Las intenciones de Martel son mucho menos “sofisticadas”, mucho menos dirigidas a los entendidos del cine y mucho más pensadas en la posibilidad de un público más amplio. Para eso debía poner en juego el estatus de autora que los festivales y la crítica construyeron a su alrededor desde el inicio mismo de su carrera; bajarse del pedestal de artista en el que siempre se sintió incómoda pero que es consciente que ocupa(...)