Emilio Vieyra

Provocadores e inofensivos Como si nada hubiera sucedido

Provocadores e inofensivos

El cine verdaderamente transgresor cada tanto se interesó por el sexo (podemos pensar en cineastas tan dispares como Jorge Acha y Jorge Polaco), pero, a diferencia de los 70, no hubo [en los 80] un movimiento cinematográfico underground vital, contracultural, en el que el sexo haya ocupado un lugar clave, o en el que se pudieran observar las prácticas y exploraciones de una juventud que, en otros terrenos, como el teatro o la música, sí vivía la sexualidad con desprejuicio(...)
El trabajo más peligroso del mundo Como si nada hubiera sucedido

El trabajo más peligroso del mundo

Es difícil imaginar una película (o novela, cuento, obra de teatro; en fin, un relato de cualquier tipo) sobre hacer cine que no involucre, de una u otra forma, las condiciones materiales de producción. Hacer cine es caro; hacer cine implica, entre muchas otras cosas, viajar, comprar y alquilar objetos, reservar locaciones, coordinar con gente. Resulta llamativo, sin embargo, que las tres películas en cuestión pongan las condiciones materiales tan en primer plano, cuando films argentinos anteriores o posteriores priorizan conflictos relacionados con los vínculos humanos, y las cuestiones materiales tienen, como mucho, una relevancia periférica(...)