1940s

Sombras en el cabaret. El discurso visual de Gabriel Figueroa y el Indio Fernández Arrebatos

Sombras en el cabaret. El discurso visual de Gabriel Figueroa y el Indio Fernández

Los ventiladores que penden de los techos burlan las agitadas palmas de los músicos cubanos, quienes percuten con potencia sus tambores, y son cómplices de la violencia infligida hacia Mercedes. Los planos de los zapatos y tacones en movimiento, de los bailes descarnados y de los turistas que beben en los rincones sombríos encarnan a la protagonista, resaltan su oscuridad a través de la puesta teatralizada en claroscuros. El cabaret la acoge mientras la excluye. No hay redención sin sacrificio, y es en el cabaret donde Mercedes, reflejo fiel del sacrilegio de Prometeo, es devorada por los cuervos en su cotidianidad(...)
Entrevista a Irene Dunne (James Harvey, 1978) Conversaciones

Entrevista a Irene Dunne (James Harvey, 1978)

[John M.] Stahl era duro con sus actores —quiero decir, con los extras y los secundarios. Él y Charles Vidor. Trataban muy bien a las estrellas, pero eran muy duros con los actores secundarios. Eso era molesto. Stahl tiraba cosas en el set. En aquel momento no me pareció divertido. Incluso yo tuve un ataque una vez. Me enfadé tanto que lancé un cepillo, y le dio a un espejo de pie y a la chica de vestuario que estaba allí. Podría haberla cegado; podría haberle hecho cosas horribles a esta chica. Pero no fue así. Desde ese momento dije: nunca más. No volveré a perder la calma en un set nunca, nunca, nunca más…
Lumiton: los doctores quieren cine (Abel Posadas) Exploraciones

Lumiton: los doctores quieren cine (Abel Posadas)

Lumiton no quiebra: cierra, simplemente, por factores políticos, sindicales y, además, porque la guerra que emprendió el personal técnico y artístico contra la plana mayor se hizo hacia 1949, insostenible. Al propio tiempo es necesario aclarar que por el ritmo de trabajo, Lumiton contó, tal vez, con los mejores profesionales en lo que se refiere a inventiva: era el cine de la improvisación y la rapidez, el del material barato pero que parecía extremadamente caro. Y para esto último, hace falta mucha imaginación(...)
Felices para siempre (Fritz Lang, 1948) Traiciones

Felices para siempre (Fritz Lang, 1948)

Para redondear mi tesis general: pienso que la aparente preferencia de la audiencia por resoluciones felices se puede describir con más precisión como una preferencia por resoluciones afirmativas, en tanto deseo de ver dramatizada la estrechez de sus ideales y la eventual concreción de sus esperanzas. La muerte de un héroe, si muere por un ideal aceptable, no es una tragedia(...)
El gato, el ratón y la rapsodia húngara Arrebatos

El gato, el ratón y la rapsodia húngara

Desde el principio, en Tom se parodia la elegancia solemne del mundo de la música clásica, sus gestos, sus tics, la convicción de su propia importancia. Tom empieza a tocar confiado, con los ojos cerrados, luciéndose ante el público, en una pose algo pedante. Y termina desorbitado, aturdido y, finalmente, desvencijado. Pero el trayecto de un punto al otro parece tan motivado por la escalada de violencia en el combate con su rival como por el propio efecto de la música(...)
Herman J. Mankiewicz, autor de “El ciudadano” Exploraciones

Herman J. Mankiewicz, autor de “El ciudadano”

Si la polémica en torno a Mank y los atentados contra el “monstruo sagrado” resulta productiva en algún aspecto, que sea el de mantener algo de ese impulso desmitificador, no para una mera discusión en torno a entradas y salidas de un olimpo de artistas consagrados, ni para negar a Welles su genio creativo, sino para iluminar aspectos más opacos del arte cinematográfico(...)