gustaría analizar en escalera, desde la menos hasta la más parecida, y trazando tres líneas paralelas como formas de versionarla. So Close to Paradise (1998), de Wang Xiaoshuai, toma el costado noir y obsesivo de la película de 1958, donde dos migrantes de la China rural acaban enredándose en el mundo criminal de Wuhan al secuestrar a una cantante vietnamita, Ruan Hong, que puede ser una posible conexión con un gángster que los estafó. No hay dobles ni resurrecciones, pero la relación de los protagonistas con Ruan Hong es igual de voyeurística y perversa que la de Scottie con Madeleine/Judy (su aparición es igual de atronadora y fantasmagórica que el segundo nacimiento de Madeleine, envuelta en la icónica bruma verde, y la escena en la que Ruan Hong seduce a Dongzi mordiendo un sorbete es tan tensa como toda la segunda parte de Vértigo, donde la mirada de Scottie hacia Judy está cargada de psicosis). Las calles sorprendentemente vacías de San Francisco son reemplazadas por la orilla contaminada de los ríos de Wuhan, un personaje más de la película. Elster, el villano de Vértigo, se lamentaba por los cambios que estaba sufriendo la ciudad, nostálgico por un pasado en el que los hombres tenían poder y libertad. Acaso se podría decir lo mismo de la China contemporánea, donde la anomia y la alienación empujan a las personas a la vida criminal y los valores de antaño, ese híbrido amorfo entre taoísmo, confucianismo y marxismo, palidecen ante el imperio del mercado que se cuela entre los intersticios de la vida social del país.
Red Amnesia (2014), también de Wang Xiaoshuai, contiene un elemento no tan discutido de la película de Hitchcock, usualmente leída a la luz de los dobles, la muerte y la obsesión: la repetición de patrones que llevan a dañar a quienes tenemos alrededor. Vértigo inicia con Scottie generando accidentalmente la muerte de su compañero y acaba con la muerte accidental de su amante resurrecta. En Red Amnesia, una mezcla entre Vértigo y Caché de Michael Haneke, una mujer anciana recibe llamadas misteriosas mientras intenta acomodarse a la China moderna, siempre vertiginosa, siempre cambiante. A su vez, empieza a encontrarse con un joven fantasmal y silencioso que la persigue y se mete en su casa (como el protagonista de 3-Iron, de Kim Ki-duk), forzándola a reconciliarse con su pasado. Durante la Revolución Cultural, la anciana tomó una decisión que generó consecuencias desastrosas para una familia. Los fantasmas de aquella decisión vuelven a atormentarla cuando accidentalmente genera, en el final de la película, la muerte del joven. Como en la película de Hitchcock, Red Amnesia habla de la crisis moral de una sociedad. El vértigo en Red Amnesia no es físico sino cultural: el que genera dar un Gran Salto Adelante. Es el vértigo de identidad que vive la protagonista por tener un hijo homosexual y otro capitalista, por vivir anclada en una revolución que subsiste en el rencor, las imágenes y las canciones, pero ya no en las personas.


El doble de cuerpo y el relato soñado son las características más distintivas de Vértigo. Suzhou River, obra maestra de Lou Ye del año 2000, narra dos historias a partir de un protagonista cuya cara nunca vemos, dado que la película está filmada con cámara subjetiva. Empieza con la relación del narrador con la femme fatale Meimei, una bailarina de club nocturno, una sirena que nada en el río más contaminado de Shangái. Paralelamente, el narrador cuenta la historia de Mardar, un small-time crook que es contratado por un traficante para ser el chofer de su hija, Moudan, de quien se enamora, hasta que los reveses de la trama noir lo llevan a secuestrarla. Ella, sintiéndose traicionada, salta al río Suzhou. Mardar va preso hasta que, al salir de la cárcel, se encuentra con Meimei, el doble exacto de Moudan, su amante fallecida. A free replay, una nueva oportunidad de estar con su amada. Estamos ante el remake más fiel de Vértigo hecho en China. La obsesión es doble, tanto de Mardar como del narrador: las historias acaban solapándose y disolviéndose en las aguas turbias del río, antes símbolo del progreso comercial de China, hoy agua podrida. El dolor y la culpa por la pérdida de Madeleine son los que siente Mardar por Moudan, creando un relato soñado donde Madeleine deviene Judy, y donde Moudan se volvió una sirena al saltar al agua. Tanto Scottie como Mardar son víctimas de la naturaleza elusiva, enchastrada de la memoria, de esa realidad fantástica donde el tiempo no pasa y los sueños se vuelven realidad; víctimas de las mentiras más dulces de todas.

Santiago Damiani nació en Buenos Aires en el año 2000. Estudia la Licenciatura en Sociología en la Universidad de Buenos Aires. Colaboró con críticas para medios como Taipei o Izquierda Web, y para los fanzines del 18° Festival Internacional de Cine Independiente de La Plata FestiFreak. Coedita la revista En otro orden.
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